Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

3 de noviembre de 2012

De libros en Madrid.


Ayer me fui de reencuentros y libros. 

Vi a C., más amiga que compañera. Teatrera, filóloga, amante de los hombres y del teatro. Investigadora. En fin, una mujer de bandera, de las que me encanta que llamen de vez en cuando para paseos de "puestas al día" por el Madrid de las Letras.

Tuvo que volar para llegar a tiempo a ver una adaptación del Don Juan, tan de Día de Difuntos. Y mientras, yo me fui a investigar todo lo que no he podido investigar por Madrid hasta ahora. Gracias a otra amiga, C., me entraron unas ganas tremendas de acercarme a La Central de Callao, un espacio -ante todo- bello. El edificio original es el de un antiguo palacete madrileño, las paredes encaladas y las escaleras chirriantes le daban el toque romántico al asunto libresco, que ya de por sí tiene mucho de romanticismo decadente. 

Me prometí llevarme solo un volumen recordándome a mí misma la existencia del aparatejo lector de libros que me acompaña día y noche y con el que estoy logrando ahorrarme grandes cantidades desde hace unos meses. No pude, al final cayeron dos ensayos, uno del magnífico y siempre lúcido Umberto Eco: Arte y belleza en la estética medieval, texto antiguo pero que no pasa de moda por las aportaciones al periodo. Y siguiendo con mi línea de interés reciente, un ensayo sobre literatura de Vicente Luis Mora, joven con muchísimo futuro en el mundo de la crítica literaria. El texto, bellísimamente editado en verde pistacho, pertenece a la colección Miradas, de Bartleby Editores y se titula Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual. Espero que me ilumine un poco sobre un tema que últimamente ha empezado a fascinarme y del que sé poco o nada. Aún no le he hincado el ojo a este último, pero aguarda por mí después de las aportaciones medievalistas de Eco.

Pues ahí estaba yo, en esa magnífica nueva librería madrileña, que no tiene nada que envidiarle a otras de la zona y que me hacía sentir acogida entre paredes recubiertas de libros de todas las áreas del conocimiento y todas las geografías, cuando me llamó L. para decirme que venía adonde estuviera. Deambulé un rato más hasta que ella llegó y nos fuimos directas a otra librería, esta con carácter solidario: Libros Libres. Esta librería ha sido toda una revelación anti-crisis. Es un espacio cubierto de arriba abajo por libros de todas las clases, idiomas, estilos posibles y su peculiaridad es que todos ellos son gratis. Es decir, tú entras en la salita donde se encuentra la librería y miras y remiras por todos los rincones. Si te interesa algún libro, lo coges y te lo llevas gratis. La idea es llevar la cultura a todas partes, aunque creo que al final esto solo llega a unos pocos, los que no tienen mucho problema en financiarse los libros. El caso es que se puede colaborar de muchas maneras, tanto con voluntariado como con aportaciones anuales o esporádicas. Yo me llevé un clásico de los años 70, Cómo se comenta un texto literario, de Lázaro Carreter y Correa Calderón. Y tan acostumbrada a las transacciones comerciales de este mundo en que nos ha tocado vivir, no pude por menos que dejar una pequeña aportación, aun sabiendo que no es necesario hacerlo. Quizás el poder de esta librería es darle valor a la cultura de otra forma y quizás podamos aprender, poco a poco, a entender que otros modos de comercio -o trueque- son posibles.

Terminamos paseando por la zona de Luchana y plaza de Olavide y recaímos en la tienda de la que Manuel Casal habla a veces en su blog, La cocinita de Chamberí, un lugar muy acogedor en donde encontrar productos ecológicos para niños y donde llevar a los más pequeños a aprender a cocinar. Tienen talleres de cocina para niños de 12 meses a 10 años. Su creadora es una joven emprendedora con una sensibilidad exquisita. Toda una suerte el haber caído por allí de casualidad.

Una tarde muy libresca y tranquila. Llena también de tribulaciones por esa asignatura de Sintaxis que parece que se nos ha atragantado a L. y a mí pero que lograremos sacar al final con una sonrisa. 

Madrid, lugar de encuentros personales y culturales. El mejor sustituto para la melancolía londinense.

