19 de febrero de 2011

¿Facebook o un blog?

Llevo unos días intentando convencer a un amigo para que abra un blog. Recuerdo la semana que Elvira comenzó a escribir el suyo. Solía publicar más de una entrada el mismo día, estaba pletórica, alegre, con ganas de registrarlo y contarlo todo. Yo no quería desanimarla, por supuesto, pero como "bloguera veterana" sabía que su apasionamiento y su fervor no le durarían eternamente. Porque un blog es como un trabajo autoimpuesto. Un trabajo para nosotros y con nosotros, un regalo para el resto. Y todo trabajo lleva implícitas unas vacaciones. Aún así, yo animo a todo el mundo a que escriba un blog. Es un trabajo catártico, es un trabajo de autoconocimiento y de conocimiento del mundo. Pero a mi amigo Pablo, al que estoy intentando convencer de que escriba uno, le parece un trabajo duro. Me dice Pablo que un blog lleva mucho tiempo, y que bastante tiempo le quita ya Facebook.

Dichoso Facebook.

Hace unos meses conseguí "desengancharme" del todo. Poco a poco fui dejando de entrar, dejé de decirle a la gente que podía comunicarse conmigo a través de él, dejé las fotografías, dejé de publicar en el muro. Lo dejé del todo. Lo había cerrado. Pero la vuelta a la "vida social" universitaria, me ha devuelto a las redes sociales. Y me doy cuenta de que Pablo tiene razón. El Facebook me roba mucho tiempo. Tiempo precioso que le podría dedicar a este blog, que es más personal, que es una criatura a la que he ido alimentando durante casi tres años y que me ha dado más alegrías que Facebook. Porque en Falsirego soy anónima. Porque en Falsirego me permito la biografía y la ficción, la poesía, la actualidad, el amor y el desengaño, el desahogo, la catarsis, las metáforas que solo tú y yo entendemos. Y nadie está "obligado" a leer mis pensamientos. Ahora que estoy leyendo a Herzog, de Bellow, siento que los que escribimos un blog somos en cierto modo como ese personaje beloviano. Hacemos anotaciones mentales y garabateamos papeles, pensamos escribirle al mundo. Herzog escribe cartas. Yo escribo entradas. Pero en el fondo es lo mismo. Y no todo el mundo lo lee. Parece que Facebook sí lo lee todo el mundo. Facebook nos expone y nos impone. El blog nos libera.

Quizás elimine mi cuenta de Facebook. O quizás no. Me he atado a él y no sé si podré desatarme. Aunque de cosas peores nos desenganchamos a diario.

El blog es nuestra válvula de escape. Lo decía Elvira cuando comenzó con esa cosita tan bonita que se llama "El Cascanueces". Y algo de eso también debe conocer C., que acaba de abrir hace nada otra preciosidad: Isabella y la maceta de albahaca, una referencia preciosa a un cuento medieval. El género que a mí tanto me gusta.

¿Por qué escribimos? ¿Por qué nos exhibimos? ¿Por qué Facebook? ¿Por qué un blog? A veces siento que mi propia vida me arrastra a escribir en Falsirego. Que tiene más sentido mi escritura desde aquí. Y tú me lees en silencio, y no recurres al "me gusta" facilón de Facebook. Me escribes un comentario, o no. Y puede que tu huella quede en la trastienda de mi blog. Espero que la mía también quede un poquito dentro de ti.

Si Pablo encuentra esa magia, pronto os presentaré el blog de otro amigo. O también es posible que la magia él la encuentre en los versos de un cantautor y en la luna que anoche se escondía entre las nubes.

16 de febrero de 2011

Impulsos

Es posible que los impulsos se produzcan, sobre todo, en momentos determinados de la vida de cada uno: la llamada no esperada (o desesperada), la declaración más inoportuna, la compra más arriesgada o el beso mejor robado suceden por impulsos.

Pero nunca nadie dijo que los impulsos dieran buenos resultados.

Se han terminado los exámenes y parece que el cerebro empieza a funcionar mejor, comienza a respirar, puede tomar decisiones.

Siempre he pensado que en periodos de exámenes, los trenes que llevan a la facultad van sobrecargados de inteligencia que brota a borbotones. Uno cree que su cerebro está paralizado, pero en época de exámenes es cuando se piensa con más claridad. O eso creo ahora que ya han pasado esos días. Millones de neuronas flotan entre los vagones. Miles de ojos circulan ávidos entre apuntes y las manos se apresuran a subrayar, a calcular, a teclear.

Pero terminan los exámenes y el cerebro se paraliza de golpe. Y la vida de rutina se transforma en vida impulsiva. Las decisiones se toman sin apenas uno darse cuenta. Un momento se piensa en algo, al momento siguiente se hace y dos minutos después ya hay arrepentimiento. A veces son útiles los impulsos. A veces se consigue con ellos lo que uno llevaba tiempo planteándose hacer. Pero hay impulsos que lo cambian todo. Impulsos propios causan daños ajenos. Pero posiblemente no seríamos quienes somos si no nos moviéramos por impulsos.

Esta vez el impulso fue el erróneo. El daño se hizo. Pero quedan muchos días para arreglar el entuerto. Espero que me den ese tiempo. Quizás tenga que esperar a los exámenes de junio. Es posible que para entonces un segundo impulso arregle el primero.

14 de febrero de 2011

"Y yo no soy racista, pero..."

Tengo miedo a un tipo de discurso que está comenzando a ser muy común.

Es un discurso violento que ataca directamente al colectivo inmigrante -del país que sea- que vive en España y se sirve de los medios de comunicación y del populismo para fundamentarse. Toma como base las noticias y los casos de violencia o criminalidad que puedan producirse por personas de otros países y los generalizan hasta acabar por escucharse de boca de españoles 'tolerantes' frases del tipo: "Si estos vienen a España, que vengan a trabajar, no a hacer el vago. Si no, que se vayan a su (p***) país" -eso cuando directamente no se oye que vienen a quitarnos el trabajo-. Y cuando algún inmigrante causa algún suceso negativo, estas frases se oyen aún más. Y yo tengo miedo a la violencia que se genera y a los ataques que se producen hacia colectivos enteros que no tienen ninguna culpa de estos sucesos aislados. Mi punto de vista es éste: si un español comete alguno de estos actos y queremos recriminarlo, llenos de ira lo mandamos "a la mierda", porque ya está en su país. ¿Por qué entonces recurrir a las banderas, a las fronteras, a los países, para lanzar nuestro castigo a las personas que no están en su lugar de origen? Creo que porque la sociedad nos ha enseñado a ser racistas. Y lo somos incluso con nosotros mismos, porque la brasileña que no tiene otro recurso para subsistir que prostituirse es "una puta que podría quedarse en su país", pero al último futbolista brasileño que se ha puesto de moda lo tiene que contratar el mejor equipo de fútbol español "y pagarle un sueldo a su medida, que para eso mete muchos goles".

La guinda del pastel de estos ataques hacia el inmigrante pobre es tan común como el propio ataque: "Y que conste que yo no soy racista, pero gente así me hace serlo..."

Muchas veces deseo que no existan las divisiones regionales ni económicas. Que todos sintamos que formamos parte de un mismo todo en el que en el fondo no hay diferencias de ningún tipo. No me entra en la cabeza cómo los nacionalistas españoles que reniegan de la independencia de las "periferias", no pueden aceptar del mismo modo que la gente que llega de fuera, es tan parte ya de nosotros como nosotros mismos.

