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10 de abril de 2013

"Tenemos el deber de vivir la vida"


Nos educan mal empezando por introducir en nosotros en la infancia, inmediatamente sembrando dogmas que es lo contrario de la libertad de pensamiento. 
Estamos viviendo en la barbarie.
La mala educación y el desprecio a los de abajo ha crecido, porque los de arriba se han ensoberbecido. 
Tenemos el deber de vivir la vida, es decir, tenemos el deber de ser nosotros mismos lo más que podamos en compañía de los demás. Porque solos somos muy poca cosa.


Se ha ido José Luis Sampedro, un ser humano excepcional, una mente lúcida hasta el final, alguien de quien aprender a vivir, a ser. Alguien cuyas palabras deben empaparnos, calarnos hasta lo más profundo y acompañarnos en nuestra vida. Una gran pérdida.


9 de noviembre de 2012

La bolsa o la vida


Fotografía de Wolfgang Suschitzky
Este ya no es el lema de los atracadores de bancos. Parece que es el lema de los bancos y la sociedad que está permitiendo los "atracos" a los ciudadanos de a pie. 

Ha habido ya dos suicidios a causa de la crisis. Siempre me ha parecido el suicidio algo incomprensible que no entraba en mi razonamiento del mundo ni de la vida. Ahora, parece que a algunas personas ya no les queda nada en sus vidas, solo la muerte. No voy a entrar en debates morales sobre si está bien o mal el suicidio ni de las razones que las personas que lo cometen tienen para ello, pero reflexiono sobre el hecho de que hemos creado una sociedad de consumo tal, que parece imposible que se pueda concebir en ella la vida sin lo material. En contraargumento contra mi argumento anterior, he de decir que hay ciertos bienes materiales que deberían ser innegables a cualquier ser humano, entre ellos vivienda, alimentación, sanidad y educación. Cuando esos cuatro pilares fundamentales de la vida fallan, la vida misma va perdiendo el aliento hasta convertirse en una anécdota del pasado.

De esta mujer que se ha suicidado hoy en el País Vasco se llevaron la bolsa y la vida.


2 de noviembre de 2012

La profesión más hermosa del mundo


Desde siempre creí que la docencia era la profesión más hermosa del mundo. Estaba convencida de ello y me apliqué con esfuerzo para poder ejercerla. Siempre creí que la magia de las palabras y la literatura eran los mejores contenidos que transmitir a un grupo de mentes jóvenes y ávidas -o no- de conocimientos.

Me han felicitado por mi implicación y motivación e incluso algunos colegas de profesión aseguraban, sin haberme visto nunca dar clase, que les transmitía la sensación de ser buena en lo mío. Algunos de mis alumnos opinaban y opinan igual. Otros no. Pero estas cosas suceden siempre en todos los ámbitos de la vida. Yo siempre me he esforzado para ser lo mejor posible. Pero no en términos absolutos, sino con respecto a lo que yo podía hacer. 
Sin embargo, he caído en un nido de serpientes. El dinero parece ser que es lo único que importa. Incluso en tiempos de crisis, cuando ni siquiera hay dinero, el dinero es lo que más importa. El cambio de sistema global no llega y nos estamos estancando en prácticas y motivaciones del pasado. O peor aún, nos estancamos en las del futuro, donde parece que solo el que más paga es quien más derechos tiene, y no derechos reales.

Me hice profesora no para enseñar a escribir bien, hacer buenos resúmenes, amar la lectura y aprender dónde van las tildes. Me hice profesora para transmitir un modo de vida en el que debe primar la libertad. Educar es enseñar a ser libres y responsables a las personas. Es darles las alas del conocimiento que necesitan para ser seres humanos con significado pleno del adjetivo humano

