Mostrando entradas con la etiqueta ecología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ecología. Mostrar todas las entradas
19 de noviembre de 2011
7 de agosto de 2010
¿Cuándo nace la conciencia ecológica?
Me gusta pensar a menudo en la educación. En cómo somos educados y en cómo educamos, con nuestro modelo, a los pequeños y a los mayores que nos rodean. También pienso en si es posible reeducar a las personas, desechar las conductas negativas aprendidas en la infancia y reemplazarlas por hábitos más saludables. A veces llego a dudar que eso sea posible. Creo que lo que aprendemos en nuestra primera infancia se imprime en nuestro carácter y éste varia poco, puesto que termina de desarrollarse muy tempranamente. No somos más que la suma de nuestras cualidades y las circunstancias en las que éstas se fueron forjando. Y los estudios más recientes afirman que desde que somos fetos comenzamos a forjar nuestro carácter y siendo relativamente pequeños terminamos de desarrollarlo casi del todo. Cuando se trata de aspectos relacionados con la naturaleza y con la conciencia ecológica creo que es aún más difícil cambiar concepciones. Tengo la sensación de que la ecología y la sensibilización medioambiental se consideran una moda y no una necesidad. Aunque es cierto que se van apreciando cambios poco a poco. A medida que se va incluyendo la educación ambiental en los planes de estudio, se va creando una cierta conciencia ecológica.
En relación con esto, hay algo que aprendí en la infancia. Debía tener cinco o seis años y no recuerdo si me lo enseñaron en el colegio o fueron mis padres o alguno de los talleres de sensibilización a los que me llevaban a veces. El caso es que me dijeron que era muy peligroso tirar a la basura las anillas de plástico que enlazan las latas de bebida tal y como están una vez que les sacas el contenido. Había que recortar con tijeras todos los aritos de plástico y evitar huecos para impedir que las focas u otros animales pudieran quedar enganchadas dentro de ellos. Así me lo enseñaron y así he hecho desde entonces. Siempre. Y fue muy sencillo. Tan sencillo como cuando me dijeron que las pilas de botón tardaban en desintegrarse miles de años y que una sola podría contaminar toneladas de agua marina. Desde entonces, como los contenedores de pilas son muy escasos, acumulo en casa este tipo de pilas hasta que, por fin, las llevo a reciclar. Hay muchas acciones muy sencillas que se pueden llevar a cabo para no contaminar. Está en nuestra mano. Y en nuestra mano está que la conciencia ecológica nazca cada vez más temprano y a la vez pueda adquirirse a edades más avanzadas. La mejor forma de educar es ser modelo.
En relación con esto, hay algo que aprendí en la infancia. Debía tener cinco o seis años y no recuerdo si me lo enseñaron en el colegio o fueron mis padres o alguno de los talleres de sensibilización a los que me llevaban a veces. El caso es que me dijeron que era muy peligroso tirar a la basura las anillas de plástico que enlazan las latas de bebida tal y como están una vez que les sacas el contenido. Había que recortar con tijeras todos los aritos de plástico y evitar huecos para impedir que las focas u otros animales pudieran quedar enganchadas dentro de ellos. Así me lo enseñaron y así he hecho desde entonces. Siempre. Y fue muy sencillo. Tan sencillo como cuando me dijeron que las pilas de botón tardaban en desintegrarse miles de años y que una sola podría contaminar toneladas de agua marina. Desde entonces, como los contenedores de pilas son muy escasos, acumulo en casa este tipo de pilas hasta que, por fin, las llevo a reciclar. Hay muchas acciones muy sencillas que se pueden llevar a cabo para no contaminar. Está en nuestra mano. Y en nuestra mano está que la conciencia ecológica nazca cada vez más temprano y a la vez pueda adquirirse a edades más avanzadas. La mejor forma de educar es ser modelo.
Etiquetas:
conciencia,
ecología,
educación,
educar,
medio ambiente
26 de diciembre de 2008
Tierra
El documental "Tierra" se estrenó en 2007 pero estos días lo están emitiendo en algunas cadenas de televisión estatales.
No puedo olvidar la alegría y la ilusión con que Víctor lo recibió, y el entusiasmo y la ponderación con que me lo recomendó. Recuerdo que empecé a verlo un día que estaba algo pachucha y me quedé dormida. Aquel día el documental no consiguió transmitirme el mensaje, pero después lo hizo con creces.
Hace poco tiempo hablaba en el blog sobre el proyecto Basurama, y últimamente me he apuntado al club de la talega, de Charo Barrios, lectora y amiga de Manuel Casal a quien yo también sigo. También he decidido controlar el nivel de consumo que llevaba, que hace unos años alcanzó cotas algo elevadas. Procuro reciclar todo lo que sé y puedo, y reutilizo lo que me es permitido. Un problema que no consigo aprender a atajar es el del ordenador. Que se pasa el día entero encendido.
Lo cierto es que este documental que te presento aquí fue el que me hizo cambiar un poco la concepción que tenía del planeta. Ver de forma tan impresionante la vida salvaje de la Tierra y entender cómo está afectando el cambio climático al ciclo de la vida me paralizó durante unos días. Me hizo reflexionar sobre el desastre que estamos ocasionando a nuestra casa. Sobre el mal uso que estamos haciendo de la vida fácil de adelantos tecnológicos que nos rodean.
Yo sé que una entrada en el blog no va a concienciar a la población entera del planeta para que cambie su perspectiva de vida. Pero iniciativas y proyectos como "Basurama" o "El Club de la Talega" son una manera de empezar a cambiar el chip, de empezar a concienciarnos -si se me permite la palabra.
Disfruta de este documental impresionante cuyas imágenes te sorprenderán y del que aprenderás cosas fascinantes sobre la vida, sobre ti mismo.
De momento, te dejo con un poema de Gloria Fuertes precioso y cargado del ingenio de la poeta, sobre este tema:
ECOLOGÍA
Cuando nace un cueceleches de aluminio
muere un árbol.
Los frutales, las viñas y nogales
suicidados.
Sube la industria,
baja el campo.
Suben los humos,
baja el ganado.
Este agua está clara;
submarino, no te acerques.
¡Eres un espantapeces!
Gloria Fuertes, en Sola en la sala
Etiquetas:
animales,
documental,
ecología,
Gloria Fuertes,
medio ambiente,
tierra
Suscribirse a:
Entradas (Atom)