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13 de mayo de 2009

Los clásicos /2

LXII

Con vïolencia desgajó infinita,
la mayor punta de la excelsa roca,
que al joven, sobre quien la precipita,
urna es mucha, pirámide no poca.
Con lágrimas la ninfa solicita
las deidades del mar, que Acis invoca;
concurren todas, y el peñasco duro
la sangre que exprimió, cristal fue puro.

LXIII

Sus miembros lastimosamente opresos
del escollo fatal fueron apenas,
que los pies de los árboles más gruesos
calzó el liquido aljófar de sus venas.
Corriente plata al fin sus blancos huesos,
lamiendo flores y argentando arenas,
a Doris llega, que, con llanto pío,
yerno lo saludó, lo aclamó río.


Fábula de Polifemo y Galatea, Luis de Góngora

9 de abril de 2009

Sonetos corporales /7

VII

Nace en las ingles un calor callado,
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso
dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,
urgente pensamiento belicoso.
La exhausta flor perdida en su reposo
rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde
savia, venero y alameda verde.
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla.

RAFAEL ALBERTI

vs.

Llegó todo el lugar, y despedido,
casta Venus, que el lecho ha prevenido
de las plumas que baten más süaves
en su volante carro blancas aves,
los novios entra en dura no estacada:
que, siendo Amor una Deidad alada,
bien previno la hija de la espuma
a batallas de amor campo de pluma.


LUIS DE GÓNGORA (Soledad Primera)

Éste me lo enseñó Javier San José tres años después, y yo hoy uno el tiempo que los separa y te muestro la forma más bella de hacer la guerra.