11 de febrero de 2011

¿Cómo estudiar la literatura?

Para responder a la pregunta del título, deberíamos hacernos antes otra pregunta fundamental: "¿Qué es literatura?". Ante esa pregunta, catedráticos, críticos y estudiosos de las letras tendrán mucho que decir. Porque en general a las personas nos gusta mucho establecer verdades absolutas y canónicas sobre lo que nosotros creemos que son las cosas. A mí antes me interesaba mucho esta discusión acerca de la literatura como arte, como estudio, su historia, las corrientes de crítica y teoría literarias y todas estas cosas que siguen hirviendo en muchos círculos de la intelectualidad de algunas ciudades y universidades españolas. Pero ahora yo todo esto "me lo paso por el forro de la chamarra", como dice Marwan, un cantante que me gusta mucho. Y es que creo que la literatura no se puede describir, no se puede estudiar, no se debería sufrir. La literatura se disfruta y te hace feliz. Y una vez que tenemos eso claro, uno empieza a entender mejor las cosas. Para mí el mejor profesor de literatura es aquel que te descubre los secretos que él mismo ha descubierto en una obra que considera maestra, genial, universal. Si no reconozco ese brillo en los ojos, si no encuentro ese punto de pasión literaria ni percibo la motivación del enseñante, entonces estoy perdida. Y ahí es donde comienza toda la retahíla de pensamientos tristes sobre por qué estudio literatura, por qué tengo que sufrir la literatura o por qué hay que soportar a profesores que autodefinen mentalmente la labor de profesor de literatura como aquella persona que pide que leamos mucho pero que no nos transmite nada. ¿Y qué es al fin y al cabo la literatura sino la comunicación de algo -lo que sea- a través de las palabras, los ritmos, los silencios...?

Tras este durísimo periodo de exámenes en el que he tenido que 'estudiar' cinco literaturas diferentes (como si la literatura pudiera fragmentarse así, tan alegremente), he sacado en claro varias cosas. Primero, que uno sólo puede acercarse de lleno a un texto que ama y que ha conseguido pasar por el filtro de su propia subjetividad, es decir, a un texto que ha hecho suyo de algún modo. Segundo, que aunque es cierto que la literatura va siempre de la mano de la historia, de la pintura, de otras artes plásticas o visuales, de la sociología o de la economía -según el periodo en el que se concibiera cada texto-, lo central es lo que el texto te cuenta de todas estas cosas, lo que te mueve por dentro. Por eso, yo prescindiría de etiquetas. Por eso disfruto tanto de la literatura medieval, porque se mete toda dentro de un saco, se olvida uno de etiquetar el estilo o la corriente a la que pertenece cada obra y uno se pierde tratando de averiguar qué quisieron transmitir los escritores de aquel momento. Con la literatura de los siglos XIX y XX, por ejemplo, uno tiene que tener muy claras todas las etiquetas y colocar cada pieza en un cajón. Y cuidado con confundir realismo con naturalismo, la técnica cubista con la del collage. Por último, la literatura no se estudia. La literatura se la lees a un amigo en voz alta, la literatura imprime en tu subconsciente impresiones que acaban conformando un poco tu forma de ser, la literatura se bebe con los ojos y con la mente... Pero la literatura no se estudia. Así que, tras el momento epifánico de este final de exámenes, estoy perdida ante el próximo junio. Si la literatura no se estudia pero me examinan de ella, ¿qué voy a hacer?

Lo único que me otorga un poco de paz es saber que con exámenes o sin ellos, con filologías o sin ellas, siempre habrá literatura, siempre habrá un poeta o un escritor creando para mí, siempre estarán los poetas o los escritores que llevan siglos creando para mí. Y, al igual que estos últimos días me he apasionado con la lectura sosegada de Kirmen Uribe por el puro placer de la lectura, espero que me sigan llegando textos tan magníficos -dentro o fuera del curriculum de Filología Inglesa de la UAM- y disfrutarlos. Y si algún día vuelvo a ser profesora, ya me buscaré el modo de transmitir literatura.

27 de enero de 2011

Las fotos de N.

Viene de aquí


N. se había ido, pero había dejado olvidado su álbum de fotos del verano anterior. En ese verano aún no se conocían, así que se tomó la libertad de curiosear en el montón de imágenes tomadas desde los lugares más dispares: un rincón irreconocible del campus, la flamante nueva estación de cercanías de Sol o un balcón repleto de geranios donde le habría gustado también aparecer, a su lado.

De repente, se dio cuenta de que no tenían fotos juntos. Fue súbito, un rayito revelador que le hizo reconocer la escasa importancia que N. le dedicaba. N. clasificaba su vida en fotos, y todas las personas que eran importantes en ella aparecían retratadas a su lado en miles de pedazos de papel o píxeles de pantalla de ordenador. Ella, sin embargo, se sentía excluida del mundo fotográfico de N. y comenzó a originar una paranoia en torno a la idea de tener fotos con N. para poder empezar a sentirse parte también de él.

Se olvidó de Norah Jones y del té. Ahora sólo le interesaba el disparo adecuado, el momento feliz en el que sus sonrisas se compaginaran para crear un cuadro impresionista perfecto. Que desde fuera todo pareciera real, un amor puro visto desde la distancia. Al acercarse, el espectador se daría cuenta de las pinceladas que creaban la falsa sensación de unión. La pintura los separaba, lo suyo era artificial.

Miró en la pared de Lorca y no reconoció nada de sí misma ni en el mapa de América del Sur ni en la mirada feliz del poeta granadino. Se miró las manos, las muñecas, los brazos y tampoco reconoció nada de sí misma en ellos. Quizás N. la estaba anulando sin él mismo saberlo, tan ajeno como siempre a su presencia. Recordó una vez más a Góngora, pero le daba pereza pensar, la ignorancia hace más felices a las personas.

Buscó el sillón adecuado y la ventana por la que entraban más rayos de sol. Cerró los ojos frente a los cristales y durmió para olvidar el trozo de vida que se le escapaba entre los tés de N.

23 de enero de 2011

Lenguas indo-europeas

Como sabrás, los lingüistas clasifican las lenguas igual que los botánicos clasifican las flores. Los lingüistas buscan los rasgos característicos de las lenguas e intentan agruparlas por familias y a veces, incluso, tratan de buscarle el antepasado común a ese grupo de lenguas: la madre de la que proceden. El caso de la española es sencillo. Sus hermanas están próximas a ella geográficamente, y se conoce la madre de todas ellas: el latín. Hay otras lenguas, como la inglesa o la alemana, también emparentadas entre sí, de cuya madre no quedan testimonios escritos, por lo que se tiene que reconstruir a base de textos muy antiguos en inglés, en alemán o en holandés (entre otras). Así ocurre con todas las lenguas que se hablan en Europa. Todas están agrupadas en familias que proceden de otra lengua común. A la lengua "abuela" de la mayoría de lenguas europeas y de Asia occidental se le ha llamado protoindoeuropeo y es una reconstrucción ficticia de lo que se hablaría al principio de la historia hablada de Europa.

Sin embargo, ocurre algo muy curioso con tres lenguas europeas: el euskera, el finés y el húngaro (y variedades afines de éstas últimas) no pertenecen a la familia indo-europea. El finés y el húngaro están emparentadas entre sí, pero el euskera campa independiente, solo, a sus anchas, por el amplio campo de las familias lingüísticas. No se conoce con certeza el parentesco del euskera, aunque hay muchas hipótesis sobre su origen, pero sigue siendo el gran misterio de la clasificación lingüística europea.