Sin embargo, no es el mejor tiempo para ser profesor. El Gobierno, ese ente que debería procurarnos un estatus y una responsabilidad que no nos da, está más preocupado por la rentabilidad de la educación (supongo que de ahí esa obsesión con la calidad de la enseñanza) que por los resultados humanos que de ella nos beneficiaríamos todos a largo plazo. Me da la sensación de que el Gobierno no quiere ciudadanos libres y críticos, sino profesionales a los que ir agrupando en compartimentos estancos y a los que etiquetar desde bien jóvenes para hacerles ver cuanto antes que el mundo se rige por monedas y no por pensamientos. Para los que ni siquiera somos trabajadores públicos, la cosa está aún más difícil. Porque tenemos cientos de jefes por encima de nosotros: el Gobierno, el Ministro, los Consejeros, el dueño de la empresa para la que trabajamos, la dirección de la empresa para la que trabajamos, la coordinación del centro, la jefatura del departamento, los padres de nuestros alumnos, nuestros alumnos... Nosotros, los que creemos en la capacidad liberadora del pensamiento, somos el eslabón último y más pisoteado de una cadena que debería, simplemente, ser un círculo perfecto -el del diálogo entre el que enseña y el que aprende, que muchas veces no se corresponde con el de profesor-alumno, sino que da las vueltas eternamente, en un fluir de conocimientos que parece que no termina nunca-.

La enseñanza privada esclaviza al trabajador en aras de unos resultados que en muchos casos llegan mediante la presión de las familias, más que el esfuerzo mutuo de profesores y alumnos. Siempre he pensado que el fracaso escolar es el fracaso del profesor, pero me niego a pensar que yo estoy fracasando con determinados alumnos. Tampoco quiero posicionarme ética y moralmente en el lugar del profesor que afirma que el fracaso escolar es el fracaso de los padres. Igual que el éxito escolar es el resultado de un trabajo bien coordinado por todas partes, el fracaso también es culpa de todo.

Llevo pocos años en la docencia, pero poco a poco la desesperanza de estos tiempos que nos están aplastando, están distorsionando mi imagen perfecta e idílica de la profesión más hermosa del mundo. Quizás sí lo sea, pero España no sea el mejor sitio para ejercerla. Quizás necesitamos una revolución del conocimiento que se lleve a cabo desde los puestos más cercanos al alumnado. Pero ¿cómo? El dinero nos observa con lupa para que hagamos lo que tenemos que hacer y prescindir de los que no hacemos las cosas como quieren que las hagamos. 

Así nunca se alcanzará la libertad y la responsabilidad con la que siempre soñé cuando, desde bien pequeña, ponía en fila a mis juguetes para enseñarles cómo leer y escribir bien.

6 de marzo de 2012

Vacaciones, twitter y sexismo lingüístico

Se pasaron las vacaciones y yo me creé una cuenta en Twitter. Mi cuenta en Twitter me ha tenido completamente out del blog, pero absolutamente in de las noticias de España. La verdad es que en los meses anteriores estaba empezando a sentirme completamente alejada de lo que durante hace algo más de 24 años había sido mi vida real, la de ciudadana española.

Vuelvo a la realidad con más radicalismo que nunca. ¿Más feminista? Quizás, no lo sé. En realidad nunca, en ningún ámbito de mi vida anterior a Londres, había sentido la necesidad de defender los derechos de las personas, por el hecho de ser personas. O... no sé muy bien cómo expresarlo. Creo que nunca he "necesitado" expresar mis ideas feministas porque me he movido en ámbitos muy igualitarios. Hace poco leí en un blog feminista que una vez que se pone uno el 'chip del feminismo', encuentra machismo en todas partes. Quizás también sea eso lo que me pasa ahora, que no paro de ver actitudes sexistas en todas partes.

El caso es que aquí estoy, recién terminada mi última clase con un alumno especial al que no le enseño español propiamente dicho. Vemos vídeos del programa "Redes para la ciencia" y los comentamos. En español. Punset habla de que "la felicidad está en la antesala de la felicidad" y su interlocutor habla de un experimento con ratas a las que se les estimula el núcleo Accumbens, que controla la dopamina, una hormona que regula, entre otras cosas, las emociones, y tras el estímulo, dicha rata no tiene necesidad de conseguir el placer por otros medios (alimento, sexo, sueño). Interesantísimo. Aquí estoy, pensando en la dopamina y que la felicidad está en la antesala de la felicidad, y de repente escucho a mi colega italiana que sigue dando su clase. Capisco algo de lo que habla: el papel de la mujer en los gobiernos, la relevancia de la visibilidad de la mujer en los gobiernos y otros ámbitos públicos. Es su forma de homenajear el 8M. Y su forma de oponerse a lo que sucedió ayer en el colegio. Asamblea. 8 de la mañana. Uno de los profesores más populares del centro da una conferencia a los chavales bajo el título: "How to treat a woman". Exito rotundo generalizado. Críticas feroces desde los puestos más liberales/feministas del centro. ¿Pero qué es eso de hablar de cómo tratar a una mujer? Somos seres humanos. A mí me gustaría que me tratasen como un ser humano y rechazar lugares comunes como: respétalas y recuérdales los bonitas que están. Señores, ¿estamos locos? El respeto es universal. No quiero ser respetada por mujer, sino por persona. Y hasta que eso no nos entre en la cabeza a todos, no vamos a avanzar hacia la igualdad total entre los sexos.