12 de marzo de 2012

Feeling happy

Y la felicidad llegó. Llegó en forma de estatua, en Picadilly Circus, una estatua que sólo fui capaz de ver cuando había abierto los ojos lo suficiente como para ser consciente de lo que la vida nos regala en cada esquina de cada ciudad, por minúscula que sea.

Esto fue hace ya un mes, o más, no recuerdo. Coincidió con las vacaciones y con la soledad. Paradójicamente la felicidad, o la reflexión real de lo que es la felicidad, y por tanto, de cómo conseguirla, llegó cuando más sola me encontraba. La casa vacía, algunos museos cerrados. Pero los libros y la mente abiertos, y los amigos al otro lado del teléfono.

F., su hermano y yo decidimos pasear por Green Park la semana pasada por la tarde, con E. Ese día me habían invitado a cenar pero lo rechacé porque ya había quedado para hablar de feminismo y ver una película con B. Lo hicimos y se cumplió mi profecía de que los lunes siempre son el mejor día. Pero la semana no dejaría de regalarme momentos, como le gusta decir a M. Precisamente fue ella quien apareció el martes, y con ella llegó el espiritismo, las ganas de seguir aprendiendo poquito a poco de los demás, esa necesidad -que a veces olvido que tengo- de nutrirme con conocimiento para hacerme más persona y entender mejor a las demás personas.

El jueves, con el fin de las clases y celebrando el día de la mujer, salí con M. a pasear por Londres. Terminamos en la "Poetry Society", donde habíamos decidido llevar a cabo una misión secreta de encuentros con el pasado, todo muy espiritista, muy a su estilo. El café estaba delicioso, la música de fondo, que llegaba desde el sótano del local, nos inspiró para hablar sobre Mendelsohn. Hablamos también de Gallardón* y sus ideas peregrinas acerca de la "violencia estructural", criticamos a Aguirre y su conservadurismo. Intentamos cambiar el mundo, sabiendo que no lo lograríamos, pero convencidas de que el diálogo puede transformar algunas realidades.

El viernes, con M. apareció P en nuestras vidas. Bueno, en la mía, porque ella ya lo conocía. P me regaló cuatro correos electrónicos, su forma de entender el mundo y un día precioso en Brighton, donde los tres probamos el "delicioso fish and chips" inglés. Ese día, nuestras teorías sobre la felicidad confluyeron en una misma. Hablamos sobre la energía positiva que las personas desprendemos y P nos enseñó que esa energía positiva hay que trabajarla, hay que ser conscientes de nuestro potencial para ampliarlo. El día terminó en una estación de trenes de Londres, a las cuatro de la mañana, y pareció que había durado toda una vida. De ese día se fraguó una amistad y la certeza de un encuentro berlinés.

El sábado estudiamos y tomamos sidra inglesa. M. un gin and tonic, su favorito. Tras la revelación de que americanos, ingleses y españoles somos diametralmente opuestos, alcanzamos también el acuerdo de que la personalidad siempre está por encima de la nacionalidad porque a veces, uno tiene miedo de generalizar. El acuerdo fue que la gente vive con miedo, que el miedo los hace cobardes y que esa cobardía les impide ser felices. Triste descubrimiento. Pero día feliz.

Ayer llegó el apoteosis de la felicidad. M. se tenía que ir pronto, pero el recuerdo de su visita estuvo flotando mientras F., E. y yo paseábamos por la bellísima Londres. La Londres apasionante y diferente que E. nos regala cada domingo. Los domingos se han convertido ya en el día en que visitamos los lugares ocultos, lo más in, lo más cool. Recordé a Manuel y a Yolanda en mi visita por Marylebone porque es un barrio moderno, elegante, vibrante, lleno de vida, color y buen gusto. Acabamos almorzando en un lugar delicioso, la Natural Kitchen, y recorriendo a pie el barrio de librería en librería, terminando en la Royal Academy of Music, un edificio majestuoso del siglo XIX donde incluso huele a música. K., al que habíamos ido a ver practicar con el violín, nos llevó después a una cafetería/pub monísimo donde había libros por todas partes y el suelo del baño estaba alicatado con piezas de Scrabble, según F., el baño de mis sueños.

