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19 de noviembre de 2012

Los colores del otoño


Otoño. Roble y mariquita. Fotografía mía.


Lo bonito de recorrer España en coche es poder dedicarle tiempo a uno mismo. Conducir es como darse un baño espumoso: sigue una serie de rituales para estar lo mejor posible con la persona que somos o con la persona que queremos ser.

Lo bonito de recorrer España en coche en otoño son los colores. El color de los cielos varía a cada minuto, el matiz de la luz del sol a través de las nubes o la sombra del coche sobre un montículo en el arcén hacen el viaje más bello. Pero sobre todo son hermosos el amarillo, el naranja, el verde, el rojo, el marrón de las hojas de los árboles. La palidez de los hayedos se contrapone a la brillantez de algunos olivos y pinos y contrasta, también, con ese marrón acogedor de los robles.

Últimamente disfruto sobre todo con el verdor oscuro de los cipreses que rodean las iglesias de pueblos que parecen perdidos, en la Castilla más hermosa que no podría haber soñado jamás. Esgueva, Roa, Daimiel, del Rey, del Conde, Arévalo, Miranda... son solo palabras atrapadas en señales blancas con rótulo negro que a mí me evocan los más bellos paisajes. Recorro Castilla esperando la rotundidad de sus gentes y sus aromas y Castilla me regala las tonalidades más perfectas. 

Porque lo tengo al alcance del volante, aprovecho para aprender más sobre esta tierra tan vieja que sigue sorprendiendo a los más novatos. Castillos, páramos y llanuras amarillas, sin rastro alguno ni de agua ni de vida, iglesias y catedrales imponentes que se yerguen feroces como las torres de algunas murallas. Eso es Castilla. Tierra soberana de colores y sabores. 

Después de Castilla llegan los paraísos de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi, cuyos otoños aún no he podido contemplar. Los imagino verdes, como sus praderas; fríos y anaranjados, portadores de robles que lo inundan todo.

Si hay algo especialmente hermoso, es el otoño y los ojos con los que lo miramos.


1 de octubre de 2012

Octubre


Se hace real. Ya está de nuevo aquí. El mes de la balanza. Y comienza en lunes. Siempre el primer lunes de octubre es triste, porque siempre se llena con las notas de esta mítica canción. Dejemos que así sea, siempre y cuando el martes nos devuelva las sonrisas.

¿Dónde coño te escondes, felicidad?
los lunes de octubre, ¿dónde estarás?

29 de septiembre de 2012

Canción post-verano


"No seremos dos locos buscando el mar"

El lunes, primero de octubre, también nos cantará Rulo. Para el último sábado de septiembre, y por eso de pensar en el ahora o el mañana, una canción casi recién estrenada de "Rulo y la Contrabanda".



Ayer hice sobaos. Hoy escucho a un cantante de Reinosa. Echo de menos la lluvia de Salamanca. Y el mar del norte. Que el fin de septiembre se lleve con la lluvia la nostalgia que siempre trae el otoño.

17 de noviembre de 2010

Hope

Hay un haz de esperanza en las hojas anaranjadas que nos regala el otoño.
La esperanza de la limpieza y la renovación. La esperanza del renacimiento y del volver a empezar.

¡Me encanta el otoño!

21 de octubre de 2010

El blog de Elvira

Es otoño y hace frío, pero entras en el blog de Elvira y además de sentirte invadido por su espíritu europeo/viajero, te llega un calorcito agradable comparable al de un café con amigos, un libro leído en domingo junto a los rayos que entran por la ventana, o el crujir de las hojas del otoño. El blog de Elvira es como una casa abierta a todos donde lees y piensas qué razón tiene Elvira, cómo siente, cómo vive, cómo aprecia la vida Elvira.

Por eso vuelvo a cambiar el diseño del blog, porque fuera de casa hace frío y cuando entres, quiero que sientas también aquí un calorcito amigo: el de los abrazos, el café otoñal y las pantuflas de borrego.

