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25 de noviembre de 2012

25 de noviembre, día internacional contra la Violencia de Género


Agustín García Calvo, el ya fallecido filósofo español, lo supo expresar con una afirmación breve, pero llena de verdad y de pureza: libre te quiero.

De otra libertad muy diferente hablaba Cernuda, la de estar preso en alguien, cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío. El tiempo pasa, y con él las relecturas de obras que son clave en la vida de uno. Este último poema de Cernuda, que supuso un antes y un después en mi vida de lectora, lo retomo ahora, con otra libertad diferente, y machaca todas mis ideas e ideales de lo que significa amar, ser amado y -¿por qué no?- ser mujer. 

La violencia de género es un tipo de violencia que nace desde una supuesta raíz amorosa. Porque te quiero, te quiero mía. Como te quiero, te quiero así. Te quiero, y te condiciono. Y así hasta llegar a unos extremos en los que la obsesión -nunca el amor- se convierten en dolor y en daño. Y no solo eso, sino en un dolor y un daño muy conscientes, producto del egoísmo más espantoso. Dice el refranero que quien bien te quiere te hará llorar y no puedo estar más en desacuerdo con el saber popular. Quien bien te quiere, no querrá nunca hacerte sufrir. Pero no nos enseñan estas cosas en la escuela. Vemos películas románticas, leemos novelas o revistas y vamos, poco a poco, aprendiendo una forma de amar incorrecta, llena de errores y de faltas. Y solo el tiempo, el ejemplo de otras personas y la reflexión pueden enderezarla. 

Desde la adolescencia malinterpretamos lo que es amar y lo entendemos desde las palabras de Cernuda como estar preso en alguien. Hay que hacer un trabajo profundo de concienciación, de dignidad, de humildad y de amor puro para comprender de verdad que la única forma de amar verdaderamente es la que nace de la libertad del uno+uno y nosotros, no del uno+uno=nosotros. De eso sabe mucho L. y me lo explicó el otro día. Y así, con esta combinación, podemos lograr entender las necesidades del otro, las nuestras, las de ambos; sin exigencias, sin imposiciones, sin violencia física, verbal o psicológica, regalándonos el espacio y el tiempo que necesitamos e intentando siempre no hacernos daño consciente o inconsciente.

Ya Cervantes hablaba de la mujer libre, la que por encima de imposiciones sociales y culturales había elegido dedicarse la vida a sí misma y a la naturaleza, una Marcela poderosa y libre:

Yo nací libre,  y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos.

Tuvieron que pasar siglos para que el ser humano entendiera que la mujer puede vivir libre sin vivir en soledad.  Puede amar y ser amada desde la libertad. Y ese derecho lo tenemos todas y a todas se nos tiene que permitir. Y a todas se nos tiene que enseñar. Es el mejor regalo que ofrecerle a las niñas de hoy y las mujeres del futuro: su libertad.




1 de febrero de 2012

Ropa y poder

En mi colegio a los hombres se les obliga a llevar chaqueta y corbata.

Algunas de las mujeres que trabajan en mi colegio llevan vaqueros y zapatillas.

30 de enero de 2012

"Sé elegante, especialmente en las situaciones adversas"


No sé cómo se llaman las listas de consejos de buen funcionamiento del alma que contienen más de diez puntos. Dice la RAE que, aunque no sean diez, son decálogos. Así que me referiré a esta lista de veinticuatro "normas o consejos" a la que voy a mencionar aquí, como el decálogo de Manuel.

Pues bien, el punto 16 del decálogo de Manuel dice eso: "Sé elegante, especialmente en las situaciones adversas". Creo que Manuel se está especializando, poco a poco, en elegancia y belleza. La estética, en general, la de fuera y la de dentro, ha sido un tema recurrentísimo en la extensa historia de su blog, desde aquel famoso tratado sobre la mierda, hasta sus últimas entradas, muy centradas en el feminismo y la mala enseñanza del término. 
Cuando leí el decálogo de Manuel la semana pasada, hice dos copias: pegué una en mi despacho, a la vista de los alumnos más curiosos y de mí misma, y dejé la otra cerca de mi sitio de trabajo en casa, un papel sobre una pila de libros que me recuerda que soy un ser humano y que tengo valor en mí misma por mi humanidad. 