En un momento dado del día de ayer, pensé en esta entrada que escribo ahora. Pensé que la titularía feeling happy, porque estar happy, por estar dicho en otro idioma, suena menos intenso que estar feliz. Lo relaciono con un sentimiento de una intensidad mayor a estar contento o alegre, pero quizás sin las implicaciones de estar o ser feliz. Quizás lo traduzca a partir de ahora como dichosa. La Londres del último día trae la dicha; la dicha del sol, la dicha de la amistad que es verdadera, la dicha del darse cuenta de que siempre hay espacio para estar bien y que, en palabras de P siempre existe la certeza de que nosotros mismos tenemos el poder de hacernos sentir bien.

Y mientras dura la dicha, seguiré reclamando y criticando todas esas cosas que quieren enturbiarnos el placer de estar vivos. Y seguiré buscando a esas personas que me hacen dichosa. Porque, y lo digo una vez más, nosotros somos cómplices de nosotros mismos en esa búsqueda y saber que podemos lograrlo, nos hace invencibles.

Esta mañana se ha colado un gorrión en mi casa. 

Pero eso lo contaré en otra entrada...

______

Discúlpeseme el lapsus. Atribuí a Garzón las ideas de Gallardón.

25 de noviembre de 2011

Estética

A E. M.

Ayer hablé con mi familia y me contaron que C., una amiga de toda la vida, sigue luchando contra el cáncer. La conozco desde hace años y siempre la he conocido enferma. Enferma pero alegre. Muy gallega ella, muy mujer, muy positiva. Nunca he sabido qué la mantenía a flote durante todos estos años. Ahora sé que está pasando por su peor momento y tengo miedo de volver a España y que no lo haya superado. La vida te abofetea constantemente.

Me acordé de mi amigo E. M. cuando hablamos de C. Sé que no ha pasado por buenos momentos últimamente. Por muchas razones que aquí no vienen a cuento. El otro día, sin ir más lejos, comentando de manera muy fugaz los resultados de las elecciones del domingo, le dije, de pasada, que me había ido a refugiar a los museos para olvidarme de todo. Y ahora que estoy pasando por un periodo en el que la verdad me resulta un elemento fundamental en la vida, lo veo muy claro. Si nos acercamos a la vida con una perspectiva estética, podemos sufrirla o vivirla mejor, más humanamente. Quizás la verdad resida en el arte. Quizás nuestro alivio, nuestro refugio último sea el arte. 

He amanecido triste, pensando en C. y en su fortaleza. También pensando en todas las mujeres que sufren, de forma diferente, la violencia -hoy se celebra el día de la violencia contra las mujeres-. Lo tengo claro, estoy en contra de cualquier tipo de sufrimiento, de cualquier tipo de violencia, dirigida a quien sea. Estoy a favor de mujeres y hombres fuertes como C. o E. M. Estoy a favor del arte y la estética como única medicina contra la melancolía, la nostalgia y los males de dentro. Y a favor del cariño y la compañía para los males de fuera, los físicos.

Hoy, que pensaba en C. y en E. M. y leía el Romancero Gitano, me he encontrado con unos versos que en sí mismos ya hacen que un día como hoy tenga sentido y merezca la pena, cuatro simples líneas, pequeñitas, insignificantes, pero poderosas como todo Lorca, como el arte cuando acude en nuestro rescate cuando más lo necesitamos:

A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.

Hoy mis limones son estos versos y el agua es la vida. Ojalá todos encontremos la forma de ponerla de oro.

19 de junio de 2011

Limpieza general

Junio es el mes de las limpiezas generales por excelencia. Junto con diciembre. Cada medio año uno se despoja de lo que ya no sirve, de lo que le ha hecho mal o no le ha hecho crecer como persona. Hay limpiezas necesarias pero imposibles de hacer. Más de una limpieza haría yo en la televisión, en el sistema político español, en el sistema educativo español -o mejor, madrileño-, en el sistema sanitario español, en la lengua de algunos personajes públicos que parece que sólo están hechos para insultar y criticar con malas artes...

Otras limpiezas son posibles y purifican. Con el fin del curso uno limpia y recoge sus apuntes, ordena los libros que ha leído, desde los más placenteros a los más aburridos. Con el fin del curso uno llega a conclusiones, hace una lista de la gente increíble, los que siempre quedarán en la memoria del 2010-11 -y en el corazón, claro- y los que acabarán perdiéndose porque nunca merecieron la pena. Limpiar significa borrar constancia de lo que un día existió. No quiere eso decir que eso deje de existir, sino simplemente que eso no nos hará crecer en un futuro y queremos soltar lastre, seguir avanzando con la maleta más llena, pero solo de aquellas cosas que realmente son importantes. 

