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28 de septiembre de 2010

Pequeños fracasos /El mal humor

La vida se compone de fracasos y victorias. Si consideramos la vida una partida de ajedrez o cualquier otro juego. Pero es cierto que en la vida siempre estamos ganando o perdiendo. Siendo objetiva, creo que el mayor porcentaje lo ocupan las victorias. Son victorias pequeñas y redondas. Las victorias son redondas, como todo lo perfecto. Pero también hay un componente de pequeños fracasos. Creo que nuestros pequeños fracasos son esos rasgos de nuestra personalidad que tienen tendencia hacia el polo negativo: la intolerancia, la irresponsabilidad, el racismo, el sexismo, nuestro mal humor... Está claro que algunos de estos valores los mantenemos en el polo negativo o en el polo positivo como norma general, mientras que otros varían según el estado de ánimo, el día y las circunstancias relevantes o irrelevantes que nos hayan ocurrido en el día.

Odio esos días en que el primer acontecimiento digno de mención, el primer hecho relevante sea negativo. Levantarte y no encontrarte en el espejo, por ejemplo. Que no quede dentífrico o papel higiénico en el baño. O que tu pantalón y tu chaqueta favoritos se hayan desteñido sin saber muy bien por qué. El mal humor de esos primeros acontecimientos relevantes o irrelevantes que ocurren en el día condicionan el mismo. Pero, ¿por qué este mal humor contra mi lavadora o el detergente superpotente que destiñe el negro a rojo? ¿Por qué no me alegro cada día que la colada sale perfecta?

Las pequeñas victorias y los pequeños fracasos del día son subjetivos, en la mayoría de los casos. A ver si aprendemos a darle la vuelta a la tortilla. Y derrochemos buen humor, que la salud de nuestros compañeros de trabajo nos lo agradecerá. ¿Por qué agriarles también el café a ellos si su lavadora funciona perfectamente?

2 de noviembre de 2009

Regalar canciones /3

CANCIÓN 3: Falling Apart, Matt Nathanson

10 de septiembre de 2009

Cuando yo dirija una película

Está claro que no lo haré. Lo de dirigir películas no es algo que se me haya pasado nunca por la cabeza, ni siquiera me apetece. Pero, como probablemente le ocurre a mucha gente, a veces me siento en alguna parte y dejo que la vida pase como si fuese una película. Me ocurre sobre todo en el tren. Los trayectos de ida, en los que aún no pienso en el destino, se emborronan de caras desconocidas que llenan los vagones, una tenue luz del sol atraviesa la ventana y acaricia los ojos soñolientos. A mi lado, un chico guapísimo que parece salido de cualquier serie norteamericana de esas que arrasan tanto ahora. El olor es una mezcla de perfunes, jabones y ropa recién planchada. También me llega algo de aroma a café -es lo bueno de la vida real en oposición al cine, uno es más sensible a todo; incluso a los ojos verdes del chico que está sentado a mi lado-. Y también como en el cine una banda sonora inunda mis oídos. Es lo último que me descargué y puse en el mp3. Cuando las guitarras suenan fuertes, cuando la voz se hace más ronca y más profunda, se abren las puertas del vagón y entran veinticinco personas más de golpe. Más música, más sol, más ojos verdes, el aroma que emana el pelo reluciente de una pequeña de unos cinco años. Cuando yo dirija una película, existirá esta escena. Es la escena de la catarsis, de la música muy alta; de la chica que piensa en que se pasa la vida a unos pocos kilómetros, en la cama de un hospital donde alguien a quien quiere no tiene casi fuerzas para respirar y le inunda un calor repentino. El tren está abarrotado. El tren huele a gente y suena a Matt Nathanson. Esos ojos verdes no la miran a ella. Y ella piensa en el deber diario, en abandonar cualquier estudio absurdo y acompañar a quien quiere. Pero la realidad pesa más que todo eso. Se para el tren. La chica ha llegado a su destino y la canción ha terminado. La vida sigue aunque en una pequeña habitación de hospital alguien esté diciendo adiós.



love,
I'm aching to believe
give me something real enough
give me somewhere to fall from

'cause in the dark
I can't find my feet
built my world on promises
colorless and cold

I'm short of breath, I'm sure
gone, let it wash away the best I had
gone, and when I disappear
don't expect me back, don't expect me back

lost, sweetest things get lost
in the static far away
painted pictures of you
I fold
don't want to be holy then
don't want to be sold again
the way I was with you

I'm short of breath, I'm sure
gone let it wash away the best I had
gone and when I disappear
don't expect me back, don't expect me back

I'm short of breath, I'm sure
gone, let it wash away
the best I had
gone, and when I disappear
don't expect me back
don't expect me back

at its worse the heart is sober
at its worse the heart is cold, cold, cold

I'm short of breath, I'm sure
gone, let it wash away all the best I had
gone, and when I disappear
don't expect me, don't expect me back

gone, let it wash away
the best I had
gone, and when I disappear
don't expect me back
don't expect me back
don't expect me back