Así que nos encontramos con que un país como España, tan pequeñito, considerado como el fin del mundo conocido hace no demasiados siglos, es una joya lingüística. No solo por contar con tres lenguas diferentes de la familia latina, sino por haber mantenido, en un rinconcito del Cantábrico, un idioma que es un misterio, un tesoro lingüístico. Lo triste es que haya personas que no sepan esto y que no acepten el uso público de estas lenguas y se dediquen a criticar las medidas del gobierno por dar cabida a todas ellas en el Senado. ¿Es que no se dan cuenta de que si no se lucha por el idioma propio puede terminar perdiéndose? Habrá quien piense que es ridículo el plurilingüismo del Senado, es posible que se considere ridícula a la persona que habla en euskera y a quien hay que traducir al castellano, pero esa persona está luchando por un bien cultural, igual que todos los que salieron a la calle este verano para luchar por el "bien cultural" de la tauromaquia. La diferencia es que las lenguas nos enriquecen, mientras que la tauromaquia... no.

Considerémonos afortunados, como nación, por la riqueza lingüística que parece que no sabemos apreciar. Enorgullezcámonos por nuestro patrimonio cultural inmaterial. Abracemos la comunión de las lenguas y aceptemos, con tolerancia, que nuestro país es un país muy heterogéneo, un mosaico cultural plural. Sin rivalidades. Dejando al margen la política y la economía por un segundo. Centrándonos en lo que, por ser diferente, nos hace ricos.

A veces está bien dejar de racionalizarlo todo, dejar de entenderlo todo y dejarnos llevar por la belleza de las lenguas, nuestra herramienta primera para enfrentar la realidad que nos rodea:

22 de enero de 2011

Un poco de silencio para encontrarse

Empezó a escuchar a Norah Jones, porque N. escuchaba a Norah Jones. También le dio por tomar más té del que normalmente bebía; decía que era porque le relajaba los nervios, pero lo hacía porque se enteró de que a N. le encantaba el té. Aprendió a diferenciar las canciones de Jones, aunque al principio pensaba que todas eran la misma, y encontró los matices, al igual que en los tés: el negro y el rojo eran semejantes, pero no tenían nada que ver.

Dejó de leer a los escritores españoles. Y las traducciones al español de los escritores extranjeros. Entró en la elite de lectores de literatura en versión original. Y en la de espectadores de películas sin doblaje. Comenzó a balbucir palabras en otros idiomas: eran intentos frustrados de alcanzar una especie de babel mental. Se dio cuenta de que esto último era demasiado. Así que decidió pararse un poco y reflexionar. Compró una postal de Federico García Lorca y la colgó en la pared de su despacho, al lado del calendario y del mapa de América del Sur. El brazo de Lorca rozaba levemente la costa chilena. Sonrió ante la posibilidad de un chileno lorquiano o un Lorca chileno. Luego se atrevió a tapar la silueta de Chile para hacer argentino a Lorca. Y allí estaba, en pleno centro de Argentina, que era Córdoba. Pensó: "¿qué más da la Alhambra que la Mezquita? Ahí Lorca está como en casa." Y lo imaginó diciendo "che" y "vos" y volvió a sonreír.

Dejó de pensar por un momento. Le entraron ganas de volver a leer a los escritores españoles. Pensó que empezaría con Góngora y si no se echaba atrás, ya podría con todo.

Volvió a pensar en N.
Después le vinieron a la cabeza unos versos:


"Llegó todo el lugar, y despedido,
casta Venus, que el lecho ha previenido
de las plumas que baten más süaves
en su volante carro blancas aves,
los novios entra en dura no estacada:
que, siendo Amor una deidad alada,
bien previno la hija de la espuma
a batallas de amor campo de plumas."


Paró el reproductor de música, por el que salía la ácida voz de Norah. Pensó que el silencio en enero facilita la digestión cerebral. Y ahí se quedó, contemplando con cara de despiste la silueta de América, en silencio. Esperaba que la fotografía de Lorca le hablara y le revelara el misterio de su propia vida.

9 de enero de 2011

Aprender (6)

"Aprender es algo muy agradable no sólo para los filósofos, sino también para el resto de las personas por igual"

Aristóteles, Poética, IV



(Kandinsky, Composition VII, 1913)

6 de enero de 2011

Imágenes

La vida puede mirarse con muchos ojos. Y está claro que las personas, individualmente, tenemos unos ojos diferentes para cada ocasión y vemos el mundo con una luz distinta en cada momento. Atrapar los instantes y grabarlos en nuestra memoria con la luz que nosotros llevamos dentro en ese segundo es el mejor ejercicio para ir creando nuestro álbum interno de recuerdos. Luego, uno puede comparar sus imágenes del recuerdo con las fotografías que alguien le hizo mientras experimentaba ese trocito de vida. Entonces, las imágenes "reales" y las "imaginadas" se unen y nos enseñan a ver la vida de forma más amplia y más abierta. Eso sí, ¿cómo saber cuál es la imagen real y cuál la imaginada?

1 de enero de 2011

Te quiero

Siempre me he considerado una persona comunicativa, sincera y que, con frecuencia, expresa lo que siente. Sin embargo, me doy cuenta de que pocas veces digo "te quiero". Y no es que no quiera. Es posible que tenga miedo a decirlo. No sé muy bien miedo a qué, ni por qué debería eso ser miedo. Pero digo pocos "te quiero". A mi alrededor tampoco esa es la expresión que más oigo. Y cuando la oigo dicha y redicha, me parece que pierde el sentido. A lo mejor "te quiero" no se dice; simplemente se demuestra.

A lo que quiero llegar con la disertación sobre "decir o no decir" te quiero es a lo profundo del asunto. ¿Cómo queremos? Si es que queremos. ¿Cómo expresamos que queremos a alguien? Si es que queremos. ¿Se entera la persona a la que queremos que la queremos a pesar de no decirle "te quiero"? Yo, que soy una afortunada, me siento muy querida por mi gente (aunque esto suene a clan folklórico) y no sé muy bien explicar en qué se fundamenta ese querer. Soy querida y queriente. Y saber que estás ahí me hace feliz, me hace sentir querida.

Hoy comienza un año que será tan largo como nosotros queramos que sea, con toda la relatividad del tiempo en nuestras manos. Y deseo que en este año haya mucho amor. Porque con amor se combate el mal tiempo: la crisis económica y la de valores, la intolerancia de unos cuantos, la violencia, la muerte, el egoísmo, la soledad, la tormenta interna. Deseo que el amor de 2011 no sea sólo un amor fraternal, sexual o amistoso. Deseo que sea un amor al mundo: un amor que nos haga mejores personas, un amor que nos humanice, un amor que nos haga débiles y vulnerables; pero también fuertes y con las riendas de nuestra libertad. Deseo que haya amor al arte, amor a la vida, amor a uno mismo, amor a cada instante. Solo una vida de amor es una vida feliz. Y solo si nos sentimos queridos, podemos avanzar con los ojos bien abiertos y una sonrisa grande y sincera.



Gracias por quererme.
Yo a ti también te quiero.

