30 de octubre de 2010

30 de octubre. Miguel Hernández. Los clásicos /9

Miguel Hernández es recurrente en este blog. Porque es un clásico. Dice Harold Bloom, autor del libro de ensayo sobre crítica literaria El canon occidental, que "los originales no son originales". Claro. Porque los autores originales que llegan a formar parte del canon (y para mí Hernández es un miembro merecedor de ese puesto), lo son porque bebieron de otros poetas. Otros poetas influyeron en ellos, o como el propio Bloom dice, los otros poetas los eligieron. Los muy creyentes, siguiendo esta idea del "elegido" hablan de que no son ellos los que eligen a Dios, sino Dios quien los elige a ellos. Bromeando un poco con este concepto, yo siempre digo que cuando voy por una librería no elijo yo los libros, sino que se dan dos acontecimientos o los libros me eligen a mí, o alguien elige por mí mis libros.

Volviendo a Miguel Hernández, y aprovechando que hoy en todas partes se habla de él, creo que a este excepcional poeta la originalidad le vino de sus lecturas. Porque siempre se ha hablado de que Hernández es un poeta autodidacta, pero lo cierto es que leyó mucho y a muy buenos poetas españoles y que fue así como nutrió su excelencia.

Este blog, que sólo tiene en común con Miguel Hernández que se va haciendo con palabras, ha sido elegido por la gracia del poeta de Orihuela. Y por eso hay recurrencia de su poesía en él. Hoy más que nunca, porque hace cien años que vino al mundo alguien con una sensibilidad y un don literario tan profundos, recordemos los versos del poeta.

El mar también elige
puertos donde reír
como los marineros.

El mar de los que son.

El mar también elige
puertos donde morir.
Como los marineros.

El mar de los que fueron.



Cancionero y romancero de ausencias, Miguel Hernández

26 de octubre de 2010

Rosa Parks

Es increíble lo bien que funcionan a veces nuestra memoria, nuestra mente y la red de relaciones que creamos entre ideas y recuerdos. A Rosa Parks, la señora que se negó a cederle su asiento a un blanco en un autobús en 1955, la veo cada día en el tren. El recorrido de la línea 4 del cercanías de Madrid es multirracial y cada día cientos de caras de personas de todas partes del cono Sur me miran desde el asiento que está frente al mío. Yo sonrío por dentro y me acuerdo de Rosa Parks porque fue una pionera y, en cierto modo, hizo posible hace 55 años que la normalidad llegase al transporte público. Es cierto que se han caído las barreras con respecto a la intolerancia racial, pero la mala educación mantiene de pie a embarazadas, ancianos y ancianas, niños o personas con alguna discapacidad física. Pero eso ya es otro cantar.

Aunque siento que vivo en una época en la que se respira más tolerancia que en los 50 estadounidenses, también es verdad que creo que aún hay que cambiar muchas cosas. Sigue habiendo un racismo flagrante y miremos hacia el lugar que miremos, veremos suspicacias, recelos e incluso desprecio contra nuestros conciudadanos extranjeros (y aquí hablo exclusivamente de los inmigrantes, los turistas no entrarían en ese grupo). Y eso ¡es tan despreciable!

A veces la sonrisa de la mañana se trueca en un destello de rabia e impotencia al saber que lo que a mí y a muchos otros nos parece tan natural en el tren, otros no aceptan en la clase de un colegio, en la consulta de un médico o en puestos de relativo poder. Pero ved a Obama, ahí está siguiendo la estela de Parks en un país que parece que lleva la delantera en la lucha por la igualdad racial. Sé que a nosotros aún nos queda mucho tiempo y trabajo para lograrlo, pero que podemos lograr cambios a pequeña escala. Sin ir más lejos, ayer estaba viendo un episodio de Anatomía de Grey, una serie estadounidense que suelen emitir en Cuatro con doblaje. Yo suelo adelantarme a las emisiones por internet y veo los capítulos en versión original con subtítulos en español. Mi sorpresa llegó ayer cuando observé cómo el doblaje de una de las doctoras, de origen afroamericano, transformaba el discurso en registro normal del personaje en un registro vulgar cargado de palabrotas o expresiones de la calle. Ese no era el estilo de lenguaje que la doctora empleaba. Y para alguien que no sepa algo de inglés, el traductor (esta vez sí es traidor, y con fines xenófobos) aprovechaba su condición de creador de palabras para mantener estereotipos ya pasados de moda sobre la raza. Una vergüenza. Si ese subtitulado hubiera estado bien hecho, se seguirían dando más pasos hacia la normalidad en lugar de estancarnos a mediados del siglo XX.

La lengua tiene poder. Y como llevamos viendo desde siempre, quien controla el idioma, controla el poder. Que cunda el ejemplo de Rosa Parks y se le dé a cada uno lo que le es propio e inviolable: la dignidad.

25 de octubre de 2010

Traductor, ¿traidor?

Nunca pensé que la vuelta a la universidad fuese a ser como está siendo. Yo me las deseaba felices, con poquito trabajo, aprovechándome de la sabiduría de mis eruditos profesores, relacionándome con mis pequeños compañeros de clase y jugando al mus en los descansos. Todo esto con la experiencia de quien ya ha pasado por esto antes. Pero no. Tener que hacer tantísimas asignaturas implica dedicarle muchísimo tiempo al estudio. Así que los descansos con naipes se han convertido en escapadas fugaces a la biblioteca para aprovechar los ratos muertos, la sabiduría de mis profesores eruditos deja un poco que desear en algunos de ellos y el trabajo se me amontona implacable con el consiguiente amontonamiento de estrés. Uff.

Una de las asignaturas que más trabajo me están dando es la de traducción de inglés al español. Pensé, en un principio, que sería un paseo. Pero estoy comprobando que es de las más duras. Requiere disciplina y trabajo diario. Hay que interpretar perfectamente los textos y modelar una versión de ellos en nuestro idioma. Pero a veces, para que suene más bonito y la sintaxis no sea un calco literal del inglés, uno tiene que saltarse palabras, desechar los chistes y juegos de palabras (o inventar otros) y darle mil vueltas a alguna palabrita que no tiene equivalente en español. Así que, aunque a veces el traductor mejore el texto original, sigo teniendo la sensación de que traiciona la idea del autor, que lo pasa por su filtro interpretativo y que otras posibles lecturas quedan ancladas al olvido. M. y Y. no opinan que el traductor sea un traidor, hablamos de esto hace poco tiempo, pero yo lo paso fatal cada vez que me pongo ante un nuevo texto -que siempre es un nuevo reto- y trato de desentrañar líos semánticos y gramaticales que el escritor o la escritora original plantó ahí para complicarnos un poco más el trabajo... Porque hay veces en las que uno conoce todas las palabras, pero no es capaz de entender un texto.

Estos son los intrincados caminos de la lengua..
Eso sí, aunque intrincados, siempre terminan siendo satisfactorios.

22 de octubre de 2010

Marta


Marta está un poco más cerca y aunque nunca lee este blog que una vez fue de las dos, le digo por aquí que saber que ella está cerca me produce muy buenas vibraciones, aunque tengamos un charco de por medio.

Con Marta llega un poco más de alegría.

¡Qué bien!

21 de octubre de 2010

Contigo

Ahora que parece que todo mi mundo empieza de nuevo a civilizarse (en el más puro estilo Mark Twain) me da otra vez por Sabina. No sé muy bien por qué, porque no he vuelto a él buscando cosas de antaño. Ha sido Sabina el que ha venido a mí de forma inesperada. Dos versos que llevo tarareando toda la semana, pero ayer no se lo dije a mi anónimo, por no hablar siempre de lo mismo.

No me esperes a las doce en el juzgado
no me digas volvamos a empezar.


Y los versos de la manzana, por supuesto, siempre esos versos maravillosos.

El blog de Elvira

Es otoño y hace frío, pero entras en el blog de Elvira y además de sentirte invadido por su espíritu europeo/viajero, te llega un calorcito agradable comparable al de un café con amigos, un libro leído en domingo junto a los rayos que entran por la ventana, o el crujir de las hojas del otoño. El blog de Elvira es como una casa abierta a todos donde lees y piensas qué razón tiene Elvira, cómo siente, cómo vive, cómo aprecia la vida Elvira.

Por eso vuelvo a cambiar el diseño del blog, porque fuera de casa hace frío y cuando entres, quiero que sientas también aquí un calorcito amigo: el de los abrazos, el café otoñal y las pantuflas de borrego.

20 de octubre de 2010

Cuando todo es uno y uno lo es todo.

Si me fuera posible, escribiría más. No tengo que darle explicaciones a nadie, pero se me escapa el tiempo de las manos y la recurrencia constante de las clases y los trenes no me deja un hueco para pararme y escribir algo nuevo.

Aún así, tengo ideas, quiero hablar sobre el libro de Javi, ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre?, que leí hace meses y del que quería hacer una alabanza. Sobre todo, a alguna de las preguntas que se hace el extraterrestre de la portada. Es cierto que actuamos, muchas veces, de forma irracional y no nos damos cuenta de ello. No se nos ocurriría hacernos esas preguntas, pero las leemos y cobran sentido en nuestra realidad. Y es que siempre hay alguien que, a pesar de todo su trabajo, puede reflexionar esas cosas y nos las pone delante, para que también nosotros pensemos en ellas.