¿Por qué digo esto? Porque en los últimos días, leyendo las entradas de Manuel sobre el feminismo y considerando el tema con alumnos, compañeros de trabajo y amigos, he empezado a sentir que el mundo malinterpreta el concepto y no solo eso, sino que le da la espalda a la idea de feminismo confundiéndolo con lo que algunos han dado en llamar "hembrismo". Profundizando un poco más sobre la idea con mi amiga B., compañera del colegio, profesional indiscutible, mujer de garra y homosexual, he empezado a replantearme el valor que se nos da a las mujeres en el colegio. He añadido la etiqueta de homosexual para definir a B. porque creo que no sólo es algo con lo que ella misma se define, sino que es fundamental para entender algunos de los comportamientos que su sola presencia despierta. Ella misma me ha confesado que su abierta homosexualidad ha empezado a no serlo tanto desde que trabaja en el colegio. Parece ser que aquí pierde valor su profesionalidad, su destreza y su fuerte personalidad en cuanto se menciona la orientación sexual. Porque a las lesbianas se les atribuyen cualidades tradicionalmente atribuidas a los hombres, entonces es normal que una lesbiana sea tan profesional como un hombre, tan diestra como un hombre y con una personalidad tan bien desarrollada como un hombre. Pamplinas. Yo a eso lo llamo sexismo y homofobia.

El asunto es que antes de hablar más largo y tendido con ella sobre este tema, no me había parado a pensar en él. Sí que es cierto que desde el principio llevo observando como a mis homólogas francesas se les trata como puros objetos de una belleza indiscutible para algunos, muy discutible para mí. La belleza no es solo un rostro bonito, la belleza tiene sus raíces en el cerebro. Cada vez lo tengo más claro. El caso es que siempre he tratado de disociar los conceptos asistente de conversación y cara bonita. Me he mantenido siempre al margen del piropo fácil y he querido que me traten por lo que soy, no por cómo soy -por fuera, entiéndase-. Y he observado con total indignación como decenas de veces se nos ha dado la espalda a otras compañeras y a mí por no tener piernas esculturales, la sonrisa siempre dispuesta y un comentario gracioso y carente de sustancia que decir. 

Lo que al principio me parecia una falta total de respeto hacia nuestras personas y un derroche de mal gusto y machismo por parte de ellas y de quienes han estado dispuestos a recordarles lo guapísimas y divertidísimas que son, se ha convertido en los últimos días en la certeza de que las mujeres competentes con las que me rodeo son tratadas con indiferencia. Por el mero hecho de pertenecer al grupo "asistente de conversación" se me ignora. Se me ignora porque parece que el único valor positivo que sirve en el grupo es la cara bonita, la minifalda y el escote que enseña el sujetador. Repugnante, sí señor. Pero asisto a este espectáculo a diario. Y me siento estúpida por no haber sido plenamente consciente de ello hasta hace prácticamente una semana. Ahora lo veo todo más claro. Y estoy más indignada.

En los últimos tiempos he asistido a un proceso de devaluación de mi persona que no había experimentado nunca. Es cierto que no todo el mundo en el colegio es así, simplemente mi departamento, la gente con la que tengo que pasar más tiempo. Es cierto que mi posición es difícil porque no soy hablante nativa, porque no tengo la rapidez y el ingenio en inglés que tengo en español. Es cierto que muchas veces me callo porque temo actuar precipitadamente en una cultura que tanto y tan poco se parece a la cultura en la que me he críado. Pero también es cierto que tengo la sensación de que se está desaprovechando mucho de lo que yo puedo aportar al colegio. Valor humano desperdiciado por un jefe que, a estas alturas de la película, ya no sé si es sexista, se siente amenazado, es simplemente ignorante de la situación o está despistado. Tras la última falta de interés por su parte he decidido empezar a jugar sucio, hacer la guerra por mi cuenta, moverme libremente por el colegio, asociarme con los buenos

He acuñado para mí misma el concepto "Women power" y he decidido dar yo la espalda a los hombres y a estas mujeres objeto que viven aquí conmigo. Hasta que el decálogo de Manuel se me ha aparecido frente a mí, cuando los ojos estaban a punto de llorar por la rabia y la angustia de quien se siente menospreciada. He llegado al punto 16, Sé elegante, especialmente en las situaciones adversas. Lo he releído, me he quedado colgada de la idea, la he paladeado durante un rato. Me he repensado. He repensado a mi jefe y mi idea de darle la espalda y hacer la guerra por mi cuenta. El mandamiento 16 se me ha quedado atascado. No he pensado en trajes de seda, zapatos de tacón y peinado de peluquería. He pensado en la elegancia que mis padres me inculcaron, la del respeto, la de la buena educación, la que hace quedar siempre por encima, a pesar de haberse sentido diez minutos atrás como un insectito pisoteado. Y he decidido ser elegante. Porque esta es una situación adversa. Pero ya lo veo todo claro, ya estoy al tanto de ello, ya se me cayó la venda de la indiferencia. Ahora, seguiré por el punto 23.

