Finale es el término empleado en las composiciones musicales para hacer referencia a la pieza final de la misma.
Como toda buena obra musical que se precie, las obras que acometemos las personas tienen sus particulares finales. Hay algunos alegres, cargados de flautas dulces y percusión y otros finales lentos, tristes, llenos de pianos en tonos bajos. El compositor de cada obra es quien supongo (porque tampoco soy una experta en estos temas), resume la esencia de la obra compuesta en unos minutos que nos dejan el sabor dulce o amargo y que nos harán recordar para siempre una melodía. Al igual que el compositor, nosotros debemos componer el finale de nuestras pequeñas obras y hacerlo para que nos dejen un sabor dulce o amargo cuando las evoquemos en el futuro.
Yo ya estoy empezando a dar por finalizado este curso 2009-2010 que estrené con créditos iniciales de película. La impresión general de estos meses es positiva, de aprendizaje, de caer en la cuenta de lo incompletos que estamos. La vida, al igual que las composiciones musicales, es imperfecta. Creo que la esencia está en encontrar los instrumentos adecuados para que en la alegría o en la nostalgia nos sintamos bien dentro de ella. Para sentirme bien en mi vida yo necesito un violonchelo. Un violonchelo es la naturaleza de la madera, la resonancia (el eco de las montañas) de su caja, la sensualidad de las formas, el cariño de quien se deja querer y abrazar, la nostalgia de sus notas y la precisión en su elaboración. Y con mi violonchelo a la espalda, caminaré hasta encontrar, primero mi grupo de cámara y, finalmente la orquesta de nuestras vidas.
Feliz fin de concierto.
17 de junio de 2010
16 de junio de 2010
¿Hasta cuando el 36 en los calendarios?
No soy muy dada a hacer alardes de mi republicanismo. Quienes me conocen bien saben cuál es mi orientación política y no he dudado en hacerla saber muchas veces. Aunque, con los años y la crisis, la exaltación de la primera juventud, se ha ido convirtiendo en un posicionamiento más tranquilo. Con ciertas personas, para evitar conflictos, prefiero mantener el tema de la política al margen; y el círculo de personas de las que me rodeo ahora más también hace que me reserve algunas de mis opiniones.
Pero esta es mi casa. Y uno en su casa, tiene total libertad para expresar lo que opina y lo que siente:
A veces, desde un pensamiento abstracto y metafórico pienso, sobre todo cuando tengo en mente a Lorca (uno de tantos), en la riqueza de los suelos de este país. No entiendo mucho de agricultura, pero me da por pensar en la fertilidad que albergan tantos solares repletos de la genialidad, la vida y el brío republicanos. ¡Si al menos de esos suelos nacieran árboles del sentido común! Eso nos daría la voz de alarma para encontrar a tantas personas (y ahora sólo pienso en seres humanos, no en carnés de ningún partido político) víctimas del 36 y sus consecuencias. Julio de 1936 debería borrarse del calendario, igual que se borraron de la tierra tantos inocentes que murieron por ideales absurdos, que al fin y al cabo es lo que son todos los ideales si no se plantean desde la humanidad, la tolerancia y el sentido común.
Borrar el 36 del calendario. Y si permanece en él, que permanezcan todos los que desaparecieron desde entonces. Pero para ello, que exista el apoyo de las instituciones, que crezca un sentimiento colectivo de búsqueda del pasado, de reparación del dolor. Aunque llegue con retraso.
Una de las cosas que más me gustaron de Hamburgo fue la catedral de San Nicolás. En realidad, las ruinas de la catedral de San Nicolás. Una alemana me dijo: "No se ha reconstruido. Es un símbolo de la guerra, del desastre. Que cada mañana todos los hamburgueses sean conscientes del dolor de la mutilación". Un país mutilado y mutilador conserva una catedral mutilada. Y muchas otras ciudades alemanas mantienen restos de la masacre y piden perdón continuamente por ella. Eso les hizo crecer. Eso les hizo poder avanzar y enfrentarse al futuro con los ojos de quien ve de frente la muerte y es consciente de que la ha producido. Eso no es más que memoria histórica.
Yo echo de menos ese pedir perdón de este país. ¿A quién? se preguntarán algunos. Pues perdón a todos los españoles. Porque todos han sido y somos víctimas del horror. Creo que si un país que pide perdón al mundo es capaz de crecer tanto, también avanzará el que se pida perdón a sí mismo. Por arrancarse de cuajo la vida, la libertad, la genialidad, la inteligencia, la educación, la palabra...
Pero esta es mi casa. Y uno en su casa, tiene total libertad para expresar lo que opina y lo que siente:
A veces, desde un pensamiento abstracto y metafórico pienso, sobre todo cuando tengo en mente a Lorca (uno de tantos), en la riqueza de los suelos de este país. No entiendo mucho de agricultura, pero me da por pensar en la fertilidad que albergan tantos solares repletos de la genialidad, la vida y el brío republicanos. ¡Si al menos de esos suelos nacieran árboles del sentido común! Eso nos daría la voz de alarma para encontrar a tantas personas (y ahora sólo pienso en seres humanos, no en carnés de ningún partido político) víctimas del 36 y sus consecuencias. Julio de 1936 debería borrarse del calendario, igual que se borraron de la tierra tantos inocentes que murieron por ideales absurdos, que al fin y al cabo es lo que son todos los ideales si no se plantean desde la humanidad, la tolerancia y el sentido común.
Borrar el 36 del calendario. Y si permanece en él, que permanezcan todos los que desaparecieron desde entonces. Pero para ello, que exista el apoyo de las instituciones, que crezca un sentimiento colectivo de búsqueda del pasado, de reparación del dolor. Aunque llegue con retraso.
Una de las cosas que más me gustaron de Hamburgo fue la catedral de San Nicolás. En realidad, las ruinas de la catedral de San Nicolás. Una alemana me dijo: "No se ha reconstruido. Es un símbolo de la guerra, del desastre. Que cada mañana todos los hamburgueses sean conscientes del dolor de la mutilación". Un país mutilado y mutilador conserva una catedral mutilada. Y muchas otras ciudades alemanas mantienen restos de la masacre y piden perdón continuamente por ella. Eso les hizo crecer. Eso les hizo poder avanzar y enfrentarse al futuro con los ojos de quien ve de frente la muerte y es consciente de que la ha producido. Eso no es más que memoria histórica.
Yo echo de menos ese pedir perdón de este país. ¿A quién? se preguntarán algunos. Pues perdón a todos los españoles. Porque todos han sido y somos víctimas del horror. Creo que si un país que pide perdón al mundo es capaz de crecer tanto, también avanzará el que se pida perdón a sí mismo. Por arrancarse de cuajo la vida, la libertad, la genialidad, la inteligencia, la educación, la palabra...
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11 de junio de 2010
10 de junio de 2010
Compañeras
El año pasado fue mi año de prácticas para convertirme en profesora. A pesar del mismo y de este año trabajando ya en un colegio, creo que me queda mucho de improvisación y mucho trabajo para sacar adelante. Me alegro. Espero seguir improvisando hasta que me jubile, porque si no, la magia de la enseñanza perdería un poco la chispa de la imprevisibilidad que a mí me gusta tanto.
Esta tarde me he reencontrado con dos de las profesoras del instituto donde hice las prácticas. Hemos quedado para preparar una sorpresa a otro profesor. Aunque el año pasado fueron algo así como unas maestras para mí, hoy he sentido que éramos las tres compañeras de oficio. El interés, la motivación, la sensibilidad hacia los seres humanos (a veces individuos, a secas) con los que tratamos a diario, o el cariño y la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo, me dan una pista de lo que es formar parte de un gremio.
Hay otros profesores. Hay miles. Pero de los miles de profesores que hay, sé que a lo largo de mi vida laboral me toparé con pocos compañeros que verdaderamente lo sean. Los compañeros, etimológicamente, son los que comparten. Con C. y con R. yo comparto un modo de vivir la enseñanza que no todo el mundo posee. No creo que el nuestro sea el mejor, sino simplemente el que a mí me vale para vivir humanamente.
Ojalá en todos los ámbitos de la vida fuera tan fácil encontrar compañeros auténticos como lo son C. y R.
Esta tarde me he reencontrado con dos de las profesoras del instituto donde hice las prácticas. Hemos quedado para preparar una sorpresa a otro profesor. Aunque el año pasado fueron algo así como unas maestras para mí, hoy he sentido que éramos las tres compañeras de oficio. El interés, la motivación, la sensibilidad hacia los seres humanos (a veces individuos, a secas) con los que tratamos a diario, o el cariño y la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo, me dan una pista de lo que es formar parte de un gremio.
Hay otros profesores. Hay miles. Pero de los miles de profesores que hay, sé que a lo largo de mi vida laboral me toparé con pocos compañeros que verdaderamente lo sean. Los compañeros, etimológicamente, son los que comparten. Con C. y con R. yo comparto un modo de vivir la enseñanza que no todo el mundo posee. No creo que el nuestro sea el mejor, sino simplemente el que a mí me vale para vivir humanamente.
Ojalá en todos los ámbitos de la vida fuera tan fácil encontrar compañeros auténticos como lo son C. y R.
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7 de junio de 2010
La muerte /Are you there?
Hoy ha muerto el padre de Pablo, un alumno. El jueves sufrió un infarto y estuvo más de una hora en parada. Durante el fin de semana ha estado postrado en una camilla de hospital recibiendo la visita de su familia. En un momento del fin de semana abrió los ojos porque le habían reducido la cantidad de sedantes, pero estaba hinchado: los riñones no le funcionaban.
Esta mañana, antes de que nos avisaran de que había muerto, he hablado con Pablo. Le he mirado a los ojos, y luego, rápidamente los he rehuido, no me atrevía a ayudarle a llevar el peso del dolor. Le he preguntado: "¿Qué tal está papá?". ¡Qué estúpida me siento ahora que pienso en la pregunta que le he hecho!. Tampoco sé siquiera por qué lo he hecho. No sé si ha sido mi conciencia, que me ha pedido a gritos que tratara de acompañarle en el dolor. No sé si ha sido la mera curiosidad. No sé si ha sido por no dejarle solo del todo en este día que se le estará haciendo largo como ningún otro de su vida. Todos sabíamos que se moriría. Creo que todos lo sabíamos excepto Pablo, que ha acudido a clase, ha hecho exámenes y ha sonreído a las bromas de los compañeros.
A las 12 de la mañana me han dado la noticia. Luego he tenido que irme y no sé si al final le han trasmitido la noticia en el cole o su madre ha esperado a que llegara a casa.
13 años, o quizás 14. 14 años con padre, y de ahora en adelante toda una vida sin él. ¿Cómo se vive cuando a uno le falta un padre? ¿Uno cambia radicalmente cuando a los 14 años pierde el referente masculino? ¿Cuál es la diferencia entre decir "soy huérfano" y no decirlo?
La muerte le ha llegado a Pablo con 14 años. Ha mirado a la muerte a los ojos. Y yo no he sido capaz de mirarle a él. La vida no le ha mirado a los ojos, y la muerte sí. Cuando la muerte llega inesperadamente, ¿los fantasmas de los muertos están ahí para cerrarnos los ojos y dejar que los descansemos? ¿Los fantasmas de los muertos nos traspasan el cuerpo y nos acompañan hasta que estamos listos para volver a afrontar la vida y mirarla a los ojos? A mí, esta mañana, el potencial fantasma del padre de Pablo no me ha dejado que lo mirara a los ojos. ¿Por qué? Ahora siento que quizás, antes de encontrar de frente la muerte, Pablo y yo debíamos habernos mirado a los ojos, haber mirado de frente a la vida.
5 de junio de 2010
Der Ring des Nibelungen
Para continuar con mis estudios de las últimas semanas sobre mitología nórdica y leyendas escandinavas, no hay mejor descanso del guerrero y toma de aire que la música de Wagner con su cabalgata de Valquirias.
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29 de mayo de 2010
Pensar en você
Hace tiempo pensaba en un "você". Ya traje a este blog la canción de Daniela Mercury; una canción que por la dulzura del portugués, el desgarro de la voz de la cantante y la letra intensa, siempre me gustó. Me gustó tanto, que entró a formar parte de mi carpeta de canciones favoritas.
Las carpetas de canciones favoritas son peligrosas. Hay veces que las canciones no dejan de escucharse durante días y adquieren esa categoría suprema de favorita. Entonces, llega el momento crítico de añadirlas a la carpeta consabida. Pero... ¡cuidado! Esas canciones las cargan los recuerdos. O se cargan de recuerdos. Y eso significa que la carpeta de nuestras canciones no acaba siendo más que la carpeta de los recuerdos. Menos mal que los recuerdos cambian con el tiempo, se van transformando, van adquiriendo otros colores, otros olores y comienzan a llamarse con otros nombres.
Eso del cambio del nombre es lo que le ha pasado a este você de la canción. Ha perdido la esencia de sí mismo para transformarse en otra cosa. Sigue en la carpeta de las canciones favoritas, pero tiene otro nombre, o hay otro nombre que lucha por convertirse en ella. O ni siquiera se me pasa por la cabeza identificarla con nadie. Porque hay veces que necesitamos llenar la carpeta de los "vocês" y otras que, simplemente, dejamos que el tiempo los moldee. De cualquier manera, para você va hoy este tú.
Las carpetas de canciones favoritas son peligrosas. Hay veces que las canciones no dejan de escucharse durante días y adquieren esa categoría suprema de favorita. Entonces, llega el momento crítico de añadirlas a la carpeta consabida. Pero... ¡cuidado! Esas canciones las cargan los recuerdos. O se cargan de recuerdos. Y eso significa que la carpeta de nuestras canciones no acaba siendo más que la carpeta de los recuerdos. Menos mal que los recuerdos cambian con el tiempo, se van transformando, van adquiriendo otros colores, otros olores y comienzan a llamarse con otros nombres.
Eso del cambio del nombre es lo que le ha pasado a este você de la canción. Ha perdido la esencia de sí mismo para transformarse en otra cosa. Sigue en la carpeta de las canciones favoritas, pero tiene otro nombre, o hay otro nombre que lucha por convertirse en ella. O ni siquiera se me pasa por la cabeza identificarla con nadie. Porque hay veces que necesitamos llenar la carpeta de los "vocês" y otras que, simplemente, dejamos que el tiempo los moldee. De cualquier manera, para você va hoy este tú.
27 de mayo de 2010
Los libros y los árboles
Dice Manuel Rivas en Los libros arden mal:
Lo que me recuerda al cartel de Noemí Villamuza que este año ha sido el encargado de presentar el Día Mundial del Libro Infantil y Juvenil y que te presenté aquí hace algunos días.
También me recuerda a ese sueño de verano: la tarde cargada de moscas y calor refrescada bajo los brazos robustos de un olivo.
Los libros son prolongaciones reales de los árboles, prolongaciones metafóricas del ser humano.
"Sabía que los libros tenían que ver con los árboles. Que había una relación. Que en cierta forma se podría decir, y a medida que caminaba hacia las hogueras avanzaba en precisión, podríamos decir, sí, que los libros procedían de la naturaleza. Incluso no sería incorrecto decir, ni decir una exageración, que los libros eran un injerto. Ésa era una manera de hablar en metáfora."
Lo que me recuerda al cartel de Noemí Villamuza que este año ha sido el encargado de presentar el Día Mundial del Libro Infantil y Juvenil y que te presenté aquí hace algunos días.
También me recuerda a ese sueño de verano: la tarde cargada de moscas y calor refrescada bajo los brazos robustos de un olivo.
Los libros son prolongaciones reales de los árboles, prolongaciones metafóricas del ser humano.
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26 de mayo de 2010
Good bye Lenin!
Era primavera y por entonces ni se me pasaba por la cabeza un viaje a Alemania. Menos aún aprender alemán. Aunque sí empezaba a despuntar en mí un interés por Europa, por la historia reciente europea. Un interés que perdí enseguida, y poco a poco voy retomando ahora que las aguas universitarias se han calmado del todo.
Era la primavera de 2004. Seis años después vuelvo a escuchar la banda sonora como si ayer mismo hubiera visto la película por primera vez. Recuerdo que entonces aún visitaba a menudo el videoclub de mi barrio. Ahora que el alquiler de películas se ha convertido en la descarga de películas, la tienda se ha adaptado a los tiempos modernos y se ha convertido en un locutorio. Echo de menos las visitas al videoclub. Ahora parece sacrílego pagar por ver una película, pudiendo pedirla al señor de la mula que la trae en unos pocos minutos.