También quería hablar de la obra de teatro La vida por delante, en la que actúa Concha Velasco y que me apasionó cuando la vi. Además de los actores y el texto en sí mismos, que son extraordinarios, me gustó encontrarme a una persona ciega a mi lado que pudo disfrutar de toda la obra más que muchos otros lograron hacerlo. Porque él usó sus cuatro sentidos y quienes los tenemos todos, a veces somos incapaces de emplearlos eficazmente.

Y por supuesto, llevo queriendo decir algo fundamental sobre Luis Tosar mucho tiempo. Quien me conozca sabrá que le he seguido desde que empezó. Me encanta por muchas razones y una de ellas es que es un actor sin parangón en el panorama del cine español actual. Dicen que está de moda porque empieza y termina el año con éxitos. Parece que ahora todos creen que España está de moda en cuanto a lo que a actores se refiere. Woody Allen afirmaba recientemente que los mejores actores de nuestro tiempo son españoles, y claro, él no podía ser tan bobo de dejarlos escapar, por eso crea una galería de personajes que adapta a nuestra Cruz y nuestros Bardem y Banderas. Pero Tosar no cruza aún el charco a lo grande. Porque como todos los buenos, es humilde y en su humildad protagoniza papeles para ennoblecer el tan denostado cine patrio. Y lo hace tan bien, que se sale. Y por eso dicen que está de moda. Pero, como todos los genios, no es que ahora Tosar esté de moda. No. Él siempre crea tendencia. Por, como decían en El País Semanal de este domingo, su mirada modulada y pensada para llegar al alma. Tosar habla con la voz y con los ojos. Eso lo convierte en un genio que llega a lo más profundo de nosotros y nos deja una huella imborrable de todos los papeles que encarna. Es un genio y, como genio, estará siempre de moda.

Todas estas cosas quería contaros en estos días. Acabo de cubrir tres entradas en una. Y aún me queda la sensación de que tengo muchas cosas por decir. Todo se vuelve uno, aunque de cada uno podría decir cientos de cosas más.

Iré soltando más gotitas poco a poco. Entre trenes y clases.

17 de octubre de 2010

Citas/10 Nacionalismos

"De noche nos detuvimos ante la catedral, cuyas puntas resplandecían con fulgores mágicos a la luz de la luna. Milagros tan cautivadores, ¿pertenecían todavía a una "patria"? ¿No nos pertenecían a todos?"

Stefan Zweig, El mundo de ayer. Memorias de un europeo
El que espera, ¿desespera?

14 de octubre de 2010

¿De qué estamos hechos?

Ciencia

Las mismas disciplinas que envían al hombre a la luna y destruyen grandes porciones de humanidad por la simple adquisición de poder y supremacía del ser humano, son las que han sacado del interior de la tierra a treinta y tres chilenos que no aspiran a la fama o la gloria, porque no son artistas, ellos simplemente son personas, supervivientes, trabajadores...

Aunque la vuelta a la vida será difícil, volverán a ver la luz del sol y a la gente que más quieren, el mejor regalo del que nadie nos puede despojar. Y la esperanza.

Felicidades a estos hombres y sus familias. Felicidades al ser humano, porque éste es un gran paso para el hombre. A ver si empuja al gran paso de los gobiernos.

13 de octubre de 2010

Mujeres escritoras /3

HILDEGARD VON BINGEN

Posiblemente sea la primera mujer escritora de la que se conserven los textos. O mejor, posiblemente sea la primera mujer escritora que firmó sus textos. Era Hildegard von Bingen y ahora está 'de moda'. Nació a finales del siglo XI en Alemania y revolucionó los círculos eclesiásticos y monásticos del momento. Valiéndose de las visiones que decía percibir por parte de Dios, logró que le permitieran transcribir las palabras que sentía y veía a través de la luz divina. Fueran reales o no esas visiones, lo cierto es que Hildegarda fue una monja muy inteligente que supo valerse de las ventajas de su situación privilegiada (recuerda que en esa época si uno no era noble y quería sobrevivir dignamente, debía pertenecer al otro alto estamento de la sociedad del momento: el clero) para reclamar el derecho de las mujeres y de los individuos, fuera cual fuera su condición. Se instruyó a fondo en las ciencias y en la música y ganó pronto el apoyo de sus hermanas. Se rebeló contra sus superiores y consiguió que la comunidad de monjas de la que se encargaba pudiera trasladarse a otro monasterio que les alejara de la tiranía de los varones. En fin, todo un ejemplo de comportamiento y de vida. Aún más admirable teniendo en cuenta los años en los que vivió.

Decía arriba que Hildegarda está de moda. Y es que han filmado una película sobre su vida. Tuve la oportunidad de verla el otro día en versión original y me gustó no sólo por la historia, sino por la fotografía, la música, la dirección... Una película que te recomiendo muy vivamente. De las que dejan un recuerdo muy agradable. Una sola pega: no la han doblado aún al castellano. Y creo que sólo la ponen en Madrid en los cines Golum. Si puedes, acércate y disfrútala. La integridad que rebosa la personalidad de la protagonista te llegará muy dentro y te hará pensar. El buen cine y la buena literatura siempre lo hacen.

10 de octubre de 2010

Cifras redondas

Hay personas que sienten desconfianza por las cifras redondas. Si alguien tiene una idea mínima de psicología mercantil sabrá que hay unas cifras, las llamadas cifras psicológicas, que evitan pronunciar las temidas cifras redondas. Creo que por eso los números pares o los terminados en cero no suelen ser los "favoritos". Si preguntas a la gente, te dirá que su número favorito es el 3, o el 7 o el 9. A mí me causa alivio el 9. Me gusta especialmente desde siempre. Supongo que porque nací un día 9, porque es una cifra psicológica o porque además de un número puede entenderse como una letra, la g minúscula. Hay un genio, un cerebro superdotado o sabio, llamado Daniel Tammet, que percibe los números como formas. Este joven afirma del 9 que es un número que puede llegar a intimidar, quizás porque preludia la perfección redonda del 10.

Las cifras redondas, cargadas de ceros, crean más inseguridad. Aún así, para los supersticiosos hoy puede ser un buen día. Y aunque yo reniegue de supercherías y las cifras redondas me creen inquietud, aquí me tienes, hablándole al mundo a esta hora de la mañana, para asegurarme que hoy sea un día redondo.

6 de octubre de 2010

Utilitarismo

En esta sociedad de consumo y en crisis, hay que buscarle utilidad a todo. "Pero, profe, ¿para qué me sirve saber las teorías de Platón y saber analizar una oración?". Quizás no exactamente de ese modo, pero esta es la típica pregunta que muchos adolescentes a lo largo de la historia de la educación les han hecho a sus profesores. Los profesores, que son apasionados en la materia que enseñan (generalizo y así parece que la situación no está tan mal en este sentido como realmente creo que está), se van por las ramas y hablan de lo maravilloso que es saber y que su asignatura es la mejor, porque produce placer y sabiduría. En realidad, tampoco los profesores sabemos para qué sirve lo que estudiamos. ¿Y qué? Creo que la mayor utilidad que tiene la educación es formarnos como personas, lo que implica formarnos un criterio propio sobre las materias que se estudian, y de ahí en adelante sobre el mundo. Hay que estimular la mente leyendo y analizando oraciones (que nos enseñan a comprender un poco las jerarquías). Hay que saber filosofía y conocer las teorías más básicas para saber cuáles son los fundamentos de las sociedades en las que vivimos. Hay que dominar conceptos elementales de matemáticas, física o biología porque vivimos sobre un espacio que se rige por leyes que estudiaron y estudian científicos dedicados a estos asuntos. Y estas leyes permiten comprender mejor la posibilidad de la vida en la tierra. Aún así, algunos dirán que para qué sirve saber por qué estamos los seres humanos aquí. Y es que unida a esa necesidad imperante de demostrar utilidades, está la bien extendida costumbre de hacernos caer en la estupidez y adormecernos. O de no promover los despertares.

El conocimiento no debe ser útil, es necesario. Frente a algo que en mi opinión debe ser forzoso e inevitable, está lo que para otros "trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés". Será por eso que a los gobiernos les da por privatizar la enseñanza. Porque si no hay dinero de por medio, si no hay un interés subyacente, el conocimiento no interesa.

5 de octubre de 2010

Clásicos contemporáneos /4

Más música elegante para estas primeras tardes de otoño. Empiezan los primeros fríos y los tés y cafés saben ahora mejor que nunca. La música tiene un aire como de mayor intensidad y es fácil encontrar el espacio de uno mismo bajo las cálidas luces ocres que nos ofrecen estos días que van siendo más cortos cada vez.

Una flauta y un trío de jazz de Claude Bolling son buenos compañeros de viaje para estos días que preludian festividades largas, visitas, estudio, cuentos, lectura y todo lo bello que a ti se te ocurra.

4 de octubre de 2010

Actividad

Tengo el placer de comunicarte, lector, que las estadísticas del blog hablan de que éste vuelve a recuperar la actividad. No había habido tanta en este rinconcito de la red global desde febrero. Así que estoy de enhorabuena. Tanto por las entradas publicadas como por las visitas. Gracias por esto último.

A veces la vida nos mueve a escribir más en ciertos periodos. Parece que ahora estoy en un periodo de proliferación verbal. Yo espero que dure mucho, porque mantener los dedos activos sobre el teclado es siempre positivo para evitar la artrosis digital -y también la mental-. A ver si mi recién reestrenada vida de estudiante no me quita tiempo para seguir compartiendo contigo.

