Feliz Navidad.
El Cant de la Sibil·la, más información de este canto litúrgico tradicional mallorquín, aquí.
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25 de diciembre de 2011
El Cant de la Sibil·la
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24 de diciembre de 2010
"Vida de paz"
No es que no me apetezca escribir.
No es que sea vaga.
No es que no tenga tiempo.
Es que Manuel Casal resume, como nadie, el deseo de vivir una "vida de paz", consciente, a diario, y no solo hoy por ser 24. Así que te remito a su blog, para que leas una felicitación hermosa y también tú sientas de verdad ese espíritu que llaman navideño y que debería extenderse a todos los meses del año.
Pincha aquí para leer Vida de Paz
No es que sea vaga.
No es que no tenga tiempo.
Es que Manuel Casal resume, como nadie, el deseo de vivir una "vida de paz", consciente, a diario, y no solo hoy por ser 24. Así que te remito a su blog, para que leas una felicitación hermosa y también tú sientas de verdad ese espíritu que llaman navideño y que debería extenderse a todos los meses del año.
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24 de diciembre de 2008
24 de diciembre
Esta entrada es un abrazo cálido para todos aquéllos a los que estas fiestas les traen nostalgias, una sonrisa para los que pasan esta noche solos, para los que son ateos pero tienen que celebrar un nacimiento, para los que lloran en Navidad porque esperan algo que no llega.
Pero sobre todo, esta entrada es un beso muy fuerte para Iris y para María Jesús, porque hoy es su cumpleaños y nadie se acuerda de ellas, les ciega protagonismo el Niño, y un año más pasan desapercibidas, cuando también ellas se merecen una cena en familia, con pavo y langostinos, con velas y canciones. Porque ellas tuvieron la (mala) suerte de compartir día con un Grande.
Te lo recuerdo por si tú también tienes algún amigo o amiga que hoy cumple años. ¡Felicítale y verás qué alegría!
Feliz noche, para los que cumplen y para los que observan.
Pero sobre todo, esta entrada es un beso muy fuerte para Iris y para María Jesús, porque hoy es su cumpleaños y nadie se acuerda de ellas, les ciega protagonismo el Niño, y un año más pasan desapercibidas, cuando también ellas se merecen una cena en familia, con pavo y langostinos, con velas y canciones. Porque ellas tuvieron la (mala) suerte de compartir día con un Grande.
Te lo recuerdo por si tú también tienes algún amigo o amiga que hoy cumple años. ¡Felicítale y verás qué alegría!
Feliz noche, para los que cumplen y para los que observan.
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11 de diciembre de 2008
El horror
Literalmente 'atrocidad, monstruosidad, enormidad'. Eso pone en el DRAE (el diccionario académico). También tiene otras acepciones: 'sentimiento intenso causado por algo terrible y espantoso' o 'aversión profunda hacia alguien o algo'.
Si nos paramos a pensar la cantidad de veces que pronunciamos esta palabra o los adjetivos que derivan de ella -horroroso, horrible-, a lo largo del día, nos damos cuenta de que hay algo en el mundo que no funciona. También es posible que seamos un poco exagerados y poco exigentes y selectos a la hora de escoger nuestro léxico; aún así, esta recurrencia en el uso del horror me supera. Porque "horror" es una palabra -seis inocentes letras colocadas una detrás de otra, para representar cuatro fonemas, lo que da una idea de la importancia que tiene para nuestra cultura-, una palabra llena de significado negativo.
El horror se utiliza, cada vez más, como forma de diversión. Las librerías y las carteleras de los cines están llenas de historias de horror, que utilizan el horror como medio para alcanzar el placer. Y yo me pregunto, ¿nos estamos volviendo locos? ¿No tenemos suficiente con el horror real, el del día a día, que aún necesitamos consumirlo en forma de ficciones? A veces la perversión llega hasta tales límites, que somos capaces de regodearnos del horror ajeno, de hacer chiste con él, de olvidarnos de su significado. Y eso sí que es horrible.
Es doloroso ver cómo el horror se describe en las noticias sin un mínimo cambio en la entonación del presentador de turno. Estoy segura de que los enseñan para que no demuestren pena, compasión o empatía en su voz. Para que pasen de contar el último atentado en Euskadi, al gasto promedio de cada familia estas Navidades. No olvidemos que vivimos en una sociedad feliz. Nos bombardean con las imágenes de esa viuda que
lleva el horror metido en el cuerpo y no nos enseñan a reflexionar qué está pasando, por qué nos deshumanizamos de tal manera que en este minuto odiemos el terrorismo y en el minuto siguiente estemos pensando en comprar un kilo de camarón de Huelva, que mañana a lo mejor sube el precio.
Ya sé que no es ahora época para ponerse a pensar en cosas serias. No. Estamos muy preocupados con los regalos y la cena de Navidad. Las muertas de Ciudad Juárez no son nuestra prioridad ahora, además eso ocurre en México; las torturas de Guantánamo, los niños soldado, la ablación de clítorix,... ¡bah, eso pilla lejos! Ahora, que en mi casa este año no falte de nada, que se vea que estamos superando la crisis...
Y la crisis de valores, ¿cuándo la superamos?
Si nos paramos a pensar la cantidad de veces que pronunciamos esta palabra o los adjetivos que derivan de ella -horroroso, horrible-, a lo largo del día, nos damos cuenta de que hay algo en el mundo que no funciona. También es posible que seamos un poco exagerados y poco exigentes y selectos a la hora de escoger nuestro léxico; aún así, esta recurrencia en el uso del horror me supera. Porque "horror" es una palabra -seis inocentes letras colocadas una detrás de otra, para representar cuatro fonemas, lo que da una idea de la importancia que tiene para nuestra cultura-, una palabra llena de significado negativo.
El horror se utiliza, cada vez más, como forma de diversión. Las librerías y las carteleras de los cines están llenas de historias de horror, que utilizan el horror como medio para alcanzar el placer. Y yo me pregunto, ¿nos estamos volviendo locos? ¿No tenemos suficiente con el horror real, el del día a día, que aún necesitamos consumirlo en forma de ficciones? A veces la perversión llega hasta tales límites, que somos capaces de regodearnos del horror ajeno, de hacer chiste con él, de olvidarnos de su significado. Y eso sí que es horrible.
Es doloroso ver cómo el horror se describe en las noticias sin un mínimo cambio en la entonación del presentador de turno. Estoy segura de que los enseñan para que no demuestren pena, compasión o empatía en su voz. Para que pasen de contar el último atentado en Euskadi, al gasto promedio de cada familia estas Navidades. No olvidemos que vivimos en una sociedad feliz. Nos bombardean con las imágenes de esa viuda que
lleva el horror metido en el cuerpo y no nos enseñan a reflexionar qué está pasando, por qué nos deshumanizamos de tal manera que en este minuto odiemos el terrorismo y en el minuto siguiente estemos pensando en comprar un kilo de camarón de Huelva, que mañana a lo mejor sube el precio.Ya sé que no es ahora época para ponerse a pensar en cosas serias. No. Estamos muy preocupados con los regalos y la cena de Navidad. Las muertas de Ciudad Juárez no son nuestra prioridad ahora, además eso ocurre en México; las torturas de Guantánamo, los niños soldado, la ablación de clítorix,... ¡bah, eso pilla lejos! Ahora, que en mi casa este año no falte de nada, que se vea que estamos superando la crisis...
Y la crisis de valores, ¿cuándo la superamos?
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