Esto de la igualdad entre los sexos es algo que se logra mediante la educación. Mercedes Bengoechea afirma que esa educación debe darse, sobre todo, en las escuelas de periodismo, núcleos de formación de los profesionales que distribuirán noticias en el futuro. Las noticias, la actualidad, igual que cualquier otro ámbito verbalizado, se dan a través del lenguaje, y si no se educa en lenguaje no sexista, el cambio será lento. Por eso existen los manuales de lenguaje no sexista. Y por eso es triste ver cómo la propia Real Academia de la Lengua Española se opone a estos manuales e incluso cómo alguno de sus miembros tilda de "feminazis" a las voces críticas que se levantaron en contra del texto que la Academia publicó en respuesta a los manuales de lenguaje no sexista.

Así que aquí estoy, tras mi clase sobre dopaminas y felicidad regulada por hormonas; escuchando a F. hablar de las donas con poder, reflexionando sobre la importancia de la educación para erradicar cualquier tipo de discriminación y dominación; e indignada, sobre todo indignada porque se tache de radical al que busca la igualdad. Indignada porque parece que la búsqueda de la igualdad es una cosa de unos pocos, de unos locos idealistas. Pero feliz porque he descubierto que Twitter puede ser una herramienta increíble para extender nuestros mensajes.

Se acabaron las vacaciones, pero la vida siempre está en plena ebullición.


5 de septiembre de 2011

Carta a los no docentes


Lo que enlazo a continuación es el link al blog de un/a profesor/a que se dirige a los no docentes para informar un poco más acerca de lo que está aconteciendo en la Comunidad de Madrid con respecto a las políticas en educación. 

Incluyo, además, un vídeo muy interesante que circula por internet en el que se explican, a grandes rasgos, los resultados a los que estamos llegando con la política de recortes y no inversión en educación.

Creo que nadie debe quedar impasible ante los acontecimientos de las últimas semanas. La base de todo es la educación. Sin educación no hay formación. Sin formación seguirá sin haber trabajo. Sin trabajo no hay dinero. Si nos quieren negar un derecho fundamental, debemos estar preparados para combatirles.

Por una educación de calidad para todos, sin discriminación, sin favoritismos, con los ojos puestos siempre en el alumno.

Carta a los no docentes (link)

Septiembre

Septiembre lo revoluciona todo. Septiembre arrasa siempre con las certezas del verano, apaga poco a poco el sol y refresca las mentes con promesas renovadas de cambio. 

Septiembre de 2011 es, un poco como lo son todos, un septiembre triste. Triste porque nos llegan noticias de recortes en educación, de falta de recursos económicos para lo que algunos consideramos lo primordial. Septiembre, el mes de la vuelta al cole, se convierte este año en un pequeño infierno para miles de personas que pierden su trabajo, sus esperanzas y para quienes esta vez no hay vuelta al cole. Los institutos y colegios se han dado la vuelta.

Septiembre de 2011 es un septiembre de aniversario también. Un septiembre que nos recuerda que el tiempo pasa y las heridas poco a poco se curan, aunque queden abiertas. Pero quizás sea mejor no mirar atrás a la catástrofe, sino mirar hacia delante y construir futuro juntos. Algo que, desgraciadamente, encuentro difícil, tan llenos de resentimientos como estamos.

Septiembre, un mes para repensarnos, como enero. Un mes para dejar volar la imaginación y pedir deseos acerca de aquello que queremos para el nuevo curso. Septiembre, mes de retos, comienza la carrera de fondo. Un breve vistazo al verano, un guiño de ojos. Dejar que la puerta se cierre y seguir caminando el camino dulce del otoño.