31 de diciembre de 2010

Fare thee well, friend

El fin de año no es una despedida. Tampoco es una bienvenida. Es una ligera pausa en la que la noche del día 31 se convierte en una fiesta, un motivo de celebración. Es un fin de acto: una escena nueva para representar. Aunque muchos de mis amigos dicen que el año -casi como ellos lo conocen- avanza por cursos académicos, yo sigo haciendo mis listas en estas fechas. Pienso en todo lo que me han traído los doce meses que ya agonizan, pienso en las personas que han ido de la mano conmigo en este camino, pienso en dos trozos de curso académico diferentes que corresponden al mismo año, pienso en los viajes que he hecho -los interiores y los exteriores-, pienso en las pequeñas peleas, en los reencuentros, en la gente que aparece y desaparece, en las marcas que el año nos hace sobre el cuerpo. Y me doy cuenta de que, aunque me niegue a aceptarlo, hay gente imprescindible y gente que no lo es tanto. Me doy cuenta de que hay sufrimiento real y sufrimiento relativo. Me doy cuenta de muchas cosas y solo lo hago en diciembre, nunca en junio, cuando acaba el curso académico. Diciembre es el mes más alegre de todos, frío, prefacio de muchas cosas y también despedida de muchas otras. Como casi todos los finales, está cargado de sorpresas, de vuelcos de corazón, y yo siempre lo lleno de mucha felicidad. Que mi felicidad del mes de diciembre sea nuestra felicidad de 2011: redonda, completa, plena, pura. Pero una felicidad que pueda compartir contigo, que me acompañas de la mano, que apareces y desapareces, que peleas o te reencuentras conmigo. Contigo, con quien viajo, a quien beso, a quien abrazo, con quien canto, con quien comparto. Felicidad.
Y, por supuesto, mucha vida.

24 de diciembre de 2010

"Vida de paz"

No es que no me apetezca escribir.
No es que sea vaga.
No es que no tenga tiempo.

Es que Manuel Casal resume, como nadie, el deseo de vivir una "vida de paz", consciente, a diario, y no solo hoy por ser 24. Así que te remito a su blog, para que leas una felicitación hermosa y también tú sientas de verdad ese espíritu que llaman navideño y que debería extenderse a todos los meses del año.

Pincha aquí para leer Vida de Paz

20 de diciembre de 2010

Con Sabina, caminar hacia adelante

Letras de Sabina para aceptar la realidad. Y la voz de Ana Belén para mecerse en un sueño dulce.
Este diciembre está siendo más diciembre que nunca, y en un "buen diciembre" no podía faltar Sabina:

16 de diciembre de 2010

La muerte

Vivimos codo con codo con la muerte. Pero la muerte no nos sacude hasta que no nos llega diez días antes del día de Navidad y se lleva a una persona de 25 años llena de vitalidad.

Me he enterado hace nada de que un compañero de facultad de Salamanca ha fallecido a causa de una enfermedad terminal. Esa misma enfermedad le atravesó a otro compañero de facultad hace unos años y él sí la superó. Pero la vida es así de inoportuna. En un día feliz te arranca la sonrisa de un compañero, y de repente sientes que has perdido un poquito de lo que él te aportó. Es un sentimiento extraño cuando pierdes a un compañero. Es la segunda vez en mi corta vida que me ocurre esto y creo que cada vez duele más.

Estará en mi recuerdo siempre e intentaré vivir con tanta alegría como la que él desprendía.

13 de diciembre de 2010

Sobrepeso o cómo soltar lastre

El estado ideal es el estado minimalista.

Pero vivimos un barroquismo tardío donde lo minimalista no está de moda. A pesar de la crisis, apetece la sobrecarga. Ya no nos especializamos en nada, somos multifunción o multitarea. Cada vez cargamos con culpas mayores que no son nuestra culpa y no sabemos muy bien quién, pero hay alguien que hace que nos culpabilicemos por ciertas cosas que suceden. Vamos cargando nuestras espaldas con recuerdos amargos o dulces de aquellas personas que fuimos y nos gustaría seguir siendo, cuando lo natural es la evolución. Y literalmente, la obesidad y el sobrepeso se están convirtiendo en enfermedades crónicas del mundo ultradesarrollado. Acumulamos kilos igual que los niños de hoy acumulan juguetes en un rincón. Igual que las casas se llenan de pastillas de turrón en noviembre; pastillas que acabarán en febrero en la basura. Estamos aumentando el estrés en nuestros cuerpos: no hay descanso y parece que no nos preocupa.

Ha llegado el momento de soltar lastre. De ir quitándonos de todo lo que tenemos encima y no nos deja avanzar. Se aproxima un año nuevo y hay que entrar en él ligeros, como un bebé que nace y tiene todo por aprender. Tiremos a la basura todo lo que no nos sirve para nada. Digamos adiós a lo que nos impide seguir avanzando. Llega un año nuevo, y con cada año nuevo que se aproxima, aparece un diciembre de reflexión. Que este diciembre sirva para hacer listas. Pero esta vez hagamos la lista de lo que no queremos.

10 de diciembre de 2010

Un poco de música celta para estos días raros

A veces uno quiere decir muchas cosas, pero nada de lo que dice tiene sentido. Por eso, para días raros de muchas palabras y poco contenido, música. El silencio que precede a la música es mejor que la mejor literatura:

6 de diciembre de 2010

Renoir



Esto es solo una impresión de una tarde llena de impresionismo. Y los azules.

5 de diciembre de 2010

La belleza produce llanto

Una vez lloré en un concierto de Mozart. A veces lloro con los lieder de Schubert. Mucha de la música celta que escucho también hace que se me humedezcan los ojos. Recuerdo una gaita en Ortigueira. Y el arte en general. El adjetivo perfecto en el lugar adecuado; una pincelada de un tono un poco más ocre que nos deja enganchados a todo el cuadro; un personaje inmortal cuyo autor mata en un relato corto.

Hablan de que producir arte es un don. Pero también hay algo de gracia especial en quien se emociona con él. Están los que padecen el síndrome de Stendhal, que pueden incluso marearse o vomitar por el sentimiento de plenitud que les provoca la belleza.

Me alegro mucho de que la belleza no pase por mí y me deje indiferente. Porque la belleza produce mutaciones en nosotros. No somos los mismos tras haber pisado Florencia, Salamanca o la playa de las catedrales. No somos los mismos después de descubrir la poesía de Garcilaso o de Quevedo, la melodía de una cítara o el rostro de la persona que nos ha enamorado. Ojalá todo el mundo pueda experimentar este sentimiento: dejarse vencer por lo bello y ser feliz ahí dentro.

2 de diciembre de 2010

Las prisas

He estado fuera unos días y se me ha olvidado que Madrid es una ciudad de prisas. O quizás es la sociedad madrileña la apresurada. He pasado días de agobios continuos en los que me hacía falta pararme y disfrutar un poco de lo que tengo alrededor. Necesitaba cambiar de aires; desconectar. He estado en una ciudad y con una compañía que me han facilitado la tarea. También el clima frío de nieve espesa me ha ayudado a cambiar un poquito por dentro. A veces el lugar sí influye para cambiarnos el ánimo. Al volver, veo que todo sigue igual: mis compañeros son los mismos, los trabajos y libros que aguardan a ser terminados o leídos tampoco cambian, mi ambiente es el de siempre. Pero siento que hay algo distinto. Me relaciono sin prisas y miro la montaña de libros con apetito. He vuelto a recordar a los amigos de siempre y ellos también me han recordado a mí. Ahora vuelvo a escribir largos e-mails y aquí estoy, también dedicándole unos minutos a este rinconcito que había abandonado un poco.

