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6 de enero de 2013

2013, cerrar los ojos


Sin las palabras,
dime qué nos queda.



A veces, solo se necesita cerrar fuerte los ojos, evocar un sabor, un olor, un paisaje y una melodía. Y, de repente, estás ahí.

Para que 2013 sea tan fácil como cerrar los ojos y alcanzar todo lo que, de corazón, desees.


4 de diciembre de 2012

¿Recuerdas...?


Recuerdo que durante bastante tiempo me gustaba empezar los poemas que escribía con esta palabra: recuerdo. Quizás estaba influida por la poesía maravillosa de Alberti, esa que habla de los "tres recuerdos del cielo", uno de mis poemas favoritos. Sin duda. Ese que habla de la edad de la rosa y el arcángel.

Entonces yo recuerdo que, una vez, en el cielo...

Y aparece otra vez el mundo del gallego, Galicia y los acentos del norte. Me llega con un rumor de pasado, de recuerdos, desde el oeste, esta canción estupenda. Y la rabia de haber silenciado mi voz en gallego, la voz que resuena por dentro algunas veces, así, como de pasada. Una voz que se nutre del recuerdo, de cuando, una vez, en el cielo...

15 de julio de 2012

Galicia


Galicia


Mañana vuelvo a hacerlo.

No sé qué me atrapa del Camino. Si la leyenda que yo misma creé en torno a él o la sensación de libertad cuando uno camina etapa a etapa hasta llegar a Santiago, sin duda una de mis ciudades favoritas.

El Camino de Santiago, para mí, no está envuelto de misticismo cristiano, es algo más profundo, es como una llamada de la tierra y la naturaleza, una llamada de esa Galicia legendaria que yo he creado en mi mente y me hace volver allí año tras año, con la misma ilusión, las mismas ganas, aunque ya no haya una llama que mantener o un curso que realizar.

Quizás lo más bello del Camino es el hecho de acercarse a esa tierra caminando. La vez anterior, recuerdo que lloré de emoción al atravesar Lugo y entrar en la provincia de A Coruña caminando. A Celia y a mí se nos iluminó el rostro y ese paso de una a otra provincia fue uno de los momentos clave de todo el recorrido. Significaba que el esfuerzo de los días y del cuerpo daba sus frutos. Esta vez empiezo en una provincia que no es gallega y la ilusión de pasar de una región a otra ya me inunda, incluso varios días antes del momento.

Sé que llevaba semanas sin escribir y no he dado ninguna explicación. Quizá dejé de escribir porque no me apetecía hablar de la pena de dejar Londres y volver a un país cuyos máximos representantes odian a los ciudadanos, a los que no les votaron y a los que sí. Ese sentimiento tan desolador quita las ganas hasta de escribir, porque no quiero que mi blog se llene de crispación, quiero que sea un oasis en donde seguir hablando de cosas "más dulces". 

Ahora sí, me despido de ti por unos días. Porque me voy a Galicia, al reencuentro de esa tierra que me produce tanta alegría. Al encuentro con la naturaleza, los caminos, los rostros desconocidos que acabarán haciéndose compañeros de aventuras.

¡Buen Camino! (aunque no te vayas a andar al monte) 
Pensaré en vosotros ante las impresionantes vistas del bosque leonés y lucense.

13 de marzo de 2012

Herbas de namorar

Este blog naceu bilingüe. Neste blog un podía ler cousas escritas tanto en castelán como en galego, pero quizáis porque deixou de ser un blog de dúas escritoras, eu torneime castelá. Sen embargo, ás veces boto de menos o compoñente galego e inspiracional co que o blog naceu. Para honralo, hoxe escribo estas breves liñas en galego. O resto é un conto doutra época, doutro lugar.


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Hace cuatro años fui a San André de Teixido, adonde van los muertos que no fueron de vivos. Recuerdo perfectamente aquel verano: Santiago de Compostela era nuestro punto base y de allí tomábamos las carreteras gallegas para intentar verlo todo. Eran tiempos muy felices. Los recuerdo con un cariño inmenso, todos juntos, en el coche, V. siempre recomendándonos sitios a los que ir, María do Carme y María Elena, dos jóvenes ancianas gallegas poderosas, contándonos anécdotas de sus nietos y sobrinos, de otros tiempos.