Me gustaría hacer aquí una lista de esas cosas que me llevo a Londres en la maleta del próximo curso, las que sin duda han superado la limpieza literal y la metafórica; pero las cosas que uno lleva en su maleta son demasiado personales e íntimas -ya me lo enseñó Celia una vez- y es mejor dejarlas ahí dentro y mirarlas con los ojos de la nostalgia y el sentido común. Esas pequeñas cosas, y sobre todo esas personas, irán asomando por las páginas de este blog a lo largo del futuro igual que han asomado a lo largo del pasado: música, momentos, amigos, fotografías, símbolos, sonrisas,... Todo lo que merece la pena sigue en la maleta e iré desprendiéndome poco a poco de lo que ahora parece imposible pero que puede retrasar mi camino.

De la limpieza general de este junio os habéis salvado vosotros, los que me leéis, los que me queréis y me lo habéis dicho y me lo habéis demostrado. Se salvan poetas y dramaturgos, se salvan generaciones enteras de escritores, os salváis los que me habéis enseñado a hacer fotos -es decir, a aprender a mirar el mundo con otros ojos-, os salváis los que me habéis enseñado palabras en otras lenguas, os salváis los que habéis compartido conmigo. Te salvas tú, cuya vida cambia a partir de ahora de forma radical, y no sabes qué hacer. Pero confío en que tú y yo sabremos encontrar un nuevo camino que siga dando sentido a esta vida que ahora empezamos. Lejos o cerca, estás en mi maleta de las cosas que siempre superan la limpieza.


28 de mayo de 2011

Mis ficciones

Hablo de "Ella y él", mis ficciones, porque me gusta refugiarme en el mundo de dos enamorados. Más que nunca ahora que mi espíritu se siente asfixiado en un infinito mar azul sobrevolado por gaviotas. Parece que ante este panorama lo más fácil es hundirse. Pero yo espero que la poesía de "Ella y él" y los elogios que por ellos me dedican mis amigos, me mantengan a flote hasta que asimile la nueva realidad que nos acecha. Lo de los exámenes siempre es más llevadero que la supresión de la libertad.


* La foto, la he tomado prestada de aquí.
El texto es de Extremoduro y un guiño a S.

30 de marzo de 2011

C.

Ha sido la primera nueva persona en mi vida, en este curso, a la que he considerado mi amiga.

Podría hacer aquí una lista de cualidades que tiene, pero, ¿para qué? Si lo que importa de los amigos es lo bien que te hacen sentir, lo que les quieres, cómo el tiempo pasa sin darse cuenta entre cafés, charlas o incluso trabajos.

Sé que nos debemos tiempo fuera de las cuatro paredes de la cafetería de Profesorado, pero hoy en día, ¿a quién no se lo debemos? Así que a veces ya ni siquiera eso importa. A mí me importa su insistencia para que escuchara "Teardrop", de Massive Attack. Y ahora, que por fin lo he hecho, no puedo cerrar los ojos sin acordarme de él y dedicarle las últimas palabras del día que, irremediablemente, y por motivos de programación del blog se publicarán mañana. Así que, las últimas palabras escritas de hoy, las primeras leídas de mañana, para ti, C.

20 de marzo de 2011

11 de marzo

Este año, el 11 de marzo a las 8 de la mañana estaba perdiendo un tren a Bilbao. En el trayecto en cercanías desde casa hasta Chamartín, no dejé de pensar en el 11 de marzo de siete años atrás. Me habría gustado haber escrito algo aquel día, una pequeña conmemoración, un recuerdo a J.L., un homenaje, un no-sé-qué, porque, ¿también hay que celebrar las cosas tristes? Quizás debamos no olvidar, mantener abierto el recuerdo para aquellos que se fueron. En mi habitación sigue estando la piña que nos dieron en el funeral de J.L. como recuerdo. Pero no hubo entrada el 11 de marzo.