"Construye aquello que no existe, como la vida, el amor...". La igualdad y el sentido común.


10 de mayo de 2011

Mujeres, República y Fortaleza

La muerte se viene, tan callando, y la vida, que es un torbellino de palabras y de sonido rescata la memoria de los que se quedaron atrás, en el silencio.

Javi Larrauri ha grabado un documental hermoso sobre la fortaleza de las mujeres republicanas. Algunas, ya con noventa años, siguen teniendo el espíritu humanista, democrático y liberal de aquella época. Sus palabras rescatan del silencio a las que perecieron y sacuden el presente de las que como yo, tenemos esperanza en el cambio.

8 de marzo de 2011

8 de marzo

Hace unos años, Cruz Roja lanzó una campaña de sensibilización e igualdad de género que me gustó mucho: una sencilla frase sobre un fondo en morado: "Aquí trabaja una mujer". Desde entonces, asimilo el 8 de marzo con esos cartelitos, de los cuales tuve un ejemplar en mi mesa de estudio durante mucho tiempo. No sé si la esencia de este día es hacer visible que el trabajo no es cuestión de sexo. No sé si la esencia es pronunciarnos como mujeres frente a los varones. Creo más bien que el 8 de marzo debe convertirse en un día en el que todos entendamos que una igualdad real debe ser posible entre mujeres y varones. Aunque, como siempre, eso debe ser algo que tengamos en mente no solo el 8, sino el resto de días del año. Hoy también quiero celebrar contigo que es 25 de noviembre y por qué no, hoy también es 21 de septiembre. Hoy es todos los días con etiquetas.

Y aquí trabaja una mujer, siempre.

6 de marzo de 2011

Machismo en internet

Supuestamente, internet es la herramienta más democratizadora de todos los tiempos. Internet es de todos y para todos -salvo excepciones deshonrosas como la de China y algún otro país- e internet nos globaliza, nos acerca, hace posible el encuentro entre culturas, generaciones, ideologías...

Sin embargo, internet también ha sido definido cientos de veces como "un arma de doble filo". Y es que en internet, como en la mayoría de las sociedades occidentales últimamente, existe la norma básica y fundamental del "todo vale". Y dentro del "todo vale" hay un altísimo porcentaje de machismo. Desde anuncios indiscriminados en los que aparecen mujeres desnudas de las que se pondera ante todo el tamaño de sus "atributos" hasta juegos como el que me he encontrado esta tarde en una página de series:



Lo que nuestras mentes tecnologizadas han aprendido a ver como "normal", no tiene ni pizca de normalidad. Estos anuncios son insultantes, abusivos y tienen un grado de machismo intolerable. Ahora que nos acercamos al 8 de marzo y festejamos todos la liberación de la mujer y la igualdad de esta con respecto al varón no solo en el ámbito profesional, sino en todos los ámbitos de la vida, es justo y muy necesario que alcemos nuestra voz para denunciar estos casos.

No quiero aquí hacer un discurso anti Ley Sinde porque no quiero pronunciarme aquí sobre ese asunto, pero me pregunto por qué no se atacan estos casos de machismo en internet igual que se ataca la "piratería". A veces tengo la sensación de que nos preocupamos por asuntos un poco superficiales y damos de lado a lo realmente importante: la integridad de todos los seres humanos. ¿Terminamos antes con las descargas ilegales o con el machismo en internet?, ¿qué es más importante para crear una sociedad igualitaria y tolerante? Creo que este es un pensamiento sobre el que reflexionar con conciencia.