El hecho es que los acontecimientos han ocurrido rapidísimo en los últimos años. No reconozco nada de lo de entonces, aunque todo sea, a simple vista, igual. Yo no soy la misma, ni los libros que ocupan las estanterías de mi habitación. También el color es diferente, la lámpara de la mesa, la decoración, las fotos. De mi ropa de entonces quedarán unos vestigios casi inservibles que conservo porque soy nostálgica. Si tuviera la posibilidad de contraponer a la Patricia que veía Good bye Lenin! con diecisiete años y a mí misma, a la Patricia de ahora, creo que le daría algunos consejos. Me comportaría como la hermana mayor que nunca he tenido, para decirle cosas que quizás a los hermanos mayores nunca se les ocurre decir.
Me siento ahora, seis años después, como el personaje de la madre en la película. He sufrido un golpe, he despertado y lo encuentro todo diferente. Todo eso sin golpes, sin cambios aparentemente bruscos en la vida diaria; pero con una crisis que asola el país, con una población envejecida, sólo rejuvenecida gracias a las migraciones (riqueza humana dentro de un país viejo). Con más experiencia, pero casi las mismas inseguridades. Con incertidumbres, también como entonces, con las tardes de miércoles llenas de alemán y sin la urgencia del estudio. Con la misma melodía: la banda sonora de una película con la que empecé a comprender un poco lo que había sido Europa. Una Europa que tan solo quince años antes había sufrido una revolución. Cayó el muro y parece que cayeron las barreras. Aún quedan barreras por tirar. Y ésas no se ven a simple vista.
Era la primavera de 2004. Seis años después vuelvo a escuchar la banda sonora como si ayer mismo hubiera visto la película por primera vez. Recuerdo que entonces aún visitaba a menudo el videoclub de mi barrio. Ahora que el alquiler de películas se ha convertido en la descarga de películas, la tienda se ha adaptado a los tiempos modernos y se ha convertido en un locutorio. Echo de menos las visitas al videoclub. Ahora parece sacrílego pagar por ver una película, pudiendo pedirla al señor de la mula que la trae en unos pocos minutos.
El hecho es que los acontecimientos han ocurrido rapidísimo en los últimos años. No reconozco nada de lo de entonces, aunque todo sea, a simple vista, igual. Yo no soy la misma, ni los libros que ocupan las estanterías de mi habitación. También el color es diferente, la lámpara de la mesa, la decoración, las fotos. De mi ropa de entonces quedarán unos vestigios casi inservibles que conservo porque soy nostálgica. Si tuviera la posibilidad de contraponer a la Patricia que veía Good bye Lenin! con diecisiete años y a mí misma, a la Patricia de ahora, creo que le daría algunos consejos. Me comportaría como la hermana mayor que nunca he tenido, para decirle cosas que quizás a los hermanos mayores nunca se les ocurre decir.
Me siento ahora, seis años después, como el personaje de la madre en la película. He sufrido un golpe, he despertado y lo encuentro todo diferente. Todo eso sin golpes, sin cambios aparentemente bruscos en la vida diaria; pero con una crisis que asola el país, con una población envejecida, sólo rejuvenecida gracias a las migraciones (riqueza humana dentro de un país viejo). Con más experiencia, pero casi las mismas inseguridades. Con incertidumbres, también como entonces, con las tardes de miércoles llenas de alemán y sin la urgencia del estudio. Con la misma melodía: la banda sonora de una película con la que empecé a comprender un poco lo que había sido Europa. Una Europa que tan solo quince años antes había sufrido una revolución. Cayó el muro y parece que cayeron las barreras. Aún quedan barreras por tirar. Y ésas no se ven a simple vista.
25 de mayo de 2010
Réagánta
El domingo en uno de esos tiempos muertos de la tarde, miré hacia arriba en mi estantería de libros. Allí estaba, La Regenta, ese novelón que se me había atragantado durante tantos años y que cuando por fin decidí leerlo por mí misma, acabó por convertirse en una de mis lecturas favoritas. He de agradecerle mucho a Clara que me gustara tanto, ya que juntas interpretamos largos pasajes de la obra y buscábamos el componente erótico en cada página. Recuerdo, divertida, cómo Clara insistía en la escena de los churros con chocolate. A mí me había pasado inadvertida.
Volviendo a lo que estaba. Domingo aburrido de trabajo. Los ojos que se pierden en lo alto de la estantería buscando algo y ahí se aparece La Regenta. Con curiosidad decido buscar en Spotify la palabra "regenta" por si encuentro algún tributo a Ana Ozores entre las cientos de miles de pistas musicales que alberga el programa en cuestión. Y nada, no hay regentas musicadas, pero aparece Réagánta.
Cierro los ojos y me dejo mecer por una flauta que me evoca robles irlandeses, bosques magníficos en medio de la nada. Allí donde los seres más fantásticos salen de sus escondites y se mezclan con la vida real, con una pantalla de ordenador, los trabajos de unos chicos de secundaria, un paseo por Vetusta, y contigo, que dos días más tarde abres esta página esperando encontrar nosémuybienelqué y te encuentras con la magia.
Volviendo a lo que estaba. Domingo aburrido de trabajo. Los ojos que se pierden en lo alto de la estantería buscando algo y ahí se aparece La Regenta. Con curiosidad decido buscar en Spotify la palabra "regenta" por si encuentro algún tributo a Ana Ozores entre las cientos de miles de pistas musicales que alberga el programa en cuestión. Y nada, no hay regentas musicadas, pero aparece Réagánta.
Cierro los ojos y me dejo mecer por una flauta que me evoca robles irlandeses, bosques magníficos en medio de la nada. Allí donde los seres más fantásticos salen de sus escondites y se mezclan con la vida real, con una pantalla de ordenador, los trabajos de unos chicos de secundaria, un paseo por Vetusta, y contigo, que dos días más tarde abres esta página esperando encontrar nosémuybienelqué y te encuentras con la magia.
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24 de mayo de 2010
Elegi
El título de este post no es una palabra española mal acentuada. Se trata de una canción sueca. Elegi significa 'elegía', como podrás imaginar.
Traigo aquí esta canción simplemente porque me gusta cómo suena. Hay idiomas que posiblemente no aprendamos nunca, pero hay sonidos que merecen ser recordados siempre. Como los de los últimos versos de esta canción de Lars Winnerbäck.
Traigo aquí esta canción simplemente porque me gusta cómo suena. Hay idiomas que posiblemente no aprendamos nunca, pero hay sonidos que merecen ser recordados siempre. Como los de los últimos versos de esta canción de Lars Winnerbäck.
En elegi för alla vägar som vi inte vandrat än
för en tid som bara går och aldrig kommer igen
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23 de mayo de 2010
Wikipedia y los enlaces infinitos
Hace apenas una década, o un par de años más, habríamos creído impensable ser conocedores, en tan sólo unos pocos minutos, de todo aquello que nos produjera curiosidad.
Existen los milagros. El hombre hace milagros. Wikipedia es uno de esos milagros producto del ser humano. Sé que hay que andar con mil ojos cuando estamos navegando por la red, ya que la cantidad de información imprecisa o falsa es muy grande. Tan grande como la cantidad de información fiable que podemos encontrar. Aunque bien es cierto que cada vez más, el grado de precisión y fiabilidad de la gran fuente que es Wikipedia, está más asegurado.
Por eso, yo hoy he conocido, gracias a Wikipedia, la leyenda de Gilgamés, cuya epopeya publica ahora Alianza Editorial. Y de la referencia de Gilgamés, he pasado a la de la escritura cuneiforme, que ha avivado mis recuerdos de conversaciones lingüísticas en un piso de estudiantes, frente a la escultura al maestro Salinas, en Salamanca. Y he recordado los alfabetos acadio y copto, que me han llevado a Aitor, estudiante de Filología Clásica que me enseñó a cantar el "Zorionak Zuri", que me ha hecho relacionar la idea con las lenguas prerromanas y de entre ellas rescatar el celtíbero, origen de nuestra actual "vega". Y así hasta el infinito, con sinapsis de nuestros recuerdos y conocimientos, y con enlaces virtuales: pinchando en hipervínculos como si estuviéramos lanzando dados en el juego de la oca. Alimentando conocimientos propios con los adquiridos en cada uno de los clicks de ratón.
Con un panorama del conocimiento como hay ahora, con todas las posibilidades de hoy en día, ¿crees que Sócrates repetiría, no sin antes pensárselo unos segundos, su famosa cita del "sólo sé que no sé nada"?
Existen los milagros. El hombre hace milagros. Wikipedia es uno de esos milagros producto del ser humano. Sé que hay que andar con mil ojos cuando estamos navegando por la red, ya que la cantidad de información imprecisa o falsa es muy grande. Tan grande como la cantidad de información fiable que podemos encontrar. Aunque bien es cierto que cada vez más, el grado de precisión y fiabilidad de la gran fuente que es Wikipedia, está más asegurado.
Por eso, yo hoy he conocido, gracias a Wikipedia, la leyenda de Gilgamés, cuya epopeya publica ahora Alianza Editorial. Y de la referencia de Gilgamés, he pasado a la de la escritura cuneiforme, que ha avivado mis recuerdos de conversaciones lingüísticas en un piso de estudiantes, frente a la escultura al maestro Salinas, en Salamanca. Y he recordado los alfabetos acadio y copto, que me han llevado a Aitor, estudiante de Filología Clásica que me enseñó a cantar el "Zorionak Zuri", que me ha hecho relacionar la idea con las lenguas prerromanas y de entre ellas rescatar el celtíbero, origen de nuestra actual "vega". Y así hasta el infinito, con sinapsis de nuestros recuerdos y conocimientos, y con enlaces virtuales: pinchando en hipervínculos como si estuviéramos lanzando dados en el juego de la oca. Alimentando conocimientos propios con los adquiridos en cada uno de los clicks de ratón.
Con un panorama del conocimiento como hay ahora, con todas las posibilidades de hoy en día, ¿crees que Sócrates repetiría, no sin antes pensárselo unos segundos, su famosa cita del "sólo sé que no sé nada"?
18 de mayo de 2010
Poetas nuevos. Nueva poesía
Realmente siempre habrá poesía.
Algunas veces me ha dado por dudar de este axioma. No sé muy bien por qué he llegado a dudar que no siempre habrá poesía, pero lo he dudado. Quizás ha sido mi vida, que no siempre me ha devuelto las sonrisas con poesía. Porque tampoco yo he sabido a veces lo que era la poesía. No la he visto cuando me envolvía y la he buscado fuera de los cuerpos, como si sólo en papel pudiera escribirse.
Hoy he encontrado la poesía en una coca cola. En realidad ha sido en dos coca colas. En Salamanca. En el Alcaraván. El Alcaraván en la cafetería de los amigos y de los enamorados. El Alcaraván es el mejor sitio de Salamanca donde tomarse un té americano, porque las dosis de canela son allí las más grandes. La poesía ha brotado de los dedos y las coca colas. El poeta se llama Víctor Balcells y lo escuché recitar una o dos veces en Salamanca. Entonces no me apasionó, pero ahora leo casi todo lo que cuelga (con bastante asiduidad) en su blog y hay cosas que verdaderamente me enganchan. Como su historia de las coca colas que se encuentran en el suelo del Alcaraván.

Es increíble cómo puede haber personas que, jugando con las palabras, que "como las putas, se parecen todas un poco", logren traer a las tardes de mayo algo diferente a la monotonía de las palabras, que aunque se parecen todas un poco, son siempre diferentes. Como el río de Heráclito. Como el alcaraván, cuyo vuelo siempre es distinto pero un poco parecido al anterior. Como el amor, si es que existe, como se plantea Balcells, que nunca es el mismo aunque proceda de los mismos labios. La poesía siempre se reinventa. Y es lo más bello de su esencia. Que siempre, cuando menos la queremos, nos sorprende en lugares tan insólitos como una coca cola.
Algunas veces me ha dado por dudar de este axioma. No sé muy bien por qué he llegado a dudar que no siempre habrá poesía, pero lo he dudado. Quizás ha sido mi vida, que no siempre me ha devuelto las sonrisas con poesía. Porque tampoco yo he sabido a veces lo que era la poesía. No la he visto cuando me envolvía y la he buscado fuera de los cuerpos, como si sólo en papel pudiera escribirse.
Hoy he encontrado la poesía en una coca cola. En realidad ha sido en dos coca colas. En Salamanca. En el Alcaraván. El Alcaraván en la cafetería de los amigos y de los enamorados. El Alcaraván es el mejor sitio de Salamanca donde tomarse un té americano, porque las dosis de canela son allí las más grandes. La poesía ha brotado de los dedos y las coca colas. El poeta se llama Víctor Balcells y lo escuché recitar una o dos veces en Salamanca. Entonces no me apasionó, pero ahora leo casi todo lo que cuelga (con bastante asiduidad) en su blog y hay cosas que verdaderamente me enganchan. Como su historia de las coca colas que se encuentran en el suelo del Alcaraván.

Es increíble cómo puede haber personas que, jugando con las palabras, que "como las putas, se parecen todas un poco", logren traer a las tardes de mayo algo diferente a la monotonía de las palabras, que aunque se parecen todas un poco, son siempre diferentes. Como el río de Heráclito. Como el alcaraván, cuyo vuelo siempre es distinto pero un poco parecido al anterior. Como el amor, si es que existe, como se plantea Balcells, que nunca es el mismo aunque proceda de los mismos labios. La poesía siempre se reinventa. Y es lo más bello de su esencia. Que siempre, cuando menos la queremos, nos sorprende en lugares tan insólitos como una coca cola.
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17 de mayo de 2010
Celebra-la lingua
A este blog ya casi se le ha olvidado hablar en gallego. Como los gallegos más gallegos, piensa que el respeto a los no gallego hablantes se demuestra no hablando en gallego. A veces dudo que eso sea verdaderamente así.
Lo cierto es que aunque a este blog se le haya olvidado hablar gallego, a la que lo escribe no se le ha olvidado. Celebra la lengua todos los días (incluso en Friburgo celebra el gallego, habla gallego porque en todas partes del mundo hay alguien que lo habla). Hoy, más que nunca, aunque lo haga en castellano para ti, lector, celebro el gallego. De la forma que sé: con el recuerdo, el sueño y la camiseta que me regaló Víctor hace años: "Goza coa túa lingua". Siempre he disfrutado con la lengua gallega. Y sigo haciéndolo. Sobre todo, cuando el pasado entra por los huecos de las persianas y dice "Bos días". Mi pasado, a veces, habla gallego. Como el e-mail de felicitación recibido esta mañana.
Non me esquecín.
Hoxe, no blog, toca un anaco de galego.
FELIZ DÍA DAS LETRAS GALEGAS.
Lo cierto es que aunque a este blog se le haya olvidado hablar gallego, a la que lo escribe no se le ha olvidado. Celebra la lengua todos los días (incluso en Friburgo celebra el gallego, habla gallego porque en todas partes del mundo hay alguien que lo habla). Hoy, más que nunca, aunque lo haga en castellano para ti, lector, celebro el gallego. De la forma que sé: con el recuerdo, el sueño y la camiseta que me regaló Víctor hace años: "Goza coa túa lingua". Siempre he disfrutado con la lengua gallega. Y sigo haciéndolo. Sobre todo, cuando el pasado entra por los huecos de las persianas y dice "Bos días". Mi pasado, a veces, habla gallego. Como el e-mail de felicitación recibido esta mañana.
Non me esquecín.
Hoxe, no blog, toca un anaco de galego.
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16 de mayo de 2010
Celebrar Madrid
Más allá de Sanisidros, chulapos y cocidos, este fin de semana he celebrado Madrid.
Hay mil maneras de celebrar Madrid alternativamente, sin el bocadillo de calamares, la plaza Mayor, la verbena de la Paloma y los nardos apoyados en la cadera.