Las prisas de Madrid me estaban haciendo un agujero dentro que me impedía ver las cosas de fuera. Y aunque sé que volver a la rutina es solo cuestión de días, me encantaría permanecer en este estado de calma dulce post-viaje para siempre. Un amigo dice que en el principio estaba el viaje: que el viaje es el origen de todo. Yo cada vez pienso más en su idea e intento ponerle nombre de ciudad. De momento, miro con asombro a la viajera que en un tren de corto recorrido y en un viaje de veinte minutos, saca su ordenador del maletín y comienza a aporrear sus teclas a la vez que lee un libro sobre prehistoria, o me asombro cuando veo a un niño de primaria haciendo sus deberes también en el tren. ¿Por qué las prisas? Si no hay nada como llegar a casa y, con toda la calma del mundo, sentarse en la mesa de estudio y dejar que sean nuestros dedos los que trabajen por nosotros.

26 de noviembre de 2010

Inmunizados contra el dolor

El dolor es una gripe pasajera más. Estamos familiarizados con él. El dolor, en todos los idiomas, de todos los colores y bajo todas las ideologías nos llega a través de las ondas y de la pantalla. Pero es un dolor que no duele. Cada día hay un atentado terrorista en el mundo. No es en el mundo que nosotros conocemos, hablo de Rabat, o de Tanzania, hablo de México. Cada día mueren cientos de personas de forma brutal. Y muchos de nosotros somos conscientes de ello. Pero no hay dolor para afrontarlos. Estamos inmunizados contra ese dolor terrible que causan las guerras y los déspotas. Estamos familiarizados con la muerte que nos llega desde miles de kilómetros. Por eso, ayer, mientras en España se repetía desde todos los medios que era el Día Mundial contra la Violencia contra las Mujeres, en el resto del mundo, no pasaba de ser un 25 de noviembre más: sin lazos, sin minutos de silencio, sin celebraciones. En todo el mundo, la primera causa de mortalidad de las mujeres por encima del cáncer o de las enfermedades cardiovasculares, es la violencia de género. Pero nosotros, el mundo en general, estamos tan familiarizados con ella, creemos que es tan nuestra que le dedicamos sólo un día al año o un mes en alguna cadena de televisión.

Hay que concienciarse de que el dolor existe. Por supuesto, no vayamos llorando por las esquinas pensando en la cantidad de personas que están siendo víctimas de un ataque violento, pero agradezcamos, desde nuestra posición privilegiada, que nosotros no sufrimos. Reivindiquemos que se haga visible el dolor. Porque el dolor existe, aunque a nosotros nunca nos haya dolido nada. Recapacitemos al menos un minuto al día sobre esto. Cuando uno se da cuenta de ello, creo que vive una vida que es más vida.

24 de noviembre de 2010

Decisiones

Madurar, hacerse mayor. Estos dos procesos significan una mayor implicación en la toma de decisiones. No nos damos cuenta, pero decidir es algo que hacemos a diario y en casi cualquier circunstancia. Nos pasamos la vida desechando unas variables y aceptando otras y las cosas, afortunadamente, no parece que nos vayan tan mal. Hay decisiones intrascendentes a primera vista pero que pueden abrirnos un sinfín de posibilidades. Otras, sin embargo, las tomamos con precaución, porque son difíciles, porque dudamos y tenemos miedo a las consecuencias. Pero no por eso dejamos de decidir continuamente. Lo primero que hacemos nada más despertarnos por la mañana es tomar la decisión de levantarnos o de zanganear unos minutitos más, aprovechando el calor de la manta. Y desde ese momento, empezamos a escribir la historia de nuestro día.

Ayer tomé una decisión casi intrascendente pero muy importante para mí. Y desde que lo hice, todo me favorece, la vida parece que se abre a mi paso y me ayuda a seguir adelante, sin mirar atrás, sin tiempo para poder arrepentirme de una decisión que, de momento, no es más que positiva. Espero que en unos meses, los resultados sigan siendo tan buenos y yo mantenga esta actitud positiva de miércoles por la tarde con lecturas chaucerianas.

20 de noviembre de 2010

"Las ecuaciones se me dan mejor que la felicidad"

Ayer vi a Elvira en la biblioteca. Me hizo ilusión encontrarla. Hacía un par de días que me había encontrado a Jorge y le había preguntado por ella. Ahí va, con su Magisterio a distancia, sus congresos de traducción y las clases en un colegio de secundaria. En los reencuentros breves uno intenta condensar la información para compartir lo máximo posible en el tiempo que los horarios de la rutina nos permiten. Así que en quince minutos tratamos de ponernos al día de nuestras vidas. Me habló de sus clases de inglés y de sus pequeños de primero de la ESO. Se emocionaba al hablar de uno de ellos, alumno con autismo que está muy interesado en los idiomas. Este niño aprende holandés por su cuenta y trata de traducir sus ideas a otros idiomas. Elvira me contaba que un día, de repente, le preguntó: "Profe, ¿y yo cómo puedo ser feliz?". Unos días más tarde, volvió al tema: "Las ecuaciones se me dan mejor que la felicidad". Emotivo y dramático al mismo tiempo. Parece que es una condición intrínseca de la infancia la felicidad. ¿Por qué un niño de doce años plantea en voz alta la pregunta que nosotros nos hacemos interiormente cada noche? ¿Las personas que padecen autismo son infelices?

Mi compañera Jasha, checa, dice que en su idioma hay un refrán que dice algo así: "La felicidad es como una mosca dorada. Nunca la ves, y no existe. Pero puede que un día la veas, entonces sí existe".

Espero que este niño y todos los niños del mundo encuentren alguna vez la mosca dorada. Todo el mundo tiene derecho a verla alguna vez en su vida.

(20 de noviembre. Día internacional de la Infancia)

18 de noviembre de 2010

Cuando el sueño puede más contigo que todas las cosas interesantes que tienes que hacer...

... es hora de descansar.

Eso también es vida.

Fluir de conocimiento. Todo permanece



¿Qué pasaría si el conocimiento se estancara y solo dispusieran de él unos cuantos privilegiados?
Eso ya pasaba hace siglos y parece que las sociedades evolucionaban más lentamente. La imprenta y otros medios de comunicación facilitaron ese flujo de sabiduría universal del que disfrutamos hoy en día. Sin anacronismos. Sin embargo, a veces da la sensación de que falta información, de que se nos cuentan las cosas a medias o mal; se disfraza la realidad con demagogia e hipocresía y nos llega en fragmentos que se nos presentan reales y no lo son. Me da miedo pensar en el modo en el que se nos manipula desde no sé muy bien qué asientos. Recibimos toneladas de información, sí. Pero, ¿es relevante? ¿Cómo aprender a gestionar todo lo que recibimos sin que la anti-realidad nos absorba y pensemos que somos conscientes de lo que pasa en el mundo cuando -de hecho- no lo somos?

Sé que en mis palabras de arriba mezclo indiscriminadamente información con conocimiento, pero lo hago porque considero que la información proporciona sabiduría y ésta libertad. ¿Somos realmente libres o por encima de nosotros hay un narrador que modifica nuestros pensamientos a su antojo? Si tal cosa ocurre, habrá que cargar contra ese narrador, que intuyo que es el sistema -sí, así de abstracto- y plantarle cara para evitar caer atrapados en una tela de araña en la que parece que a nuestro alrededor nada ocurre, nada cambia: todo permanece.