26 de noviembre de 2010

Inmunizados contra el dolor

El dolor es una gripe pasajera más. Estamos familiarizados con él. El dolor, en todos los idiomas, de todos los colores y bajo todas las ideologías nos llega a través de las ondas y de la pantalla. Pero es un dolor que no duele. Cada día hay un atentado terrorista en el mundo. No es en el mundo que nosotros conocemos, hablo de Rabat, o de Tanzania, hablo de México. Cada día mueren cientos de personas de forma brutal. Y muchos de nosotros somos conscientes de ello. Pero no hay dolor para afrontarlos. Estamos inmunizados contra ese dolor terrible que causan las guerras y los déspotas. Estamos familiarizados con la muerte que nos llega desde miles de kilómetros. Por eso, ayer, mientras en España se repetía desde todos los medios que era el Día Mundial contra la Violencia contra las Mujeres, en el resto del mundo, no pasaba de ser un 25 de noviembre más: sin lazos, sin minutos de silencio, sin celebraciones. En todo el mundo, la primera causa de mortalidad de las mujeres por encima del cáncer o de las enfermedades cardiovasculares, es la violencia de género. Pero nosotros, el mundo en general, estamos tan familiarizados con ella, creemos que es tan nuestra que le dedicamos sólo un día al año o un mes en alguna cadena de televisión.

Hay que concienciarse de que el dolor existe. Por supuesto, no vayamos llorando por las esquinas pensando en la cantidad de personas que están siendo víctimas de un ataque violento, pero agradezcamos, desde nuestra posición privilegiada, que nosotros no sufrimos. Reivindiquemos que se haga visible el dolor. Porque el dolor existe, aunque a nosotros nunca nos haya dolido nada. Recapacitemos al menos un minuto al día sobre esto. Cuando uno se da cuenta de ello, creo que vive una vida que es más vida.

1 de noviembre de 2010

Elvira Lindo y la paciencia.

Elvira Lindo es una escritora a la que el público ha encasillado. Hace más de una década, su personaje dirigido a los jovencitos españoles le retribuyó éxito y reconocimiento en el mundo de la escritura. También le dio mucho dinero para dedicarse a seguir trabajando en lo que le gusta: el periodismo de calidad y la literatura desencasillada. Aún así, seguimos recordando a Lindo por sus "tintos de verano" y su Manolito de Carabanchel. Pero ya vamos siendo más los lectores que la apreciamos por sus lúcidas columnas del domingo y su literatura de calle, de carne y hueso.

Personalmente, considero a Elvira Lindo una autoridad. Considero que sabe de lo que habla cuando habla de algo. Se documenta. Es educada y usa un lenguaje directo que no daña. Ayer mismo, reconocía en su columna dominical que practicaba la autocensura y medía bien las palabras que empleaba, partiendo de la premisa de que todas las personas merecemos ser respetadas. Y en ese mismo artículo, hablaba Elvira del encasillamiento que sufrimos mujeres y otros sectores de la población que no nos ceñimos al canon de varón de clase media-alta blanco. Para alguien que ha sido encasillada por escritora de literatura infantil y peridista-humorista, ejercitar el "músculo de la paciencia", como ella misma lo llama, debe ser algo habitual, común, idiosincrático.

De personas pacientes como Elvira Lindo y que han sabido afrontar años de profesionalidad sin ceder a críticas absurdas que han llegado incluso a colocarla a la sombra de su marido, es de quien quiero aprender. Y de quien muchos deberían aprender. Esta semana le toca al alcalde de Valladolid, pero él es una simple encarnación de tantos otros hombres (varones y mujeres, esta vez) que pululan por esta sociedad sin una pizca de educación, sin elegancia, sin humanidad. Ojalá todos leyeran las palabras de Lindo:

EL CHISTE VERDE

¿Qué es lo que tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid? No lo sé, ni me interesa, como no me interesa lo que tiene en la cabeza tanta gente con la que a lo largo de los días ejercito mi paciencia, ese músculo que las mujeres, los negros, los homosexuales, los inmigrantes, los pobres, los judíos en según que sitios, los musulmanes en según que otros, y tantos seres humanos que por diversas razones se ven con frecuencia en condición de subordinados, ejercitan como si fueran deportistas de carreras de fondo. No quiero saber si el señor alcalde dijo lo que dijo porque piensa que las mujeres (las que no militan en su partido) alcanzan un puesto por méritos inconfesables o es que desde que asumió el cargo descubrió algo que vuelve humoristas a muchos políticos: que dijera lo que dijera siempre tendría micrófonos delante y unos cuantos pelotas dispuestos a reírle las gracias. No sé lo que tiene en la cabeza. Sé lo que dijo. También lo saben la señora De Cospedal y el señor Rajoy. De la señora De Cospedal, como de todas las mujeres que ostentan cargos en el PP, me decepciona que aun afeando las palabras de su compañero pase a perdonarlo en una misma frase. Debiera de saber la señora Cospedal que si a ella la respeta es por una razón mezquina: militan en el mismo partido. Los políticos españoles han conseguido que esa sea su razón suprema. En cuanto al señor Rajoy, ay. Qué malo es dejarse querer por aquellos que tan a menudo escupen por sus bocas la palabra maricón o zorra. Si el señor Rajoy hubiera cortado por lo sano este lamentable asunto animando a dicho alcalde a que abandonara el puesto, no hubiera provocado que en tantos foros acabaran riéndole la gracieta a este gran humorista de la taberna política. Pero Rajoy es ese hombre que tiene cosidas las manos dentro de los bolsillos y solo levanta los hombros de vez en cuando como diciendo "esto no va conmigo". Esa disculpa implícita concede razones tramposas a quien no está dispuesto a respetar la dignidad del adversario: la culpa de todo, dicen, la tiene Pajín, por incompetente. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿Haremos también chistes racistas con un negro si un día llega a ostentar un puesto y consideramos que no está suficientemente preparado? Hay personas que ante el comentario del señor alcalde se llevaron las manos a la cabeza. Será porque no leen determinadas columnas, no escuchan algunas tertulias o no son sensibles a la rabia que la presencia de las mujeres en la vida pública ha provocado en ciertos hombres, aplaudidos patéticamente por ciertas mujeres. Periodistas, columnistas y políticos, responsables de la pedagogía democrática, llevan trabajando durante años para que los gritos, los insultos, las alusiones al físico, la indumentaria, el origen de las personas o sus preferencias sexuales sean moneda corriente en la vida pública. Cuando los estudiantes de periodismo me preguntan si me someto a autocensura en estos artículos, respondo aquello que en principio no esperan oír: ¡claro que sí! Pienso dos veces lo que escribo, me arrepiento si he herido sin fundamento a alguien y no me fío de las personas que presumen de soltar lo primero que se les viene a la boca. Detesto la sinceridad patosa e hiriente. Escribo sometida a una norma estricta: todos los seres humanos tienen los mismos derechos. No vale sacarle los colores a un político de la derecha más rancia y celebrarle el chistecillo a Guerra cuando llama "mariposón" a Rajoy o a Blanco cuando habla de aquellos a los que se les ve "el plumero". Si fueron educados en otra España, que se reformen. Pueden aprender de muchos ancianos españoles que sin haber tenido estudios, tribuna desde la que ser escuchados, coches oficiales y una nube de pelotas a su alrededor, aprendieron aceleradamente lo que es la democracia. Hoy disfrutan de haber traído al mundo hijas independientes, han sabido aceptar la condición gay de algún hijo o nieto y han ensanchado en suma su tolerancia. Ahora muchos de ellos están asustados por cómo hablamos en las televisiones, por la grosería con la que escribimos, por la constante falta de respeto al buen gusto que demostramos con nuestras palabras. ¿Se merecen este espectáculo tan zafio? En el revuelo de comentarios críticos que siguieron a las declaraciones del señor alcalde se afirmaba que era la presencia de las mujeres en política la que venía provocando esta reacción furiosa. Tal vez sea lo más visible, pero no es el único sector que padece la burla de esos resentidos que no aceptan como iguales a los que son distintos de ellos. No hay mujer que en su vida no haya padecido la condescendencia masculina, no hay mujer que no haya tenido que soportar en el trabajo el dichoso diminutivo que aniña, no hay mujer que tenga un trabajo público que no haya sentido que se la juzgaba de manera distinta por serlo. La paciencia es el músculo más desarrollado de las mujeres. No sé qué tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid. Sé lo que dijo. Y no puedo evitar pensar que siendo, como este señor será, un defensor de la institución familiar, ¿no le dio vergüenza que un comentario tan soez llegara a oídos de sus hijos? Nuestros padres acostumbraban a echarnos del cuarto y a bajar la voz cuando iban a contar un chiste verde.

Elvira Lindo en El País, 31 de octubre de 2010.