5 de octubre de 2010

Clásicos contemporáneos /4

Más música elegante para estas primeras tardes de otoño. Empiezan los primeros fríos y los tés y cafés saben ahora mejor que nunca. La música tiene un aire como de mayor intensidad y es fácil encontrar el espacio de uno mismo bajo las cálidas luces ocres que nos ofrecen estos días que van siendo más cortos cada vez.

Una flauta y un trío de jazz de Claude Bolling son buenos compañeros de viaje para estos días que preludian festividades largas, visitas, estudio, cuentos, lectura y todo lo bello que a ti se te ocurra.

18 de septiembre de 2009

Las bibliotecas y el otoño

Creo que no hay mejor estación del año en la que acercarse a una biblioteca que en otoño. Uno entra en ellas mecido por el susurro de las ramas y las hojas de los árboles, esos últimos resquicios del verano que se bambolean igual que nuestros pensamientos. Uno también entra buscando el refugio del hogar, el hogar ficticio de los libros en el que encontrarse tan a gusto siempre.

Hoy he inaugurado la temporada de otoño de bibliotecas. Ha sido en Parla. Un camino lento de reflexión sobre muchas cosas, la lectura entre ellas. He entrado en la biblioteca, he saludado a la bibliotecaria y he ido derecha a las estanterías donde están las novelas. El primer impulso es siempre el mismo: agarrar el tomo de Manuel Rivas, Los libros arden mal, que tantas veces he tomado prestado y he traído a casa, y tantas veces ha sido devuelto sin leer. Tras el resoplido de resignación por la imposibilidad de leer más de seiscientas páginas en estos días de comienzos, me he lanzado a la búsqueda y captura de antologías de cuentos -¡hay que ser prácticos y pensar en los trayectos en tren y metro!-. Al final, he venido cargada con cinco libros -el máximo establecido-; dos de ellos sobre animación a la lectura. Los otros tres: Cuentos madrileños, La oveja negra y demás fábulas, de Monterroso y Tesoros y otras magias, de Cunqueiro.

He cogido un bus para volver a casa. Me gusta sentir el agua de la lluvia sobre los cristales de los vehículos mientras yo estoy dentro. Y aún más me gusta sentir la calidez de las páginas de un libro mientras fuera llueve y la gente se resguarda bajo paraguas, impermeables y marquesinas. Pensar en la lluvia de fuera y el calor de dentro me ha hecho pensar -una vez más- en la alegría de una vida gallega, con sus verdes y sus azules fuera y sus naranjas y rojos dentro, al calor de un buen libro, de un café de pota y de la imaginación cuando echa a volar.

20 de octubre de 2008

October Mondays

"¿Dónde coño te escondes, felicidad? Los lunes de octubre, ¿dónde estarás?",
"Los lunes de octubre", La Fuga.

"Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche"

"Walking Around" de Residencia en la Tierra 2, Pablo Neruda

"Murmurando en inquietud, cruzo,
el traje largo de sentir, los lunes
de la verdad"

Poema XLIX de Trilce, César Vallejo

Ésta que reproduzco es una pequeñísima muestra de la literatura de lunes. A lo largo del tiempo y de la geografía se ha mitificado el lunes, igual que en su día se mitificó el sábado y se consagró el domingo. El lunes, o monday, el día de la luna, nos afecta especialmente a los lunáticos. No es que su influencia sea terrible y nos produzca transformaciones físicas ni nada de eso, el tiempo de los hombres lobo ya pasó. Sin embargo, los lunes nos ofrecen la alegría de la resurrección de la semana, de la resurrección de nuestra carne y nuestra mente. Los lunáticos resucitamos todos los lunes. Y yo, personalmente los adoro. Sobre todo los de octubre, con sus cielos grises y sus suelos cubiertos de hojas amarillas.

Hoy vuelvo a venir al mundo.

22 de septiembre de 2008

Otoño

"Piedra de Sol", de Octavio Paz es todas las estaciones.
Estrené verano con Huidobro y estreno otoño con Paz:

(...)

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

(...)
Piedra de Sol, Octavio Paz