19 de mayo de 2011

La buena educación

No me educaron para triunfar. Me educaron para hacer las cosas bien, para pensar con criterio propio y tomar las decisiones más convenientes para mí misma y para las personas que me rodean.

Considero que soy una persona bien educada. ‘Bien educada’ en el sentido en que tanto mis padres como mis profesores me han dado buenos modelos y han hecho bien su labor educadora.

Me da la sensación de que ahora triunfa mucho la idea de no educar o educar mal y la de educar para triunfar. Eso último está bien cuando el triunfo se hace con valores de compañerismo, sin competencia desleal, aprendiendo y aportando cosas interesantes al resto. Lamentablemente, la educación para el triunfo se basa en pilares podridos como la trampa, el engaño, el ocultamiento de información o el trato vejatorio al resto de compañeros con los que compites. Por eso, la gente que triunfa o que ha triunfado es gente que usa malas artes, que se ríe del resto, que antepone su bienestar al de las personas que le rodean. En fin, creo que es gente mala. Y el triunfo, que uno imaginaría como un valor positivo, un resultado esperable y aceptable, se convierte en un cáncer de la sociedad que empieza a carcomerla por la superficie y va infectándola en lo más profundo.

Creo que la idea de educar para triunfar no es mala, siempre y cuando se tenga muy claro qué es triunfar. Triunfar no es alcanzar el puesto más importante en la empresa, no es sacar las mejores notas, no es casarse y tener tres hijos, no es sacar la licenciatura en cuatro años en lugar de en ocho, no es tener más dinero que todos. No. Eso no es triunfar. Triunfar es lograr ser felices con lo que hacemos y saber transmitir esa felicidad a las personas que están cerca de nosotros. Y para lograr una felicidad sana y humana que no se sustente en el dinero y la posesión de bienes naturales, hace falta una buena educación.


2 de abril de 2011

Las grandes dudas de la humanidad

Para Manuel Casal.

Ayer paseaba por el Retiro. Iba concentrada buscando el lugar en donde había quedado con unos amigos para disfrutar del césped, para estar con ellos, para aprender, para vivir... Aunque estaba concentrada, iba atenta a lo que sucedía a mi alrededor. De pronto, la voz de una niña de no más de cuatro años se elevó por encima del murmullo de la gente para decir:

Abuelito, ¿la paz existe?


Aquella pregunta me conmovió. En ese momento pensé en mi amigo Manuel, que ha trabajado toda su vida para que sus alumnos se planteen este tipo de cuestiones e intenten buscar respuestas por ellos mismos, aunque intuyamos que algunas de ellas no las tienen. Manuel, que siempre ha sido una guía para muchas personas, y ahora no hablo de sus alumnos, sino también de sus amigos. Gracias a personas como Manuel, y a Manuel mismo, seguirá habiendo mentes inquietas que se hagan las grandes cuestiones que afectan a la humanidad.

Creo que en el momento en que una niña de cuatro años hace pública la urgencia de conocer los grandes problemas del mundo, aún queda esperanza. Para la filosofía, para la educación, para los filósofos y para los profesores.

1 de noviembre de 2010

Elvira Lindo y la paciencia.

Elvira Lindo es una escritora a la que el público ha encasillado. Hace más de una década, su personaje dirigido a los jovencitos españoles le retribuyó éxito y reconocimiento en el mundo de la escritura. También le dio mucho dinero para dedicarse a seguir trabajando en lo que le gusta: el periodismo de calidad y la literatura desencasillada. Aún así, seguimos recordando a Lindo por sus "tintos de verano" y su Manolito de Carabanchel. Pero ya vamos siendo más los lectores que la apreciamos por sus lúcidas columnas del domingo y su literatura de calle, de carne y hueso.

Personalmente, considero a Elvira Lindo una autoridad. Considero que sabe de lo que habla cuando habla de algo. Se documenta. Es educada y usa un lenguaje directo que no daña. Ayer mismo, reconocía en su columna dominical que practicaba la autocensura y medía bien las palabras que empleaba, partiendo de la premisa de que todas las personas merecemos ser respetadas. Y en ese mismo artículo, hablaba Elvira del encasillamiento que sufrimos mujeres y otros sectores de la población que no nos ceñimos al canon de varón de clase media-alta blanco. Para alguien que ha sido encasillada por escritora de literatura infantil y peridista-humorista, ejercitar el "músculo de la paciencia", como ella misma lo llama, debe ser algo habitual, común, idiosincrático.