13 de octubre de 2010

Mujeres escritoras /3

HILDEGARD VON BINGEN

Posiblemente sea la primera mujer escritora de la que se conserven los textos. O mejor, posiblemente sea la primera mujer escritora que firmó sus textos. Era Hildegard von Bingen y ahora está 'de moda'. Nació a finales del siglo XI en Alemania y revolucionó los círculos eclesiásticos y monásticos del momento. Valiéndose de las visiones que decía percibir por parte de Dios, logró que le permitieran transcribir las palabras que sentía y veía a través de la luz divina. Fueran reales o no esas visiones, lo cierto es que Hildegarda fue una monja muy inteligente que supo valerse de las ventajas de su situación privilegiada (recuerda que en esa época si uno no era noble y quería sobrevivir dignamente, debía pertenecer al otro alto estamento de la sociedad del momento: el clero) para reclamar el derecho de las mujeres y de los individuos, fuera cual fuera su condición. Se instruyó a fondo en las ciencias y en la música y ganó pronto el apoyo de sus hermanas. Se rebeló contra sus superiores y consiguió que la comunidad de monjas de la que se encargaba pudiera trasladarse a otro monasterio que les alejara de la tiranía de los varones. En fin, todo un ejemplo de comportamiento y de vida. Aún más admirable teniendo en cuenta los años en los que vivió.

Decía arriba que Hildegarda está de moda. Y es que han filmado una película sobre su vida. Tuve la oportunidad de verla el otro día en versión original y me gustó no sólo por la historia, sino por la fotografía, la música, la dirección... Una película que te recomiendo muy vivamente. De las que dejan un recuerdo muy agradable. Una sola pega: no la han doblado aún al castellano. Y creo que sólo la ponen en Madrid en los cines Golum. Si puedes, acércate y disfrútala. La integridad que rebosa la personalidad de la protagonista te llegará muy dentro y te hará pensar. El buen cine y la buena literatura siempre lo hacen.

2 de octubre de 2010

El tren me lleva a Lorca

Harold Bloom, el crítico literario, habla de esos textos que no necesitan una relectura. Son los textos grandes en sí mismos y por sus personajes. En algún punto de la obra de Bloom, El canon occidental, se nos dice que los autores canónicos crean personajes que sirven de referentes e influyen en obras posteriores -personalmente, creo que acaban influyendo no sólo a obras literarias posteriores, sino a cualquier obra humana; ¿con qué palabra, si no, definir a los donjuanes?- .

Pero no hace falta leer un tratado de crítica literaria o de teoría de la literatura para darse cuenta de cómo hay personajes recurrentes que acaban logrando ser tan importantes o más que sus creadores. Básicamente porque los sobreviven. Y no sólo eso, sino que a veces nos los encontramos en la vida diaria y los convertimos en metáforas de las personas que nos rodean.

Cuando leía a Bloom, eché de menos que mencionara a Celestina como uno de estos personajes. Sin embargo, él habla de Ulises, Otelo o Hamlet. Al hablar del canon se centra más en la literatura inglesa que en el resto de literaturas europeas y se olvida de nuestra Celestina. Pero también se olvida de las mujeres de Lorca. Y ahí era donde quería llegar yo en esta reflexión de blog.

Ayer viajaba en tren, como siempre. Y aquí no puedo más que hacer un guiño a mi amigo Manuel, que dice que me paso la vida en los trenes. En ese ir y venir de vida en trenes de cercanías; en ese leer y mirar el microcosmos de los vagones donde el azar me lleva cada día, me he topado con tres mujeres de una fuerza increíble. Parecía que se escapaban de una tragedia de Lorca y se diluían en la realidad. Mujeres de la edad de Bernarda pero con la rebeldía de Adela. Mujeres andaluzas con pelo negro recogido en moños que defienden a sus hijos como la Madre de Bodas de sangre. Entre Sol y Parla he visto todo el repertorio de mujeres de garra de Lorca sentado frente a mí. Y me ha dado por pensar en las palabras de Harold Bloom. Y he sentido orgullo de pertenecer al universo lingüístico lorquiano y pensar que también sus personajes son individuos, pero son universos. Universos de sentimientos, de llantos y de ideas.

He pensado todo esto y finalmente me ha quedado en vilo una pregunta para la que no voy a tener respuesta ahora ni nunca, ¿qué fue primero, Lorca o estas mujeres que viajaban ayer por la tarde en el tren? ¿Quién fue primero, Fernando de Rojas o la Celestina? Para Harold Bloom hay una respuesta a esto: el primero y el único es Shakespeare. Solo existe Shakespeare, y de ahí, el mundo. No sé aún si estar de acuerdo o no.

29 de septiembre de 2010

Citas /8

A veces pienso que el hombre y la mujer no son precisamente lo más adecuado el uno para el otro. Aunque algo debe de haber, por supuesto.