Madrid se celebra también asomándose a los balcones de las casas. Perdiéndose en sus calles y descubriendo pequeñas Barcelonas o Lisboas en barrios castizos. Buscando enloquecidamente la librería abierta en el ecuador de mayo. Escuchando un jazz imaginario. O lanzando un grito de protesta por la destitución del que consideramos el juez de la memoria. Viendo sin ver a algunos amigos. Madrid se celebra también celebrando la victoria culé. Hablando en inglés, catalán, alemán. Madrid se celebra en Según Emma, El rincón del champi, Malabar y La Fugitiva. Madrid no solo se celebra en la Gran Vía, también en Santa Isabel. Madrid se celebra hablando de noruegos y gallegos. Con el corazón abierto a cambios radicales. Madrid se celebra mirando a los ojos, abriendo las manos y soñando el próximo curso, mientras hacemos planes de verano y despedimos este año escolar que se nos difumina entre redacciones, tinta roja y carcajadas ante el error creativo.
Este fin de semana he celebrado mi Madrid. Y te muestro un pequeño fragmento de este Madrid que es mío y te comparto. El fragmento del Madrid de las ventanas. El Madrid que Julio Llamazares se ha inventado:
Hay mil maneras de celebrar Madrid alternativamente, sin el bocadillo de calamares, la plaza Mayor, la verbena de la Paloma y los nardos apoyados en la cadera.
Madrid se celebra también asomándose a los balcones de las casas. Perdiéndose en sus calles y descubriendo pequeñas Barcelonas o Lisboas en barrios castizos. Buscando enloquecidamente la librería abierta en el ecuador de mayo. Escuchando un jazz imaginario. O lanzando un grito de protesta por la destitución del que consideramos el juez de la memoria. Viendo sin ver a algunos amigos. Madrid se celebra también celebrando la victoria culé. Hablando en inglés, catalán, alemán. Madrid se celebra en Según Emma, El rincón del champi, Malabar y La Fugitiva. Madrid no solo se celebra en la Gran Vía, también en Santa Isabel. Madrid se celebra hablando de noruegos y gallegos. Con el corazón abierto a cambios radicales. Madrid se celebra mirando a los ojos, abriendo las manos y soñando el próximo curso, mientras hacemos planes de verano y despedimos este año escolar que se nos difumina entre redacciones, tinta roja y carcajadas ante el error creativo.
Este fin de semana he celebrado mi Madrid. Y te muestro un pequeño fragmento de este Madrid que es mío y te comparto. El fragmento del Madrid de las ventanas. El Madrid que Julio Llamazares se ha inventado:
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12 de mayo de 2010
Clásicos musicales
STAIRWAY TO HEAVEN
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Stairway to Heaven
11 de mayo de 2010
"You and me babe, how about it?"
Romeo and Juliet
And I dreamed your dream for you and now your dream is real.
Dire Straits, "Romeo and Juliet"
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Romeo y Julieta
10 de mayo de 2010
Nunca más demiurgo
Vuelvo otra vez a pensar en los poetas.
Vuelvo otra vez a pensar en mí como escribiente.
Recuerdo aquella época en la que los dedos ansiaban el descanso del día sobre las teclas del ordenador que aguardaba la poesía. La poesía que nacía de los viajes en tren, del día a día, de una lectura, una canción, una sonrisa, el eterno desamor... Y me lamento, hoy, de haber caído en la indiferencia de quien un día creyó hacer algo con sus palabras y hoy sólo las mira con nostalgia.
Recorro el blog de arriba abajo. Busco. Husmeo. Trato de encontrarme hoy entre los versos de antaño, entre los comentarios, la falsirego de los comienzos. No me reconozco. No me reconozco ahora. Yo soy la falsirego de entonces: con la vida teatralizada por la universidad, el estudio nocturno y los cafés vespertinos; una suerte de nerviosismo acechando el día a día en Salamanca, o en Madrid, o quién sabe, quizás el día a día de la hora en tren a la facultad. Yo me hice de Ismael Serrano, Sabina, Sabines, Salamanca, Santander, Santiago... siempre hubo eses en esa vida mía que inventaba, tratando de moldearme. Quise ser demiurgo. Demiurgo porque siempre amé esa palabra. Me la enseñó Yolanda; creo. Y yo siempre la escribía en mis exámenes. Me propuse incluirla en todos ellos. Porque entonces, demiurgo definía.
Hoy recorro mi vida de arriba abajo. Como si de un blog se tratase. Porque en blog he vivido mi vida de los últimos años. Porque en blog estoy dejando de vivirla para ti ahora. Y tengo la sensación de que nunca más seré demiurgo. Y eso, por supuesto, me humaniza.
Los que siempre me leyeron se han cansado de esperar palabras sueltas, absurdas, sin sentido. Falsirego quedó atrás y hoy sólo es un vestigio.
Como tantas otras veces, tendré esperanza en el renacer de falsirego, de la Palabra, de la Poesía, de nuestro vínculo, lector, de cada día. Como "falso yo" (Falsirego) te invito a que continúes cerca de mí, a que nos sigamos amando en silencio a través del arte. Pero con un amor real. El amor que nace de la Belleza y sólo con ella muere. Ahora que ha muerto el demiurgo, que viva la poesía. Que viva la vida.
Vuelvo otra vez a pensar en mí como escribiente.
Recuerdo aquella época en la que los dedos ansiaban el descanso del día sobre las teclas del ordenador que aguardaba la poesía. La poesía que nacía de los viajes en tren, del día a día, de una lectura, una canción, una sonrisa, el eterno desamor... Y me lamento, hoy, de haber caído en la indiferencia de quien un día creyó hacer algo con sus palabras y hoy sólo las mira con nostalgia.
Recorro el blog de arriba abajo. Busco. Husmeo. Trato de encontrarme hoy entre los versos de antaño, entre los comentarios, la falsirego de los comienzos. No me reconozco. No me reconozco ahora. Yo soy la falsirego de entonces: con la vida teatralizada por la universidad, el estudio nocturno y los cafés vespertinos; una suerte de nerviosismo acechando el día a día en Salamanca, o en Madrid, o quién sabe, quizás el día a día de la hora en tren a la facultad. Yo me hice de Ismael Serrano, Sabina, Sabines, Salamanca, Santander, Santiago... siempre hubo eses en esa vida mía que inventaba, tratando de moldearme. Quise ser demiurgo. Demiurgo porque siempre amé esa palabra. Me la enseñó Yolanda; creo. Y yo siempre la escribía en mis exámenes. Me propuse incluirla en todos ellos. Porque entonces, demiurgo definía.
Hoy recorro mi vida de arriba abajo. Como si de un blog se tratase. Porque en blog he vivido mi vida de los últimos años. Porque en blog estoy dejando de vivirla para ti ahora. Y tengo la sensación de que nunca más seré demiurgo. Y eso, por supuesto, me humaniza.
Los que siempre me leyeron se han cansado de esperar palabras sueltas, absurdas, sin sentido. Falsirego quedó atrás y hoy sólo es un vestigio.
Como tantas otras veces, tendré esperanza en el renacer de falsirego, de la Palabra, de la Poesía, de nuestro vínculo, lector, de cada día. Como "falso yo" (Falsirego) te invito a que continúes cerca de mí, a que nos sigamos amando en silencio a través del arte. Pero con un amor real. El amor que nace de la Belleza y sólo con ella muere. Ahora que ha muerto el demiurgo, que viva la poesía. Que viva la vida.
9 de mayo de 2010
Algunos consejos para la vida
Este vídeo lo he visto decenas de veces. Algunos de sus consejos los he seguido, otros todavía no. Y están aquellos que posiblemente nunca seguiré. Para eso están los consejos: para seguirlos o no. Siempre hay que escuchar a aquellas personas que nos quieren y nos dicen lo que a ellos les hubiera gustado escuchar cuando estuvieron en nuestra situación. Escuchar, pero no seguir ciegamente. Para eso está nuestra libertad.
Sé libre para aconsejar. Sé libre para aceptar los consejos de aquellas personas que te quieren. Sé libre para pedir que te aconsejen.
Sé libre para aconsejar. Sé libre para aceptar los consejos de aquellas personas que te quieren. Sé libre para pedir que te aconsejen.
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5 de mayo de 2010
26 de abril de 2010
Superarse
Esta historia sobre el circo habla de cómo superarse. Cuando somos Will y tenemos a un director de circo como el de esta historia, somos capaces de no mirar atrás y de levantarnos del suelo una y otra vez. De salir a flote.
El cortometraje está cargado de simbología: la mariposa, el circo, la mutilación, el pasado, la fuerza, la vida del niño,...
Aplica en tu vida las ganas de superación que por fin le entran a Will.
EL CIRCO DE LA MARIPOSA (BUTTERFLY CIRCUS)
El cortometraje está cargado de simbología: la mariposa, el circo, la mutilación, el pasado, la fuerza, la vida del niño,...
Aplica en tu vida las ganas de superación que por fin le entran a Will.
EL CIRCO DE LA MARIPOSA (BUTTERFLY CIRCUS)
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25 de abril de 2010
2 años de blog /listas 2
Este blog nació hace dos años bajo un baño cálido de claveles y libros de aromas imprecisos.
Nació en Salamanca, pero ha crecido en diversos lugares: Madrid, Hamburgo, Ávila, Edimburgo,...
Nació de dos madres y ahora es sólo una quien cuida sus pasos, aunque la otra siempre está atenta a su desarrollo.
Nació queriendo que dos lenguas fueran solo una, y se han empleado varios idiomas en su evolución, no sólo español y gallego; también inglés, francés, portugués y alemán.
Nació contando cuentos y aún pervive en él ese espíritu de la narración de hechos insólitos o comunes.
Nació bajo el amparo de un padrino que lo ha visitado a menudo y que ha hecho que creciera sano y con fuerza ofreciéndole su modelo. (Graciñas, Francisco.)
Ha visto cómo sus creadoras terminaban sus estudios universitarios y estudiaban cursos diversos. Ha vivido la revolución de acompañar en la elaboración de tesinas y ha acompañado en las aulas.
Este blog ha leído comentarios de amigos de siempre, de nuevos amigos, de amigos de antes y de enemigos.
Este blog ha leído mucha poesía y ha recomendado mucha música.
Con este blog he pensado, he fotografiado el mundo, he reflexionado, me he confesado.
Hemos amado mucho con y desde este blog.
Hemos recibido visitas inesperadas y hemos deseado con todas nuestras fuerzas que aquellos que más necesitábamos, vinieran a vernos. Siempre ha habido incondicionales. Gracias.
Hemos viajado a todos los lugares desde los que nos has leído, y hemos sentido gratitud al recibir visitas reiteradas desde lugares impensables.
Gracias, lector, lectores, por hacer posible el segundo año de vida de este blog que es un rincón en el que encontrar, encontrarse y refugiarse.
Nació en Salamanca, pero ha crecido en diversos lugares: Madrid, Hamburgo, Ávila, Edimburgo,...
Nació de dos madres y ahora es sólo una quien cuida sus pasos, aunque la otra siempre está atenta a su desarrollo.
Nació queriendo que dos lenguas fueran solo una, y se han empleado varios idiomas en su evolución, no sólo español y gallego; también inglés, francés, portugués y alemán.
Nació contando cuentos y aún pervive en él ese espíritu de la narración de hechos insólitos o comunes.
Nació bajo el amparo de un padrino que lo ha visitado a menudo y que ha hecho que creciera sano y con fuerza ofreciéndole su modelo. (Graciñas, Francisco.)
Ha visto cómo sus creadoras terminaban sus estudios universitarios y estudiaban cursos diversos. Ha vivido la revolución de acompañar en la elaboración de tesinas y ha acompañado en las aulas.
Este blog ha leído comentarios de amigos de siempre, de nuevos amigos, de amigos de antes y de enemigos.
Este blog ha leído mucha poesía y ha recomendado mucha música.
Con este blog he pensado, he fotografiado el mundo, he reflexionado, me he confesado.
Hemos amado mucho con y desde este blog.
Hemos recibido visitas inesperadas y hemos deseado con todas nuestras fuerzas que aquellos que más necesitábamos, vinieran a vernos. Siempre ha habido incondicionales. Gracias.
Hemos viajado a todos los lugares desde los que nos has leído, y hemos sentido gratitud al recibir visitas reiteradas desde lugares impensables.
Gracias, lector, lectores, por hacer posible el segundo año de vida de este blog que es un rincón en el que encontrar, encontrarse y refugiarse.
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23 de abril de 2010
Deo Gracias /listas 1
Estrictamente, gracias a dios. Y mantengo la expresión porque es un homenaje.
Pues lo dicho, dando gracias. O, también, alegre por:
1. Celebrar el 23 de abril un año más.
2. Que el 23 de abril llegue con resaca de amistad, tras tarde de compras, cervezas, lecturas, Madrid aéreo y un bar cool, in,... de lo más moderno.
3. Que el 23 de abril recibo los poemas "más ñoños" de Neruda con una dedicatoria que me hace llorar.
4. Escuchar un cuentacuentos del que, inesperadamente, surgen las palabras "Galicia", "Santa Compaña", "Costa da Morte". Palabras mágicas siempre.
5. Escuchar la dulce voz de Marta.
6. Estrenar camiseta morada.
7. Tener en el armario más ropa por estrenar.
8. Escuchar la torpe voz en español de Paul.
9. Hacer un breve viaje en bus. Un largo viaje en metro.
10. Tomar coca-colas escuchando los poemas de Sheila. Después llegan los cafés.
11. Saber que cuando lo necesita, M. llama.
12. Que al entrar al colegio mis compañeras de departamento me hayan felicitado, que me hayan recordado que Shakespeare y Cervantes comparten sus carreras en este día y que "you never walk alone"
¡¡Qué bien!! Un día del Libro redondo. Aún queda noche por delante.
Pues lo dicho, dando gracias. O, también, alegre por:
1. Celebrar el 23 de abril un año más.
2. Que el 23 de abril llegue con resaca de amistad, tras tarde de compras, cervezas, lecturas, Madrid aéreo y un bar cool, in,... de lo más moderno.
3. Que el 23 de abril recibo los poemas "más ñoños" de Neruda con una dedicatoria que me hace llorar.
4. Escuchar un cuentacuentos del que, inesperadamente, surgen las palabras "Galicia", "Santa Compaña", "Costa da Morte". Palabras mágicas siempre.
5. Escuchar la dulce voz de Marta.
6. Estrenar camiseta morada.
7. Tener en el armario más ropa por estrenar.
8. Escuchar la torpe voz en español de Paul.
9. Hacer un breve viaje en bus. Un largo viaje en metro.
10. Tomar coca-colas escuchando los poemas de Sheila. Después llegan los cafés.
11. Saber que cuando lo necesita, M. llama.
12. Que al entrar al colegio mis compañeras de departamento me hayan felicitado, que me hayan recordado que Shakespeare y Cervantes comparten sus carreras en este día y que "you never walk alone"
¡¡Qué bien!! Un día del Libro redondo. Aún queda noche por delante.
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21 de abril de 2010
20 de abril de 2010
16 de abril de 2010
¿Casual o premonitorio?
Esta mañana me he despertado con ganas de Quevedo. Y a lo largo del día... aparece Quevedo inédito, desde Évora.Habrá que esperar un tiempo a que la noticia repose, porque de momento este 'hallazgo' casual me resulta un tanto extraño. Quevedo inédito, de repente, tan fácil...
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Los clásicos /6
(...)
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
Francisco de Quevedo
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
Francisco de Quevedo
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15 de abril de 2010
14 de abril de 2010
10 de abril de 2010
Todo cambia
Últimamente leo y escucho mucho a Eduard Punset. Me encanta su tesis acerca del cambio, de la capacidad que tienen las personas (y todo en la naturaleza) de cambiar de opinión. Sin llegar a ser contradictorios, me gustan las personas que saben cambiar su forma de pensar y no tienen miedo a decirlo abiertamente. Punset siempre cuenta una anécdota que le ocurrió con su nieta y unos hielos un día de verano. Tomando una bebida que llevaba hielo, la niña se dio cuenta de que el hielo había "desaparecido" misteriosamente. Punset le explicó a su nieta cómo la materia cambia de estado. Y bromeaba con la idea de que si incluso la materia cambia de estado, por qué las personas no eran capaces de cambiar y reconocer sus cambios.
A mis alumnos les digo que deben evitar que les encasillen por lo que fueron antes. Que tienen todo el presente y el futuro para atreverse a cambiar lo que no les gustaba de ellos. Que no pasa nada por cambiar, que el cambio es natural.
