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23 de enero de 2009

Por San Blas...


[Aprovechando que bajó de las alturas...]


Cuando era niña me fascinaban las cigüeñas. Aún ahora conservo un poco de aquella pasión. Recuerdo que mi abuela y mi madre (muy refraneras las dos) decían aquello de "Por San Blas, la cigüeña verás". Y así aprendí que las cigüeñas se marchaban a África (donde los climas eran más cálidos) en invierno y emprendían su regreso a finales de enero o principios de febrero. A medida que fui creciendo, me di cuenta de que cigüeñas había en cualquier época del año, y que aquel refrán se había quedado un poco desfasado (¡ay, el cambio climático!).


En Salamanca disfruté de sus cantos toscos y ahora, de nuevo en Parla, los echo de menos. Recuerdo el sentarme en las escaleras de Anaya las tardes de primavera y leer y escuchar a la vez. ¡La sensación era maravillosa! El otro día, de paseo por Parla, volví a oír el canto de la cigüeña y se me vinieron a la memoria las escaleras de Anaya..., el refrán de mi abuela.