3 de octubre de 2010

Citas /9


"-¿Qué hay para cenar? -preguntó un exigente Bernd desde el sofá.

- La muerte -dijo ella-. La muerte, únicamente."


Enrique Vila-Matas, Suicidios ejemplares



¿Qué tiene Vila-Matas que engancha tanto y tan profundamente? Me he dado cuenta de que el que cae en su red, tiene con él -con su literatura- una relación especial. Vila-Matas funciona como un imán y sus lectores como pequeñas piezas metálicas que se adhieren a él sin poder evitarlo. Es algo connatural a la especie del lector. Y uno cae en la red de Vila-Matas porque su mundo de ficción es tan real que parecería que nuestras propias vidas exceden en complejidad las de sus personajes. Complejidades simples -paradójicamente- son las de sus tramas. De repente, un pequeño incidente lo cambia todo. De tal forma que en su obra puede existir Rosa Schwarzer, que desea la muerte y cuando la tiene en su mano la rechaza. Porque al fin y al cabo y aunque ella se dijera, a veces, "Esta vida, para qué", esa era su vida. Una vida -una realidad- en la que las cosas son "escasas a propósito".

*La foto la he tomado del blog de Joaquín Corchero, "Los rincones de mi Sevilla".

2 de octubre de 2010

El tren me lleva a Lorca

Harold Bloom, el crítico literario, habla de esos textos que no necesitan una relectura. Son los textos grandes en sí mismos y por sus personajes. En algún punto de la obra de Bloom, El canon occidental, se nos dice que los autores canónicos crean personajes que sirven de referentes e influyen en obras posteriores -personalmente, creo que acaban influyendo no sólo a obras literarias posteriores, sino a cualquier obra humana; ¿con qué palabra, si no, definir a los donjuanes?- .

Pero no hace falta leer un tratado de crítica literaria o de teoría de la literatura para darse cuenta de cómo hay personajes recurrentes que acaban logrando ser tan importantes o más que sus creadores. Básicamente porque los sobreviven. Y no sólo eso, sino que a veces nos los encontramos en la vida diaria y los convertimos en metáforas de las personas que nos rodean.

Cuando leía a Bloom, eché de menos que mencionara a Celestina como uno de estos personajes. Sin embargo, él habla de Ulises, Otelo o Hamlet. Al hablar del canon se centra más en la literatura inglesa que en el resto de literaturas europeas y se olvida de nuestra Celestina. Pero también se olvida de las mujeres de Lorca. Y ahí era donde quería llegar yo en esta reflexión de blog.

Ayer viajaba en tren, como siempre. Y aquí no puedo más que hacer un guiño a mi amigo Manuel, que dice que me paso la vida en los trenes. En ese ir y venir de vida en trenes de cercanías; en ese leer y mirar el microcosmos de los vagones donde el azar me lleva cada día, me he topado con tres mujeres de una fuerza increíble. Parecía que se escapaban de una tragedia de Lorca y se diluían en la realidad. Mujeres de la edad de Bernarda pero con la rebeldía de Adela. Mujeres andaluzas con pelo negro recogido en moños que defienden a sus hijos como la Madre de Bodas de sangre. Entre Sol y Parla he visto todo el repertorio de mujeres de garra de Lorca sentado frente a mí. Y me ha dado por pensar en las palabras de Harold Bloom. Y he sentido orgullo de pertenecer al universo lingüístico lorquiano y pensar que también sus personajes son individuos, pero son universos. Universos de sentimientos, de llantos y de ideas.

He pensado todo esto y finalmente me ha quedado en vilo una pregunta para la que no voy a tener respuesta ahora ni nunca, ¿qué fue primero, Lorca o estas mujeres que viajaban ayer por la tarde en el tren? ¿Quién fue primero, Fernando de Rojas o la Celestina? Para Harold Bloom hay una respuesta a esto: el primero y el único es Shakespeare. Solo existe Shakespeare, y de ahí, el mundo. No sé aún si estar de acuerdo o no.

1 de octubre de 2010

Infancia

Para los que están en Madrid, recomiendo una exposición maravillosa de fotografías de Isabel Muñoz sobre infancia y derechos de los niños. Ante todo, como dice ella, tienen el derecho a existir. Y sobre todo, a ser vistos y respetados. El otro día mi médica, mientras me hacía un chequeo rutinario, me habló de su hija pequeña y de cómo consideraba ella que se ha perdido el respeto a los niños. Me recordó la exposición de Isabel Muñoz y que no había hecho referencia a ella aquí. Hoy he vuelto a la infancia y a las imágenes excepcionales de esta fotógrafa y creo que tengo el deber de recomendar que vayas a verla. Porque la autora es una artista, pero sobre todo porque esos -y todos los- niños merecen ser mirados con cariño. Con el cariño de quien observa una obra de arte.

29 de septiembre de 2010

Citas /8

A veces pienso que el hombre y la mujer no son precisamente lo más adecuado el uno para el otro. Aunque algo debe de haber, por supuesto.

Penelope Fitzgerald, La librería

28 de septiembre de 2010

Pequeños fracasos /El mal humor

La vida se compone de fracasos y victorias. Si consideramos la vida una partida de ajedrez o cualquier otro juego. Pero es cierto que en la vida siempre estamos ganando o perdiendo. Siendo objetiva, creo que el mayor porcentaje lo ocupan las victorias. Son victorias pequeñas y redondas. Las victorias son redondas, como todo lo perfecto. Pero también hay un componente de pequeños fracasos. Creo que nuestros pequeños fracasos son esos rasgos de nuestra personalidad que tienen tendencia hacia el polo negativo: la intolerancia, la irresponsabilidad, el racismo, el sexismo, nuestro mal humor... Está claro que algunos de estos valores los mantenemos en el polo negativo o en el polo positivo como norma general, mientras que otros varían según el estado de ánimo, el día y las circunstancias relevantes o irrelevantes que nos hayan ocurrido en el día.

Odio esos días en que el primer acontecimiento digno de mención, el primer hecho relevante sea negativo. Levantarte y no encontrarte en el espejo, por ejemplo. Que no quede dentífrico o papel higiénico en el baño. O que tu pantalón y tu chaqueta favoritos se hayan desteñido sin saber muy bien por qué. El mal humor de esos primeros acontecimientos relevantes o irrelevantes que ocurren en el día condicionan el mismo. Pero, ¿por qué este mal humor contra mi lavadora o el detergente superpotente que destiñe el negro a rojo? ¿Por qué no me alegro cada día que la colada sale perfecta?

Las pequeñas victorias y los pequeños fracasos del día son subjetivos, en la mayoría de los casos. A ver si aprendemos a darle la vuelta a la tortilla. Y derrochemos buen humor, que la salud de nuestros compañeros de trabajo nos lo agradecerá. ¿Por qué agriarles también el café a ellos si su lavadora funciona perfectamente?

27 de septiembre de 2010

Éramos jóvenes y rojas

Vamos subiendo la cuesta,
que arriba mi calle se vistió de fiesta.


"Fiesta", Joan Manuel Serrat


Éramos jóvenes y rojas. Y nos gustaban Serrat y Sabina. Seguimos siendo jóvenes y rojas y nos siguen gustando los cantautores, pero los años de residentes de estudiantes, en palabras de Dalí, quedaron ya lejos. Sin embargo, una, que suele mantener los gustos y vuelve a los cantautores igual que los guantes al invierno, retoma a Serrat una tarde cualquiera de principios del mes de septiembre. Todo es plácido. Y al ver los vídeos del youtube se topa, no sólo con Serrat sino con ella misma y sus amigas bastantes años menos atrás. Hasta ahí todo bien. En ese recordar, se recuerda a Clara diciendo: "Ojalá pudiera haber estado allí". Y la que escribe estas líneas lo piensa, pero no formula el deseo en voz alta. De vuelta al Madrid de 2010, mis padres, atraídos por la música de su juventud, se asoman a la pantalla del ordenador y repiten al unísono: "¡Pero si ahí estuvimos nosotros!". No me lo creo. Me río de Clara y de mí misma pronunciando nuestro deseo de haber podido estar en 1971 en el Parque de Atracciones de Madrid.

Ellos, mis padres, que sí estuvieron, empezaron en ese momento a germinar lo que muchos años después sería yo.


(¡Cuantas sonrisas ante ese comienzo que no comienza, esa risilla de nuestro cantante favorito!)

26 de septiembre de 2010

Vejez

¿Quién es el viejo, aquel de ochenta años que sigue buscando, o el joven de dieciocho que persigue el mar dentro de un vaso de ginebra?

25 de septiembre de 2010

6 días


A abrir la calle
a tapar la calle
a vivir la calle
a soñar la calle
a tomar la calle

"A tapar la calle", Pablo Guerrero


Hace seis días que murió. Y en Aragón, la gente salió a la calle a cantarle. La calle se abrió para todos los ciudadanos que quisieron recordarle con sus canciones para la libertad.

No entiendo muy bien por qué, pero he llorado más a Labordeta que a todos los escritores que nos han abandonado este año. He llorado a Labordeta porque (quizás) lo he sentido más mío que a cualquier otro escritor. Ni Delibes ni Saramago. El aragonés de bigote impecable y mochila a la espalda fue uno más entre todos los españoles que en una época ansiaron libertad. Jose Antonio se puso la bandera de ciudadano universal y desde su querida tierra chica luchó por los derechos de las personas, por sus libertades; y se hizo escuchar como nunca nadie en el Congreso.

