Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que s’inclinan;
las aves que m’escuchan, cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
y mi morir cantando m’adevinan;
......las fieras que reclinan
......su cuerpo fatigado
......dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste:
tú sola contra mí t’endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
......a los que tú hiciste
salir, sin duelo, lágrimas corriendo.
de la Égloga I, Garcilaso de la Vega
Me encanta leerte cada día. Si dejas de escribir, te pondré una demanda.
ResponderEliminarMuchas gracias. Tendré en cuenta lo de la demanda :)
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