De personas pacientes como Elvira Lindo y que han sabido afrontar años de profesionalidad sin ceder a críticas absurdas que han llegado incluso a colocarla a la sombra de su marido, es de quien quiero aprender. Y de quien muchos deberían aprender. Esta semana le toca al alcalde de Valladolid, pero él es una simple encarnación de tantos otros hombres (varones y mujeres, esta vez) que pululan por esta sociedad sin una pizca de educación, sin elegancia, sin humanidad. Ojalá todos leyeran las palabras de Lindo:

EL CHISTE VERDE

¿Qué es lo que tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid? No lo sé, ni me interesa, como no me interesa lo que tiene en la cabeza tanta gente con la que a lo largo de los días ejercito mi paciencia, ese músculo que las mujeres, los negros, los homosexuales, los inmigrantes, los pobres, los judíos en según que sitios, los musulmanes en según que otros, y tantos seres humanos que por diversas razones se ven con frecuencia en condición de subordinados, ejercitan como si fueran deportistas de carreras de fondo. No quiero saber si el señor alcalde dijo lo que dijo porque piensa que las mujeres (las que no militan en su partido) alcanzan un puesto por méritos inconfesables o es que desde que asumió el cargo descubrió algo que vuelve humoristas a muchos políticos: que dijera lo que dijera siempre tendría micrófonos delante y unos cuantos pelotas dispuestos a reírle las gracias. No sé lo que tiene en la cabeza. Sé lo que dijo. También lo saben la señora De Cospedal y el señor Rajoy. De la señora De Cospedal, como de todas las mujeres que ostentan cargos en el PP, me decepciona que aun afeando las palabras de su compañero pase a perdonarlo en una misma frase. Debiera de saber la señora Cospedal que si a ella la respeta es por una razón mezquina: militan en el mismo partido. Los políticos españoles han conseguido que esa sea su razón suprema. En cuanto al señor Rajoy, ay. Qué malo es dejarse querer por aquellos que tan a menudo escupen por sus bocas la palabra maricón o zorra. Si el señor Rajoy hubiera cortado por lo sano este lamentable asunto animando a dicho alcalde a que abandonara el puesto, no hubiera provocado que en tantos foros acabaran riéndole la gracieta a este gran humorista de la taberna política. Pero Rajoy es ese hombre que tiene cosidas las manos dentro de los bolsillos y solo levanta los hombros de vez en cuando como diciendo "esto no va conmigo". Esa disculpa implícita concede razones tramposas a quien no está dispuesto a respetar la dignidad del adversario: la culpa de todo, dicen, la tiene Pajín, por incompetente. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿Haremos también chistes racistas con un negro si un día llega a ostentar un puesto y consideramos que no está suficientemente preparado? Hay personas que ante el comentario del señor alcalde se llevaron las manos a la cabeza. Será porque no leen determinadas columnas, no escuchan algunas tertulias o no son sensibles a la rabia que la presencia de las mujeres en la vida pública ha provocado en ciertos hombres, aplaudidos patéticamente por ciertas mujeres. Periodistas, columnistas y políticos, responsables de la pedagogía democrática, llevan trabajando durante años para que los gritos, los insultos, las alusiones al físico, la indumentaria, el origen de las personas o sus preferencias sexuales sean moneda corriente en la vida pública. Cuando los estudiantes de periodismo me preguntan si me someto a autocensura en estos artículos, respondo aquello que en principio no esperan oír: ¡claro que sí! Pienso dos veces lo que escribo, me arrepiento si he herido sin fundamento a alguien y no me fío de las personas que presumen de soltar lo primero que se les viene a la boca. Detesto la sinceridad patosa e hiriente. Escribo sometida a una norma estricta: todos los seres humanos tienen los mismos derechos. No vale sacarle los colores a un político de la derecha más rancia y celebrarle el chistecillo a Guerra cuando llama "mariposón" a Rajoy o a Blanco cuando habla de aquellos a los que se les ve "el plumero". Si fueron educados en otra España, que se reformen. Pueden aprender de muchos ancianos españoles que sin haber tenido estudios, tribuna desde la que ser escuchados, coches oficiales y una nube de pelotas a su alrededor, aprendieron aceleradamente lo que es la democracia. Hoy disfrutan de haber traído al mundo hijas independientes, han sabido aceptar la condición gay de algún hijo o nieto y han ensanchado en suma su tolerancia. Ahora muchos de ellos están asustados por cómo hablamos en las televisiones, por la grosería con la que escribimos, por la constante falta de respeto al buen gusto que demostramos con nuestras palabras. ¿Se merecen este espectáculo tan zafio? En el revuelo de comentarios críticos que siguieron a las declaraciones del señor alcalde se afirmaba que era la presencia de las mujeres en política la que venía provocando esta reacción furiosa. Tal vez sea lo más visible, pero no es el único sector que padece la burla de esos resentidos que no aceptan como iguales a los que son distintos de ellos. No hay mujer que en su vida no haya padecido la condescendencia masculina, no hay mujer que no haya tenido que soportar en el trabajo el dichoso diminutivo que aniña, no hay mujer que tenga un trabajo público que no haya sentido que se la juzgaba de manera distinta por serlo. La paciencia es el músculo más desarrollado de las mujeres. No sé qué tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid. Sé lo que dijo. Y no puedo evitar pensar que siendo, como este señor será, un defensor de la institución familiar, ¿no le dio vergüenza que un comentario tan soez llegara a oídos de sus hijos? Nuestros padres acostumbraban a echarnos del cuarto y a bajar la voz cuando iban a contar un chiste verde.

