
Pasearse por las calles de Hamburgo es un placer cualquier día. Ayer, sin embargo, el frío no nos dejaba apenas respirar. Siempre dentro de algún sitio, para evitar los pies de hielo y la nariz de Rudolf. Aun así, una escucha el Canon de Pachelbel en plena plaza del Ayuntamiento, y por puro disfrute sensorial se acerca más hasta el centro de la música. Y del centro de la música surge un maravilloso plantel de actores disfrazados con trajes fantásticos, bailando y sonriendo, a pesar de los pies de hielo y la nariz de Rudolf. La música nos invitó a bailar, y el frío se nos olvidó por un momento.
[la foto está tomada de Flickr, porque las que hice yo no salieron tan bien]