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16 de febrero de 2012

Enganchada

No he cumplido el punto 10 de mi decálago de esta semana blanca. 

He estado enganchada a Londres, Javier Marías, la música, Scrabble, los vídeo blogs de YellowMellow, Dolly Parton... en definitiva, a la vida. Y por eso he dejado un pelín de lado el blog. El blog también es vida, pero cuando Cambridge, Bath y los amigos se ponen por delante haciéndote la vida más feliz, uno se engancha a ello.

Digo a mis amigos de por aquí que mi yo real ha venido de visita esta semana. Es cierto, esta semana me siento más yo que nunca. He retomado contacto con mi idioma, mi literatura y el humor que a mí me gusta. Me he olvidado de la ironía y el sarcasmo ingleses, me he olvidado de los huevos que desaparecen y he visto o veré a varios amigos madrileños que han venido de visita o que están en el país. La casa semi vacía y la pasión por los viajes o ir de pubbing con amigos me han devuelto a la yo de siempre. La yo de siempre, mentalmente rápida, apasionada por la filosofía de Marías, enganchada a las maravillas de internet y a la música country ha venido de visita esta semana. Voy a pedir que se quede para siempre, y si no, intentaré retenerla de alguna manera.

Mientras tanto, la yo de siempre y la yo de ahora seguiremos escuchando música de la Parton en Spotify y riéndonos de nosotras mismas, la actividad más sana que alguien alguna vez inventó.

21 de febrero de 2011

Patri y El Olivo

Cuando pienso en el instituto "El Olivo", el lugar donde estudié la educación secundaria y bachillerato, se me vienen a la cabeza muchos recuerdos, imágenes y figuras. Tengo recuerdos muy gratos de aquella época y voy creando también las imágenes de "El Olivo" del presente. Hoy, cuando pienso en "El Olivo", se me viene a la cabeza Patricia, una de las profesoras de Lengua. La incombustible y alegre Patricia. Patricia es una de las pocas profesoras de secundaria que nunca se queja por las clases, los grupos duros o la tutoría. Habla de sus alumnos y sus palabras irradian amor. Habla de su trabajo, y se le iluminan los ojos. Habla de la literatura y uno se da cuenta de que realmente le apasiona lo que hace. Y tiene cuarenta y un muchachos en su grupo de bachillerato y cuando les pide que escriban algo, sabe que se sobrecargará con pilas de ejercicios que leer y corregir, pero a Patricia eso le da igual, y le pone pasión a lo que hace. Y creo que por eso lo hace tan bien.

Hablo aquí de Patricia, o Patri, o Pat, o incluso "la profe de lengua", porque nos encontramos el viernes escuchando poesía. Los brazos siempre abiertos al abrazo, y en sus palabras: sus chicos de teatro, Lola, el blog, la adaptación de Valle-Inclán, el recuerdo de los compañeros que yo también conozco: Rocío, Paco, Carmen,... y todos los profesores que este año están de prácticas en El Olivo. La incombustible Patricia levanta el ánimo hasta al más alicaído. A veces creo que mucha de la chispa que tiene El Olivo la tiene gracias a ella. Sé que si lee esto se sonrojará y comenzará a enumerar uno a uno a todos los alumnos, profesores y otros miembros del centro que le dan esa vida especial al instituto y dirá que todos hacen que sea lo que es. Porque Patricia además es muy humilde.

Me gusta pensar que hay gente en educación, y en otras facetas de la vida, que le ponen esa alegría al trabajo, que le ponen sonrisa a la vida y facilitan un poco el día a día. Me gusta pensar que en Patricia no hay solo una tocaya o una colega, sino un hombro, la sonrisa en el momento adecuado, el blog brillante de un instituto que se ha cargado de una fama que no se merecía y que está resurgiendo gracias a la labor de gente tan increíble como mi tocaya y otros tantos en los que ahora también pienso, y que tú tan bien conoces.

Te regalo un poquito del blog de El Olivo, la carta que rescataron para nosotros el día de San Valentín. Un encuentro precioso con Miguel Hernández y el amor puro. Un encuentro con el compromiso literario y cultural del instituto donde tantas cosas yo aprendí:

Revista Cienoliletras (pincha en el enlace y déjate llevar)

22 de octubre de 2010

Marta


Marta está un poco más cerca y aunque nunca lee este blog que una vez fue de las dos, le digo por aquí que saber que ella está cerca me produce muy buenas vibraciones, aunque tengamos un charco de por medio.