También lo decía Mercedes Sosa con las palabras del poeta Julio Numhauser.
Todo cambia
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia el mas fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Pero no cambia mi amor...
En la última entrada hablaba del vaciado. De vaciarse. A veces necesitamos vaciarnos para que los cambios que llevamos a cabo se aprecien más por nosotros mismos y por quienes nos rodean. A veces siento nostalgia por lo que fuimos antes, pero siempre es positivo evolucionar. Nosotros, que somos producto de la evolución, lo somos también del cambio.
A mis alumnos les digo que deben evitar que les encasillen por lo que fueron antes. Que tienen todo el presente y el futuro para atreverse a cambiar lo que no les gustaba de ellos. Que no pasa nada por cambiar, que el cambio es natural.
También lo decía Mercedes Sosa con las palabras del poeta Julio Numhauser.
Todo cambia
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia el mas fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Pero no cambia mi amor...
En la última entrada hablaba del vaciado. De vaciarse. A veces necesitamos vaciarnos para que los cambios que llevamos a cabo se aprecien más por nosotros mismos y por quienes nos rodean. A veces siento nostalgia por lo que fuimos antes, pero siempre es positivo evolucionar. Nosotros, que somos producto de la evolución, lo somos también del cambio.
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8 de abril de 2010
Vaciarse
¿Has pensado alguna vez en la capacidad que tiene el ser humano para vaciarse?
Es como la papelera de reciclaje del ordenador, aunque no tan sencillo como presionar un botón y esperar que suene ese ruidito tan característico de papel arrugándose.
Nos vaciamos cuando de repente, después de mucho tiempo "cargando" con una molestia, una culpa, un asunto espinoso,... lo solucionamos. Nos liberamos.
Nos vaciamos también en los exámenes. Soltamos todo lo que llevamos dentro y si la materia no nos interesaba mucho, nos olvidamos del asunto hasta -quizás- la eternidad.
Nos vaciamos en el llanto.
Nos vaciamos cuando leemos. Hay que dejar espacio dentro de nosotros para recibir lo que nos está entrando. Por eso, vaciamos para ampliar nuestra capacidad de absorción. Si uno no vacía antes y se pone a leer a Kant, Spinoza o Aristóteles, seguro que le es muy difícil enterarse del tema.
Nos vaciamos al hablar con nuestros amigos. A la vez nos llenamos con sus palabras.
Nos vaciamos al desnudarnos. Queda solo el cuerpo, sin artificios. Prescindir de artificios es, en cierto modo, vaciarse.
Nos vaciamos en los viajes. Igual que con la lectura, uno antes de viajar debe lanzar hacia fuera lo superfluo para captar todo lo necesario: una brisa en un mirador, la roca húmeda de una ciudad del norte, el olor a salitre, la arena blanca y blanda de playas soleadas,...
Nos vaciamos al olvidar.
Porque nos vaciamos es preciso que el ser humano se llene de las mismas cosas de forma cíclica. Si acaso perdió algo de lo obtenido en uno de los vaciados de papelera, debe recuperarlo de alguna forma. Creo que para la mayoría, la ilusión y la esperanza es lo que más se recarga. ¿O realmente es reciclaje?

Si no fuéramos capaces de vaciarnos paulatinamente, algo iría mal dentro de nosotros. La sobrecarga de material impediría el buen funcionamiento de nuestros mecanismos internos, retrasaría mucho nuestros actos. Pero, ¿hasta dónde es prudente vaciarse? ¿Debemos despojarnos de todo lo superfluo o a veces es necesario mantener algo de ello dentro de nosotros? Y, lo más inquietante, ¿ese vaciado es consciente o inconsciente?
Es como la papelera de reciclaje del ordenador, aunque no tan sencillo como presionar un botón y esperar que suene ese ruidito tan característico de papel arrugándose.
Nos vaciamos cuando de repente, después de mucho tiempo "cargando" con una molestia, una culpa, un asunto espinoso,... lo solucionamos. Nos liberamos.
Nos vaciamos también en los exámenes. Soltamos todo lo que llevamos dentro y si la materia no nos interesaba mucho, nos olvidamos del asunto hasta -quizás- la eternidad.
Nos vaciamos en el llanto.
Nos vaciamos cuando leemos. Hay que dejar espacio dentro de nosotros para recibir lo que nos está entrando. Por eso, vaciamos para ampliar nuestra capacidad de absorción. Si uno no vacía antes y se pone a leer a Kant, Spinoza o Aristóteles, seguro que le es muy difícil enterarse del tema.
Nos vaciamos al hablar con nuestros amigos. A la vez nos llenamos con sus palabras.
Nos vaciamos al desnudarnos. Queda solo el cuerpo, sin artificios. Prescindir de artificios es, en cierto modo, vaciarse.
Nos vaciamos en los viajes. Igual que con la lectura, uno antes de viajar debe lanzar hacia fuera lo superfluo para captar todo lo necesario: una brisa en un mirador, la roca húmeda de una ciudad del norte, el olor a salitre, la arena blanca y blanda de playas soleadas,...
Nos vaciamos al olvidar.
Porque nos vaciamos es preciso que el ser humano se llene de las mismas cosas de forma cíclica. Si acaso perdió algo de lo obtenido en uno de los vaciados de papelera, debe recuperarlo de alguna forma. Creo que para la mayoría, la ilusión y la esperanza es lo que más se recarga. ¿O realmente es reciclaje?

Si no fuéramos capaces de vaciarnos paulatinamente, algo iría mal dentro de nosotros. La sobrecarga de material impediría el buen funcionamiento de nuestros mecanismos internos, retrasaría mucho nuestros actos. Pero, ¿hasta dónde es prudente vaciarse? ¿Debemos despojarnos de todo lo superfluo o a veces es necesario mantener algo de ello dentro de nosotros? Y, lo más inquietante, ¿ese vaciado es consciente o inconsciente?
5 de abril de 2010
Cuentos medievales
En la universidad me enseñaron a no desdeñar la Edad Media y su arte. Me enseñaron a no simplificar la mente medieval y a disfrutar de su literatura, historia y artes múltiples.
A pesar de todo, simplificamos la Edad Media. La simplificamos porque metemos en un saco que puede estudiarse en un año, un periodo de diez siglos. ¡Diez! Nada menos. Necesitaríamos otros diez siglos para comprender la mente medieval. Aún nos quedan cinco.
Este fin de semana he estado en una ciudad medieval. Un cuento. A Ávila he ido muchas veces, pero nunca me he detenido a mirarla con ojos ingenuos de niño pequeño. Le pregunto a mi amiga: "¿Y tú de pequeña no te sentías un poco princesa viviendo dentro de unas murallas?". La pregunta es ingenua. Igual que lo que conocemos (los poco conocedores) de la Edad Media.
Entre las murallas, o más bien yendo hacia las murallas, descubrí una melodía preciosa interpretada por Carlos Núñez (¡cómo no!) y Jordi Savall (siempre que descubro algo de Savall, lo guardo en mi baúl de los tesoros). Una flauta dulce y una viola de gamba son las culpables de que el viaje de vuelta no lo hiciera en tren, sino en camino medieval, con capa, capucha, a caballo. Soñando con los finisterrae europeos.

Una vez de vuelta en la ciudad, sin mamotretos, sin plumas y tinteros; con las teclas blancas y la pantalla brillante antirreflejos del ordenador, me encuentro con un precioso cuento medieval. El de Ponthus y Sidoine, escrito en el siglo XIV por un bretón para entretenimiento de la corte. La historia acerca dos finisterrae a través de grabados y versos breves que narran los avatares del príncipe Ponthus, hijo de un rey suevo de Galicia que debe vengar la muerte de su padre asesinado en combate. Ponthus consigue huir en barco y llega a las costas de Bretaña, región donde adquiere renombre pero que también le acarrea contratiempos. Un miembro de su séquito lo traiciona y éste tiene que escapar al bosque de Brocéliande, emulando a los caballeros del ciclo artúrico. Allí adquirirá fama de caballero justiciero. Lucha contra los sarracenos que asolan Bretaña e Inglaterra y los vence. Se enamora de Sidoine, la hija del rey de Bretaña y, tras matar a su esposo, se casa con ella. Vuelve a Galicia a reconquistar y pacificar su reino. Entonces, con el reino en paz y casado con su bella enamorada, retorna a Bretaña y, junto con su esposa, vuelve a Galicia a través del Camino de Santiago.
Así de simple. Así de complejo. Con la narración de ciclo artúrico de fondo, el bosque de Brocéliande, los finisterrae europeos, la idea del exilio, el desarraigo, la vuelta al hogar, el Camino de Santiago, la religiosidad, la lucha contra el invasor. El cuento contiene todos los ingredientes del relato medieval. La banda sonora la ponen Carlos Núñez y Jordi Savall. A los personajes dibújalos tú en la imaginación, desde una muralla, desde un tren, o desde tu propio exilio.
A pesar de todo, simplificamos la Edad Media. La simplificamos porque metemos en un saco que puede estudiarse en un año, un periodo de diez siglos. ¡Diez! Nada menos. Necesitaríamos otros diez siglos para comprender la mente medieval. Aún nos quedan cinco.
Este fin de semana he estado en una ciudad medieval. Un cuento. A Ávila he ido muchas veces, pero nunca me he detenido a mirarla con ojos ingenuos de niño pequeño. Le pregunto a mi amiga: "¿Y tú de pequeña no te sentías un poco princesa viviendo dentro de unas murallas?". La pregunta es ingenua. Igual que lo que conocemos (los poco conocedores) de la Edad Media.
Entre las murallas, o más bien yendo hacia las murallas, descubrí una melodía preciosa interpretada por Carlos Núñez (¡cómo no!) y Jordi Savall (siempre que descubro algo de Savall, lo guardo en mi baúl de los tesoros). Una flauta dulce y una viola de gamba son las culpables de que el viaje de vuelta no lo hiciera en tren, sino en camino medieval, con capa, capucha, a caballo. Soñando con los finisterrae europeos.

Una vez de vuelta en la ciudad, sin mamotretos, sin plumas y tinteros; con las teclas blancas y la pantalla brillante antirreflejos del ordenador, me encuentro con un precioso cuento medieval. El de Ponthus y Sidoine, escrito en el siglo XIV por un bretón para entretenimiento de la corte. La historia acerca dos finisterrae a través de grabados y versos breves que narran los avatares del príncipe Ponthus, hijo de un rey suevo de Galicia que debe vengar la muerte de su padre asesinado en combate. Ponthus consigue huir en barco y llega a las costas de Bretaña, región donde adquiere renombre pero que también le acarrea contratiempos. Un miembro de su séquito lo traiciona y éste tiene que escapar al bosque de Brocéliande, emulando a los caballeros del ciclo artúrico. Allí adquirirá fama de caballero justiciero. Lucha contra los sarracenos que asolan Bretaña e Inglaterra y los vence. Se enamora de Sidoine, la hija del rey de Bretaña y, tras matar a su esposo, se casa con ella. Vuelve a Galicia a reconquistar y pacificar su reino. Entonces, con el reino en paz y casado con su bella enamorada, retorna a Bretaña y, junto con su esposa, vuelve a Galicia a través del Camino de Santiago.
Así de simple. Así de complejo. Con la narración de ciclo artúrico de fondo, el bosque de Brocéliande, los finisterrae europeos, la idea del exilio, el desarraigo, la vuelta al hogar, el Camino de Santiago, la religiosidad, la lucha contra el invasor. El cuento contiene todos los ingredientes del relato medieval. La banda sonora la ponen Carlos Núñez y Jordi Savall. A los personajes dibújalos tú en la imaginación, desde una muralla, desde un tren, o desde tu propio exilio.
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31 de marzo de 2010
Mujeres pintoras. 6
NOEMÍ VILLAMUZA
A Noemí Villamuza la descubrí en una tacita de té. Con capa y capucha rojas.


Abril de 2008: mi viaje por los senderos de la ilustración y la pintura femeninas. Coincidiendo con MAVE 2008 (La Mujer en las Artes Visuales y Escénicas) me dediqué durante semanas a buscar imágenes hechas por mujeres. Fue sorprendente la cantidad de arte hecho por mujeres que queda relegado a un segundo plano. Hay ilustradoras y pintoras geniales dando lo mejor de sí mismas y que nos pasan completamente desapercibidas. Al menos eso fue lo que sentí al descubrir que no conocía a casi ninguna de ellas. Decepción al principio. Alegría por el descubrimiento.
Ahora vuelve Villamuza con pasos firmes al panorama nacional de la ilustración. Es la autora del cartel de este año dedicado al Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil(2 de abril): Un árbol cuyas hojas son libros que acechan la curiosidad de un pequeño subido en sus ramas. Precioso. Y el fondo rojo. Mucha pasión. Porque, ¿qué es la lectura sino pasión descontrolada? Y más en las mentes inquietas y juguetonas de los más pequeños.
La ilustración también es un arte. Pone color y límites a las ideas. Pero también ofrece nuevas alas a la creatividad y la imaginación. Noemí Villamuza es una artista. Espero que siga manteniendo su arte durante muchos años más.
Si quieres saber un poco más de ella, pincha aquí.
A Noemí Villamuza la descubrí en una tacita de té. Con capa y capucha rojas.


Abril de 2008: mi viaje por los senderos de la ilustración y la pintura femeninas. Coincidiendo con MAVE 2008 (La Mujer en las Artes Visuales y Escénicas) me dediqué durante semanas a buscar imágenes hechas por mujeres. Fue sorprendente la cantidad de arte hecho por mujeres que queda relegado a un segundo plano. Hay ilustradoras y pintoras geniales dando lo mejor de sí mismas y que nos pasan completamente desapercibidas. Al menos eso fue lo que sentí al descubrir que no conocía a casi ninguna de ellas. Decepción al principio. Alegría por el descubrimiento.
Ahora vuelve Villamuza con pasos firmes al panorama nacional de la ilustración. Es la autora del cartel de este año dedicado al Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil(2 de abril): Un árbol cuyas hojas son libros que acechan la curiosidad de un pequeño subido en sus ramas. Precioso. Y el fondo rojo. Mucha pasión. Porque, ¿qué es la lectura sino pasión descontrolada? Y más en las mentes inquietas y juguetonas de los más pequeños.
La ilustración también es un arte. Pone color y límites a las ideas. Pero también ofrece nuevas alas a la creatividad y la imaginación. Noemí Villamuza es una artista. Espero que siga manteniendo su arte durante muchos años más.
Si quieres saber un poco más de ella, pincha aquí.
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30 de marzo de 2010
Volver a Galicia
Cuando uno no abandona del todo un lugar donde ha estado y ha vivido cosas maravillosas, retorna a él continuamente.
Uno no sólo vuelve a un lugar, sino a un momento, a una persona, a un aroma, a una asignatura, a un poema, a un poeta, a una canción, a un instrumento, a una ideología, a un color (o a tres), a un sabor, a una calle, a una lluvia concreta, a una piedra, a una luz, a un lenguaje poético o científico, a una lengua, a Caballerizas, a una cita, a una muralla, a un café, a la hoja de un roble, a un vino, a un mes de abril concreto, a una bahía, a un colegio, a un bar, a un disfraz.
Uno vuelve, incluso, a aquellos lugares y a aquellas personas que nunca le pertenecieron. Eso hace aún más hermosos los retornos. Porque siempre hay en ellos una pizca de incertidumbre, de misterio, de esperanza y de inquietud.
Estos días estoy de vuelta de muchos lugares y personas. Nunca Jamás es mi destino más cercano.
Uno no sólo vuelve a un lugar, sino a un momento, a una persona, a un aroma, a una asignatura, a un poema, a un poeta, a una canción, a un instrumento, a una ideología, a un color (o a tres), a un sabor, a una calle, a una lluvia concreta, a una piedra, a una luz, a un lenguaje poético o científico, a una lengua, a Caballerizas, a una cita, a una muralla, a un café, a la hoja de un roble, a un vino, a un mes de abril concreto, a una bahía, a un colegio, a un bar, a un disfraz.
Uno vuelve, incluso, a aquellos lugares y a aquellas personas que nunca le pertenecieron. Eso hace aún más hermosos los retornos. Porque siempre hay en ellos una pizca de incertidumbre, de misterio, de esperanza y de inquietud.