Ojalá se cumpla el deseo de Pablo Guerrero que cantó el propio Labordeta. Que se tapen las calles a los que visten de negro, lleven pistola y hablen de la guerra. Que se abran las calles a personas como Labordeta. Y que los que andamos por la calle seamos capaces de descubrirlos a tiempo.

24 de septiembre de 2010

Profesiones sin profesionales

Existió una vez, en Parla, un profesor de autoescuela tan malo que sus alumnos llegaron a sospechar si realmente era el profesor u otro usurpador de personalidades y profesiones de estos que proliferan tanto actualmente. Porque los políticos ya no son políticos, algunos enfermeros tampoco parece que efectivamente lo sean y muchos profesores se pavonean de su labor (como si en esta época se reconociera como es debido la docencia) y sin embargo no saben ni siquiera por qué han acabado en un aula, frente a una recua de alumnos con el reto, a veces irrealizable, de enseñar. Para ser sincera, a estas alturas del curso de conducción, ya me da igual lo que me enseñen con tal de aprender algo. Pero parece ser que mis necesidades de aprendizaje no se corresponden con las necesidades laborales del profesor de autoescuela que me ha tocado en gracia. Me mortifico diariamente (ni que esperase alguna recompensa celestial) acudiendo puntual a mi cita con ese noble profesional que no hace más que leer (y mal leída) la pantalla de la fabulosa pizarra digital que muchos institutos públicos madrileños ansían. En la pizarra él lee lo mismo que leo yo en el libro. Hasta ahí la cosa no va mal, visto el panorama actual de enseñantes en el que el profesor se limita a leer el texto mientras que el alumnado subraya alguna idea y espera, con una esperanza que no es real, a que ese mismo profesor explique algo que el autor del texto dio por sabido. Algunas veces hay suerte y ocurre que el enseñante explica. Otras veces, como en el caso de mi maestro de circulación, ni siquiera se me otorga la gracia de escuchar de su boca explicaciones que correspondan a la normativa actual de circulación. Este señor nada más que insulta a la Guardia Civil por multar a los conductores "por tonterías", recibe llamadas en plena clase para quedar a tomar café o unas cañitas cuando salga o mantiene largas charlas acerca de la normativa anterior con un alumno campechano que parece llevar toda la vida intentando sacarse el preciado carné.

Si quieres sigo, pero puede que esto te aburra. A mí, además de aburrimiento por sufrir la ineptitud de este personaje, me da miedo esto que vivo a diario. Porque sé que no es un caso aislado. Sé que hay profesionales que no están preparados, médicos residentes que se paralizan ante la parada de un paciente; ex-ministras de cultura que confunden premios Nobel de literatura con bailaoras de flamenco; profesores de lengua de 3º de ESO que se niegan a enseñar a hacer resúmenes a sus alumnos porque "eso debieron enseñárselo el año pasado y no es mi problema"; autobuseros que conducen superando el límite de velocidad e invitan a sus amigos a darse el paseo Madrid-Parla en el nocturno, porque ellos solos, frente a su carretera y su responsabilidad, se aburren y prefieren descalificar, acompañados de su recua, a los clientes extranjeros...

Todo esto es denunciable. Pero, ¿quién enseñará a todos estos profesiones a ejercer con sinceridad, esfuerzo y profesionalidad su labor diaria? ¿Dónde ha quedado la vocación laboral o, al menos, el respeto a la persona a quien estás dando el trato?

22 de septiembre de 2010

Otra vez Vila-Matas en los sueños

Tengo que reconocer que en estas últimas semanas he quedado algo enganchada por la personalidad (literaria) y la obra de dos escritores separados en el tiempo y el espacio, pero que por la fuerza de su prosa y por los personajes que crean me atraen llamativamente: Vila-Matas y Zweig. Por supuesto que su literatura y su contexto son incomparables, sin embargo esa veta de misterio que asoma o se expresa abiertamente en su obra, hace que los lea sin escrúpulo. Me atrapan.

Por lo que voy leyendo aquí y allá, una de las preocupaciones perennes del escritor catalán es la de la identidad y el individuo. Parece que el propio autor se ha creado a sí mismo como el personaje de cualquiera de sus novelas. Como ha sido muy reciente mi acercamiento a Vila-Matas, aún no he podido abarcar toda su obra y no sé si haría bien en "tragármela" toda de golpe, sin espacios de tiempo en los que reposar cada libro. El caso es que ese desconocimiento parcial de su trayectoria literaria hace que aún me cree más fascinación, que siga creando expectativas muy positivas a propósito de sus textos y su figura y que empiece a ser un personaje habitual de mis sueños.

Una sueña y a veces sueña lo que ha leído. Otras veces el sueño es mera invención del inconsciente. Y esto de la identidad en Vila-Matas que he leído de su propia pluma y de críticos literarios ha dejado una extraña huella en mí. En mi recurrente sueño de septiembre, Vila-Matas pasea por las frías calles salmantinas, con una gabardina negra y muy larga, sombrero también negro y guantes de cuero marrón. Se dirige siempre por la Rúa Mayor camino de la catedral con la mirada perdida en el suelo y las manos, sujetas, a la espalda. El camino, que en realidad no es nada extenso, se me hace muy largo. Yo voy detrás de él y ansío que deje escapar algo de su creatividad para cazarla al vuelo. Entonces, de repente, un joven escritor de la cosecha actual salmantina sale a su encuentro, le llama "tío" y charlan juntos un rato. Yo me quedo unos pasos por detrás, no quiero que ninguno de los dos se dé cuenta de que los sigo. Se me pasa por la mente correr un momento hacia la Casa de las Conchas, robar cualquier ejemplar de alguno de sus libros y pedirle que me lo firme, aunque interrumpa su coloquio con el joven. Pero nunca llego a hacerlo (estaría bien delinquir en algún sueño). Y es en ese mínimo espacio de tiempo en que me he detenido en mis pensamientos cuando ocurre algo asombroso. El joven y Vila-Matas dejan de hablar. Vila-Matas continúa su camino en dirección a la plaza de Anaya y el joven camina en dirección contraria a la mía. Lleva la frente alta y su rostro es el de Vila-Matas. Pero está claro que no es él. El original sigue con paso cadencioso. En este punto del sueño nunca me atrevo a seguir el camino, ni siquiera a hablar con el joven usurpador de rostros. Busco la salida más fácil, bajo por Palominos y entro en la biblioteca de la facultad. Allí me siento tan a salvo que no recuerdo más allá de ese momento en mi sueño.

No he sabido nunca interpretar los sueños y a veces dudo de que los sueños puedan interpretarse. ¿Qué significarán las calles de Salamanca? ¿Por qué en Salamanca y no en Madrid? ¿Por qué el joven escritor le roba el rostro al maestro? ¿Significa eso el traspaso de saberes? En realidad no estoy segura de reconocer nunca en mi sueño al joven. Ya sé, de antemano, que también es escritor... En fin, para volverse loca intentando desentrañar el misterio.

De momento, antes del retorno al sueño, voy a hacer una escapada a la biblioteca, pediré prestado algún otro libro de Vila-Matas (aquí y en la vigilia sí que no me atrevo a robar nada) e intentaré entender un poco mi caótica y misteriosa mente a través de sus palabras. Solo algunas veces me creo todo lo que leo. Y cuanta más ficción haya en el texto, más crédula me vuelvo.

Tomo prestada del blog de Antón Castro esta foto. Por el sombrero y por la mueca a medio camino hacia una sonrisa.

21 de septiembre de 2010

Sunrise

Otro clásico contemporáneo es Ben Harper, cantante y músico de mi predilección. Considero música elegante casi toda la obra de Harper, pero especialmente esta pieza de una belleza magnánima.

Disfruta de esta música elegante:

19 de septiembre de 2010

Somos

Vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza.


Un amigo mío le desea a Labordeta un descanso en paz, que ya les dio caña cuando tuvo que hacerlo. Suscribo sus palabras y le homenajeo con una canción hermosa. Siempre recordaré su país en la mochila.




Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.

18 de septiembre de 2010

A vueltas con Diógenes



Cuando uno hace limpieza general en su casa, en su habitación o en sus cajones corre el peligro de quedarse atrapado, durante días, entre otras vidas que son las suyas y las de las personas que han hecho que sea lo que es. Tengo un amigo que lleva ordenando su despacho semanas. Pero queda irremediablemente atrapado por los papeles que guardó en él, por las cosas que pensó y anotó, por los folletos de las exposiciones a las que fue... Y no avanza. Y lo peor de todo es que piensa y repiensa si debe o no tirar tal o cual panfleto, este recorte de prensa o esta carpeta. ¿Qué es mejor: tirarlo todo con los ojos cerrados o, directamente no hacer limpieza?