Con Marta llega un poco más de alegría.

¡Qué bien!

5 de octubre de 2010

Clásicos contemporáneos /4

Más música elegante para estas primeras tardes de otoño. Empiezan los primeros fríos y los tés y cafés saben ahora mejor que nunca. La música tiene un aire como de mayor intensidad y es fácil encontrar el espacio de uno mismo bajo las cálidas luces ocres que nos ofrecen estos días que van siendo más cortos cada vez.

Una flauta y un trío de jazz de Claude Bolling son buenos compañeros de viaje para estos días que preludian festividades largas, visitas, estudio, cuentos, lectura y todo lo bello que a ti se te ocurra.

24 de marzo de 2010

Cantar

Podría haber estado esta tarde en un homenaje a Miguel Hernández en la USAL al que me invitó un amigo. Pero era difícil ir allí. Esta tarde he estado cantando.

Cantar es divertido y alegra muchas veces las tristezas y las nostalgias pasadas, presentes y futuras. El domingo, cuando volvíamos en coche, cantamos Ella baila sola, Ismael Serrano y Marea. Y eso hizo que nos hiciéramos un poquito más amigas. Creo que cantar juntas nos unió aún más.

Hoy he cantado en público. En alemán. Ha sido muy divertido esperar que llegara el público, observar con tristeza que era escaso y alegrarnos igualmente porque lo pasaríamos fenomenal nosotros solos. Y verdaderamente ha sido una experiencia divertida. Uno expulsa lo que lleva dentro cuando canta. Deberíamos cantar más a menudo. En la ducha, mientras tendemos la ropa, cuando cocinamos, dando las clases, cuando conducimos o viajamos, antes de dormir, al despertar.

Cantando, uno también puede homenajear a Miguel Hernández a su manera.

17 de marzo de 2010

Alegría verde, bocaditos de nata

La alegría se pinta de colores. Alegría verde es mi alegría de hoy.

Me han felicitado, con beso en la mejilla, tres personas. Una persona me ha felicitado con ciber-beso y ha sabido tan cálido como el facial. Alegría la que he sentido al recibir un café en vaso de plástico en el peor momento de la mañana. Una amiga. Sin verdes, sin besos, sin mejillas. Me ha recordado que todos los días se celebra.

Alegría en verde y alegría tricolor la de un amigo anónimo. La alegría llega siempre a pesar del bolígrafo rojo. La alegría llega cuando los amigos te recuerdan que hay que tener ganas de vivir y acompañar esas ganas con alegría, paz, autonomía, humanidad y literatura. Claro. Siempre la literatura salva. Siempre el verde calma las almas de los vencidos, los hace resurgir del rojo pilot de las tardes de marzo.


Alegría dulce materializada en pasteles de nata. Mmm... nata. Verde. Nata. Amigos. Café caliente en la mañana fría de bolígrafo rojo.

La alegría se pinta de colores y se paladea dulce. Siempre dulce como la nata.

25 de enero de 2010

La sonrisa de Belavar

Hace unos días, recomendaba mi amigo Manuel en su blog el tener siempre a mano la foto de alguien sonriendo, que eso nos hace ver que hay otra manera de vivir, y es verdad. Mejor que las fotos es el propio rostro del amigo que te sonríe. Y más cuando esa persona tiene que sobrevivir como puede porque sus condiciones son siempre desfavorables.

Ayer por la noche encontré a Belavar en la calle. Sonreía. Llevaba un carro de un supermercado lleno de chatarra, estaba trabajando. Sonreía. Se alegró por verme y me dijo que siempre trabajaba hasta tarde, cuando en las calles sólo están la policía, los camiones de la basura y él mismo. Volvió a sonreír. Y me acordaba de su sonrisa en clase, cuando a sus sesenta años no le importa compartir lápices y cuadernos con jóvenes de veinte; cuando su edad, su religión y su condición no le impiden recibir clases de una mujer la mitad de joven que él y con las mismas esperanzas: las de un futuro mejor. Él recoge lo que a nosotros nos sobra, y sonríe. También sonríe cuando aprende una palabra nueva y todos los días nos da las gracias por enseñarle español.