Estos días estoy de vuelta de muchos lugares y personas. Nunca Jamás es mi destino más cercano.
24 de marzo de 2010
Cantar
Podría haber estado esta tarde en un homenaje a Miguel Hernández en la USAL al que me invitó un amigo. Pero era difícil ir allí. Esta tarde he estado cantando.
Cantar es divertido y alegra muchas veces las tristezas y las nostalgias pasadas, presentes y futuras. El domingo, cuando volvíamos en coche, cantamos Ella baila sola, Ismael Serrano y Marea. Y eso hizo que nos hiciéramos un poquito más amigas. Creo que cantar juntas nos unió aún más.
Hoy he cantado en público. En alemán. Ha sido muy divertido esperar que llegara el público, observar con tristeza que era escaso y alegrarnos igualmente porque lo pasaríamos fenomenal nosotros solos. Y verdaderamente ha sido una experiencia divertida. Uno expulsa lo que lleva dentro cuando canta. Deberíamos cantar más a menudo. En la ducha, mientras tendemos la ropa, cuando cocinamos, dando las clases, cuando conducimos o viajamos, antes de dormir, al despertar.
Cantando, uno también puede homenajear a Miguel Hernández a su manera.
Cantar es divertido y alegra muchas veces las tristezas y las nostalgias pasadas, presentes y futuras. El domingo, cuando volvíamos en coche, cantamos Ella baila sola, Ismael Serrano y Marea. Y eso hizo que nos hiciéramos un poquito más amigas. Creo que cantar juntas nos unió aún más.
Hoy he cantado en público. En alemán. Ha sido muy divertido esperar que llegara el público, observar con tristeza que era escaso y alegrarnos igualmente porque lo pasaríamos fenomenal nosotros solos. Y verdaderamente ha sido una experiencia divertida. Uno expulsa lo que lleva dentro cuando canta. Deberíamos cantar más a menudo. En la ducha, mientras tendemos la ropa, cuando cocinamos, dando las clases, cuando conducimos o viajamos, antes de dormir, al despertar.
Cantando, uno también puede homenajear a Miguel Hernández a su manera.
21 de marzo de 2010
Poesía-Pessoa
21 de marzo, día Internacional de la Poesía. Y como vengo de Lisboa, ¿qué mejor que Pessoa?
El viento, el viento alto
El viento, alto en su elemento
me hace más solo -no me estoy
lamentando, él se tiene que lamentar.
Es un sonido abstracto, insondable
venido del elusivo fin del mundo.
Profundo es su significado.
Me habla el todo inexistente en él,
cómo la virtud no es un escudo, y
cómo la mejor es estar en silencio.
(27.12.33)
Versión de Rafael Díaz Borbón
Foto de Flickr
El viento, el viento alto
El viento, alto en su elemento
me hace más solo -no me estoy
lamentando, él se tiene que lamentar.
Es un sonido abstracto, insondable
venido del elusivo fin del mundo.
Profundo es su significado.
Me habla el todo inexistente en él,
cómo la virtud no es un escudo, y
cómo la mejor es estar en silencio.
(27.12.33)
Versión de Rafael Díaz Borbón
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17 de marzo de 2010
Alegría verde, bocaditos de nata
La alegría se pinta de colores. Alegría verde es mi alegría de hoy.
Me han felicitado, con beso en la mejilla, tres personas. Una persona me ha felicitado con ciber-beso y ha sabido tan cálido como el facial. Alegría la que he sentido al recibir un café en vaso de plástico en el peor momento de la mañana. Una amiga. Sin verdes, sin besos, sin mejillas. Me ha recordado que todos los días se celebra.
Alegría en verde y alegría tricolor la de un amigo anónimo. La alegría llega siempre a pesar del bolígrafo rojo. La alegría llega cuando los amigos te recuerdan que hay que tener ganas de vivir y acompañar esas ganas con alegría, paz, autonomía, humanidad y literatura. Claro. Siempre la literatura salva. Siempre el verde calma las almas de los vencidos, los hace resurgir del rojo pilot de las tardes de marzo.
Alegría dulce materializada en pasteles de nata. Mmm... nata. Verde. Nata. Amigos. Café caliente en la mañana fría de bolígrafo rojo.
La alegría se pinta de colores y se paladea dulce. Siempre dulce como la nata.
Me han felicitado, con beso en la mejilla, tres personas. Una persona me ha felicitado con ciber-beso y ha sabido tan cálido como el facial. Alegría la que he sentido al recibir un café en vaso de plástico en el peor momento de la mañana. Una amiga. Sin verdes, sin besos, sin mejillas. Me ha recordado que todos los días se celebra.
Alegría en verde y alegría tricolor la de un amigo anónimo. La alegría llega siempre a pesar del bolígrafo rojo. La alegría llega cuando los amigos te recuerdan que hay que tener ganas de vivir y acompañar esas ganas con alegría, paz, autonomía, humanidad y literatura. Claro. Siempre la literatura salva. Siempre el verde calma las almas de los vencidos, los hace resurgir del rojo pilot de las tardes de marzo.
Alegría dulce materializada en pasteles de nata. Mmm... nata. Verde. Nata. Amigos. Café caliente en la mañana fría de bolígrafo rojo.
La alegría se pinta de colores y se paladea dulce. Siempre dulce como la nata.
16 de marzo de 2010
Y hablar de mí como en un diario
Si pudiera, recurriría a los versos de algún escritor afamado (no famoso) para expresar cómo me siento esta noche fría y cálida (a la vez) del mes de marzo. Algunos versos que hablaran de la vida de uno, de cuándo uno se pone en el centro del universo, se mira el ombligo y no es capaz de ver más allá. Así me siento hoy, pero me miro tanto el ombligo que no soy capaz siquiera de recurrir a los versos de algún afamado escritor.
Los lectores habituales de este blog saben que no suelo hablar de mí de forma tan explícita. Que en los momentos de saturación, opto por abandonarlos y recuperar el aliento y la palabra días después. Ésta es una de las raras veces en las que me enfrento, ordenador en mano, a ti como si de un juez se tratase.
Esta noche es víspera de fiesta. Escucho el disco de The Chieftains que me acaba de regalar mi hermano para celebrar que mañana es St. Patrick, patrón de Irlanda, santo que conmemora a los Patricios y Patricias. Es curiosa mi pasión legendaria por un país al que sólo he visitado una vez. Quizás esa pasión legendaria no sea sólo una pasión dedicada a los irlandeses, sino a todas las naciones celtas. Quizás el celtismo lo llevo en las venas por la vía gallega, por el nombre, por los casi imperceptibles reflejos rojizos que mi pelo muestra al sol, por mi rotunda palidez, por mi nostalgia perenne o simplemente porque un día leí un relato celta y quedé embriagada por la cultura como uno queda embriagado tras una pinta de cerveza negra y un "Oh Danny boy" o un "The River" en un pub irlandés. El pub irlandés de los sueños de post-adolescencia. Esta noche es víspera de fiesta y un vestido nuevo de verde intenso espera que mañana celebre el celtismo en el silencio de un colegio madrileño, ante adolescentes madrileños que los fines de semana no escuchan flautas o gaitas, sino música electrónica; y se dejan embriagar por grados de alcohol procedente más de Rusia que de la cebada.
Esta noche es noche de resaca de trabajo. Es una noche en la que el cansancio ahuyenta al sueño. El cansancio es milenario. Parece que lleve siendo parte de mí desde siempre. Son los ecos de Dios, que últimamente me llegan de todas partes y me producen una mezcla entre pesadez y reflexión. Una reflexión que cansa. Porque se repite y porque no me abandona. De hecho, mañana celebro algo que tiene más que ver con dios que con el ateísmo. Y lo sé. Y lo celebro. Aunque la celebración sea pagana se hace en nombre de un saint.
Trabajo, adolescentes madrileños, verde esperanza, flautas y gaitas, un edredón polar que calienta el alma de las tardes largas en las que uno se acompaña del bolígrafo rojo, paciencia y buena voluntad. Me gustaría que hubiera un poeta que dijera lo que yo digo ahora.
Y en la cercana distancia del jueves, otros ecos. Ecos de fado. Portugal acecha, como el hombre, como la poesía de Hernández. Salamanca en jueves y Lisboa en viernes. Los alcanzo con la punta de los dedos, y sin embargo siguen lejos. Impenetrables. Están a más de un año y medio de distancia. Y llegan ahora. Porque ahora es el momento de Portugal. Ahora que The Chieftains dejan llorar su gaita, ahora que los teléfonos llaman sin llamadas y el rojo es el color de tinta favorito. Portugal. Lisboa. Mis amigas.
Felices 17 y 19 de marzo, porque creyentes o no, nos dan motivo de alegría. Alegría verde. Alegría del descanso. Fin de semana de fado y cerveza. De vestidos verdes y tranvías.
Espero volver reconfortada.
Los lectores habituales de este blog saben que no suelo hablar de mí de forma tan explícita. Que en los momentos de saturación, opto por abandonarlos y recuperar el aliento y la palabra días después. Ésta es una de las raras veces en las que me enfrento, ordenador en mano, a ti como si de un juez se tratase.
Esta noche es víspera de fiesta. Escucho el disco de The Chieftains que me acaba de regalar mi hermano para celebrar que mañana es St. Patrick, patrón de Irlanda, santo que conmemora a los Patricios y Patricias. Es curiosa mi pasión legendaria por un país al que sólo he visitado una vez. Quizás esa pasión legendaria no sea sólo una pasión dedicada a los irlandeses, sino a todas las naciones celtas. Quizás el celtismo lo llevo en las venas por la vía gallega, por el nombre, por los casi imperceptibles reflejos rojizos que mi pelo muestra al sol, por mi rotunda palidez, por mi nostalgia perenne o simplemente porque un día leí un relato celta y quedé embriagada por la cultura como uno queda embriagado tras una pinta de cerveza negra y un "Oh Danny boy" o un "The River" en un pub irlandés. El pub irlandés de los sueños de post-adolescencia. Esta noche es víspera de fiesta y un vestido nuevo de verde intenso espera que mañana celebre el celtismo en el silencio de un colegio madrileño, ante adolescentes madrileños que los fines de semana no escuchan flautas o gaitas, sino música electrónica; y se dejan embriagar por grados de alcohol procedente más de Rusia que de la cebada.
Esta noche es noche de resaca de trabajo. Es una noche en la que el cansancio ahuyenta al sueño. El cansancio es milenario. Parece que lleve siendo parte de mí desde siempre. Son los ecos de Dios, que últimamente me llegan de todas partes y me producen una mezcla entre pesadez y reflexión. Una reflexión que cansa. Porque se repite y porque no me abandona. De hecho, mañana celebro algo que tiene más que ver con dios que con el ateísmo. Y lo sé. Y lo celebro. Aunque la celebración sea pagana se hace en nombre de un saint.
Trabajo, adolescentes madrileños, verde esperanza, flautas y gaitas, un edredón polar que calienta el alma de las tardes largas en las que uno se acompaña del bolígrafo rojo, paciencia y buena voluntad. Me gustaría que hubiera un poeta que dijera lo que yo digo ahora.
Y en la cercana distancia del jueves, otros ecos. Ecos de fado. Portugal acecha, como el hombre, como la poesía de Hernández. Salamanca en jueves y Lisboa en viernes. Los alcanzo con la punta de los dedos, y sin embargo siguen lejos. Impenetrables. Están a más de un año y medio de distancia. Y llegan ahora. Porque ahora es el momento de Portugal. Ahora que The Chieftains dejan llorar su gaita, ahora que los teléfonos llaman sin llamadas y el rojo es el color de tinta favorito. Portugal. Lisboa. Mis amigas.
Felices 17 y 19 de marzo, porque creyentes o no, nos dan motivo de alegría. Alegría verde. Alegría del descanso. Fin de semana de fado y cerveza. De vestidos verdes y tranvías.
Espero volver reconfortada.
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10 de marzo de 2010
Me ronda la cabeza Hernández
Estoy preparando exámenes para esta evaluación. Mis chicos de primero de apoyo son muy inteligentes. Estoy orgullosa de ellos, porque siempre he confiado en que podrían hacerlo muy bien y me lo están demostrando. Les he enseñado unas poquitas figuras literarias y quiero que sepan reconocerlas, para que aprendan a apreciar la buena poesía y no se pierdan cuando escuchen que "algo es una metáfora de algo".
Para la hipérbole no he podido evitar echar mano de Hernández en su impresionante "Elegía a Ramón Sijé". No puedo leerla sin sentir un escalofrío extraño recorriendo mi espalda. Y aún así la leo y la releo y me regocijo en la tristeza que me transmite.
Me ronda la cabeza Hernández estos días. Me ronda porque está en todas partes, porque celebra centenario, porque sigo escuchando a Serrat cantarle como cuando era niña y deseaba que llegaran las mañanas de domingo en las que la casa recibía la poesía en voces ajenas. Me ronda porque la poesía hermosa siempre ronda.
Ayer, ayudando a traducir sus poemas al francés y al kikongo* (desde el francés, claro), me sentí feliz por poder entender unos versos inmortales. Sentí placer por el puro placer de la poesía que se siente y se entiende.
Me siento feliz cuando me ronda la cabeza la poesía.
*Una curiosidad. En kikongo, "amor" se dice "bolinga".
Para la hipérbole no he podido evitar echar mano de Hernández en su impresionante "Elegía a Ramón Sijé". No puedo leerla sin sentir un escalofrío extraño recorriendo mi espalda. Y aún así la leo y la releo y me regocijo en la tristeza que me transmite.
Me ronda la cabeza Hernández estos días. Me ronda porque está en todas partes, porque celebra centenario, porque sigo escuchando a Serrat cantarle como cuando era niña y deseaba que llegaran las mañanas de domingo en las que la casa recibía la poesía en voces ajenas. Me ronda porque la poesía hermosa siempre ronda.
Ayer, ayudando a traducir sus poemas al francés y al kikongo* (desde el francés, claro), me sentí feliz por poder entender unos versos inmortales. Sentí placer por el puro placer de la poesía que se siente y se entiende.
Me siento feliz cuando me ronda la cabeza la poesía.
*Una curiosidad. En kikongo, "amor" se dice "bolinga".
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8 de marzo de 2010
femme, mujer, muller, mulher, woman, Frau
Un nombre asignado a nosotras en cada una de las lenguas del mundo.
Lo que significa que existimos, que estamos representadas y categorizadas en el mundo, en oposición al varón o -y sería aún mucho mejor- al lado del varón.
Y eso es lo que más me gusta de este día. Que varones y mujeres lo celebramos juntos y sin oponernos. A ver si se acaban de verdad las luchas de género y por fin podemos caminar juntos sobre el mismo suelo y bajo el mismo cielo.
Feliz día.
Lo que significa que existimos, que estamos representadas y categorizadas en el mundo, en oposición al varón o -y sería aún mucho mejor- al lado del varón.
Y eso es lo que más me gusta de este día. Que varones y mujeres lo celebramos juntos y sin oponernos. A ver si se acaban de verdad las luchas de género y por fin podemos caminar juntos sobre el mismo suelo y bajo el mismo cielo.
Feliz día.
1 de marzo de 2010
Halt durch, auch wenn du allein bist!
Für ein gut Freund.
Die Toten Hosen, "Steh auf, wenn du am Boden bist"
Die Toten Hosen, "Steh auf, wenn du am Boden bist"
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24 de febrero de 2010
23 de febrero de 2010
Mujeres escritoras /1
CONCHA MÉNDEZ (1898-1986), de la Generación del 27
Ni me entiendo ni me entienden...
Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.
Todo es extraño a mí misma,
hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.
Ni me entiendo ni me entienden...
Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.
Todo es extraño a mí misma,
hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.
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22 de febrero de 2010
21 de febrero de 2010
Personajes reales* /8
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
ELVIRA
No debe tener aún los cincuenta años. Es profesora de matemáticas y está retirada porque tiene, desde hace unos diez años, una enfermedad degenerativa de los músculos que le impide vivir con normalidad.
Ha decidido, ahora que está retirada a la fuerza, dedicarse a hacer encaje de bolillos, estudiar matemáticas, aprender euskera y leer, leer, leer. Siempre está leyendo. Dice que lo del encaje de bolillos es por ejercitar un poco los músculos de la mano, por liberarse un poco de la actividad intelectual que realiza a diario durante tantas horas.