Yo, que he estado estos últimos días reordenándolo todo, me he encontrado cosas sorprendentes que, a día de hoy, no habría creído conservar. Desde grabaciones de mi propia voz hasta grabaciones de voces ajenas, fotos de grupos heavies, folletos de festivales de música de hace años, chapas con la bandera republicana y cientos de textos. Textos con autoría conocida y otros que dudo si serán míos o de amigos. Por más que los leo una y otra vez no me reconozco en ellos. O al menos no reconozco a la posible escritora de ellos (yo misma, años atrás). Corro el riesgo de equivocarme y proclamarme su autora indiscutible o de abandonarlos por no conocer al verdadero escritor y perder definitivamente pequeñas piezas agradables de ser leídas, confusas a veces, pero merecedoras de un poco más de vida que la que les aguarda dentro de los surcos de los cedés que las contienen.

Ese es el peligro de la limpieza. Aparentemente parece que todo está perfecto, agradablemente recolocado. La habitación vuelve a respirar aliviada. Pero el que limpia sabe la verdad de todo esto: sabe que en lo más profundo todo sigue siendo un alegre caos de textos que no han hecho más que airearse un poco y volver a la oscuridad hasta que en un par de años vuelvan a desenterrarse. Bendito síndrome de Diógenes.

17 de septiembre de 2010

Clásicos contemporáneos /3

Esta vez es un clásico irlandés: The Chieftains y Sinéad O'Connor.

He tenido la mínima oportunidad de pasar cinco intensos días en Irlanda en toda mi vida. Sin embargo, es un país que parece que está ahí esperando por mí. Considero que la cultura irlandesa, en general, es elegante. También su música. Cuando es buena. La cantante Sinéad O'Connor trae paz y elegancia a nuestras vidas con su preciosa voz, y nos recuerda que hay lugares y experiencias maravillosas en un uso horario de tan sólo una hora menos.

16 de septiembre de 2010

Clásicos contemporáneos /2

Aunque me digan que soy muy joven para seguir a estos maravillosos cantantes, lo cierto es que una vez que los escuché, no soy capaz de vivir sin seguir escuchándolos. Esta canción pertenece al grupo de las músicas elegantes, de los clásicos contemporáneos que nos golpean y recuerdan de lo que los seres humanos somos capaces.

Esta canción se la dedico a (don) Emilio, que un día me dijo que le encantaba Silvio. Y también se la dedico a mi amiga Yolanda. Dos maestros sin parangón.

Citas /7


"La literatura no salva la vida, pero puede darle sentido"

Claudio Magris

15 de septiembre de 2010

Citas /6

"La literatura es lo esencial o no es nada"


Georges Bataille


14 de septiembre de 2010

Clásicos contemporáneos

Mi intención no es "luchar" en contra de las músicas elegantes que mi amigo Manuel lleva varios meses colgando en su blog. No, no. Esa no es mi intención. Mi intención es complementar, con mis músicas elegantes, las suyas.

Uno de mis pianistas favoritos. Conjuga juventud, estilo y clase. Un diez para Cullum

12 de septiembre de 2010

Lecturas y sueños

Leer el libro de notas o diario de un escritor incita, siempre, a la escritura. Aunque ésta sea tortuosa. Vila-Matas, del que me sorprende su humanidad –patada a los prejuicios y distancias ante el desconocimiento-, carga su dietario voluble de referencias literarias, filosóficas y culturales en general. También hay algo de música. Y la reiterada presencia de los textos de Kafka, que ha picado mi gusanillo lector y he vuelto a él como quien no lo ha leído nunca – el checo quedaba ya en el rincón casi olvidado de las lecturas de adolescencia-. Y Kafka reaparece más genial y brillante que en todas las referencias que leo de él. La ficción siempre supera a su crítica.

Kafka y Gregor Samsa, que son creador y creado, se me antojan la misma pieza en el entramado literario. Y parece que el narrador es el propio inconsciente de quien lo lee. Porque es ahí adonde van irremediablemente las palabras. Y de donde salen para cobrar vida de nuevo en el sueño.

Esperaba impaciente que mi sueño se plagara de imágenes que recrearan la historia del joven viajante y su hermana Grete, que intuyo que es más protagonista que el propio transformado. También esperaba que hubiera en mi sueño alguna alusión a los fantasmas del pasado que se han paseado por mi presente estos últimos días. Pero no. Más allá de todo lo esperado, el inconsciente me ha jugado una hermosa pasada. Enrique Vila-Matas transformado en palabras sutiles y en el juego a hacerse el encontradizo de todos los textos que uno quiere escribir, aparece en mi sueño y me contagia la inquietud del escritor que no debe dormir para no dejar escapar frases inolvidables.

21 de agosto de 2010

Providence, Rhode Island

Se me pasaron la infancia y la adolescencia sin Julio Verne. Ahora, echo de menos no haber hecho fantásticos viajes imaginarios alrededor del mundo y hacia las profundidades marinas. Lo añoro ahora que la no ficción intenta poner en mi imaginación una ciudad lejana, en la costa este estadounidense.

Sé, gracias a Google maps y a la televisión qué estados se sitúan en esa parte del mapa; y gracias a unas alumnas simpatiquísimas de Nueva Jersey, que la costa este es la más "guay". Allí están las colonias fundacionales; ahí están Nueva York, Nueva Jersey o Massachussets. Ahí está el progreso. En la costa este también está Diego.

Diego, compuesto a tercios: un tercio gallego, un tercio asturiano, un tercio universal. La universalidad le lleva a Providence y le impide las despedidas. ¡Tanta gente en tan pocos años! Diego se va. Se lleva su seseo, su impecable español mexicano apenas incorrupto por los años salmantinos, se lleva los lieder de Schubert, todos sus títulos académicos. Se va, pero no dice adiós. Admiro su valentía. No decir adiós es saberse universal. Habrá retornos y por eso no hay adioses, ¿para qué? El adiós suena a finales eternos, a hilos que se cortan irremediablemente. Prefiero leer las noticias que me escribe a distancias que ni siquiera puedo alcanzar a comprender. Kilómetros, diferencias horarias no son nada, porque no ha habido adiós. No le vi marcharse, así que no se ha ido. Diego sigue cerca, a unos pocos golpes de teclado. Un pestañeo y se viene hasta donde estoy, y me ofrece tortillas de maíz con queso, unos apuntes endiabladamente ilegibles y su corazón inerme que parece que sólo se hizo para amar.

En la distancia, como tantos otros años, como tantos otros amigos. A veces creo que las buenas amistades no sólo se nutren de visitas, sino también de distancias. El dolor de sentirse acompañado aun cuando las manos no acarician las manos, los hombros no están hechos para recibir las lágrimas.

Diego, me duele que estés lejos y la distancia de cuando estabas cerca. Pero los kilómetros son salvables. Hay un viento débil del camino que me recuerda que estás -donde sea-, y eso permite que esta amistad avance. A pesar de que hayas abandonado la literatura por la lengua. A pesar de las lágrimas. A pesar de todo.

20 de agosto de 2010

Citas /5


"El pasado late en mi interior como un segundo corazón"


John Banville, El mar


¿Verdaderamente puede llegar a resonar tanto dentro de nosotros el pasado? Ese segundo corazón del que habla Banville, me hace pensar en una segunda realidad: la del pasado. ¿Significa eso que somos lo que fuimos y lo que vamos construyendo, de manera separada? Pero, ¿no éramos la suma de todo ello?

13 de agosto de 2010

POETAS (5)/ Un haiku para Manuel

Así debería ser la vida, tan sencilla como un haiku.
La mayoría de las veces es así de compleja:


Cielo claro.
Por el camino por el que vine
vuelvo.

Gitoku

12 de agosto de 2010

POETAS (4)

(4) ALBERTO CARPIO

Sevilla, 1983


Otro tiempo, I

Another time has other lives to live
Auden


Lisboa prometía poemas de Pessoa,
encantos de otro tiempo, niebla y sueños,
Lisboa prometía.

Pero qué haremos en el mundo ahora
que es tan real Lisboa
que están sucias sus calles,
ahora que ya es tan real Lisboa
que Pessoa es un trozo de metal.

No hay más, es todo,
la llanura infinita nos atrapa.
El destello en la noche
sólo era eso, tanto como eso.
Lisboa estará siempre muy lejos de Lisboa.


11 de agosto de 2010

POETAS (3)

No tienen especialmente que ver con ella, sino con el universo amante entero, pero se los dedico a C., porque hoy cumple años. Felicidades. Nos vemos en P.L.

(3) AMALIA BAUTISTA

Madrid, 1962

La torre

Hagamos una torre de minutos,
apilemos los ratos que hemos podido vernos,
hablarnos, sonreírnos, hacernos el amor, acariciarnos
hasta el fondo del alma.
Vamos a amontonar con cuidado infinito,
para que no se caigan,
esos segundos de alegría limpia
que nos dieron la paz y las lágrimas dulces.
Construyamos un frágil rascacielos
que centellee al sol y resista las lluvias.
La torre alcanzará las nubes.

Pero nunca alzaremos a su lado otra torre
con todos los minutos que no estuvimos juntos,
con los días perdidos más allá de los mares
y las noches pasadas abrazando otros cuerpos.
Sería insoportable contemplar esa torre.
Daría varias veces la vuelta al universo.




Duda

Pasado el tiempo,
los amantes perfectos se preguntan
si ellos hacían el amor
o si el amor los hizo.

Y los deshizo.