17 de noviembre de 2010

Hope

Hay un haz de esperanza en las hojas anaranjadas que nos regala el otoño.
La esperanza de la limpieza y la renovación. La esperanza del renacimiento y del volver a empezar.

¡Me encanta el otoño!

16 de noviembre de 2010

Ciudades

Si hiciéramos una lista de las diez ciudades preferidas por cualquier persona -al menos del mundo Occidental desde nuestro punto de vista: Europa, Australia, EEUU-, habría en primer lugar una ciudad que es la Ciudad. Con mayúsculas. Por antonomasia. Querida, deseada, soñada, imaginada, llorada, alabada, vista y revista en tantísimas ocasiones a través de la pantalla grande y de la chica, cantada, abrazada, homenajeada tantas veces, leída, recorrida a través de la literatura de Auster o de Martín-Gaite, poblada de personajes insólitos. La ciudad para la que todos los adjetivos que se nos puedan imaginar se quedan cortos es una ciudad a cuyos habitantes quiero hoy homenajear. Porque en la cocina de mi blog hay un pajarito que me dice que últimamente recibo muchas visitas desde allí. Para ellos y para cualquiera que alguna vez la haya soñado. Aquí está: New York. Con la añoranza sana de aquel que no conoce algo pero aún así lo desea desde bien dentro.

15 de noviembre de 2010

Amables colegas:

El lenguaje no es sexista. Los sexistas somos los hablantes. Posiblemente ya hubieras caído en ello hace tiempo, pero es importante plasmarlo por escrito -verba volant scripta manent- para ver la repercusión que tiene esto. El lenguaje es una herramienta potentísima que utilizamos como queremos. La mayoría de las veces la usamos simplemente para comunicarnos, pero en esos usos prácticos, la cargamos de elementos que nos permiten, a la vez que nos comunicamos, manejar a nuestro interlocutor. Hasta ahí todo claro.

El idioma, el lenguaje, la palabra se ha utilizado per saecula saeculorum como fuente de autoridad. Sobre todo desde los púlpitos. Y siempre se le dio mayor importancia a la palabra escrita -infalibilidad de las Escrituras- que a la palabra oral en ciertos ámbitos. Pero llegaron la radio y la televisión y la oralidad recuperó su valor, su estatus. Siempre he creído que oralmente uno comunica y que por escrito adoctrina. No sé, no sé... Ese no era el tema de la entrada de hoy. El caso es que a través de la oralidad, a través del uso real del idioma, a través de su manejo como herramienta eficaz de comunicación es por donde se empiezan a colar el sexismo o la intolerancia.

Esto es un "coñazo" y lo otro "cojonudo", "tu puta madre", "¡qué zorra la tía esa!", ese chaval es un "machote" y algunas expresiones más demuestran que el lenguaje es sexista. Pero ojo, que el discurso de izquierdas no nos lleve a engaño y empecemos a creer que decir "los alumnos", a secas, es sexismo del lenguaje. Eso forma parte de nuestra gramática universal. En español siempre se ha formado así el plural: masculino + femenino = masculino plural. Pero eso no quiere decir que el lenguaje sea sexista. Simplemente que seguimos el patrón latino de la formación del plural. Pero además hay que tener cuidado con los singulares no marcados genéricamente (esto es, los que no terminan en -a u -o, que en español son los morfemas flexivos que marcan género), para que no caigamos en la creación absurda de palabras que no tienen mucho sentido, como "miembra" o "policío". Igual que los adjetivos "amable", "alegre" o "feliz" no hacen concordancia de género, porque directamente no tienen marca para este valor gramatical, los sustantivos anteriores no tienen que hacerla.

Pero vivimos en la era de lo políticamente correcto y dirigirse públicamente a una audiencia mixta como "estimados oyentes" es síntoma de machismo lingüístico y ahora se recurre en la oralidad al "estimados y estimadas" y en el lenguaje escrito a cosas como "estimados/as" o incluso "estimad@s". Para evitar las barras y las arrobas y mantener la corrección política, tengo una profesora que cuando envía e-mails a sus compañeros de departamento, en los que se encuentran varones y mujeres, opta por la selección de vocabulario no marcada genéricamente. Así, con un "amables colegas" nadie se ofende, y todos y todas tan contentos y contentas.

14 de noviembre de 2010

La mandolina del compositor Vivaldi

Se me hace difícil entender una mañana de domingo sin varias cosas: tostadas calientes con mermelada de frambuesa, un café grande, la limpieza apresurada de la capa de polvo que se ha reposado tras días de trabajo en la mesa de estudio, el artículo de Elvira Lindo en El País, la resolución del crucigrama del mismo periódico, un vistazo por la ventana para sentir caer las gotitas de lluvia y -siempre, siempre- una pieza de música clásica que me recuerde los domingos de la infancia en los que la casa se llenaba del Amor Brujo de Falla.

Hoy la mandolina de Vivaldi, para mantener las costumbres de las mañanas de domingo. En el fondo, el domingo no es tan mal día como lo pintan:

12 de noviembre de 2010

9 de noviembre de 2010

La caída de los mitos, el renacer de realidades

Uno se siente bien cuando por fin se le caen los mitos y la realidad se le presenta tal cual es, sin máscaras, sin idealizaciones. Y como la realidad siempre supera a la ficción, es maravillosa la caída de los mitos y el ascenso a la vida inmaculada.

8 de noviembre de 2010

Sin tiempo

Las uvas de la ira están robándome los últimos días. Parece que sólo salgo del cascarón para reaccionar contra la visita del Papa y el alcalde de Valladolid. Y no. También quiero regalarte algo bonito. Una música elegante. Se hace rápido, llena el alma de paz y no deja en blanco el hueco del lunes. Disfruta de este fascinante grupo alemán de música folk y antigua. Se llaman Faun y llenan los lunes de la calma de las nubes. Como todo lo medieval, como toda buena melodía.

Feliz comienzo de semana:

6 de noviembre de 2010

Que Led Zeppelin bendiga este blog

Porque yo no voy a apuntarme a esta moda de sacar a Dios a la vida pública.

La religión se pasea por este país libremente, con total impunidad. La religión cristiana expresada mediante la institución eclesiástica y su jefe máximo andan a sus anchas en este país, y más desde que se está replanteando no seguir adelante con las reformas de la Ley de Libertad de Conciencia. Me parece una vergüenza.

El Papa viene a España. Fenomenal. Pero, ¿qué es eso de bendecir el Centro Internacional de Prensa de Santiago en un acto público? ¿Y qué hay del alcalde de Santiago que exhorta a los ciudadanos a que participen de las actividades religiosas programadas para el evento? ¿Por qué religión y Estado siguen estando unidos con lazos tan estrechos? ¿Es que todavía no nos hemos dado cuenta de que el feudalismo murió hace siglos? Lamentablemente, en España, Iglesia y Estado han ido de la mano desde siempre y cuando empezó a cambiarse esto durante la II República se trató al gobierno de rojo, infiel y hereje. Con Franco y los gobiernos posteriores no hicimos más que dar pasos de cangrejo. La religión no debe entrar en la vida pública. Los actos religiosos no deben pagarse con el dinero de los contribuyentes. La televisión pública no debe forzar a los espectadores a ver el evento. Y no pueden hacer que una opción como otra cualquiera sea la opción obligatoria por mantener una tradición.