El día que fuimos a San André de Teixido, en Cedeira, la naturaleza me sobrecogió. El día era soleado, yo llevaba una camiseta granate (lo recuerdo por las fotos) y en todas las fotos se me ve pletórica. Todo verde, el mar inmenso y los árboles llenos de papeles blancos, alguna superstición folklórica. V. me había contado que en el pueblo vendían apósitos de cera que se compraban para los males que cada uno tuviera: había brazos, piernas, pechos, todo hecho de cera, para pedirle al santo salud. Extraña tradición, pero bonita en cierto modo.

A lo largo de uno de los caminos, una gitana morena, bellísima, ya mayor, con toda la sabiduría que dan los años y el mar, vendía herba de namorar. Podría haberla arrancado del prado, pero sabía que si ella me la daba, sería de fiar. No la compré para mí, fue mi regalo para M. Sabía que si la tenía ella, conseguiría a G. Estaba convencida. Y aunque se la regalé con una sonrisa pícara en los labios, haciendo que creyera que todo era broma, las dos nos creímos los poderes mágicos que la hierba de esa tierra le traerían. No hubo conjuros ni hechizos. O quizás sí. Nunca le pregunté a M. qué había hecho finalmente con ella. Sin embargo funcionó. 

Uno crece y poco a poco va perdiendo la ilusión y la fe en la magia, las hadas y los duendes. Pero siempre hay un pequeño hueco para ellos, siempre quedan, en el rincón de las fotos, de los recuerdos de regaliz y las visitas de los domingos a los abuelos; en el rincón de las barbies con los pies quemados y el pelo rapado (porque los Reyes nunca trajeron al deseado Ken). A veces, dicen, solo basta con desear algo con muchas fuerzas para que ocurra, sin hechizos y conjuros. Yo espero la visita de los duendes. Y mientras tanto, pienso en los acantilados y cruceiros de Cedeira, el lugar mágico donde todo parecía alcanzable, donde nada malo podría ocurrir.

13 de agosto de 2011

Licor café

Está claro, si me preguntaran a qué bebida sabe Galicia, no lo dudaría, sería un primer plato con vino Albariño o Riveiro y un postre con licor café. El sabor de Galicia, el sabor a comida, quiero decir, es más difícil de establecer. Tendría que echar mano al recuerdo y ofrecer mi sabor de Galicia, que oscilaría entre el pulpo y los cachelos.

Para mí, Galicia tiene un sabor, un olor, un color, una melodía y un rostro. No dejo de preguntarme una y otra vez, en esas ocasiones en las que me acecha la morriña cíclica, por qué Galicia y no, por ejemplo, Cataluña, Asturias o Andalucía. Galicia nació dentro de mí cuando yo salía a la vida y lo hizo muy inesperadamente, sin raíces antepasadas, sin una calle o un pazo propios en los que vivir. Llegó con la literatura, con los cuentos de Manuel Rivas y de Carlos Núñez y poco a poco fue tomando la forma de una espiral chiquitina o los caminos truculentos que anduvimos hace ya un par de agostos.

Cuando me preguntan que de dónde me viene este apasionamiento, nunca sé qué responder. Me gusta ver las sonrisas de los gallegos cuando les hablo en gallego y les afirmo rotundamente que no, que no tengo familia allí, que mi familia es de la rama extremeña, no gallega y que no, nunca he vivido más de un mes seguido en sus tierras. A veces me invento una historia hermosa sobre mi abuelo materno y su segundo apellido, pero pocas veces me toman en serio. Me gusta ir allí y cerrar los ojos en sus bosques o frente a su mar u océano. Solo dejarme mecer por el bienestar que me traen sus texturas y sus gentes.

Por el licor café, por su mar y por sus bosques, por su piedra, por su sol y sus nubes, por su aroma, por su gente... Solo por eso o quizás por todo eso, Galicia siempre vale la pena. Vayas cuando vayas. Porque Galicia es atemporal.

26 de junio de 2011

Morriña cíclica. Galicia latente.

Ni T. S. Eliot ni Shakespeare pueden con la morriña.
Es un golpe de añoranza. Llega inesperadamente, pero siempre de forma cíclica. Galicia está siempre latente, en estado de reposo. Y el verano, la certeza del mar o una canción la activan en la conciencia. 

La morriña -mi morriña- es cíclica. Reaparece cada cierto tiempo y me tiene ausente durante días. Y ni Scott Fitzgerald ni Auster pueden con ella. 

Denme una gaita que llora, un vaso de vino Albariño, un documental sobre Cunqueiro y la suavidad del gallego. Es más que probable que me olvide de Hemingway, de Londres, de Camboya y de los americanitos impasibles.
 

5 de abril de 2010

Cuentos medievales

En la universidad me enseñaron a no desdeñar la Edad Media y su arte. Me enseñaron a no simplificar la mente medieval y a disfrutar de su literatura, historia y artes múltiples.

