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2 de abril de 2013

Me gustas...


Hay expresiones que deberíamos practicar cuando las sintamos, cuando necesitemos decirlas, cuando creamos que nos hacen más bien que otra cosa. A veces, creemos que nos hacen vulnerables, pero solo aquel que se sabe sencillo es capaz de ello. Solos no somos nada, por eso la naturaleza nos ha otorgado la capacidad de hablar, de comunicarnos con los otros. 

La música y la literatura nos han facilitado la tarea de decirnos que "sin ti no soy nada", que "una vez tuve una ilusión" o que "lo siento".

En mi lista de expresiones practicable a diario están

me gustas

te quiero

te añoro

perdóname

lo siento

abrázame

vamos juntos

te extraño

gracias por sonreír

te necesito

me encanta estar contigo

espérame

no te vayas

Deberíamos dejar atrás los prejuicios, los miedos, las incertidumbres, andar el largo camino que nos separa de los otros y decirles con sinceridad lo que sentimos. No deberíamos callarnos nada. Tampoco lo malo (esto duele, me haces daño). Deberíamos caminar por la vida con las palabras dispuestas para el encuentro. Las palabras, aliadas del corazón, el mayor regalo que podemos hacernos, mayor aún que el necesario silencio.

1 de enero de 2011

Te quiero

Siempre me he considerado una persona comunicativa, sincera y que, con frecuencia, expresa lo que siente. Sin embargo, me doy cuenta de que pocas veces digo "te quiero". Y no es que no quiera. Es posible que tenga miedo a decirlo. No sé muy bien miedo a qué, ni por qué debería eso ser miedo. Pero digo pocos "te quiero". A mi alrededor tampoco esa es la expresión que más oigo. Y cuando la oigo dicha y redicha, me parece que pierde el sentido. A lo mejor "te quiero" no se dice; simplemente se demuestra.

A lo que quiero llegar con la disertación sobre "decir o no decir" te quiero es a lo profundo del asunto. ¿Cómo queremos? Si es que queremos. ¿Cómo expresamos que queremos a alguien? Si es que queremos. ¿Se entera la persona a la que queremos que la queremos a pesar de no decirle "te quiero"? Yo, que soy una afortunada, me siento muy querida por mi gente (aunque esto suene a clan folklórico) y no sé muy bien explicar en qué se fundamenta ese querer. Soy querida y queriente. Y saber que estás ahí me hace feliz, me hace sentir querida.

Hoy comienza un año que será tan largo como nosotros queramos que sea, con toda la relatividad del tiempo en nuestras manos. Y deseo que en este año haya mucho amor. Porque con amor se combate el mal tiempo: la crisis económica y la de valores, la intolerancia de unos cuantos, la violencia, la muerte, el egoísmo, la soledad, la tormenta interna. Deseo que el amor de 2011 no sea sólo un amor fraternal, sexual o amistoso. Deseo que sea un amor al mundo: un amor que nos haga mejores personas, un amor que nos humanice, un amor que nos haga débiles y vulnerables; pero también fuertes y con las riendas de nuestra libertad. Deseo que haya amor al arte, amor a la vida, amor a uno mismo, amor a cada instante. Solo una vida de amor es una vida feliz. Y solo si nos sentimos queridos, podemos avanzar con los ojos bien abiertos y una sonrisa grande y sincera.



Gracias por quererme.
Yo a ti también te quiero.

2 de septiembre de 2008

Jaime Sabines también quiere

Un querido amigo bloguero hablaba ayer sobre la importancia y el significado que para nosotros tiene la expresión "te quiero". Me acordaba ayer de la cantidad de poemas que se han escrito haciendo mención a la tan sobada expresión y también me preguntaba si no ha perdido algo de su significación primera. Me acordé de Benedetti, que en la lucha política e ideológica quería porque las manos de su amada "saben gritar rebeldía", también me acordaba de Cernuda, que quería y lo expresaba con el sol, con el viento, con las nubes... es decir con la naturaleza, y aún así pretendía traspasar la vida y querer en la muerte.

Pero me olvidaba de Jaime Sabines, un poeta al que leo y releo y no me canso de leer, porque en sus palabras hay vida, porque en su tenue voz de hombre octogenario sigue habiendo la fuerza de un muchacho. No me canso de leerlo porque lo leí por primera vez en 2003, casualmente, y me imaginé cómo sería, de dónde sería: me imaginaba a un joven cuarentón, quizás catalán. Tras una mínima investigación, descubrí que el que se había convertido en mi poeta favorito, había muerto en 1999 y era mexicano. Desde entonces sigo leyéndolo frenéticamente, sin descanso. Porque también supo llenar su mito mi gran amigo mexicano Diego.

Hoy mismo, he vuelto a toparme con él y con un nuevo "te quiero":

TE QUIERO A LAS DIEZ DE LA MAÑANA



Te quiero a las diez de la mañana
y a las once y a las doce del día.

Te quiero con toda mi alma
y con todo mi cuerpo a veces en las tardes de lluvia.

Pero a las dos de la tarde
o a las tres...
cuando me pongo a pensar en nosotros dos,
y tu piensas en la comida o en el trabajo diario,
o en las diversiones que no tienes,
me pongo a odiarte sordamente
con la mitad del odio que guardo para mi.

Luego vuelvo a quererte,
cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mi,
que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre,
que mis manos me convencen de ello,
y que no hay otro lugar en donde yo me venga,
a dónde yo vaya mejor que tu cuerpo.

Tu vienes toda entera a mi encuentro,
y los dos desaparecemos un instante,
nos metemos en la boca de dios,
hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente,
y hay días también hay horas en que no te conozco,
en que me eres ajena como la mujer de otro.

Me preocupan los hombres,
me preocupo yo, me distraen mis penas,
es propable que no piense en ti durante mucho tiempo.

Ya ves , ¿quién podría quererte menos que yo?
Amor mío.

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La voz es la del propio poeta, en un homenaje que le hicieron en México, cuando cumplía 80 años. Este poema me gusta porque es absolutamente humano, en él se mencionan el amor y el odio, se compaginan, como en la vida misma. Y también se habla de sexo en uno de los versos que creo que más me gustan de la literatura en español: "nos metemos en la boca de dios", y dios con minúsculas. ¡¡Qué preciosa metáfora para hablar de sexo!! No dejéis de leer a Jaime Sabines, porque merece la pena. Un poemario suyo que no necesita excusas para ser leído: Yuria