España es un país que camina hacia la modernidad y va dando pasos hacia ella. Eso se nota en muchas de sus políticas. Pero en este punto, el gobierno se está cubriendo de gloria. Querrán también, los miembros del Parlamento, obtener la indulgencia plenaria. Para seguir actuando anti-humanamente. Si con un arrepentimiento final está todo solucionado, no me extraña que quienes presuman públicamente de buenos cristianos, se comporten como verdaderos demonios.

Yo para subir al cielo no quiero al Papa. Me conformo con la escalera de oro de Led Zeppelin.

5 de noviembre de 2010

Un poco de luz para estos días oscuros

O poesía callejera, para afrontar con belleza la realidad del día a día.

[pincha sobre "poesía callejera" y date una vuelta por Lavapiés poético].

4 de noviembre de 2010

¿Tú como gestionas tu adrenalina?

Por lo que se ha visto en las últimas semanas hay más de "un perfecto mierda" pululando alegremente por el círculo político, "cultural" y social. Esos "perfectos mierdas" que no saben criticar si no es agarrando un insulto y aplicándoselo al primero que se les ponga en el camino y no les caiga particularmente bien. Creo que hay problemas de fondo con estas personas. Puede que necesiten soltar la adrenalina por algún sitio. O quizás lo que les ocurra es que son tan perfectos mierdas, tan poca cosa, que necesitan recurrir al insulto fácil, a la grosería, a la falta de educación, a la intolerancia, a la inmoralidad... todo para conseguir sentirse más grandes personas. Unos venderán más ejemplares de sus memorias, otros recibirán la palmadita en la espalda del público elector y otros se sentirán encantados por recibir algunos miles de visitas más en Twitter. Unos se jactan de proxenetas, otros se ríen de la sensibilidad ajena y luego están esos que hablan por hablar, enseñan la podredumbre de sus almas a través de sus perfectos y ortodonciados dientes y hablan de la boca de los demás. Una vergüenza.

La pequeñez moral de estas personas se suple con su suprema estupidez. Y su necesidad de encontrarse en el ombligo del mundo hace que se vendan por un puñado de borreguiles secuaces que les ríen la gracia, sin darse cuenta -los últimos- de que se viene abajo el sistema de valores y no estamos más que propiciándolo mientras dejamos que sigan sentados en un sillón que es como el de nuestra casa, que se planten en nuestras pantallas y que dirijan un poco de nuestras vidas. Una vergüenza.

Algunos pensarán que es por soltar adrenalina. Los hay que hacen puenting para desestresarse de su vida. Otros rezan. Algunos practican deporte o van a un concierto de rock. Los inhumanos practican la inhumanidad. Y los que les ríen la gracia... esos creo que ni siquiera saben muy bien qué es lo que hacen.

¿Tú cómo sueltas adrenalina? Yo mañana me voy a un concierto de rock.

1 de noviembre de 2010

Elvira Lindo y la paciencia.

Elvira Lindo es una escritora a la que el público ha encasillado. Hace más de una década, su personaje dirigido a los jovencitos españoles le retribuyó éxito y reconocimiento en el mundo de la escritura. También le dio mucho dinero para dedicarse a seguir trabajando en lo que le gusta: el periodismo de calidad y la literatura desencasillada. Aún así, seguimos recordando a Lindo por sus "tintos de verano" y su Manolito de Carabanchel. Pero ya vamos siendo más los lectores que la apreciamos por sus lúcidas columnas del domingo y su literatura de calle, de carne y hueso.

Personalmente, considero a Elvira Lindo una autoridad. Considero que sabe de lo que habla cuando habla de algo. Se documenta. Es educada y usa un lenguaje directo que no daña. Ayer mismo, reconocía en su columna dominical que practicaba la autocensura y medía bien las palabras que empleaba, partiendo de la premisa de que todas las personas merecemos ser respetadas. Y en ese mismo artículo, hablaba Elvira del encasillamiento que sufrimos mujeres y otros sectores de la población que no nos ceñimos al canon de varón de clase media-alta blanco. Para alguien que ha sido encasillada por escritora de literatura infantil y peridista-humorista, ejercitar el "músculo de la paciencia", como ella misma lo llama, debe ser algo habitual, común, idiosincrático.

De personas pacientes como Elvira Lindo y que han sabido afrontar años de profesionalidad sin ceder a críticas absurdas que han llegado incluso a colocarla a la sombra de su marido, es de quien quiero aprender. Y de quien muchos deberían aprender. Esta semana le toca al alcalde de Valladolid, pero él es una simple encarnación de tantos otros hombres (varones y mujeres, esta vez) que pululan por esta sociedad sin una pizca de educación, sin elegancia, sin humanidad. Ojalá todos leyeran las palabras de Lindo:

EL CHISTE VERDE

¿Qué es lo que tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid? No lo sé, ni me interesa, como no me interesa lo que tiene en la cabeza tanta gente con la que a lo largo de los días ejercito mi paciencia, ese músculo que las mujeres, los negros, los homosexuales, los inmigrantes, los pobres, los judíos en según que sitios, los musulmanes en según que otros, y tantos seres humanos que por diversas razones se ven con frecuencia en condición de subordinados, ejercitan como si fueran deportistas de carreras de fondo. No quiero saber si el señor alcalde dijo lo que dijo porque piensa que las mujeres (las que no militan en su partido) alcanzan un puesto por méritos inconfesables o es que desde que asumió el cargo descubrió algo que vuelve humoristas a muchos políticos: que dijera lo que dijera siempre tendría micrófonos delante y unos cuantos pelotas dispuestos a reírle las gracias. No sé lo que tiene en la cabeza. Sé lo que dijo. También lo saben la señora De Cospedal y el señor Rajoy. De la señora De Cospedal, como de todas las mujeres que ostentan cargos en el PP, me decepciona que aun afeando las palabras de su compañero pase a perdonarlo en una misma frase. Debiera de saber la señora Cospedal que si a ella la respeta es por una razón mezquina: militan en el mismo partido. Los políticos españoles han conseguido que esa sea su razón suprema. En cuanto al señor Rajoy, ay. Qué malo es dejarse querer por aquellos que tan a menudo escupen por sus bocas la palabra maricón o zorra. Si el señor Rajoy hubiera cortado por lo sano este lamentable asunto animando a dicho alcalde a que abandonara el puesto, no hubiera provocado que en tantos foros acabaran riéndole la gracieta a este gran humorista de la taberna política. Pero Rajoy es ese hombre que tiene cosidas las manos dentro de los bolsillos y solo levanta los hombros de vez en cuando como diciendo "esto no va conmigo". Esa disculpa implícita concede razones tramposas a quien no está dispuesto a respetar la dignidad del adversario: la culpa de todo, dicen, la tiene Pajín, por incompetente. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿Haremos también chistes racistas con un negro si un día llega a ostentar un puesto y consideramos que no está suficientemente preparado? Hay personas que ante el comentario del señor alcalde se llevaron las manos a la cabeza. Será porque no leen determinadas columnas, no escuchan algunas tertulias o no son sensibles a la rabia que la presencia de las mujeres en la vida pública ha provocado en ciertos hombres, aplaudidos patéticamente por ciertas mujeres. Periodistas, columnistas y políticos, responsables de la pedagogía democrática, llevan trabajando durante años para que los gritos, los insultos, las alusiones al físico, la indumentaria, el origen de las personas o sus preferencias sexuales sean moneda corriente en la vida pública. Cuando los estudiantes de periodismo me preguntan si me someto a autocensura en estos artículos, respondo aquello que en principio no esperan oír: ¡claro que sí! Pienso dos veces lo que escribo, me arrepiento si he herido sin fundamento a alguien y no me fío de las personas que presumen de soltar lo primero que se les viene a la boca. Detesto la sinceridad patosa e hiriente. Escribo sometida a una norma estricta: todos los seres humanos tienen los mismos derechos. No vale sacarle los colores a un político de la derecha más rancia y celebrarle el chistecillo a Guerra cuando llama "mariposón" a Rajoy o a Blanco cuando habla de aquellos a los que se les ve "el plumero". Si fueron educados en otra España, que se reformen. Pueden aprender de muchos ancianos españoles que sin haber tenido estudios, tribuna desde la que ser escuchados, coches oficiales y una nube de pelotas a su alrededor, aprendieron aceleradamente lo que es la democracia. Hoy disfrutan de haber traído al mundo hijas independientes, han sabido aceptar la condición gay de algún hijo o nieto y han ensanchado en suma su tolerancia. Ahora muchos de ellos están asustados por cómo hablamos en las televisiones, por la grosería con la que escribimos, por la constante falta de respeto al buen gusto que demostramos con nuestras palabras. ¿Se merecen este espectáculo tan zafio? En el revuelo de comentarios críticos que siguieron a las declaraciones del señor alcalde se afirmaba que era la presencia de las mujeres en política la que venía provocando esta reacción furiosa. Tal vez sea lo más visible, pero no es el único sector que padece la burla de esos resentidos que no aceptan como iguales a los que son distintos de ellos. No hay mujer que en su vida no haya padecido la condescendencia masculina, no hay mujer que no haya tenido que soportar en el trabajo el dichoso diminutivo que aniña, no hay mujer que tenga un trabajo público que no haya sentido que se la juzgaba de manera distinta por serlo. La paciencia es el músculo más desarrollado de las mujeres. No sé qué tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid. Sé lo que dijo. Y no puedo evitar pensar que siendo, como este señor será, un defensor de la institución familiar, ¿no le dio vergüenza que un comentario tan soez llegara a oídos de sus hijos? Nuestros padres acostumbraban a echarnos del cuarto y a bajar la voz cuando iban a contar un chiste verde.