A pesar de todo, simplificamos la Edad Media. La simplificamos porque metemos en un saco que puede estudiarse en un año, un periodo de diez siglos. ¡Diez! Nada menos. Necesitaríamos otros diez siglos para comprender la mente medieval. Aún nos quedan cinco.

Este fin de semana he estado en una ciudad medieval. Un cuento. A Ávila he ido muchas veces, pero nunca me he detenido a mirarla con ojos ingenuos de niño pequeño. Le pregunto a mi amiga: "¿Y tú de pequeña no te sentías un poco princesa viviendo dentro de unas murallas?". La pregunta es ingenua. Igual que lo que conocemos (los poco conocedores) de la Edad Media.

Entre las murallas, o más bien yendo hacia las murallas, descubrí una melodía preciosa interpretada por Carlos Núñez (¡cómo no!) y Jordi Savall (siempre que descubro algo de Savall, lo guardo en mi baúl de los tesoros). Una flauta dulce y una viola de gamba son las culpables de que el viaje de vuelta no lo hiciera en tren, sino en camino medieval, con capa, capucha, a caballo. Soñando con los finisterrae europeos.



Una vez de vuelta en la ciudad, sin mamotretos, sin plumas y tinteros; con las teclas blancas y la pantalla brillante antirreflejos del ordenador, me encuentro con un precioso cuento medieval. El de Ponthus y Sidoine, escrito en el siglo XIV por un bretón para entretenimiento de la corte. La historia acerca dos finisterrae a través de grabados y versos breves que narran los avatares del príncipe Ponthus, hijo de un rey suevo de Galicia que debe vengar la muerte de su padre asesinado en combate. Ponthus consigue huir en barco y llega a las costas de Bretaña, región donde adquiere renombre pero que también le acarrea contratiempos. Un miembro de su séquito lo traiciona y éste tiene que escapar al bosque de Brocéliande, emulando a los caballeros del ciclo artúrico. Allí adquirirá fama de caballero justiciero. Lucha contra los sarracenos que asolan Bretaña e Inglaterra y los vence. Se enamora de Sidoine, la hija del rey de Bretaña y, tras matar a su esposo, se casa con ella. Vuelve a Galicia a reconquistar y pacificar su reino. Entonces, con el reino en paz y casado con su bella enamorada, retorna a Bretaña y, junto con su esposa, vuelve a Galicia a través del Camino de Santiago.

Así de simple. Así de complejo. Con la narración de ciclo artúrico de fondo, el bosque de Brocéliande, los finisterrae europeos, la idea del exilio, el desarraigo, la vuelta al hogar, el Camino de Santiago, la religiosidad, la lucha contra el invasor. El cuento contiene todos los ingredientes del relato medieval. La banda sonora la ponen Carlos Núñez y Jordi Savall. A los personajes dibújalos tú en la imaginación, desde una muralla, desde un tren, o desde tu propio exilio.

29 de marzo de 2009

Galegos. 4

Un galego máis para a miña lista de galegos insignes. Trátase, unha vez máis, dun escritor. Trátase de Álvaro Cunqueiro. Xa levo uns días meditando se debería por o vídeo ou non, pero considero que a entrevista é interesante e que é desas nas que aprender. Aprender do oficio de escritor, de Galicia, dos galegos, de gastronomía, de nostalxias e saudades. En fin, é unha entrevista para aprender da vida, da man dunha persoa que a soubo vivir intensamente e a soubo escribir con moita arte.

Pérdete polas palabras de Cunqueiro. É certo que é unha entrevista longa, algo máis dunha hora, pero cando remates, entenderás que non perdiches o tempo:

24 de marzo de 2009

Lamatumbá (y 3)

Con la música de No woman no cry de Bob Marley, una versión preciosa en gallego de Lamatumbá: Non chores máis



Para las despedidas, para los reencuentros. No llores más.

23 de marzo de 2009

Lamatumbá (2)

Foto tomada de la Galería de Breixo Pazos, en Flickr.

O reggae dos mariñeiros, dice así:

Está o campo sombrío, na mañanciña
co traballo traemos a luz do día
co traballo facemos a luz do dia.
Baixo esta noite, está o mar valeiro
coa suor o enchemos os mariñeiros
coa suor o enchemos os mariñeiros.

Teño as redes cheas, e as mans vacías
as redes son dos seus donos; as mans son miñas
as redes son dos seus donos, mais as mans son miñas
cando será a terra para os seus fillos?
súas a barca e as redes, e o mar seu amigo.


