Adoro el romancero viejo.
Cada mayo recuerdo a mi profesor de literatura medieval en Salamanca enseñándolos a interpretarlo y a disfrutarlo.
Pero este mayo es un mayo de exámenes. Sigo recordando el romancero y esta vez me identifico con el preso que tiene ganas de cantarle al mundo. A veces las circunstancias nos aprisionan y nos cuesta salir de nosotros. Pero las circunstancias de mayo siempre nos llenan un poquito de sabiduría, así que habrá que compensar la falta de libertad física con el exceso de libertad y creatividad mental.
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5 de mayo de 2011
2 de mayo de 2009
Que por mayo era, por mayo
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van servir al amor,
sino yo, triste cuitado,
que yago en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor:
matómela un ballestero:
dele Dios mal galardón.
del Romancero viejo
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