
(no a las guerras)
Hoy continuamos con este viaje particular que estamos recorriendo hacia Alemania. Veíamos el otro día algunas imágenes de la película Good bye Lenin! que tanto me enseñó sobre las dos Alemanias (para que luego hablemos de las dos

Las guerras que mutilan, aniquilan, eliminan... porque es tal la crueldad de las guerras que no se pueden emplear otros verbos para describirlas. El ser humano continua tropezando una y otra vez en esa piedra que es la guerra. Termina una guerra y los intereses religiosos o económicos de unos pocos provocan una nueva. Y así eternamente, como cumpliendo un estúpido ciclo de la vida en el que no sobrevive el mejor, sino el que más suerte tiene. Aquel a quien le ha tocado nacer en un país y no en otro.

Käthe Kollwitz fue una mujer a la que le tocó vivir en Alemania, y a la que la guerra la atravesó de parte a parte. Pacifista y muy crítica con las injusticias y las guerras, también le tocó luchar. Pero su lucha fue una lucha no violenta cuyas únicas armas fueron sus lápices, sus manos y su conciencia humana. Kollwitz gritó miles de veces "No a la guerra" y ese mensaje lo dejó reflejado en buena parte de su obra.

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