Unas horas después de las 8 de la mañana, montada en otro tren que me llevaba a Vitoria, me enteré del desastre de Japón: el terremoto de 8.9. Y la noticia quedó como un murmullo que salía de la boca de los empleados del tren. Vitoria estaba cerca y a mí me importaba llegar a mi destino, poner los pies en tierras vascas y ver a mis amigos. Aiala me esperaba en el andén. Pisé Vitoria y me olvidé de las hostilidades del tren y de Japón; me sentí en casa.

Lo que pasó después, las risas, los amigos, la alegría, el mar, las fotografías, los cielos "sargorripean", los eskerrik asko y ongi etorri, el funicular, la Arboleda, el carnaval, el poteo, las alubias,... Todo eso me colocó en un mundo paralelo hasta donde sólo llegaban ecos del desastre nuclear de Fukushima. El 11 de marzo que estaba cargado con el recuerdo de J.L. empezaba a llenarse de otros recuerdos más tremendos y algunas felicidades breves e intensas: las de quien se siente en casa estando fuera, las de la amistad.

El fin de semana pasado nos cambió un poco a todos. El mundo es distinto desde que ha ocurrido el terremoto de Japón. Toda Europa, todo el mundo está en estado de alarma. El mundo tal y como lo conocí hace siete años cambió un 11 de marzo. Mi mundo de ahora, nuestro mundo, ha vuelto a dar un giro de 180 grados también un 11 de marzo. Mientras tanto, yo también, a nivel personal, experimento cambios, porque tengo una cámara de fotos nueva que me hace ver el mundo con otros ojos, porque Nahikari y su realidad de Portu me han hecho ver la realidad desde diversas perspectivas; porque M. me ha escrito y me ha dicho que se alegró de verme aquellas dos horas; porque Manuel confía en mí y creo que sabe que puede hacerlo; porque Elvira me llamó para que comiéramos juntas; porque Carmen tiene un tarro de mermelada de mandarina para mí; porque Mario y yo estudiamos sintaxis juntos o porque mi ordenador reinstalado vuelve a funcionar tan bien como siempre. Mi mundo de ahora ha vuelto a dar un vuelco, el 11 de marzo un terremoto apenas perceptible nos cambió a todos un poco por dentro. Nuestras certezas con respecto a la sociedad a la que pertenecemos cambiaron un poco.

Pero solo los vuelcos nos hacen avanzar, aunque como en Japón ahora lo hagan encerrados en casa, con lágrimas de impotencia en los ojos.

31 de octubre de 2010

Volver

Citando el tango y a Almodóvar, vuelvo.

Hay cafés que se hacen esperar años, pero llegan y llenan tardes enteras. Hay cafés que en realidad son personas que te hacen pensar que sí, que no lo intuías, que de verdad el tiempo ha pasado por ti y has cambiado, pero que sin embargo sigue quedando algo imperturbable. Porque aunque la conversación quedó atrapada en la cadena de una bici a la entrada de la biblioteca hace siete años, la retomamos como si nada hubiera pasado. Como si hiciera un ratito nos hubieran enseñado a escribir haikus. En el fondo somos los mismos. En el fondo ayer nos redescubrimos. Al menos yo. Aparté unas horas a Steinbeck y dejé fluir la conversación de antaño. Soy la misma. Quizás con el barniz de Steinbeck y tantos otros que vinieron después de aquel Blas de Otero recomendado en las escaleras de la biblioteca. Ese verano aprendí a decir "desarraigo" y me regalaron un poema sobre Penélope. Después vinieron los grandes maestros: la literatura de canon. Y yo me fui haciendo entre Salamanca, Madrid y otros recovecos. Volvemos a Parla y nos nutrimos con el café de los años. Somos diferentes. Pero nada ha cambiado.


Gólgota

Dani Cerrato | Myspace Music Videos

21 de octubre de 2010

El blog de Elvira

Es otoño y hace frío, pero entras en el blog de Elvira y además de sentirte invadido por su espíritu europeo/viajero, te llega un calorcito agradable comparable al de un café con amigos, un libro leído en domingo junto a los rayos que entran por la ventana, o el crujir de las hojas del otoño. El blog de Elvira es como una casa abierta a todos donde lees y piensas qué razón tiene Elvira, cómo siente, cómo vive, cómo aprecia la vida Elvira.

Por eso vuelvo a cambiar el diseño del blog, porque fuera de casa hace frío y cuando entres, quiero que sientas también aquí un calorcito amigo: el de los abrazos, el café otoñal y las pantuflas de borrego.