Está o campo sombrío, na mañanciña
co traballo traemos a luz do día
co traballo facemos a luz do dia.
Baixo esta noite, está o mar valeiro
coa suor o enchemos os mariñeiros
coa suor o enchemos os mariñeiros.

Todo un homenaje a un gremio de importancia vital en Galicia. Si el mar está vacío, los marineros lo llenan con su sudor. Una metáfora preciosa.

22 de marzo de 2009

Lamatumbá (1)

Para Víctor, ourensano y lamatumbero.


Lamatumbá se define así: "Hace once años, en marzo de 1998, un grupo de amigos juntaron sus inquietudes en una bodega de Moreiras" (más, y en gallego, aquí)

Lamatumbá es un grupo de música ourensano que yo descubrí hace tres años en un bar de Compostela. Todavía no los he visto en directo, pero los he escuchado muchas veces y me encantan por conjugar su rock-ska-reggae (o bueno, no me atrevo muy bien a definir su música) con una buena dosis de crítica social. También hacen música festiva, claro.

A los que les suene de algo este grupo, conocerán su Watercumbia (o chuvasqueiro amarelo) y su Licor café, canciones emblemáticas, no sólo de mis dos veranos compostelanos, sino de la banda en sí.

De "Watercumbia" me gustan estos versos:

Funche comprar un paraugas a unha tenda da vila
funche deixar o diñeiro que gañei na miña vida.
Un paraugas que tivese tela de moitas colores
que deixe pasar o sol, para rodearte de flores.

Eu non quero un paraugas, non, non quero
eu quero un chuvasqueiro amarelo.

Un paraugas que servise p'ra aguantar a chuvia toda
deste mundo que nos mata, desta vida que nos molla,
deste puto, puto mundo que nos mata, desta puta, puta vida que nos molla.
Un paraugas pa cubrirnos da política de merda,
que nos tape das mentiras que salpican nesta terra.

2 de marzo de 2009

Jornada de reflexión (y 2)

No sólo se reflexiona en el pre, sino también en el post.

¿Qué han hecho los unos y los otros para haber obtenido estos resultados?

¿Qué va a pasar con el futuro de España?

¿Estamos contentos con los resultados?

Reflexionemos todos. Que tenemos cuatro años por delante para las próximas elecciones.

28 de febrero de 2009

Jornada de reflexión



Hoy ha sido la jornada de reflexión previa a las elecciones de mañana en las comunidades gallega y vasca.

Pero, ¿qué es reflexión? Lo mismo que reflejo. Uno reflexiona cuando ve que hay otros individuos que son como él o ella y que le devuelven un reflejo, sin necesidad de usar un espejo. A medida que los individuos desarrollan la capacidad de abstracción pueden reflexionar, es decir reflejarse, sin necesidad de otros seres como él, sino simplemente utilizando el pensamiento. Uno puede pensarse a sí mismo a través de lo que ha conocido fuera de sí mismo.

Hoy era día de reflexionar. Reflexionar si lo que uno ha visto fuera de sí mismo le ha gustado o no. Reflexionar sobre lo que uno quiere para sí mismo, para sus semejantes y para el entorno que le rodea y que rodea a sus semejantes. Reflexionar acerca de lo que hacer mañana. Porque mañana, como todos los días de elección, están en juego muchas cosas.

Ojalá las decisiones que se tomen mañana ante las urnas hayan sido fruto de una reflexión consciente y muy humana. Y ojalá que los resultados de las elecciones traigan, como poco, la PAZ.

9 de enero de 2009

Manuel Rivas (2ª parte)

Madrid a 12. VI. 2004




"A Patricia.

Contra corriente
va
río arriba
vive
si
va

Manuel Rivas"

2004 fue un año extraño. En plena resaca de chapapote, con una guerra horrible desarrollándose en Irak, un atentado injusto y espantoso en Madrid, y también el fin (o eso pensamos) de la era Aznar. Mientras tanto, yo pensando en selectividad, filología y oboes. 2004 no fue un gran año para la humanidad, pero sí lo fue para mí. ¡En 2004 ocurrieron tantas cosas! Un 12 de junio, Manuel Rivas escribía en la primera página de una antología de su poesía lo que habéis leído más arriba. Ese día lloré de emoción. Y lo evoco a veces con una sonrisa tontorrona en los labios. Porque yo estaba enamorada de su literatura, pero creía firmemente que de quien estaba enamorada era de él, ¡qué ingenua!.