A veces quedamos para hablar. Es una especie de guía para mí. Me dijo, cuando le conté que había decidido estudiar filología hispánica, que esa era una carrera de maripuris. A ella le gustaba mucho más mi opción anterior, la de ambientóloga. Pero le encantó la idea de que fuera a estudiar fuera de Madrid, y por eso acabó apoyando mi decisión. Ahora me ayuda en la tarea de enseñar. Me cuenta anécdotas de sus años de jefa de estudios. Noto que es una mujer de armas tomar. Y no es para menos. Los dolores que le causa la enfermedad son insoportables, pero ella sigue adelante. Siempre está riendo. Nunca sé cuándo está mal y cuándo está bien de veras. A veces, pienso si es posible que esté bien estando así. Toma medicamentos muy fuertes y hay días que debe permanecerlos completos en la cama. Sale a la calle con su mini motocicleta adaptada y sonríe. Me encuentro con ella por la calle y me invita a que vaya a visitarla a casa.
Aprecio mucho a Elvira y creo que es la mujer más valiente que he conocido nunca. Luego me doy cuenta de que no, de que como ella hay muchas otras y me siento orgullosa de tenerla como amiga. Es un ejemplo de vitalidad. Me inunda su esperanza. Pensar en ella es pensar en la superación, darse cuenta de que hay que aprovechar la vida venga como venga, aunque nos postre durante días a una cama. Hay que seguir aprendiendo. Hay que seguir viviendo.
ELVIRA
No debe tener aún los cincuenta años. Es profesora de matemáticas y está retirada porque tiene, desde hace unos diez años, una enfermedad degenerativa de los músculos que le impide vivir con normalidad.
Ha decidido, ahora que está retirada a la fuerza, dedicarse a hacer encaje de bolillos, estudiar matemáticas, aprender euskera y leer, leer, leer. Siempre está leyendo. Dice que lo del encaje de bolillos es por ejercitar un poco los músculos de la mano, por liberarse un poco de la actividad intelectual que realiza a diario durante tantas horas.
A veces quedamos para hablar. Es una especie de guía para mí. Me dijo, cuando le conté que había decidido estudiar filología hispánica, que esa era una carrera de maripuris. A ella le gustaba mucho más mi opción anterior, la de ambientóloga. Pero le encantó la idea de que fuera a estudiar fuera de Madrid, y por eso acabó apoyando mi decisión. Ahora me ayuda en la tarea de enseñar. Me cuenta anécdotas de sus años de jefa de estudios. Noto que es una mujer de armas tomar. Y no es para menos. Los dolores que le causa la enfermedad son insoportables, pero ella sigue adelante. Siempre está riendo. Nunca sé cuándo está mal y cuándo está bien de veras. A veces, pienso si es posible que esté bien estando así. Toma medicamentos muy fuertes y hay días que debe permanecerlos completos en la cama. Sale a la calle con su mini motocicleta adaptada y sonríe. Me encuentro con ella por la calle y me invita a que vaya a visitarla a casa.
Aprecio mucho a Elvira y creo que es la mujer más valiente que he conocido nunca. Luego me doy cuenta de que no, de que como ella hay muchas otras y me siento orgullosa de tenerla como amiga. Es un ejemplo de vitalidad. Me inunda su esperanza. Pensar en ella es pensar en la superación, darse cuenta de que hay que aprovechar la vida venga como venga, aunque nos postre durante días a una cama. Hay que seguir aprendiendo. Hay que seguir viviendo.
20 de febrero de 2010
Esperar
En un mundo de prisas continuas, del aquí y ahora, donde todo tiene que ser dicho y hecho, dejemos un hueco para la espera.
Quien espera, desespera, dice el refranero español. Yo creo que esa afirmación no se cumple en todos los casos. Quien espera tiene esperanza, piensa que lo que viene puede ser mejor. Creo que si evitamos la obsesión de la espera, ésta puede ser un momento bonito. Inflexión entre lo de ayer y ahora y lo que llegará.
Espero que el segundo detrás de este segundo en el que escribo me traiga lucidez y paciencia para seguir esperando.
Quien espera, desespera, dice el refranero español. Yo creo que esa afirmación no se cumple en todos los casos. Quien espera tiene esperanza, piensa que lo que viene puede ser mejor. Creo que si evitamos la obsesión de la espera, ésta puede ser un momento bonito. Inflexión entre lo de ayer y ahora y lo que llegará.
Espero que el segundo detrás de este segundo en el que escribo me traiga lucidez y paciencia para seguir esperando.
19 de febrero de 2010
Personajes reales* /7
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
JAMAL
Alumno de primero de la ESO. Repetidor. Calculo que tendrá quince años, aunque no estoy muy segura. El desfase edad-curso es evidente.
Jamal es educado. Escucha atentamente y toma notas. Asiente, mira de frente y a veces responde acertadamente. Eso me da esperanzas.
Es hijo de padres marroquíes, él nació en Marruecos, pero vive en España desde que es un bebé. Está completamente -también aparentemente- occidentalizado, aunque la huella del Islam o de una educación machista está convirtiéndolo en un ser odioso. Al ser yo su tutora debo escucharle, aconsejarle, ayudarle. Siempre que tiene problemas, acude a mí. Lo de la semana pasada ya colmó mi paciencia. Falsificación de documentos públicos del centro educativo y amenazas de muerte a un compañero. Hasta ahí, nada del otro mundo dentro del ámbito de la enseñanza secundaria, donde este tipo de cosas no son el pan de cada día, pero sí ocurren de vez en cuando.
Mis compañeros y yo empezamos a tirar del hilo y descubrimos que también le hace la vida imposible a otro estudiante del centro. Alumno mío, también, que finalmente me cuenta, casi con lágrimas en los ojos, que no está tranquilo saliendo a la calle los viernes por la tarde. Tiene miedo a que Jamal lo vea y que sus amigos le peguen una paliza. Esto lo confiesa un alumno que una semana atrás se ha enfrentado cara a cara conmigo y no se achanta ante nadie. Me preocupo.
Seguimos tirando del hilo. Sale a relucir una historia de amor. Al menos hay una chica por medio. Nos enteramos de que amenazaba porque la chica que le gusta estaba saliendo con el otro chico y no puede permitir que eso ocurra. La chica en cuestión deja al primer amenazado y le pide salir a Jamal, él no acepta. No quiere ahora historias de chicas, porque debe centrarse en los estudios. Nadie entiende nada. Sólo la chica. A ella le gusta sentirse el centro de esta disputa que más parece de gallos que de seres racionales. Cuando ella, Sara, se entera de que Jamal será castigado, acude preocupada a hablar conmigo. Por favor, quitadle el castigo. No. Por favor, tiene muchos problemas en casa y otro castigo más puede traer consecuencias desastrosas. Lo siento, Sara, debió pensarlo antes de hacerlo. Las amenazas a miembros de la comunidad educativa son seriamente penadas. El asunto es grave: se trata de abuso escolar. Ella implora su perdón. Sigo tirando del hilo. Me entero, de forma velada, que Jamal siempre hace eso: siempre amenaza a todos los chicos que se acercan a Sara. Les dice que no se aproximen a ella si no quieren recibir una paliza. Sara sólo vive ya para Jamal. Me confiesa que le quiere y por eso acepta el hecho de que se comporte así. Le pido, por favor, que piense en la espiral en la que está entrando. Le advierto de que el comportamiento de Jamal roza los límites del maltrato. A ella le da igual. Le quiere y no quiere perderle como amigo, no puede desengancharse. También tiene quince años.
Tengo que terminar a la fuerza la conversación. Me supera. No entiendo qué pasa. No entiendo la actitud de Jamal; pero tengo miedo por Sara. Quiere a un maltratador. Le gusta que pegue por ella, le hace sentirse bien. Y él continúa afirmando que prefiere estar solo ahora, que ya lo pasó mal cuando estuvieron saliendo juntos y que no quiere repetir la experiencia. Tengo miedo porque la rechaza pero no la deja libre. Le he hablado a Sara sobre la libertad. Le digo que ella no es libre, que no es feliz, que rompa con esa relación ya. Ella agacha la cabeza, murmura un débil "Sí, ya...". Me mira a los ojos, desafiante, y repite: "No puedo, profe, no puedo, es que yo... yo le quiero".
Fin de la conversación.
JAMAL
Alumno de primero de la ESO. Repetidor. Calculo que tendrá quince años, aunque no estoy muy segura. El desfase edad-curso es evidente.
Jamal es educado. Escucha atentamente y toma notas. Asiente, mira de frente y a veces responde acertadamente. Eso me da esperanzas.
Es hijo de padres marroquíes, él nació en Marruecos, pero vive en España desde que es un bebé. Está completamente -también aparentemente- occidentalizado, aunque la huella del Islam o de una educación machista está convirtiéndolo en un ser odioso. Al ser yo su tutora debo escucharle, aconsejarle, ayudarle. Siempre que tiene problemas, acude a mí. Lo de la semana pasada ya colmó mi paciencia. Falsificación de documentos públicos del centro educativo y amenazas de muerte a un compañero. Hasta ahí, nada del otro mundo dentro del ámbito de la enseñanza secundaria, donde este tipo de cosas no son el pan de cada día, pero sí ocurren de vez en cuando.
Mis compañeros y yo empezamos a tirar del hilo y descubrimos que también le hace la vida imposible a otro estudiante del centro. Alumno mío, también, que finalmente me cuenta, casi con lágrimas en los ojos, que no está tranquilo saliendo a la calle los viernes por la tarde. Tiene miedo a que Jamal lo vea y que sus amigos le peguen una paliza. Esto lo confiesa un alumno que una semana atrás se ha enfrentado cara a cara conmigo y no se achanta ante nadie. Me preocupo.
Seguimos tirando del hilo. Sale a relucir una historia de amor. Al menos hay una chica por medio. Nos enteramos de que amenazaba porque la chica que le gusta estaba saliendo con el otro chico y no puede permitir que eso ocurra. La chica en cuestión deja al primer amenazado y le pide salir a Jamal, él no acepta. No quiere ahora historias de chicas, porque debe centrarse en los estudios. Nadie entiende nada. Sólo la chica. A ella le gusta sentirse el centro de esta disputa que más parece de gallos que de seres racionales. Cuando ella, Sara, se entera de que Jamal será castigado, acude preocupada a hablar conmigo. Por favor, quitadle el castigo. No. Por favor, tiene muchos problemas en casa y otro castigo más puede traer consecuencias desastrosas. Lo siento, Sara, debió pensarlo antes de hacerlo. Las amenazas a miembros de la comunidad educativa son seriamente penadas. El asunto es grave: se trata de abuso escolar. Ella implora su perdón. Sigo tirando del hilo. Me entero, de forma velada, que Jamal siempre hace eso: siempre amenaza a todos los chicos que se acercan a Sara. Les dice que no se aproximen a ella si no quieren recibir una paliza. Sara sólo vive ya para Jamal. Me confiesa que le quiere y por eso acepta el hecho de que se comporte así. Le pido, por favor, que piense en la espiral en la que está entrando. Le advierto de que el comportamiento de Jamal roza los límites del maltrato. A ella le da igual. Le quiere y no quiere perderle como amigo, no puede desengancharse. También tiene quince años.
Tengo que terminar a la fuerza la conversación. Me supera. No entiendo qué pasa. No entiendo la actitud de Jamal; pero tengo miedo por Sara. Quiere a un maltratador. Le gusta que pegue por ella, le hace sentirse bien. Y él continúa afirmando que prefiere estar solo ahora, que ya lo pasó mal cuando estuvieron saliendo juntos y que no quiere repetir la experiencia. Tengo miedo porque la rechaza pero no la deja libre. Le he hablado a Sara sobre la libertad. Le digo que ella no es libre, que no es feliz, que rompa con esa relación ya. Ella agacha la cabeza, murmura un débil "Sí, ya...". Me mira a los ojos, desafiante, y repite: "No puedo, profe, no puedo, es que yo... yo le quiero".
Fin de la conversación.
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18 de febrero de 2010
Encuentro
EL ENCUENTRO
Este encuentro no pertenece a los creyentes ni a los ateos, a ninguna religión o creencia en particular.
Este encuentro se produce simplemente entre humanos, entre personas que creemos en el
bien.
Por esto, hombres y mujeres de distintas razas y creencias estamos leyendo estas palabras al mismo tiempo, lo que ya es un motivo de alegría.
Pero hoy no vamos a centrarnos en lo que nos separa, sino en lo que nos une.
Quizás algunos piensen que nos parecemos poco, que hay pocas semejanzas. Muchas o pocas son tan importantes que puede que sean suficientes para empezar un camino juntos.
Imaginemos algo: ¿Qué pasaría si se encontraran Jesús de Nazareth y Mahoma?, ¿o si se encontraran con Buda?, ¿qué harían?, ¿discutirían?...
Yo creo que no, creo que se mirarían, se sonreirían, y charlarían amigablemente. Me imagino que, al mirarse, se reconocerían mutuamente como seres que trabajan para el Bien, hermanados por una labor común.
¿Qué se hubieran dicho Gandhi y Teresa de Calcuta?, ¿cómo os imagináis un encuentro entre ellos? Podría haber sido bastante parecido, son personas que ayudaron a sus semejantes con sus pensamientos, oraciones y con sus propias manos.
En aquellos lugares donde se sufre, ¿no colaboran religiosos de distintas confesiones entre ellos?, ¿no colaboran creyentes con no creyentes?, ¿no son todos gente de buena voluntad tratando de ayudar a los demás?
Muchos de los leéis esto tenéis unas creencias religiosas concretas, y otros muchos no. Pero hay algo muy importante que nos une a todos, y es la Buena Voluntad.
Esta fe que tenemos en el Bien, en la búsqueda de nuestro bien y del bien del otro. Esta fe en que hay un Bien dentro de cada ser humano, que hay un Bien dentro de las cosas es probablemente uno de los pilares fundamentales de todas las religiones y de las convicciones morales de tantas buenas personas no religiosas.
¿No nos hace este Bien en nosotros, esta intención de hacernos el Bien unos a otros, no nos hace Hermanos?
¿Seguimos a los fundadores de las religiones, a nuestros maestros, a las buenas personas que admiramos cuando olvidamos esto?
Aunque pudiera ser atrevido por mi parte, si quisiéramos resumir cuál es el propósito de nuestras religiones, yo diría que es uno doble: El desarrollo de ese Principio del Bien que hay en nosotros, y la expresión de esa Bondad hacia nuestros semejantes y al mundo en que vivimos.
Dos únicos puntos en común no parecen muchos... pero, ¿no son importantes?, ¿no son... lo más importante?... ¿no definen nuestro modo de vida?
Más aún, este mejorarse uno mismo y hacer el Bien a los demás, ¿no son compartidos por tantísimas personas que no están en ningún credo en particular?, ¿no son así nuestros vecinos, nuestros amigos, los que nos sonríen en el mercado?... ¿no somos la mayoría?
Y aún más... también aquellos que no creyendo en que hay un Bien dentro de las personas, ni en que la humanidad progrese... aquellos que sin esperar nada más... ni una mejor vida más allá, ni más acá... aquellos que algunas veces caen en la desesperación... aquellos que incluso con esta visión del mundo... toman partido, escogen un lado y también eligen hacer el bien que pueden... Aquellos que quizá demostrando más fe en el Bien o más valor que los demás, incluso en contra del mundo que ven, son incapaces de ignorar ese buen sentimiento dentro de sí mismos. Aquellos... son parte de esa misma hermandad.
El objetivo de este Encuentro es que recordemos esta Hermandad entre nosotros, que no nos centremos tanto en las cosas que nos separan, porque... estamos unidos en lo fundamental.
No queremos decir que no haya diferencias, ni que haya que evitarlas pero, igual que convivimos con personas que ejercen otras profesiones, con otras ideas políticas o con otros gustos; igual que hemos encontrado una base común de convivencia con ellos mientras seguimos nuestro propio camino; nosotros que somos creyentes y no creyentes, pero gente de bien, debemos ser los primeros en buscar esa base común para que, cuando enfrentemos problemas y sufrimientos comunes, podamos reunirnos todos hermanados por nuestra buena voluntad y trabajar juntos para encontrar el camino.
No olvidemos nunca esta Hermandad formada por todas las personas que, de una manera u otra, hacemos el bien en el mundo. Trabajemos juntos... estamos todos en el mismo barco.