10 de agosto de 2010

POETAS (2)


(2) JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS

Salamanca, 1964

You light up my life

Aristóteles dice: un cuerpo bello
debe ser percibido en su totalidad.
Así te vi llegar esta mañana.
Venías de correr una hora en bici
por la orilla del río. Te duchaste.
Estuvimos nadando juntos. Varios
largos en la piscina transparente.
Nos amamos después, enamorados
de ser distintos y de ser iguales.
Por la tarde estudiabas o leías.
Te vi algunos instantes. Pero ahora
que duermes a mi lado respirando
desnudo en el calor de junio, a oscuras,
creo que el filósofo no se refiere
sólo a la epifanía en el espacio,
al golpe único de la materia,
sino también al cuerpo hecho de tiempo,
a la suma sencilla de momentos
que queda para siempre en el registro
general de los días de este mundo.
Aristóteles dice: un cuerpo bello
debe ser percibido en su totalidad.

9 de agosto de 2010

POETAS (1)

Parece que el verano está hecho irremediablemente para beber cerveza y para la lectura. Quizás deba rectificar por los abstemios. Lo que desde luego es imperdonable es un verano sin libros.

En estas tardes agostadas por el calor, sólo el aire acondicionado, la bebida y la lectura refrescan. Con el frescor desbordante de estos poetas que rescato de la memoria y de las estanterías quiero conjurar la asfixia real y la figurada. Quiero dar un respiro. Y que el sosiego llegue hasta a los más apocalípticos.

(1) MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

Valladolid, 1967.


Besémonos, cordero, flor de lana,
hagamos, deshagamos la madeja
que va de ombligo a ombligo hasta el comienzo
redondo y empapado de mi vientre,
juguemos a tocarnos como niños.
Prometo no gritar si me embadurnas
la cara y los pezones con el barro
que excretas y alimentas y enrojeces.
No diré que te temo si te escucho
llamarme con voz ronca e imposible
en lengua parecida al esperanto,
no estaré sorprendida de belleza
si te veo tan hermoso cada vez,
haré como si no te conociese,
descubrámonos juntos, iniciemos
el viaje por la noche y sus contornos.
Podemos dibujar sobre la espalda
el mapa del deseo en signos chinos,
que sea la saliva nuestra tinta
para atraer de nuevo a las mareas.
Soñemos sueños de cartografía
orgánica y corpórea en el deshielo.

8 de agosto de 2010

Citas /4

"Cada hombre contiene varios hombres en su interior, y la mayoría de nosotros saltamos de uno a otro sin saber jamás quiénes somos"


Paul Auster, Brooklyn Follies

... yo a eso le llamaba doble personalidad, "gaussismo" e incluso bipolaridad. Me encanta la definición de Auster: ser uno y ser muchos.

7 de agosto de 2010

¿Cuándo nace la conciencia ecológica?

Me gusta pensar a menudo en la educación. En cómo somos educados y en cómo educamos, con nuestro modelo, a los pequeños y a los mayores que nos rodean. También pienso en si es posible reeducar a las personas, desechar las conductas negativas aprendidas en la infancia y reemplazarlas por hábitos más saludables. A veces llego a dudar que eso sea posible. Creo que lo que aprendemos en nuestra primera infancia se imprime en nuestro carácter y éste varia poco, puesto que termina de desarrollarse muy tempranamente. No somos más que la suma de nuestras cualidades y las circunstancias en las que éstas se fueron forjando. Y los estudios más recientes afirman que desde que somos fetos comenzamos a forjar nuestro carácter y siendo relativamente pequeños terminamos de desarrollarlo casi del todo. Cuando se trata de aspectos relacionados con la naturaleza y con la conciencia ecológica creo que es aún más difícil cambiar concepciones. Tengo la sensación de que la ecología y la sensibilización medioambiental se consideran una moda y no una necesidad. Aunque es cierto que se van apreciando cambios poco a poco. A medida que se va incluyendo la educación ambiental en los planes de estudio, se va creando una cierta conciencia ecológica.

En relación con esto, hay algo que aprendí en la infancia. Debía tener cinco o seis años y no recuerdo si me lo enseñaron en el colegio o fueron mis padres o alguno de los talleres de sensibilización a los que me llevaban a veces. El caso es que me dijeron que era muy peligroso tirar a la basura las anillas de plástico que enlazan las latas de bebida tal y como están una vez que les sacas el contenido. Había que recortar con tijeras todos los aritos de plástico y evitar huecos para impedir que las focas u otros animales pudieran quedar enganchadas dentro de ellos. Así me lo enseñaron y así he hecho desde entonces. Siempre. Y fue muy sencillo. Tan sencillo como cuando me dijeron que las pilas de botón tardaban en desintegrarse miles de años y que una sola podría contaminar toneladas de agua marina. Desde entonces, como los contenedores de pilas son muy escasos, acumulo en casa este tipo de pilas hasta que, por fin, las llevo a reciclar. Hay muchas acciones muy sencillas que se pueden llevar a cabo para no contaminar. Está en nuestra mano. Y en nuestra mano está que la conciencia ecológica nazca cada vez más temprano y a la vez pueda adquirirse a edades más avanzadas. La mejor forma de educar es ser modelo.

4 de agosto de 2010

Música de verano

No todos los veranos fueron igual. Hubo veranos de la infancia con las vaquillas del Gran Prix, piscinas hasta casi las 10 de la noche, cereales de chocolate, una coca-cola con tus padres en la terracita del barrio, las lluvias de estrellas del 12 de agosto en Cullera, las lluvias de estrellas del 12 de agosto en Ponte Ledesma, los campamentos en los que enamorarse y desenamorarse del mismo chico en menos de quince días, las bambas de mil colores, los veranos con cursos, los veranos con libros de lectura fresquitos, de los de Barco de Vapor; los veranos sin bicicletas, los veranos sin pueblos, los veranos con cumpleaños y sin amigos, porque todos estaban en el pueblo, aquéllos con abuelos, con novios, con amigos, enamorándome de pelirrojos, veranos salados por el agua del mar. Cuando los veranos eran verano.

Cada uno de aquellos veranos, al igual que éste y los que vendrán, tuvo una canción mítica. Cada una comparte una historia que sucedió o no. Ya no me acuerdo. Estamos en verano.

Allá por 1995...



Las zapatillas eran amarillas, a juego con la falda de flores que me regalaron para mi cumpleaños. Siempre la quería llevar, ¡era tan fresquita! Los veranos eran la mejor época del año: la piscina, la playa, mi cumpleaños, el calor... ¡y Juan Luis Guerra! Aquel verano, o alguno de los aledaños, en todas las piscinas del sur de Madrid los altavoces cantaban la bilirrubina. Recuerdo perfectamente ese verano porque alguien le grabó a mi padre una cassette con la "Bachata Rosa" de Guerra. Los viajes en coche, aunque no entendiera ninguna de sus letras, eran alegres, felices, siempre pensando en cuánto quedaría para llegar a la playa, a qué piscina nos llevarían ese domingo nuestros padres. A Antonio, un amigo de la infancia, le picó una abeja en la orilla de una piscina. Iba corriendo a tirarse en estilo bomba y... parada en seco. Gritito. Uff. Dolor procedente de la planta del pie. Enfermería. Antonio tuvo que estar una o dos horas sin bañarse (¡¡Dios mío, qué suplicio!!) y los demás nos compadecíamos de él y tratábamos de que lo pasara lo mejor posible jugando con él al "chúpate dos". Generosidad infantil.

Se acabó el verano y se acabó Juan Luis Guerra. El fin del verano siempre venía anunciado por El Corte Inglés y sus cortycoles. El fin del verano traía una especie de abulia generalizada en los chicos de mi edad. Las tardes previas a la vuelta al cole eran más largas que las anteriores, la casa olía al plástico del forro de los libros. Ya no había más Juan Luis Guerra. Y la bilirrubina quedó para las bodas, y los veranos nostálgicos.

No hay catástrofes en verano

Mi memoria siempre falla, a pesar de la cortedad de mi vida. Falla. Invento recuerdos y los creo vividos. Nunca recuerdo el nombre de un poeta leído en la oscuridad de una tarde de otoño. Me queda la impresión que sus versos dejaron en mí, pero tampoco recuerdo el poema. Hay uno en concreto, de María Ángeles Pérez López que recitó en alguna ocasión y me estremeció. Hablaba de un hombre y una mujer amándose a pesar de las noticias en la televisión, noticias de guerra, del desastre. Recuerdo vagamente ese poema; no sé de qué catástrofe hablaba ni si los personajes se amaban de verdad o se evadían de sus vidas con el roce de los cuerpos.

Hoy he recordado esos versos porque parece que el verano es como esos amantes que se abandonan al sexo a pesar de las catástrofes. El verano es un paréntesis, como el sexo. En verano no hay sufrimiento. Haití desolado no existe porque no nos lo enseñan en agosto. Pakistán está arrasado; las lluvias han tirado abajo un país de por sí mutilado. Dicen que lo han perdido todo, que sólo han salvado sus vidas. Y pensamos que sus vidas son como las nuestras, con nuestras catástrofes particulares. Se nos ha secado el corazón igual que lo hace la piel al sol que lo recubre. Decenas de países están en guerra y nosotros seguimos amándonos, es ley de vida, sobrevive el más fuerte. Fuerte por nacer en el norte. Es el azar. Y el azar ha querido que no haya catástrofes en nuestro verano burbuja. Tan solo el olvido.

2 de agosto de 2010

(Pervivencia de) los clásicos /7

MAX.-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!
MAX.-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO.-¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX.-España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO.-¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO.- ¿Y dónde está el espejo?
MAX.- En el fondo del vaso
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.


Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia.

30 de julio de 2010

Citas /3

"En la facultad tenemos cientos de clases en las que nos enseñan a combatir la muerte. Y ni una sola sobre cómo vivir".

Anatomía de Grey.

29 de julio de 2010

Desconectar

¿Qué hace alguien cuando no puede disfrutar de las vacaciones alejado de su vida rutinaria? ¿Cómo puede desconectar alguien en vacaciones si permanece en su ciudad, sigue viendo a las mismas personas, pasea por las mismas calles, se agota de calor? ¿Por qué los que nos quedamos, no hacemos como si no estuviéramos? Apagar teléfonos, despasear las calles de siempre, vaciarse un poco de la vida diaria para poder rellenarse en septiembre de sangre limpia y fuerzas nuevas.

No me gusta el verano.
Y Madrid en verano es odiosa. Quizás por eso no me guste. Porque sí me gusta el verano en Santiago o en Bilbao, y seguro que me encantaría el verano en Noruega. Aunque llueva allí con frecuencia.

¿Qué hacer cuando uno está atrapado entre las mismas paredes del año y escucha las mismas voces, y mantiene las mismas -o casi- conversaciones del año cuando el verano no forma parte del año?


Desconectar.


26 de julio de 2010

Adormilados

Ocurre, a veces, que las personas entramos en un sueño plácido que nos mantiene adormilados. Lo sabemos. Es imposible que no lo sepamos, porque nuestras constantes vitales cambian. La mayoría de las veces se nota porque andamos apáticos, enfadados, con sueño físico real que hace que nos durmamos por las esquinas más de lo normal. Quizá sea que nos encontramos bajos de ánimo, con la presión arterial o el azúcar por los suelos. O es posible que sea sólo psicológico: un agotamiento extraño que hace que no nos demos cuenta de las cosas. Darnos cuenta de que estamos adormilados es, al menos, un buen síntoma. Puede que eso vaya estrechamente ligado al cambio.

Cuando ayer, por fin, me serví una larga taza de café americano, fui consciente del adormilamiento veraniego en el que estaba sumida. Algo natural, común en algunas épocas del año. Cuando hoy el cuerpo me ha pedido el café de las cinco de la tarde después de meses sin café casero, me he dado cuenta de que estoy espabilándome de nuevo. Cambios importantes se vislumbran a mi alrededor. No quiero estar anestesiada cuando llegue el momento de afrontarlos.

12 de julio de 2010

La copa del mundo se viene a España

Siempre he demostrado mi pasión por Rafa Nadal, mi deportista favorito español. Su juego limpio, su saber hacer y saber estar en la pista, su elegancia, su nobleza y su humanidad son factores que hacen que lo considere uno de los mejores.

Ayer me di cuenta de que los chicos de la selección son todos ellos como un Rafa Nadal de veintitantas cabezas. Mantuvieron la calma y el juego limpio a pesar de los holandeses batalleros; demostraron cómo se juega al fútbol; recordaron a los amigos que se han ido... Fueron una piña. Y eso se notó. De repente, me di cuenta de que los deportes de equipo también tienen mérito. Y que la alegría es compartida porque todos nos sentimos un poquito parte del equipo.

La furia roja se extiende por España. Espero que muchos aprendan de su juego limpio y su humanidad.

11 de julio de 2010

Fútbol

Si España gana esta noche...

...seguirá habiendo crisis, paro y olas de calor.

Quizás refugiarse en el fútbol es como refugiarse en dios para desviar nuestras preocupaciones. Es como quien se engancha a Lost, a Faulkner o a Shakespeare. Refugiarse en el fútbol es refugiarse en una ficción, una fantasía, una ilusión. Es como quien se refugia en la utopía de la izquierda o de la derecha.

El fútbol, como todo lo que forma parte de la vida, no es más que una sucesión de ficciones e ilusiones cumplidas o frustradas. Por eso, creo que hay que vivirlas con plena conciencia de lo que nos traemos entre manos. Gane o pierda esta noche la selección, nuestra vida no va a cambiar ni un ápice.

5 de julio de 2010

Mensajes en una botella /3

Para C.



Le prometió que iría con ella a conocer sus islas.
Le prometió sonrisas en su tierra.
Le prometió una amistad hermosa a través de un poema en cuyos versos aparecían las palabras 'rojo', 'azul' y 'verde'.

Con el tiempo, se dio cuenta de que hay promesas que se cumplen y otras que no. La promesa de la amistad se cumple en cada visita, cada recuerdo de Chagall y cada reproducción de un cuadro del Museo del Prado o del Thyssen.

En cuanto al tiempo de las islas... aún está por llegar.

30 de junio de 2010

Mensaje en una botella /2


Ella, a veces, empleaba su tiempo en escribir poemas. Una vez escribió un verso célebre que él no pudo resistirse a tatuar en el brazo derecho. Quedaron unidos por ese verso, incluso cuando ambos ya habían huido para siempre y las manos estaban cerradas.

fuxe que doen as mans baleiras


Con el tiempo, las huidas dejaron de serlo y las manos comenzaron a abrirse poco a poco. Pero el tiempo ya había erosionado bastante. Era tarde para abrir el cuaderno de los poemas.

28 de junio de 2010

Mensajes en una botella /1


El joven se descubrió a sí mismo escribiendo -seguro que aquello le salía del inconsciente- una larga lista de pros y contras. Las listas no habían sido nunca su fuerte, y el tren seguía el traqueteo mientras las filas bajaban por las descompensadas columnas de lo positivo y lo negativo.
La lista de pros finalizaba así: "Sus pupilas dilatadas cuando me miraba a los ojos".

22 de junio de 2010

La bajona

Siempre me ha hecho gracia escuchar a mis amigos sevillanos hablar de 'la bajona' cuando se encontraban bajos de ánimo, con ese sentimiento que los ingleses llamaban spleen y al que, coloquialmente, nosotros le llamamos el bajón.

Hoy estoy de bajón. Con un bajón de esos que viene acompañado de dolor de cabeza, cansancio y lágrimas. También algo de rabia acumulada que sale hoy toda junta. Parece que es un sentimiento que estos días comparto con varias personas. ¿Todos los fines son así?

El caso es que mi colega y amigo Javi, de La Ciencia para todos, siempre que me ve, dice que tiendo a escribir desde la nostalgia, que mis posts tienden a la tristeza. Eso hace que asocie el "buenrollismo" a él. He aprendido de él a tomarme los bajones con otra filosofía, que sonreírle a la adversidad es mejor que regodearse en ella. Así que para animarme y animar a Manuel (CasaL), cuelgo esta tarde un poco de marcha.

Evitemos pensar en nuestros "días de gloria" hoy que parece que todo anda al revés:



P.D.: ¡Qué guapo está Bruce en este vídeo! Claro, es de sus gloriosos días de "Glory Days"

21 de junio de 2010

Ciudad de cristal

No sé por qué extraña razón hay libros que se nos privan desde dentro de nosotros mismos. Me explico. Hace exactamente dos años y medio, recibí como regalo el libro Ciudad de cristal, primero de la trilogía de Nueva York, del escritor Paul Auster. Por caprichos neuronales, cerebrales, sentimentales o ve tú a saber, los primeros intentos de acercamiento a esta novela fueron frustrados. No conseguía pasar de la segunda o tercera páginas.

Hay un sentimiento, que seguro que tú habrás sentido alguna vez, que es algo así como el remordimiento al no ser capaz de leer un libro que te han regalado. Además, cuando los intentos de lectura no son satisfactorios, piensas con rabia que el 'regalante' no te conoce nada y te enfadas mentalmente por ese motivo.

Yo creo que si el regalo te lo hace alguien que te quiere, acertará seguro, de alguna u otra manera. Y estoy convencida de que en algún momento siempre estarás preparado para leer cualquier libro. Bueno, siempre que el libro merezca la pena.

Y todo esto lo digo porque este fin de semana, tras una semana de lectura científica (¿Cómo le explico esto a un extraterrestre?) de la que os hablaré en breve, me apetecía desempolvar algo de lo antiguo que tengo aguardando a ser leído. Cogí este libro de Auster porque es finito y pretendía acabarlo en el fin de semana. El resultado del experimento de meter la mano en el baúl de los recuerdos literarios ha sido impresionante. Empecé a leerla como reto personal y la he terminado con pena. Y hacía mucho tiempo que no sentía esa nostalgia al terminar de leer algo realmente delicioso. Me consuela saber que de la trilogía tengo aún pendientes dos tercios más.

Ciudad de cristal es un experimento en sí misma. Es un juego de identidades y personajes, de nombres que se repiten. Es un juego quijotesco que no deja de mencionar la obra cervantina como una mera anécdota, pero que no es más que una autorreferencia maravillosa. Leer Ciudad de cristal es pasear por Nueva York con Cervantes de un brazo y Milton de otro. Es sentirse encerrado en un habitáculo oscuro y al mismo tiempo llenarse de la luz del cielo neoyorquino. Es toparse cara a cara con la soledad y, supongo que según los estados de ánimo, desear desesperadamente salir de ella.