En el verano de 2004 tampoco vería Galicia. Poco importaba teniendo entre manos esto:

DEUS FRATESQUE GALLAECIAE

En la casa, sostenida apenas
por esa desgana en morir
que tienen las ruinas,
se escucha el otoño
descalzo por las losas.

31 de diciembre de 2008

O derradeiro tren

Cando escribo sobre trenes, fágoo en galego. Por que será?

A miña derradeira entrada deste ano quero que teña como protagonista un tren, e como lingua, o galego. O tren non é un tren calquera, e o significado tén que ver cos camiños que andamos, co 2008 que percorrimos e o 2009 que está a uns poucos minutos deste momento, a poucos pasos destes pés.

Este tren fai que lembre -con un anaco de amargura- que eu quizais debería estar percorrendo agora eses camiños verdes galegos. Fai que lembre imaxes e cores doutro tempo, ou quizáis de nunca; doutro lugar, ou quizais de ningures.

Dentro de uns minutos, eu debería facer unha chamada que non vou facer (mellor as no-palabras). E debería desexar felicidade para un ano que agardo con moito cariño e moita superstición, por aquelo de que remata en 9, e a mín o 9 dame boa sorte.

Unha porta máis que se pecha, unha porta máis que se abre. Juan Cruz decía hai uns días no seu blogue que o 28 non foi moi bon ano, eu agardo que o 29 si que o sexa, e que o poda seguir compartindo con todos vós que me ledes e me descubrides en cada palabra, en cada tren...


[vídeo cortesía de iagoiaguete]

Feliz e máxica noite.

30 de diciembre de 2008

Potencia

Galiza, somos potencia.

Galicia / Vivir y 5

"De Galicia me gusta todo, hasta Fraga". Ese es un chiste que suelo hacer cuando me preguntan por mi pasión por Galicia. Sé que, como todas las pasiones, es algo extremo que nace de algún lugar remoto de mis entendederas que no alcanzo a descubrir. Sé que es imposible que algo, un lugar -y todo lo que ello conlleva- pueda gustar tanto a alguien. Todo lo que existe tiene su parte negativa, igual que todo lo que existe tiene su parte positiva -es lo que los orientales llaman el equilibrio yin-yan, ¿no?-. Pues yo, cegada por mi pasión descontrolada hacia Galicia, no encuentro la parte negativa de Galicia. Tan contenta estoy con esta situación que me doy a sus placeres: adoro la música tradicional gallega, la gastronomía gallega, sus vinos, su gente, sus playas, sus montes, su cielo, sus ciudades, su olor, su literatura, su lengua, el mercado de Abastos de Santiago de Compostela, la reconstrucción de Allariz, las burgas de Ourense, el faro de Coruña, el marisco de Cambados, la música de Luar na Lubre, la poesía de María do Cebreiro, el blog de Francisco Castro, las clases de historia de la lengua gallega de Carme Hermida, falar en galego con galegos e con non galegos, la anatomía de Galicia y la leyenda de su gigante,... y así continuaría hasta que te canses de leerme o me des la razón en algo.

27 de diciembre de 2008

¿Qué es lo que más te gusta del mundo? / Vivir 1

Si hay algo en el mundo que me gusta por encima de todo y que no me cansa, eso es vivir.

Me gusta vivir mi vida y otras vidas. Soy muy soñadora.
Me gusta sentirme viva en las cosas y en las personas. Y a veces me "reencarno" -sin haber muerto antes- en aquéllas cosas que de verdad me mantienen en pie.

Hay una pregunta que últimamente hago y que la gente no suele saber contestar a la primera. Es un juego. Es un juego al que aprendí a jugar con Catalina y que de vez en cuando utilizo para hacer amigos y para conocer mejor a la gente.
A ti, que me lees, te conozco mucho y nada a la vez, pero hay algo de ti que no sé, y voy a aprovechar el juego de Catalina para enterarme.

¿Qué es lo que más te gusta en el mundo? Esa cosa o esas cosas -material, a ser posible- sin la/s que te costaría mucho vivir. A esta pregunta hecha en agosto por Catalina yo contesté, sin dudar, "Galicia". Pero hace un par de semanas, cuando retomé el juego y después de hacer la pregunta tuve que contestarla yo también, dudé. Con esa duda entró la posibilidad de crear un ranking de las tres cosas que más te gustan en el mundo -esto es hacer un poco trampas, pero es un juego y las normas pueden cambiar dependiendo de quien juegue-. Al poder elegir tres cosas, mi lista quedó así: el mar, la poesía y Galicia.

Y a ti, dime, ¿qué es lo que más te gusta en el mundo?