Elvira Lindo en El País, 31 de octubre de 2010.

31 de octubre de 2010

Gabilondo, un buen fichaje

Cuando lo nombraron ministro de Educación me alegré porque llegaban la filosofía y el pensamiento al gobierno. Me alegré porque llegaba la experiencia en el ámbito educativo a un ministerio tradicionalmente dado de lado por ser la política educativa una política transferida a las autonomías. Me hizo ilusión pensar que un rector universitario iba a tomar las decisiones del campo académico.

Tras año y medio al frente del Ministerio, al menos empiezo a notar que su presencia en debates y foros sobre educación es cada día mayor. Se le ve mucho por la televisión, se le escucha por la radio y lo que dice, convence. Porque él ha trabajado con estudiantes y sabe hacia dónde nos dirigimos. Se van produciendo cambios pequeños pero importantes y eso lanza luces de esperanza hacia el futuro de la enseñanza. Sobre todo de la enseñanza pública.

Escucharle sólo produce gozo. Esta mañana ha estado en el paraninfo de la Universidad de Salamanca (marco incomparable, como dirían los periodistas) dejándose entrevistar por toda una profesional de la radio, Montserrat Domínguez. Si se te ha escapado, ahí lo rescato para ti. Desde la lógica establece una filosofía completa de vida basada ante todo en la educación continua, en el trabajo y el esfuerzo y lo que me ha parecido más importante: trabajar desde el cariño para terminar amando el trabajo.

7 de agosto de 2010

¿Cuándo nace la conciencia ecológica?

Me gusta pensar a menudo en la educación. En cómo somos educados y en cómo educamos, con nuestro modelo, a los pequeños y a los mayores que nos rodean. También pienso en si es posible reeducar a las personas, desechar las conductas negativas aprendidas en la infancia y reemplazarlas por hábitos más saludables. A veces llego a dudar que eso sea posible. Creo que lo que aprendemos en nuestra primera infancia se imprime en nuestro carácter y éste varia poco, puesto que termina de desarrollarse muy tempranamente. No somos más que la suma de nuestras cualidades y las circunstancias en las que éstas se fueron forjando. Y los estudios más recientes afirman que desde que somos fetos comenzamos a forjar nuestro carácter y siendo relativamente pequeños terminamos de desarrollarlo casi del todo. Cuando se trata de aspectos relacionados con la naturaleza y con la conciencia ecológica creo que es aún más difícil cambiar concepciones. Tengo la sensación de que la ecología y la sensibilización medioambiental se consideran una moda y no una necesidad. Aunque es cierto que se van apreciando cambios poco a poco. A medida que se va incluyendo la educación ambiental en los planes de estudio, se va creando una cierta conciencia ecológica.