Penelope Fitzgerald, La librería

8 de marzo de 2010

femme, mujer, muller, mulher, woman, Frau

Un nombre asignado a nosotras en cada una de las lenguas del mundo.
Lo que significa que existimos, que estamos representadas y categorizadas en el mundo, en oposición al varón o -y sería aún mucho mejor- al lado del varón.

Y eso es lo que más me gusta de este día. Que varones y mujeres lo celebramos juntos y sin oponernos. A ver si se acaban de verdad las luchas de género y por fin podemos caminar juntos sobre el mismo suelo y bajo el mismo cielo.

Feliz día.

23 de febrero de 2010

Mujeres escritoras /1

CONCHA MÉNDEZ (1898-1986), de la Generación del 27

Ni me entiendo ni me entienden...

Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.

Todo es extraño a mí misma,
hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.

Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.

21 de febrero de 2010

Personajes reales* /8

* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.

ELVIRA

No debe tener aún los cincuenta años. Es profesora de matemáticas y está retirada porque tiene, desde hace unos diez años, una enfermedad degenerativa de los músculos que le impide vivir con normalidad.

Ha decidido, ahora que está retirada a la fuerza, dedicarse a hacer encaje de bolillos, estudiar matemáticas, aprender euskera y leer, leer, leer. Siempre está leyendo. Dice que lo del encaje de bolillos es por ejercitar un poco los músculos de la mano, por liberarse un poco de la actividad intelectual que realiza a diario durante tantas horas.

A veces quedamos para hablar. Es una especie de guía para mí. Me dijo, cuando le conté que había decidido estudiar filología hispánica, que esa era una carrera de maripuris. A ella le gustaba mucho más mi opción anterior, la de ambientóloga. Pero le encantó la idea de que fuera a estudiar fuera de Madrid, y por eso acabó apoyando mi decisión. Ahora me ayuda en la tarea de enseñar. Me cuenta anécdotas de sus años de jefa de estudios. Noto que es una mujer de armas tomar. Y no es para menos. Los dolores que le causa la enfermedad son insoportables, pero ella sigue adelante. Siempre está riendo. Nunca sé cuándo está mal y cuándo está bien de veras. A veces, pienso si es posible que esté bien estando así. Toma medicamentos muy fuertes y hay días que debe permanecerlos completos en la cama. Sale a la calle con su mini motocicleta adaptada y sonríe. Me encuentro con ella por la calle y me invita a que vaya a visitarla a casa.

Aprecio mucho a Elvira y creo que es la mujer más valiente que he conocido nunca. Luego me doy cuenta de que no, de que como ella hay muchas otras y me siento orgullosa de tenerla como amiga. Es un ejemplo de vitalidad. Me inunda su esperanza. Pensar en ella es pensar en la superación, darse cuenta de que hay que aprovechar la vida venga como venga, aunque nos postre durante días a una cama. Hay que seguir aprendiendo. Hay que seguir viviendo.

19 de febrero de 2010

Personajes reales* /7

* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.

JAMAL

Alumno de primero de la ESO. Repetidor. Calculo que tendrá quince años, aunque no estoy muy segura. El desfase edad-curso es evidente.

Jamal es educado. Escucha atentamente y toma notas. Asiente, mira de frente y a veces responde acertadamente. Eso me da esperanzas.

Es hijo de padres marroquíes, él nació en Marruecos, pero vive en España desde que es un bebé. Está completamente -también aparentemente- occidentalizado, aunque la huella del Islam o de una educación machista está convirtiéndolo en un ser odioso. Al ser yo su tutora debo escucharle, aconsejarle, ayudarle. Siempre que tiene problemas, acude a mí. Lo de la semana pasada ya colmó mi paciencia. Falsificación de documentos públicos del centro educativo y amenazas de muerte a un compañero. Hasta ahí, nada del otro mundo dentro del ámbito de la enseñanza secundaria, donde este tipo de cosas no son el pan de cada día, pero sí ocurren de vez en cuando.

Mis compañeros y yo empezamos a tirar del hilo y descubrimos que también le hace la vida imposible a otro estudiante del centro. Alumno mío, también, que finalmente me cuenta, casi con lágrimas en los ojos, que no está tranquilo saliendo a la calle los viernes por la tarde. Tiene miedo a que Jamal lo vea y que sus amigos le peguen una paliza. Esto lo confiesa un alumno que una semana atrás se ha enfrentado cara a cara conmigo y no se achanta ante nadie. Me preocupo.