Texto de Javier Fernández Panadero.
17 de febrero de 2010
Personajes reales* /6
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
ALEXANDER
La bondad viene desde Bulgaria y está personificada en él.
No es ni rubio del todo ni tiene los ojos azules. Tampoco sé si todos los búlgaros responden a ese canon, pero siempre los imaginé así.
Procede de una ciudad con nombre de reina y que evoca sabiduría, la que él parece ignorar, pero que conoce bien. Porque Alexander es un sabio. A su manera. Suspende un examen tras otro (aunque parece que ahora la cosa va mejorando) porque no domina el español y según él, en España, los profesores son muy exigentes. Lo cierto es que se esfuerza y creo que su esfuerzo va a merecer mucho la pena. Sabe analizar sintácticamente a la perfección la oración: "Quiero que Alexander venga hoy a clase", y eso que es una subordinada, y ésas, profe, son más difíciles. Alexander es un sabio porque sabe de la vida. Ha vivido con muchas carencias y aprecia lo que tiene aquí. Los fines de semana va a entrenar al rugby, con su cuerpo robusto de chico del este. Siempre está con gente, aunque su mundo interior es tan grande que parece que no le hace falta nadie. Tampoco echa de menos no salir con amigos búlgaros o con españoles. No tiene tiempo. Es que entrena mucho, profe.
Juega al rugby y estudia lengua, su talón de Aquiles. Pero es que su profe es muy exigente, como todos los profes españoles. Me alegra no tener que ser yo su profe de lengua, porque no podría suspender a alguien tan trabajador y esforzado.
De Alexander me gusta su forma tierna y respetuosa de disculparse cuando sabe que ha hecho algo mal. Cabeza gacha, mirada hacia el suelo, media sonrisa y un "Lo siento, profe" con su erre de frenillo tan inconfundible y ese acento duro de la gente de su tierra.
También me conmueve. Un día, un compañero había olvidado su lápiz de dibujo en casa y gritó en medio de la clase que no lo tenía allí. Alexander levantó la cabeza, se levantó del sitio y agarró su lápiz amarillo de dibujo (el que cuidaba desde principio de curso) entre las dos manos. Lo rompió por la mitad y le dio la parte que tenía punta a su compañero. Él se quedó con la parte más pequeña del lápiz y se acercó a la papelera, para sacar punta a su mitad. Dos semanas después, Alexander dibujaba con menos de tres centímetros de lápiz, mientras que su compañero, al que le prestó el lápiz amarillo, volvía a perder u olvidar el material de clase.
Tras esta historia, solo me quedan sonrisas para Alexander. Solo me quedan palmadas en la espalda, ánimos y enhorabuenas. Porque la semana pasada, por fin, aprobó su primer examen de inglés.
ALEXANDER
La bondad viene desde Bulgaria y está personificada en él.
No es ni rubio del todo ni tiene los ojos azules. Tampoco sé si todos los búlgaros responden a ese canon, pero siempre los imaginé así.
Procede de una ciudad con nombre de reina y que evoca sabiduría, la que él parece ignorar, pero que conoce bien. Porque Alexander es un sabio. A su manera. Suspende un examen tras otro (aunque parece que ahora la cosa va mejorando) porque no domina el español y según él, en España, los profesores son muy exigentes. Lo cierto es que se esfuerza y creo que su esfuerzo va a merecer mucho la pena. Sabe analizar sintácticamente a la perfección la oración: "Quiero que Alexander venga hoy a clase", y eso que es una subordinada, y ésas, profe, son más difíciles. Alexander es un sabio porque sabe de la vida. Ha vivido con muchas carencias y aprecia lo que tiene aquí. Los fines de semana va a entrenar al rugby, con su cuerpo robusto de chico del este. Siempre está con gente, aunque su mundo interior es tan grande que parece que no le hace falta nadie. Tampoco echa de menos no salir con amigos búlgaros o con españoles. No tiene tiempo. Es que entrena mucho, profe.
Juega al rugby y estudia lengua, su talón de Aquiles. Pero es que su profe es muy exigente, como todos los profes españoles. Me alegra no tener que ser yo su profe de lengua, porque no podría suspender a alguien tan trabajador y esforzado.
De Alexander me gusta su forma tierna y respetuosa de disculparse cuando sabe que ha hecho algo mal. Cabeza gacha, mirada hacia el suelo, media sonrisa y un "Lo siento, profe" con su erre de frenillo tan inconfundible y ese acento duro de la gente de su tierra.
También me conmueve. Un día, un compañero había olvidado su lápiz de dibujo en casa y gritó en medio de la clase que no lo tenía allí. Alexander levantó la cabeza, se levantó del sitio y agarró su lápiz amarillo de dibujo (el que cuidaba desde principio de curso) entre las dos manos. Lo rompió por la mitad y le dio la parte que tenía punta a su compañero. Él se quedó con la parte más pequeña del lápiz y se acercó a la papelera, para sacar punta a su mitad. Dos semanas después, Alexander dibujaba con menos de tres centímetros de lápiz, mientras que su compañero, al que le prestó el lápiz amarillo, volvía a perder u olvidar el material de clase.
Tras esta historia, solo me quedan sonrisas para Alexander. Solo me quedan palmadas en la espalda, ánimos y enhorabuenas. Porque la semana pasada, por fin, aprobó su primer examen de inglés.
15 de febrero de 2010
A los Goya, en gallego
Me emocioné al ver que el premio al mejor actor se lo llevó Luis Tosar, mi actor favorito. Pero me gustó aún más ver que el gallego también tuvo cabida en la gala. Noraboa.
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Personajes reales /5
LOS ENAMORADOS
Ayer los vi mirarse a los ojos como si nunca se hubieran dado cuenta de que son órganos preciosos, brillantes y enigmáticos.
Se pasean por la calle de la mano. Los hay de todas las edades, razas, ideologías o sexo. Ayer muchos llevaban rosas rojas y cajas con forma de corazón.
También hay los enamorados que no precisan de nada para saber que se tienen. Esos enamorados son los que a mí más me emocionan. Esos que olvidan lo que significa el 14 y que no necesitan regalos para sentirse regalados.
Existen. Son personajes reales. Tú y yo los vemos a diario, se suben al tren, y aunque vayan solos, están enamorados. Comparten en verano un trozo de toalla en la playa. Se miran a los ojos aunque entre ellos exista la distancia física. Se casan y conviven durante años. Tienen hijos y mantienen el amor.
Existen. Son personajes reales. Hay pocos; pero los hay.
Ayer los vi mirarse a los ojos como si nunca se hubieran dado cuenta de que son órganos preciosos, brillantes y enigmáticos.
Se pasean por la calle de la mano. Los hay de todas las edades, razas, ideologías o sexo. Ayer muchos llevaban rosas rojas y cajas con forma de corazón.
También hay los enamorados que no precisan de nada para saber que se tienen. Esos enamorados son los que a mí más me emocionan. Esos que olvidan lo que significa el 14 y que no necesitan regalos para sentirse regalados.
Existen. Son personajes reales. Tú y yo los vemos a diario, se suben al tren, y aunque vayan solos, están enamorados. Comparten en verano un trozo de toalla en la playa. Se miran a los ojos aunque entre ellos exista la distancia física. Se casan y conviven durante años. Tienen hijos y mantienen el amor.
Existen. Son personajes reales. Hay pocos; pero los hay.
14 de febrero de 2010
San Valentín /y 3
Todas estas entradas están programadas.
Intuyo que ahora estaré tomando café con C. Esta semana fue su cumple y nos vemos de nuevo después de un mes. Una vez le escribí un poema sobre su pelo, sus pies y sus pasiones. Ella me llenó la habitación de mariposas. Odio hablar con ella de política, siempre discutimos. Tras la discusión, siempre hay una carcajada que es como un chorro de agua que nos limpia los pecados políticos. Y volvemos a ser tan amigas.
Creo que en eso consiste el amor, no en las cajas de bombones de hoy y los anillos de diamantes.
Intuyo que ahora estaré tomando café con C. Esta semana fue su cumple y nos vemos de nuevo después de un mes. Una vez le escribí un poema sobre su pelo, sus pies y sus pasiones. Ella me llenó la habitación de mariposas. Odio hablar con ella de política, siempre discutimos. Tras la discusión, siempre hay una carcajada que es como un chorro de agua que nos limpia los pecados políticos. Y volvemos a ser tan amigas.
Creo que en eso consiste el amor, no en las cajas de bombones de hoy y los anillos de diamantes.
San Valentín /2
A veces, hay que dejar morir algunos sentimientos. Otras veces, hay que alentar que resurjan.
El amor es uno de esos sentimientos que no hay que matar nunca. Aunque en ocasiones duela.
El amor es uno de esos sentimientos que no hay que matar nunca. Aunque en ocasiones duela.
San Valentín /1
Ayer, hablando con una amiga, me dijo que cuando estaba saliendo con su último novio, siempre hacía cosas que le hicieran feliz. Y que verle feliz le hacía a ella estar feliz. Cuando dejó de sentirse así, sintió que dejaba de haber amor y la relación acabó. Desde la más profunda honestidad.
Creo que el amor consiste en eso, no en los ramos de rosas de hoy.
Creo que el amor consiste en eso, no en los ramos de rosas de hoy.
13 de febrero de 2010
The Simpsons, Libro de Notas y Pequeño Libro de Notas
Éstas son las tres últimas novedades que he añadido a mi lista de "Lo que más leo/veo".
La última de ellas es una recomendación de F., que siempre que encuentra cositas interesantes, le busca la aplicación pedagógica y me las enseña para que las use. Le he echado un vistazo rápido y me ha gustado mucho. El Pequeño Libro de Notas (Pequeño LdN) es un recuerdo a los suplementos finisemanales que durante tantas generaciones hicieron las delicias de los más pequeños. Recuerdo cómo yo misma corría al periódico, los domingos, a buscar El Pequeño País, que devoraba en menos de una hora, leyéndolo todo de arriba abajo. Los infantes de hoy en día ya no hacen estas cosas. Creo que con la idea de retomar la pasión por la lectura de los sábados y domingos en los pequeños futuros grandes lectores, los creadores del Pequeño LdN han elaborado esta página web maravillosa. Hay cuentos y tebeos que se van desarrollando semanalmente. Historias de detectives o animales fascinantes acompañarán a los pequeños (y grandes) de la casa durante toda la semana. Nace hoy.
Libro de Notas es, por su parte, una página web autodefinida como "Diario de los mejores contenidos de la red en español". Supongo que llevará más tiempo en activo, pero yo la he descubierto a través de su versión para peques. No he tenido mucho tiempo para echarle un vistazo, pero es algo así como un gran periódico en el que encontrarlo todo. Hay artículos de opinión organizados por columnas de publicación semanal o mensual y los colaboradores son realmente buenos.
En cuanto a esta página de los Simpsons, es del creador (eso he entendido) del Pequeño LdN. Es un blog dedicado a los fieles amantes de la mítica serie de dibujos norteamericana. No hay información sobre el mundo Simpson que no esté registrada en él: curiosidades, extras, capítulos especiales, cameos,... está absolutamente todo.
Éstas son tres de las agradabilísimas sorpresas que la red nos guarda a todos y que descubrimos enlazando (que siempre me ha recordado a jugar a la oca). Deseo una larguísima vida al Pequeño LdN, recién nacido hoy. Y que las otras dos páginas se mantengan con tanta afluencia y la misma calidad por muchos años.
La última de ellas es una recomendación de F., que siempre que encuentra cositas interesantes, le busca la aplicación pedagógica y me las enseña para que las use. Le he echado un vistazo rápido y me ha gustado mucho. El Pequeño Libro de Notas (Pequeño LdN) es un recuerdo a los suplementos finisemanales que durante tantas generaciones hicieron las delicias de los más pequeños. Recuerdo cómo yo misma corría al periódico, los domingos, a buscar El Pequeño País, que devoraba en menos de una hora, leyéndolo todo de arriba abajo. Los infantes de hoy en día ya no hacen estas cosas. Creo que con la idea de retomar la pasión por la lectura de los sábados y domingos en los pequeños futuros grandes lectores, los creadores del Pequeño LdN han elaborado esta página web maravillosa. Hay cuentos y tebeos que se van desarrollando semanalmente. Historias de detectives o animales fascinantes acompañarán a los pequeños (y grandes) de la casa durante toda la semana. Nace hoy.
Libro de Notas es, por su parte, una página web autodefinida como "Diario de los mejores contenidos de la red en español". Supongo que llevará más tiempo en activo, pero yo la he descubierto a través de su versión para peques. No he tenido mucho tiempo para echarle un vistazo, pero es algo así como un gran periódico en el que encontrarlo todo. Hay artículos de opinión organizados por columnas de publicación semanal o mensual y los colaboradores son realmente buenos.
En cuanto a esta página de los Simpsons, es del creador (eso he entendido) del Pequeño LdN. Es un blog dedicado a los fieles amantes de la mítica serie de dibujos norteamericana. No hay información sobre el mundo Simpson que no esté registrada en él: curiosidades, extras, capítulos especiales, cameos,... está absolutamente todo.
Éstas son tres de las agradabilísimas sorpresas que la red nos guarda a todos y que descubrimos enlazando (que siempre me ha recordado a jugar a la oca). Deseo una larguísima vida al Pequeño LdN, recién nacido hoy. Y que las otras dos páginas se mantengan con tanta afluencia y la misma calidad por muchos años.
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Personajes reales*/ 4
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
MANUELA
Tendrá ahora alguno más de cincuenta años. Tiene tres hijos y es profesora de educación infantil y de primaria. Una maestra de las de siempre. Cada jueves compartimos alumnos. Me gusta ver cómo se agarra a la tiza con fuerza y escribe y escribe en el trozo de pizarra que nos han dejado usar.
Es cristianísima. De las de misa todos los domingos. Pero también de las que no pisan su casa porque siempre hay algo más importante en las casas de los demás. Hace aproximadamente un mes fue a casa de Elizabet (inmigrante nigeriana en paro y con dos niñas pequeñas), de donde la sacó recordándole que las desgracias no duran siempre e insistiendo en que volviera a las clases. Ese día, Elizabet vino a clase y la bendijo durante la hora y media que duró.
Es curioso cómo nos reunimos en un espacio tan reducido personas tan diferentes. Hay un respeto enorme de los musulmanes hacia ella y de ella hacia los musulmanes, aunque siempre surge la batalla de qué religión es mejor. Odio esas peleas absurdas. Yo siempre estoy en medio y me tomo estas discusiones como investigación antropológica, me mantengo "neutral" y me río (por dentro) de que un dios -que a veces es tres en uno, con perdón-, cause tal confusión, tal algarabía (nunca mejor dicho, por cierto) y a veces tan poca tolerancia.
Cuando acaban las clases, Manuela y yo comentamos el caso de algún asistente a las clases. Es llamativo el caso de Kalil, de Mali, testigo de Jehová, al que Manuela trata de sacar de la prédica callejera, llevándole por el buen camino de la misa dominical. Luego, me dice en privado: "Si te digo la verdad, prefiero que sea musulmán a que sea testigo". Como si hubiera religiones mejores o peores.
Cada uno busca el sentido de la vida donde puede o quiere. Los hindúes en una vaca, los cristianos en una cruz. Para los no creyentes está la perdición eterna. A veces creo que es mejor estar perdido sin dios, que perdido en un mar de dioses. Para esto último sólo fueron buenos los griegos y los romanos.
Hoy Manuela dormirá tranquila porque se ha encontrado a Cristo en el rostro de los otros. Bendita ella. Yo también voy a dormir tranquila, porque cada vez mi certeza es mayor.
MANUELA
Tendrá ahora alguno más de cincuenta años. Tiene tres hijos y es profesora de educación infantil y de primaria. Una maestra de las de siempre. Cada jueves compartimos alumnos. Me gusta ver cómo se agarra a la tiza con fuerza y escribe y escribe en el trozo de pizarra que nos han dejado usar.
Es cristianísima. De las de misa todos los domingos. Pero también de las que no pisan su casa porque siempre hay algo más importante en las casas de los demás. Hace aproximadamente un mes fue a casa de Elizabet (inmigrante nigeriana en paro y con dos niñas pequeñas), de donde la sacó recordándole que las desgracias no duran siempre e insistiendo en que volviera a las clases. Ese día, Elizabet vino a clase y la bendijo durante la hora y media que duró.
