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5 de octubre de 2008

¿Existen las casualidades?

La casualidad, las casualidades, es algo que siempre me ha intrigado. ¿Por qué ocurren? O, mejor dicho, ¿en realidad ocurren? Nunca he querido decantarme hacia uno u otro extremo cuando se hace la distinción entre aquellos que creen en el destino y los que creen que cada uno es dueño de su camino, de su vida, y que aquello que hace es simplemente el resultado de un deseo o una necesidad presente, que no atiende a llamadas previas y exteriores que han decidido ya la vida de uno. Me parece algo tan fascinante, que prefiero seguir pensando y reflexionando, a decidirme ya por algo y afirmarlo categóricamente, con lo que ello supone: zanjar el tema y dejar de pensar en él.

Con algunas películas de Medem (¡y vuelta a Julio Medem!) tengo que pensar y repensar sobre las casualidades. Me ocurre eso con "Los amantes del Círculo Polar" o con "Lucía y el Sexo". Pero esta vez, la reflexión me ha venido de la mano de un escritor. Hermann Hesse escribe en su libro Demian lo siguiente:

Por estos días, la "casualidad", según el dicho corriente, me hizo encontrar un singular refugio. Pero no hay tales casualidades. Cuando alguien, que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien se lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello"


4 de octubre de 2008

La culpa del alpinista




Esta entrada está relacionada con la de Clecla. Porque aunque este corto, que os enseño en dos partes, no es de Julio Medem, el guión sí es de él, y una de sus protagonistas es Alicia Medem. Parece que el guión está basado en algo real que le ocurrió a Medem. El caso es que por más que veo este corto, y con lo que me gusta, no consigo entender el final. Por eso lo pongo aquí, para que lo disfrutéis y me ayudéis a entenderlo.

26 de septiembre de 2008

Imaginación. Amistad

Siempre he sido muy imaginativa. Me ha encandado darle vueltas a la cabeza e inventar historias, y luego escribirlas. Pero nunca se me ocurrió inventarme la existencia de una amiga invisible. Quizás no tenía que suplir a las amigas reales por imaginarias y por eso nunca le hablé al aire como si fuera la mejor de mis compañeras de juegos. Me encantaría poder narrar una experiencia así, ahora, pero al no vivirla no sé cómo se siente. Ahora creo en los duendes y en las hadas, pero eso es otra cosa. Tengo una amiga que, sin embargo, cuando era pequeña disfrutaba de la compañía de su amiga invisible Xanwa, una chinita adorable, por lo que cuenta. Y me da envidia no haber podido disfrutar, yo también, de la amistad intercultural.

Hace un año o dos descubrí que la hija del genial director de cine Julio Medem, actuaba en alguno de sus cortos como actriz principal. Alicia se llama. Y Alicia es una niña que tiene una amiga invisible que se llama Clecla. Los Medem -padre e hija- nos regalan este corto lleno de sensibilidad, amor, amistad e imaginación. Y yo, hoy, os lo regalo también a vosotros:

CLECLA