Seguimos tirando del hilo. Sale a relucir una historia de amor. Al menos hay una chica por medio. Nos enteramos de que amenazaba porque la chica que le gusta estaba saliendo con el otro chico y no puede permitir que eso ocurra. La chica en cuestión deja al primer amenazado y le pide salir a Jamal, él no acepta. No quiere ahora historias de chicas, porque debe centrarse en los estudios. Nadie entiende nada. Sólo la chica. A ella le gusta sentirse el centro de esta disputa que más parece de gallos que de seres racionales. Cuando ella, Sara, se entera de que Jamal será castigado, acude preocupada a hablar conmigo. Por favor, quitadle el castigo. No. Por favor, tiene muchos problemas en casa y otro castigo más puede traer consecuencias desastrosas. Lo siento, Sara, debió pensarlo antes de hacerlo. Las amenazas a miembros de la comunidad educativa son seriamente penadas. El asunto es grave: se trata de abuso escolar. Ella implora su perdón. Sigo tirando del hilo. Me entero, de forma velada, que Jamal siempre hace eso: siempre amenaza a todos los chicos que se acercan a Sara. Les dice que no se aproximen a ella si no quieren recibir una paliza. Sara sólo vive ya para Jamal. Me confiesa que le quiere y por eso acepta el hecho de que se comporte así. Le pido, por favor, que piense en la espiral en la que está entrando. Le advierto de que el comportamiento de Jamal roza los límites del maltrato. A ella le da igual. Le quiere y no quiere perderle como amigo, no puede desengancharse. También tiene quince años.

Tengo que terminar a la fuerza la conversación. Me supera. No entiendo qué pasa. No entiendo la actitud de Jamal; pero tengo miedo por Sara. Quiere a un maltratador. Le gusta que pegue por ella, le hace sentirse bien. Y él continúa afirmando que prefiere estar solo ahora, que ya lo pasó mal cuando estuvieron saliendo juntos y que no quiere repetir la experiencia. Tengo miedo porque la rechaza pero no la deja libre. Le he hablado a Sara sobre la libertad. Le digo que ella no es libre, que no es feliz, que rompa con esa relación ya. Ella agacha la cabeza, murmura un débil "Sí, ya...". Me mira a los ojos, desafiante, y repite: "No puedo, profe, no puedo, es que yo... yo le quiero".

Fin de la conversación.

14 de mayo de 2009

Serie: Grabados /2

¿Por qué brujas?, o ¿por qué mujeres?



Cuatro mujeres desnudas o Las cuatro brujas
Alberto Durero.

8 de marzo de 2009

Mujeres /2

El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.

Simone de Beauvoir

Mujeres pintoras. 5 - Vanessa Bell

Vanessa Bell, nació en Inglaterra en 1979 y murió en 1961. Fue pintora y diseñadora de interiores y perteneció al grupo de Bloombsbury, al igual que su hermana Virginia Woolf.



Este cuadro, pintado por Vanessa Bell, es un retrato de su hermana Virginia, al final de su vida, ya muy enferma.

Te presento hoy a estas dos mujeres, porque hoy es el día en que se celebran los derechos de la mujer. Sé que, a estas alturas de la vida, ya no piensas eso de "Tú, mujer, no necesitas formarte ni estudiar porque vas a vivir de tu marido". Pero también sé que ya no piensas eso porque mujeres como Vanessa Bell o Virginia Woolf abrieron el camino.

Woolf fue una de las primeras pensadoras feministas que escribió sobre los derechos de la mujer. En el ensayo Una habitación propia (1929), Woolf habló sobre las capacidades intelectuales de las mujeres y lo poco reconocidas que estaban; habló de la lucha de sexos y desarrolló la metáfora de la habitación propia como lugar en el que desarrollarse independientemente de los varones.

Afortunadamente, ellas estuvieron rodeadas de hombres que supieron reconocer su talento artístico y literario. Afortunadamente, nosotros ahora tenemos sus textos y podemos seguir luchando por que se reconozcan completamente nuestros derechos.

Toda esa polémica de sexo contra sexo, de cualidad contra cualidad; todo ese alarde de superioridad e imputación de inferioridad, pertenecen a esa etapa escolar de la evolución humana en que hay “lados”, y es preciso que un “lado” le gane al otro y es de suma importancia ascender a una plataforma y recibir de manos del director en persona una copa de lo más artística. Las personas, a medida que crecen, dejan de creer en “lados” o en directores o en copas de lo más artísticas.

La independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la menor oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y una habitación propia.

Virginia Woolf, Una habitación propia.