Hace tiempo pensaba en un "você". Ya traje a este blog la canción de Daniela Mercury; una canción que por la dulzura del portugués, el desgarro de la voz de la cantante y la letra intensa, siempre me gustó. Me gustó tanto, que entró a formar parte de mi carpeta de canciones favoritas.
Las carpetas de canciones favoritas son peligrosas. Hay veces que las canciones no dejan de escucharse durante días y adquieren esa categoría suprema de favorita. Entonces, llega el momento crítico de añadirlas a la carpeta consabida. Pero... ¡cuidado! Esas canciones las cargan los recuerdos. O se cargan de recuerdos. Y eso significa que la carpeta de nuestras canciones no acaba siendo más que la carpeta de los recuerdos. Menos mal que los recuerdos cambian con el tiempo, se van transformando, van adquiriendo otros colores, otros olores y comienzan a llamarse con otros nombres.
Eso del cambio del nombre es lo que le ha pasado a este você de la canción. Ha perdido la esencia de sí mismo para transformarse en otra cosa. Sigue en la carpeta de las canciones favoritas, pero tiene otro nombre, o hay otro nombre que lucha por convertirse en ella. O ni siquiera se me pasa por la cabeza identificarla con nadie. Porque hay veces que necesitamos llenar la carpeta de los "vocês" y otras que, simplemente, dejamos que el tiempo los moldee. De cualquier manera, para você va hoy este tú.
Estos días me ha dado por escuchar de nuevo a los Celtas Cortos. Han estado en Parla en las fiestas y me he acordado de cuando los descubrí, cuando los escuchaba casi a diario y sus letras me hacían pensar. Hace mucho tiempo que no se escriben canciones en español sobre las que pensar. O para ser más exactos, hace mucho que no se da a las canciones para pensar la repercusión que deberían tener. La alegría de la vida o el amor son los temas más recurrentes en la música española actual que se escucha en la radio y en cualquier parte. Letras con poco contenido para reflexionar, letras que te dejan indiferente, letras para bailar, para tararear. Celtas Cortos, Revolver, Ismael Serrano, Tontxu, Pedro Guerra... canciones para pensar. Porque la música, igual que la buena literatura, no es sólo un regalo para los oídos, sino un impulso para el alma.
Actividad gratuita. Fácilmente ejecutable. Se puede pensar de pie, sentado, tumbado, volando, nadando, en la oscuridad, bajo la lluvia, mientras se realizan otras actividades, incluso actividades de complejidad, como estudiar. Se puede pensar en idiomas, y a veces en colores. Se pueden pensar tonterías y cosas serias. Puedo pensar en ti. No se puede uno obligar a no pensar en algo, porque en ese momento ya está pensando en ello. Es complejo el arte de pensar.
Pensamos y existimos, ¿o existimos y pensamos?, nunca llegué a entender a Descartes, su lógica de la existencia. Pensar es existir, según él. Pero ¿no se existe sin pensar?
Pensar es un fruto de nuestra razón, de las actividades neuronales que se llevan a cabo en el cerebro. Pensar es gratis y es un patrimonio de todos. Pensar se convierte a veces en una obsesión que nos roba cosas preciosas. Pero no podemos evitar pensar. ¿O sí?