Esa sonrisa, como la de Edyta, Hanane, Plamen, Jamal, Dris, Omar, Samir o Bouzid, me habla de que hay otra manera de vivir. Me habla de esperanzas por lograr vivir con honradez a pesar del desarraigo, la pobreza o el hambre. Me habla de humanidad. De una humanidad que no se agota a pesar del sufrimiento de vivir fuera de casa y sufrir el rechazo de algunos. Una humanidad que se va haciendo tan grande que ni siquiera puede entrar en los corazones de quienes lo recibimos, empequeñecidos ya y acostumbrados casi únicamente a las malas caras, al egoísmo; a la tacañería de sensibilidades y humanidad.

5 de enero de 2010

Regalar

A diario regalamos cosas sin necesidad de pasar antes por una tienda y sacar la tarjeta de crédito. Hay personas que, de forma innata, te están regalando continuamente con sus sonrisas, su presencia, su compañía, su calor... y otras tantas cosas impagables. Sin embargo, llegan estos días y comienzan a generarse colas en todas las tiendas para comprar, para después regalar. Regalos, que muchas veces son necesarios y se hacen con kilos de cariño y ternura, y otras veces son un simple modo de cumplir con la tradición.

Me encanta recibir regalos. Y creo que cada vez me gusta más hacerlos a mí. Cuando regalo sintiéndolo de verdad, no por un mero compromiso, siento la ilusión y la alegría con la que se reciben las sorpresas y me adelanto a ella. Me entra una risita nerviosa y empiezo a emocionarme pensando en que a los receptores del regalo éste les gustará muchísimo.

Así es como estoy ahora, con la risita nerviosa de las tardes de cabalgata. Espero que mañana por la mañana recibas y hagas muchos regalos. Sobre todo de los impagables.

14 de noviembre de 2009

Alegría /2




Yo soy el pajarero,
Siempre alegre, ¡ole, upa!
Como pajarero soy conocido por
viejos y jóvenes en todo el país.
Cazo con reclamo y sé tocar la flauta.
Puedo estar alegre y contento,
porque todos los pájaros son míos.
Yo soy el pajarero,
Siempre alegre, ¡ole, upa!
Como pajarero soy conocido
Por los viejos y los jóvenes
en todo este país.
¡Me gustaría tener una red
para las muchachas;
las cazaría por docenas!
Luego las metería en la jaula
y todas ellas serían mías.
Si todas las muchachas fueran mías,
las cambiaría por azúcar:
y a la que yo más quisiera
le daría enseguida el azúcar.
Y si ella me besara con delicadeza,
sería mi mujer y yo su marido.
Dormiría a mi lado y la acunaría
como si fuese una niña.

8 de septiembre de 2009

Rock de martes

Como ya dije en la entrada anterior, ayer comencé a trabajar. No me ha entrado el síndrome postvacacional (¡yuhuu!), todavía tampoco me ha dado el síndrome del quemado y, como veis, he retomado con fuerza el blog. Eso sí, llevo desde mediados de agosto con el síndrome de "Quiero que llueva o refresque. En Madrid me muero de calor", que suena a grupo de Facebook. Ante eso no se puede hacer nada. Tampoco puedo hacer nada ante el cansancio que provoca la falta de costumbre de madrugar (tanto) y tirarse seis horas seguidas ejerciendo la profesión (al menos los previos, como dirían en el fútbol).

Por eso hoy tengo que agarrarme al rock estatal de los martes. Para seguir despierta y, por qué no, para que a mí la luna me sepa a mucho.

La luna me sabe a poco,

de Marea.

16 de julio de 2009

Alegría

La alegría viene dada desde muchas fuentes. Alegría por las nuevas experiencias vividas que te hacen ser un poco diferente y cada vez más tú. La alegría de la música. La alegría de la vida. La alegría de la infancia que se levanta cada mañana con la sonrisa de la sorpresa que le depara ese inmenso futuro de tan solo veinticuatro horas. Alegría de estar aquí, ahora. Alegría de haber estado allí. Alegría de haber hablado. La alegría de la risa y de los ojos pillos que te llevan a bosques animados. La alegría de las amistades que se fraguan en quince días y puede que no duren nada, pero de las que siempre queda algo. Alegría del sol. Alegría del agua. La alegría de los juegos y del trabajo. La alegría que provoca el conocimiento adquirido.

Vengo cargada con quince kilos de alegría, uno por cada uno de los días de esta quincena que hoy remata con una canción reincidente y alegre como mi estancia en León y las sonrisas inocentes de la infancia recuperada.

1 de enero de 2009

1 de enero

¿Qué sería de un 1 de enero sin esto?

Disfruta del año que entra, como de esta magnífica pieza, que es un himno a la alegría.

25 de diciembre de 2008