Si el ser humano no desea otra cosa que consumir ficciones del tipo que sea, ¿por qué en general le cuesta tanto al ser humano escuchar? Y cuando digo escuchar me refiero al proceso de recibir un mensaje a través de los oídos, analizarlo y reflexionar sobre él. Decimos que escuchamos canciones, pero, ¿de verdad las escuchamos o simplemente encendemos el mp3 cuando vamos en el tren para sentirnos un poco más acompañados? ¿Escuchamos la explicación del profesor? ¿Escuchamos el problema del compañero? ¿Somos capaces de interpretar también el silencio de alguna gente?
Creo que cuando se trata de escuchar, la teoría del consumo de ficciones debería ser reformulada.