En relación con esto, hay algo que aprendí en la infancia. Debía tener cinco o seis años y no recuerdo si me lo enseñaron en el colegio o fueron mis padres o alguno de los talleres de sensibilización a los que me llevaban a veces. El caso es que me dijeron que era muy peligroso tirar a la basura las anillas de plástico que enlazan las latas de bebida tal y como están una vez que les sacas el contenido. Había que recortar con tijeras todos los aritos de plástico y evitar huecos para impedir que las focas u otros animales pudieran quedar enganchadas dentro de ellos. Así me lo enseñaron y así he hecho desde entonces. Siempre. Y fue muy sencillo. Tan sencillo como cuando me dijeron que las pilas de botón tardaban en desintegrarse miles de años y que una sola podría contaminar toneladas de agua marina. Desde entonces, como los contenedores de pilas son muy escasos, acumulo en casa este tipo de pilas hasta que, por fin, las llevo a reciclar. Hay muchas acciones muy sencillas que se pueden llevar a cabo para no contaminar. Está en nuestra mano. Y en nuestra mano está que la conciencia ecológica nazca cada vez más temprano y a la vez pueda adquirirse a edades más avanzadas. La mejor forma de educar es ser modelo.

18 de octubre de 2009

Salinger y la educación

Quería leerme El guardián entre el centeno, pero no estaba en la biblioteca, así que tomé prestado lo único que había de Salinger en ese momento, Nueve cuentos. El año pasado ya leí uno de los cuentos de esa antología, pero no me gustó demasiado, quizá no lo entendí bien. Esta vez me he saltado aquel que no me gustó el año pasado y estoy leyendo mis particulares ocho cuentos. Hay uno de ellos que me ha gustado especialmente, se titula "Teddy" y es una revelación en sí mismo. Me ha descubierto a un escritor que no conocía. Me ha enseñado a pensar y me ha dado mucha materia para reflexionar. Te dejo a ti con unas líneas de este cuento complejo y denso. Para filosofar:


20 de mayo de 2009

Los clásicos /3

Para empezar, lo que quieras amar, pon tu afán en hallarlo
(...)
No esperes que un aura tenue la traiga hasta ti desde el cielo,
tienen tus ojos que ver quién es la niña ideal.

Ovidio Nasón, Arte de Amar


Esto es para una filóloga clásica. Y para ti, lector. Pon tu afán en hallarlo, aquello que quieras amar. Por cierto, amar es un término muy amplio, amplía las miras para interpretarlo.

15 de mayo de 2009

El florido pensil

Nunca pensé que llegaría a recomendar el libro titulado El florido pensil. Pero es que tampoco pensé que sería como es.

Esta especie de crónica de la educación del franquismo está cargada de humor, ironía y diversión. Yo, que nací después de 1978, entiendo más bien poco de lo que leo en el libro. Aunque reconozco en las historias del autor, Andrés Sopeña, las de mis padres. Cada página leída del libro me llena más de incredulidad, ¿pero cómo era posible que enseñaran así?: el catolicismo, el patriotismo y el franquismo como ejes fundamentales de una (des)educación rancia, anquilosada e inservible. Una educación cuyos resultados creo ver todavía patentes en la escuela actual, o en los adultos de hoy en día. Y ¿cómo borrar de las mentes pensantes de todos los españoles los cuarenta años de masacre intelectual? Supongo que como para la mayoría de las cosas, habrá que dar tiempo al tiempo. Hay que conocer lo que se hacía para comprender las actitudes que aún hoy tienen ciertos personajes públicos encargados de la representación ciudadana. Habrá que esperar que se lleve a cabo una reflexión seria sobre la educación y que, aunque aparentemente todo es completamente diferente, los niños del futuro no puedan reconocerse en nada con los que fueron sus abuelos o bisabuelos. Ojalá el laicismo llegue por fin a la escuela. Y que los fanáticos sigan viviendo el sueño dorado de sus infancias, pero que sólo sea eso: un sueño.

5 de mayo de 2009

IES Las Américas y el paro parcial



Hoy, a tercera hora, y aunque no soy todavía profe (me refiero a que no formo parte del cuerpo de funcionarios del Estado), he secundado el paro en el Instituto Las Américas de Parla.