Esto me habla de lo imprevisible que es la mente humana. Esa que un día no soporta algo y al día siguiente lo adora con locura. Siempre se ha dicho que del amor al odio va un paso. Y supongo que igual ocurre con el camino a la inversa. No hay que desechar lo que un día desechamos, sino estar abiertos al cambio. Eduard Punset (que también me tiene enganchada últimamente) siempre habla de que el ser humano es muy poco susceptible al cambio. Y que los animales o incluso la materia, cambian de estado sin perturbarse por ello. Habrá que practicar un poco y aprender del agua, que de los glaciares es capaz de volver a la atmósfera.

18 de junio de 2010

Adiós, José

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa"

José Saramago



Saramago, que pasó la vida atravesando la corriente del río, llega hoy a la otra margen.

Requiescat in pace

17 de junio de 2010

Finale

Finale es el término empleado en las composiciones musicales para hacer referencia a la pieza final de la misma.

Como toda buena obra musical que se precie, las obras que acometemos las personas tienen sus particulares finales. Hay algunos alegres, cargados de flautas dulces y percusión y otros finales lentos, tristes, llenos de pianos en tonos bajos. El compositor de cada obra es quien supongo (porque tampoco soy una experta en estos temas), resume la esencia de la obra compuesta en unos minutos que nos dejan el sabor dulce o amargo y que nos harán recordar para siempre una melodía. Al igual que el compositor, nosotros debemos componer el finale de nuestras pequeñas obras y hacerlo para que nos dejen un sabor dulce o amargo cuando las evoquemos en el futuro.

Yo ya estoy empezando a dar por finalizado este curso 2009-2010 que estrené con créditos iniciales de película. La impresión general de estos meses es positiva, de aprendizaje, de caer en la cuenta de lo incompletos que estamos. La vida, al igual que las composiciones musicales, es imperfecta. Creo que la esencia está en encontrar los instrumentos adecuados para que en la alegría o en la nostalgia nos sintamos bien dentro de ella. Para sentirme bien en mi vida yo necesito un violonchelo. Un violonchelo es la naturaleza de la madera, la resonancia (el eco de las montañas) de su caja, la sensualidad de las formas, el cariño de quien se deja querer y abrazar, la nostalgia de sus notas y la precisión en su elaboración. Y con mi violonchelo a la espalda, caminaré hasta encontrar, primero mi grupo de cámara y, finalmente la orquesta de nuestras vidas.

Feliz fin de concierto.

16 de junio de 2010

¿Hasta cuando el 36 en los calendarios?

No soy muy dada a hacer alardes de mi republicanismo. Quienes me conocen bien saben cuál es mi orientación política y no he dudado en hacerla saber muchas veces. Aunque, con los años y la crisis, la exaltación de la primera juventud, se ha ido convirtiendo en un posicionamiento más tranquilo. Con ciertas personas, para evitar conflictos, prefiero mantener el tema de la política al margen; y el círculo de personas de las que me rodeo ahora más también hace que me reserve algunas de mis opiniones.

Pero esta es mi casa. Y uno en su casa, tiene total libertad para expresar lo que opina y lo que siente:



A veces, desde un pensamiento abstracto y metafórico pienso, sobre todo cuando tengo en mente a Lorca (uno de tantos), en la riqueza de los suelos de este país. No entiendo mucho de agricultura, pero me da por pensar en la fertilidad que albergan tantos solares repletos de la genialidad, la vida y el brío republicanos. ¡Si al menos de esos suelos nacieran árboles del sentido común! Eso nos daría la voz de alarma para encontrar a tantas personas (y ahora sólo pienso en seres humanos, no en carnés de ningún partido político) víctimas del 36 y sus consecuencias. Julio de 1936 debería borrarse del calendario, igual que se borraron de la tierra tantos inocentes que murieron por ideales absurdos, que al fin y al cabo es lo que son todos los ideales si no se plantean desde la humanidad, la tolerancia y el sentido común.

Borrar el 36 del calendario. Y si permanece en él, que permanezcan todos los que desaparecieron desde entonces. Pero para ello, que exista el apoyo de las instituciones, que crezca un sentimiento colectivo de búsqueda del pasado, de reparación del dolor. Aunque llegue con retraso.

Una de las cosas que más me gustaron de Hamburgo fue la catedral de San Nicolás. En realidad, las ruinas de la catedral de San Nicolás. Una alemana me dijo: "No se ha reconstruido. Es un símbolo de la guerra, del desastre. Que cada mañana todos los hamburgueses sean conscientes del dolor de la mutilación". Un país mutilado y mutilador conserva una catedral mutilada. Y muchas otras ciudades alemanas mantienen restos de la masacre y piden perdón continuamente por ella. Eso les hizo crecer. Eso les hizo poder avanzar y enfrentarse al futuro con los ojos de quien ve de frente la muerte y es consciente de que la ha producido. Eso no es más que memoria histórica.

Yo echo de menos ese pedir perdón de este país. ¿A quién? se preguntarán algunos. Pues perdón a todos los españoles. Porque todos han sido y somos víctimas del horror. Creo que si un país que pide perdón al mundo es capaz de crecer tanto, también avanzará el que se pida perdón a sí mismo. Por arrancarse de cuajo la vida, la libertad, la genialidad, la inteligencia, la educación, la palabra...

10 de junio de 2010

Hasta el cuarenta de mayo...

Compañeras

El año pasado fue mi año de prácticas para convertirme en profesora. A pesar del mismo y de este año trabajando ya en un colegio, creo que me queda mucho de improvisación y mucho trabajo para sacar adelante. Me alegro. Espero seguir improvisando hasta que me jubile, porque si no, la magia de la enseñanza perdería un poco la chispa de la imprevisibilidad que a mí me gusta tanto.

Esta tarde me he reencontrado con dos de las profesoras del instituto donde hice las prácticas. Hemos quedado para preparar una sorpresa a otro profesor. Aunque el año pasado fueron algo así como unas maestras para mí, hoy he sentido que éramos las tres compañeras de oficio. El interés, la motivación, la sensibilidad hacia los seres humanos (a veces individuos, a secas) con los que tratamos a diario, o el cariño y la dedicación que le ponemos a nuestro trabajo, me dan una pista de lo que es formar parte de un gremio.

Hay otros profesores. Hay miles. Pero de los miles de profesores que hay, sé que a lo largo de mi vida laboral me toparé con pocos compañeros que verdaderamente lo sean. Los compañeros, etimológicamente, son los que comparten. Con C. y con R. yo comparto un modo de vivir la enseñanza que no todo el mundo posee. No creo que el nuestro sea el mejor, sino simplemente el que a mí me vale para vivir humanamente.

Ojalá en todos los ámbitos de la vida fuera tan fácil encontrar compañeros auténticos como lo son C. y R.

7 de junio de 2010

La muerte /Are you there?



Hoy ha muerto el padre de Pablo, un alumno. El jueves sufrió un infarto y estuvo más de una hora en parada. Durante el fin de semana ha estado postrado en una camilla de hospital recibiendo la visita de su familia. En un momento del fin de semana abrió los ojos porque le habían reducido la cantidad de sedantes, pero estaba hinchado: los riñones no le funcionaban.

Esta mañana, antes de que nos avisaran de que había muerto, he hablado con Pablo. Le he mirado a los ojos, y luego, rápidamente los he rehuido, no me atrevía a ayudarle a llevar el peso del dolor. Le he preguntado: "¿Qué tal está papá?". ¡Qué estúpida me siento ahora que pienso en la pregunta que le he hecho!. Tampoco sé siquiera por qué lo he hecho. No sé si ha sido mi conciencia, que me ha pedido a gritos que tratara de acompañarle en el dolor. No sé si ha sido la mera curiosidad. No sé si ha sido por no dejarle solo del todo en este día que se le estará haciendo largo como ningún otro de su vida. Todos sabíamos que se moriría. Creo que todos lo sabíamos excepto Pablo, que ha acudido a clase, ha hecho exámenes y ha sonreído a las bromas de los compañeros.

A las 12 de la mañana me han dado la noticia. Luego he tenido que irme y no sé si al final le han trasmitido la noticia en el cole o su madre ha esperado a que llegara a casa.

13 años, o quizás 14. 14 años con padre, y de ahora en adelante toda una vida sin él. ¿Cómo se vive cuando a uno le falta un padre? ¿Uno cambia radicalmente cuando a los 14 años pierde el referente masculino? ¿Cuál es la diferencia entre decir "soy huérfano" y no decirlo?

La muerte le ha llegado a Pablo con 14 años. Ha mirado a la muerte a los ojos. Y yo no he sido capaz de mirarle a él. La vida no le ha mirado a los ojos, y la muerte sí. Cuando la muerte llega inesperadamente, ¿los fantasmas de los muertos están ahí para cerrarnos los ojos y dejar que los descansemos? ¿Los fantasmas de los muertos nos traspasan el cuerpo y nos acompañan hasta que estamos listos para volver a afrontar la vida y mirarla a los ojos? A mí, esta mañana, el potencial fantasma del padre de Pablo no me ha dejado que lo mirara a los ojos. ¿Por qué? Ahora siento que quizás, antes de encontrar de frente la muerte, Pablo y yo debíamos habernos mirado a los ojos, haber mirado de frente a la vida.

5 de junio de 2010

Der Ring des Nibelungen



Para continuar con mis estudios de las últimas semanas sobre mitología nórdica y leyendas escandinavas, no hay mejor descanso del guerrero y toma de aire que la música de Wagner con su cabalgata de Valquirias.