¿Y hay placer más hondo y más desinteresado que hundirse en el mar dichoso del sueño cuando ves que no puedes hacer nada para combatir contra sus olas? Abandonarse del todo y, si acaso, recordar con Lorca: 'También se mue3re el mar'
¿Y hay placer más hondo y más desinteresado que hundirse en el mar dichoso del sueño cuando ves que no puedes hacer nada para combatir contra sus olas? Abandonarse del todo y, si acaso, recordar con Lorca: 'También se mue3re el mar'
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