Para más información sobre el paro, pincha aquí.

7 de abril de 2009

Cambios en el Gobierno



El rector de la UAM, el filósofo Ángel Gabilondo; la directora de la Academia Española de Cine, Ángeles González-Sinde y Trinidad Jiménez son tres de las nuevas apuestas del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Espero que estas nuevas caras al frente de Carteras ministeriales devuelvan el rigor y la seriedad a los Ministerios de Educación, Cultura y Sanidad, pilares de todo Gobierno. Personalmente, confío en el buen hacer de Gabilondo y estoy convencida de que aportará una visión mucho más humana tanto a la política española como a la Educación en este país. Con respecto a las dos mujeres al frente de los Ministerios de Cultura y Sanidad, tengo plena confianza en su rigor y su profesionalidad, y espero que impulsen cambios en la extensión cultural y en la actual administración de la Cartera de Sanidad.

Lo de José Blanco y Elena Salgado es ya otra cosa... Más de lo mismo. A ver si encuentran su sitio y lo hacen bien. Por el bien de todos.

4 de marzo de 2009

Optimismo

El lunes y ayer no fueron muy buenos días, académicamente hablando. Cuando uno llega al tedio y al hastío en las clases, es difícil encontrar algo que lo motive a continuar con ganas y fuerzas. Además, si el cansancio es grande, la cosa se complica y acaba convirtiéndose en un verdadero esfuerzo el acudir a clases.

En eso pensaba hoy, mientras estaba en el instituto. En eso y en los problemas de la educación, y en la necesidad que tenemos de que exista el valor del aprendizaje y el valor de la enseñanza y que éstos se tengan en cuenta. Que la educación se convierta en una preocupación para toda la sociedad y no sólo para los cuatro que se arman de tiza y paciencia para tratar de cambiar un poco el mundo.



Y enconces aparecen ellos. Profesores jóvenes, vivos, alegres, con ganas, fuerza e interés. Y esos profesores nuevos me han inoculado esa misma fuerza; me han alentado, me han dicho: "os necesitamos, transmite este mensaje". Y desde aquí, con más optimismo que hace un par de horas, con más fuerza aunque el mismo cansancio, y con dos nuevos amigos profesores te digo: "La educación [como valor] te necesita, transmite el mensaje".

25 de febrero de 2009

Aprender (2)

Aprender.

Aprender es algo que me preocupa bastante. O más bien aprender a aprender (citando una de estas nuevas competencias que hay que aplicar por ley en el curriculum de enseñanza obligatoria). Me preocupa, también, aprender a enseñar. Y enseñar bien. Sobre todo me preocupa ahora que he abierto un poco las miras y he visto lo que se está haciendo en otros lugares.

Esta preocupación o interés me ha llevado a informarme un poco sobre la historia de la educación y los modelos y métodos alternativos.

En esa búsqueda de alternativas, me he encontrado con un documental corto sobre la Institución Libre de Enseñanza y las Misiones Pedagógicas. Es breve pero conciso, con los puntos básicos de la Institución y de su fundador y seguidores. Si estás interesado en Educación, quizás te guste.

24 de febrero de 2009

Do you speak English?



Esa fue la pregunta recurrente en Alemania. Porque yo no podía comunicarme allí más que en inglés. Y la mayoría de la gente sabía. Mejor o peor, pero sabían. Y quizás no fueran las conversaciones más fluidas que he mantenido en la vida, pero lo suficientemente claras como para comprar un billete de tren, explicar cómo es el sistema educativo español y el alemán o comprar un delicioso croissant con mantequilla.

Ellos, aquí, hacen la misma pregunta. Y se encuentran con la expresión sorprendida de quienes les escuchan y no saben qué decir porque no, no hablan inglés. Y algunos de ellos, dominando cuatro lenguas, son incapaces de comunicarse aquí. Porque no, lo nuestro no son las lenguas.

¿Cuándo aprenderemos la importancia de las lenguas en este país? Aunque no sé de qué me sorprendo, si incluso hablar las lenguas cooficiales está mal visto y es penalizable por algunos...

Estos días, más que nunca, me maravillo con Babel...