Es curioso cómo nos reunimos en un espacio tan reducido personas tan diferentes. Hay un respeto enorme de los musulmanes hacia ella y de ella hacia los musulmanes, aunque siempre surge la batalla de qué religión es mejor. Odio esas peleas absurdas. Yo siempre estoy en medio y me tomo estas discusiones como investigación antropológica, me mantengo "neutral" y me río (por dentro) de que un dios -que a veces es tres en uno, con perdón-, cause tal confusión, tal algarabía (nunca mejor dicho, por cierto) y a veces tan poca tolerancia.
Cuando acaban las clases, Manuela y yo comentamos el caso de algún asistente a las clases. Es llamativo el caso de Kalil, de Mali, testigo de Jehová, al que Manuela trata de sacar de la prédica callejera, llevándole por el buen camino de la misa dominical. Luego, me dice en privado: "Si te digo la verdad, prefiero que sea musulmán a que sea testigo". Como si hubiera religiones mejores o peores.
Cada uno busca el sentido de la vida donde puede o quiere. Los hindúes en una vaca, los cristianos en una cruz. Para los no creyentes está la perdición eterna. A veces creo que es mejor estar perdido sin dios, que perdido en un mar de dioses. Para esto último sólo fueron buenos los griegos y los romanos.
Hoy Manuela dormirá tranquila porque se ha encontrado a Cristo en el rostro de los otros. Bendita ella. Yo también voy a dormir tranquila, porque cada vez mi certeza es mayor.
12 de febrero de 2010
La imagen del yo o la otredad

Habla Manuel estos días de la doble imagen del yo, de la que mostramos en público, a través del rostro y los actos que acometemos diariamente, y la del yo interior, ese que sólo nosotros conocemos. Me pregunto si eso de la doble imagen del yo tiene que ver o no con la otredad. ¿Soy uno interno y otro externo? ¿El yo es el mismo pero lo que varía es su representación (ante uno mismo, ante el resto)? ¿Cuántas falsiregos hay en esta falsirego concreta? ¿Cuántas Patricias hay en ésta que os escribe? ¿Quién somos (perdona la inconcordancia, pero me sale mejor decirlo así)? ¿O nos definimos por lo que hacemos? ¿Cómo descubrir la verdadera esencia del yo, si verdaderamente somos uno y varios al mismo tiempo?
No quiero mantener mi mente muy ocupada para poder pensar en esto. Mi otro yo me dice que me olvide, que haga otras cosas. Uff. ¿A qué yo le hago caso?
11 de febrero de 2010
Días redondos
Hay días redondos como lunas.
Días que dan la vuelta y que, aunque terminen antes del fin del día, se han llenado más que otras veces.
Día redondo que comenzaba con blog y termina con blog.
Y en el medio una gran decepción (es mi primer año, supongo que aprenderé a no decepcionarme por la actitud de mis alumnos, aunque yo sea su tutoría), comida deliciosa, mejor compañía, poesía, mujeres, libros, callejones madrileños, San Cristóbal, un tí con tilde en la i que duele como una puñalada trapera, Mahoma, dos cuentos del Magreb, una pizca de teatro y una nueva decepción. La de saber que, a veces, no hay comunicación posible, aunque nos esforcemos.
Sueño en los ojos
en este día redondo como una luna.
A pesar de las decepciones, a pesar de la doble imagen de nuestro yo, a pesar de la filología "desfilologizada", siempre queda la vida, que acude como una certeza a salvarnos.
A O'Keeffe la pongo porque es una de las mujeres de este día redondo. Redondo como el origen de la vida.
Días que dan la vuelta y que, aunque terminen antes del fin del día, se han llenado más que otras veces.
Día redondo que comenzaba con blog y termina con blog.
Y en el medio una gran decepción (es mi primer año, supongo que aprenderé a no decepcionarme por la actitud de mis alumnos, aunque yo sea su tutoría), comida deliciosa, mejor compañía, poesía, mujeres, libros, callejones madrileños, San Cristóbal, un tí con tilde en la i que duele como una puñalada trapera, Mahoma, dos cuentos del Magreb, una pizca de teatro y una nueva decepción. La de saber que, a veces, no hay comunicación posible, aunque nos esforcemos.
Sueño en los ojos
en este día redondo como una luna.
A pesar de las decepciones, a pesar de la doble imagen de nuestro yo, a pesar de la filología "desfilologizada", siempre queda la vida, que acude como una certeza a salvarnos.
A O'Keeffe la pongo porque es una de las mujeres de este día redondo. Redondo como el origen de la vida.
Personajes reales* /3
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
FATIMA
Mujer. Marroquí. Independiente.
Conocí a Fatima hace aproximadamente seis veranos. La ayudé en un trabajo con su español. Ella se dedicaba a recoger historias de compatriotas -en árabe- y traducirlas al español. Después utilizaría esos informes para conocer la situación en la que llegaban a España muchos inmigrantes que seguían viviendo precariamente en torres eléctricas cerca de invernaderos gaditanos, recibiendo radiactividad, sol y ninguna compasión.
Fatima sonreía siempre. Me consideraba su amiga. Se había enfrentado a muchos hombres de su barrio porque en verano vestía faldas que dejaban ver sus piernas y había dejado de usar el velo hacía muchos años. Me encantaba Fatima. Siempre que la veía me decía que estaba invitada a tomar un té en su casa. Que seguro que nunca había tomado un té como el que ella preparaba. Seguro. Pero nunca llegué a tomar té con ella. Le perdí la pista un año después de conocerla y no volví a saber de ella.
Me encantaba Fatima porque era una persona valiente, luchadora y trabajadora. Tiró todas las barreras posibles: las de la raza, las del idioma, las del sexo. Era -y supongo que seguirá siendo- una mujer libre que dedicaba sus esfuerzos para lograr la libertad de los pueblos y de las personas. Lloraba contando alguna historia y se lamentaba por no poder hacer nada frente a las injusticias que había oído y transcrito tantas veces. Historias que yo leí y le ayudé a redactar. Historias que también a mí me hicieron derramar lágrimas. Cuando los gobiernos se embarcaban en guerras preventivas sin intuir siquiera la crisis de años después.
Todo sigue igual ahora. Las mismas carencias y los mismos horrores con otros nombres. Afortunadamente, también sigue habiendo mujeres y hombres libres que creen de verdad en la libertad de las personas y luchan por que se alcance de verdad.
FATIMA
Mujer. Marroquí. Independiente.
Conocí a Fatima hace aproximadamente seis veranos. La ayudé en un trabajo con su español. Ella se dedicaba a recoger historias de compatriotas -en árabe- y traducirlas al español. Después utilizaría esos informes para conocer la situación en la que llegaban a España muchos inmigrantes que seguían viviendo precariamente en torres eléctricas cerca de invernaderos gaditanos, recibiendo radiactividad, sol y ninguna compasión.
Fatima sonreía siempre. Me consideraba su amiga. Se había enfrentado a muchos hombres de su barrio porque en verano vestía faldas que dejaban ver sus piernas y había dejado de usar el velo hacía muchos años. Me encantaba Fatima. Siempre que la veía me decía que estaba invitada a tomar un té en su casa. Que seguro que nunca había tomado un té como el que ella preparaba. Seguro. Pero nunca llegué a tomar té con ella. Le perdí la pista un año después de conocerla y no volví a saber de ella.
Me encantaba Fatima porque era una persona valiente, luchadora y trabajadora. Tiró todas las barreras posibles: las de la raza, las del idioma, las del sexo. Era -y supongo que seguirá siendo- una mujer libre que dedicaba sus esfuerzos para lograr la libertad de los pueblos y de las personas. Lloraba contando alguna historia y se lamentaba por no poder hacer nada frente a las injusticias que había oído y transcrito tantas veces. Historias que yo leí y le ayudé a redactar. Historias que también a mí me hicieron derramar lágrimas. Cuando los gobiernos se embarcaban en guerras preventivas sin intuir siquiera la crisis de años después.
Todo sigue igual ahora. Las mismas carencias y los mismos horrores con otros nombres. Afortunadamente, también sigue habiendo mujeres y hombres libres que creen de verdad en la libertad de las personas y luchan por que se alcance de verdad.
9 de febrero de 2010
Personajes reales* /2
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
MARÍA
María tiene quince años. Llegó a España hace tres. Con doce años se fue de la casa materna y comenzó a convivir con un hombre más de diez años mayor que ella. Decía que era su novio. Desde entonces, su vida ha sido un tambalearse continuo de casa en casa, siempre lejos de su madre. Siempre muy cerca -demasiado- de gente mucho mayor que ella.
Hace unos días se destapó la caja de los horrores. Su secreto no estaba tan bien guardado y nos enteramos todos. Los adultos que queremos ayudarla hemos sufrido por ella. Ella no lo entiende y se ríe. No entiende de qué nos escandalizamos, si ella no hace nada malo. Si ella consiente. Nosotros sufrimos, ella no entiende nada. Ella se divierte y ellos no son tan mayores, veinte, treinta años, son jóvenes.
Tenemos miedo al futuro que le espera a María y nos horroriza el pasado y el presente que ha vivido. Ella siempre tiene sueño. No atiende y está de mal humor. Cree que todos los adultos estamos contra ella y no la dejamos vivir en paz. ¡¿Qué sabrá ella lo que es la paz?!
Me pregunto si ser profesora es ser también trabajadora social y psicóloga. Me pregunto si ser profesora es actuar también como amiga, dar consejos y decirle a María (y a otras) lo que deben o no deben hacer. Aunque yo no sea su madre. Aunque ella sea más mayor que yo por las circunstancias de su vida. También me pregunto por qué hay tanto hijo de puta suelto aprovechándose de un rostro bonito que aún no ha aprendido a decir no.
MARÍA
María tiene quince años. Llegó a España hace tres. Con doce años se fue de la casa materna y comenzó a convivir con un hombre más de diez años mayor que ella. Decía que era su novio. Desde entonces, su vida ha sido un tambalearse continuo de casa en casa, siempre lejos de su madre. Siempre muy cerca -demasiado- de gente mucho mayor que ella.
Hace unos días se destapó la caja de los horrores. Su secreto no estaba tan bien guardado y nos enteramos todos. Los adultos que queremos ayudarla hemos sufrido por ella. Ella no lo entiende y se ríe. No entiende de qué nos escandalizamos, si ella no hace nada malo. Si ella consiente. Nosotros sufrimos, ella no entiende nada. Ella se divierte y ellos no son tan mayores, veinte, treinta años, son jóvenes.
Tenemos miedo al futuro que le espera a María y nos horroriza el pasado y el presente que ha vivido. Ella siempre tiene sueño. No atiende y está de mal humor. Cree que todos los adultos estamos contra ella y no la dejamos vivir en paz. ¡¿Qué sabrá ella lo que es la paz?!
Me pregunto si ser profesora es ser también trabajadora social y psicóloga. Me pregunto si ser profesora es actuar también como amiga, dar consejos y decirle a María (y a otras) lo que deben o no deben hacer. Aunque yo no sea su madre. Aunque ella sea más mayor que yo por las circunstancias de su vida. También me pregunto por qué hay tanto hijo de puta suelto aprovechándose de un rostro bonito que aún no ha aprendido a decir no.
7 de febrero de 2010
Personajes reales* /1
* Aunque los personajes presentados en esta serie son reales, he distorsionado o cambiado sus nombres para proteger su identidad.
MUSTAFA
Mustafa es joven. Mustafa es musulmán y vive en una ciudad del sur de Madrid. Acude las tardes de los martes y los jueves a clases de español. A mí me encanta Mustafa. Siempre sonríe y se sonroja cuando articula una frase perfecta en español y le felicitamos por ello. Tamborilea con los dedos sobre la mesa; anota vocabulario en los márgenes de su bloc de notas y pregunta en árabe a sus compañeros qué significa tal o cual palabra.
A Mustafa le brillan los ojos cuando habla de Marruecos y de sus tradiciones musulmanas. Lleva dos años sin probar el cuscus y se le hace la boca agua cuando nos explica las diferentes recetas de cuscus que conoce. Nos invita con los ojos a adentrarnos en su cultura y nosotras no podemos rechazarle nada.
A veces tengo la sensación de que, igual que el resto, Mustafa acude a clases para defender su cultura y despojar los prejuicios que tenemos hacia los musulmanes. Aprender español es la excusa. Creo que Mustafa, igual que el resto, viene para sentirse escuchado por españoles, para sentirse uno más entre todos, para compartir, para conocer gente, para no sentirse tan solo. Quizás yo también esté en clase para sentirme menos sola, para sentirme escuchada por gente de otras partes del mundo, para sentirme una más entre todos, para compartir, para conocer gente. Enseñar español es la excusa. Cuando pienso esto, me doy cuenta de que en el fondo nos parecemos. Aunque al final de las clases, Mustafa acuda a mí y me implore, con los ojos llenos de una súplica que no entiendo, que crea en algo, que tenga una religión, que por favor crea.
¡En el fondo somos tan diferentes! Le hablo de mi amiga Marina, de cómo nos entendemos sin entendernos. Pero no comprende. Su nivel de español no es suficiente. Y su concepción de la religión es muy diferente. Su tabla de salvación es el Islam. La mía, los martes y los jueves por la tarde, son ellos. El Bien para mí está en obrar siguiendo las normas de mi propia moral. Se lo digo y niega con la cabeza. Me tiende un folleto que se llama: "La concepción de la mujer en el Islam" y me pide que lo lea. "Está bien, lo leeré. Pero no me voy a convertir", le digo. Él me dice: "Claro, tú eres libre de ser lo que quieras ser. Pero por favor, cree en algo".
Somos diferentes. Tan diferentes como Marina y yo.
En el fondo nos parecemos.
MUSTAFA
Mustafa es joven. Mustafa es musulmán y vive en una ciudad del sur de Madrid. Acude las tardes de los martes y los jueves a clases de español. A mí me encanta Mustafa. Siempre sonríe y se sonroja cuando articula una frase perfecta en español y le felicitamos por ello. Tamborilea con los dedos sobre la mesa; anota vocabulario en los márgenes de su bloc de notas y pregunta en árabe a sus compañeros qué significa tal o cual palabra.
A Mustafa le brillan los ojos cuando habla de Marruecos y de sus tradiciones musulmanas. Lleva dos años sin probar el cuscus y se le hace la boca agua cuando nos explica las diferentes recetas de cuscus que conoce. Nos invita con los ojos a adentrarnos en su cultura y nosotras no podemos rechazarle nada.
A veces tengo la sensación de que, igual que el resto, Mustafa acude a clases para defender su cultura y despojar los prejuicios que tenemos hacia los musulmanes. Aprender español es la excusa. Creo que Mustafa, igual que el resto, viene para sentirse escuchado por españoles, para sentirse uno más entre todos, para compartir, para conocer gente, para no sentirse tan solo. Quizás yo también esté en clase para sentirme menos sola, para sentirme escuchada por gente de otras partes del mundo, para sentirme una más entre todos, para compartir, para conocer gente. Enseñar español es la excusa. Cuando pienso esto, me doy cuenta de que en el fondo nos parecemos. Aunque al final de las clases, Mustafa acuda a mí y me implore, con los ojos llenos de una súplica que no entiendo, que crea en algo, que tenga una religión, que por favor crea.
¡En el fondo somos tan diferentes! Le hablo de mi amiga Marina, de cómo nos entendemos sin entendernos. Pero no comprende. Su nivel de español no es suficiente. Y su concepción de la religión es muy diferente. Su tabla de salvación es el Islam. La mía, los martes y los jueves por la tarde, son ellos. El Bien para mí está en obrar siguiendo las normas de mi propia moral. Se lo digo y niega con la cabeza. Me tiende un folleto que se llama: "La concepción de la mujer en el Islam" y me pide que lo lea. "Está bien, lo leeré. Pero no me voy a convertir", le digo. Él me dice: "Claro, tú eres libre de ser lo que quieras ser. Pero por favor, cree en algo".
Somos diferentes. Tan diferentes como Marina y yo.
En el fondo nos parecemos.
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Dentro
"Estás dentro do meu texto, pero non dentro da miña vida"
/Estíbaliz Espinosa
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