23 de abril de 2010

Deo Gracias /listas 1

Estrictamente, gracias a dios. Y mantengo la expresión porque es un homenaje.

Pues lo dicho, dando gracias. O, también, alegre por:

1. Celebrar el 23 de abril un año más.
2. Que el 23 de abril llegue con resaca de amistad, tras tarde de compras, cervezas, lecturas, Madrid aéreo y un bar cool, in,... de lo más moderno.
3. Que el 23 de abril recibo los poemas "más ñoños" de Neruda con una dedicatoria que me hace llorar.
4. Escuchar un cuentacuentos del que, inesperadamente, surgen las palabras "Galicia", "Santa Compaña", "Costa da Morte". Palabras mágicas siempre.
5. Escuchar la dulce voz de Marta.
6. Estrenar camiseta morada.
7. Tener en el armario más ropa por estrenar.
8. Escuchar la torpe voz en español de Paul.
9. Hacer un breve viaje en bus. Un largo viaje en metro.
10. Tomar coca-colas escuchando los poemas de Sheila. Después llegan los cafés.
11. Saber que cuando lo necesita, M. llama.
12. Que al entrar al colegio mis compañeras de departamento me hayan felicitado, que me hayan recordado que Shakespeare y Cervantes comparten sus carreras en este día y que "you never walk alone"

¡¡Qué bien!! Un día del Libro redondo. Aún queda noche por delante.

17 de marzo de 2010

Alegría verde, bocaditos de nata

La alegría se pinta de colores. Alegría verde es mi alegría de hoy.

Me han felicitado, con beso en la mejilla, tres personas. Una persona me ha felicitado con ciber-beso y ha sabido tan cálido como el facial. Alegría la que he sentido al recibir un café en vaso de plástico en el peor momento de la mañana. Una amiga. Sin verdes, sin besos, sin mejillas. Me ha recordado que todos los días se celebra.

Alegría en verde y alegría tricolor la de un amigo anónimo. La alegría llega siempre a pesar del bolígrafo rojo. La alegría llega cuando los amigos te recuerdan que hay que tener ganas de vivir y acompañar esas ganas con alegría, paz, autonomía, humanidad y literatura. Claro. Siempre la literatura salva. Siempre el verde calma las almas de los vencidos, los hace resurgir del rojo pilot de las tardes de marzo.


Alegría dulce materializada en pasteles de nata. Mmm... nata. Verde. Nata. Amigos. Café caliente en la mañana fría de bolígrafo rojo.

La alegría se pinta de colores y se paladea dulce. Siempre dulce como la nata.

13 de enero de 2010

La vida en cuento

El último recuerdo nítido que tengo de Iorgeus es un balcón con pimientos y helado de dulce de leche. Bueno, también un árbol de Navidad hecho con botellas de cerveza. Esa fue, creo, la última vez que le vi. Y como siempre que me despido de él, pensé: "¡Qué gusto da ver a este chico!". Desde entonces, sólo una llamada para pedirle un favor, creo que un sms y varios mensajes en FB para quedar. Sin quedar, claro.

Él no lo sabe, y yo tampoco hasta hace muy poco, pero Iorgeus y yo nos parecemos mucho. Quizá nuestra amiga en común nos eligió porque teníamos cualidades similares que comparten todos sus amigos. No lo sé. El caso es que Iorgeus y yo somos parecidos. Parecidos hasta el punto de que también él tiene un blog (otro blog, mejor dicho). Su segundo blog contiene en su título la palabra cuentos, como este. Y es que Iorgeus es un cuentista. Conocía algo de su faceta de escritor, y hoy he tenido la grata oportunidad de ver sus textos escritos. Ahí los tiene, todos apiladitos en un rincón del espacio tecnológico, entre su código binario particular y su sonrisa imperecedera.

Iorgeus vive en el mundo real, pero seguro que tiene la cabeza en otra parte, allí donde están, también, los personajes de sus cuentos. Será por eso que siempre sonríe. Porque siempre tiene un lugar mejor al que ir.

Seguro que ahora que ya tengo la dirección de su blog de cuentos, empiezo a criar, yo también, un esbozo de sonrisa perenne.

Si tienes curiosidad, entra a verlo en Poniendo los cuentos sobre las ies.