Elvira Lindo en El País, 31 de octubre de 2010.

31 de octubre de 2010

Gabilondo, un buen fichaje

Cuando lo nombraron ministro de Educación me alegré porque llegaban la filosofía y el pensamiento al gobierno. Me alegré porque llegaba la experiencia en el ámbito educativo a un ministerio tradicionalmente dado de lado por ser la política educativa una política transferida a las autonomías. Me hizo ilusión pensar que un rector universitario iba a tomar las decisiones del campo académico.

Tras año y medio al frente del Ministerio, al menos empiezo a notar que su presencia en debates y foros sobre educación es cada día mayor. Se le ve mucho por la televisión, se le escucha por la radio y lo que dice, convence. Porque él ha trabajado con estudiantes y sabe hacia dónde nos dirigimos. Se van produciendo cambios pequeños pero importantes y eso lanza luces de esperanza hacia el futuro de la enseñanza. Sobre todo de la enseñanza pública.

Escucharle sólo produce gozo. Esta mañana ha estado en el paraninfo de la Universidad de Salamanca (marco incomparable, como dirían los periodistas) dejándose entrevistar por toda una profesional de la radio, Montserrat Domínguez. Si se te ha escapado, ahí lo rescato para ti. Desde la lógica establece una filosofía completa de vida basada ante todo en la educación continua, en el trabajo y el esfuerzo y lo que me ha parecido más importante: trabajar desde el cariño para terminar amando el trabajo.

Volver

Citando el tango y a Almodóvar, vuelvo.

Hay cafés que se hacen esperar años, pero llegan y llenan tardes enteras. Hay cafés que en realidad son personas que te hacen pensar que sí, que no lo intuías, que de verdad el tiempo ha pasado por ti y has cambiado, pero que sin embargo sigue quedando algo imperturbable. Porque aunque la conversación quedó atrapada en la cadena de una bici a la entrada de la biblioteca hace siete años, la retomamos como si nada hubiera pasado. Como si hiciera un ratito nos hubieran enseñado a escribir haikus. En el fondo somos los mismos. En el fondo ayer nos redescubrimos. Al menos yo. Aparté unas horas a Steinbeck y dejé fluir la conversación de antaño. Soy la misma. Quizás con el barniz de Steinbeck y tantos otros que vinieron después de aquel Blas de Otero recomendado en las escaleras de la biblioteca. Ese verano aprendí a decir "desarraigo" y me regalaron un poema sobre Penélope. Después vinieron los grandes maestros: la literatura de canon. Y yo me fui haciendo entre Salamanca, Madrid y otros recovecos. Volvemos a Parla y nos nutrimos con el café de los años. Somos diferentes. Pero nada ha cambiado.


Gólgota

Dani Cerrato | Myspace Music Videos

30 de octubre de 2010

30 de octubre. Miguel Hernández. Los clásicos /9

Miguel Hernández es recurrente en este blog. Porque es un clásico. Dice Harold Bloom, autor del libro de ensayo sobre crítica literaria El canon occidental, que "los originales no son originales". Claro. Porque los autores originales que llegan a formar parte del canon (y para mí Hernández es un miembro merecedor de ese puesto), lo son porque bebieron de otros poetas. Otros poetas influyeron en ellos, o como el propio Bloom dice, los otros poetas los eligieron. Los muy creyentes, siguiendo esta idea del "elegido" hablan de que no son ellos los que eligen a Dios, sino Dios quien los elige a ellos. Bromeando un poco con este concepto, yo siempre digo que cuando voy por una librería no elijo yo los libros, sino que se dan dos acontecimientos o los libros me eligen a mí, o alguien elige por mí mis libros.

Volviendo a Miguel Hernández, y aprovechando que hoy en todas partes se habla de él, creo que a este excepcional poeta la originalidad le vino de sus lecturas. Porque siempre se ha hablado de que Hernández es un poeta autodidacta, pero lo cierto es que leyó mucho y a muy buenos poetas españoles y que fue así como nutrió su excelencia.

Este blog, que sólo tiene en común con Miguel Hernández que se va haciendo con palabras, ha sido elegido por la gracia del poeta de Orihuela. Y por eso hay recurrencia de su poesía en él. Hoy más que nunca, porque hace cien años que vino al mundo alguien con una sensibilidad y un don literario tan profundos, recordemos los versos del poeta.

El mar también elige
puertos donde reír
como los marineros.

El mar de los que son.

El mar también elige
puertos donde morir.
Como los marineros.

El mar de los que fueron.



Cancionero y romancero de ausencias, Miguel Hernández

26 de octubre de 2010

Rosa Parks

Es increíble lo bien que funcionan a veces nuestra memoria, nuestra mente y la red de relaciones que creamos entre ideas y recuerdos. A Rosa Parks, la señora que se negó a cederle su asiento a un blanco en un autobús en 1955, la veo cada día en el tren. El recorrido de la línea 4 del cercanías de Madrid es multirracial y cada día cientos de caras de personas de todas partes del cono Sur me miran desde el asiento que está frente al mío. Yo sonrío por dentro y me acuerdo de Rosa Parks porque fue una pionera y, en cierto modo, hizo posible hace 55 años que la normalidad llegase al transporte público. Es cierto que se han caído las barreras con respecto a la intolerancia racial, pero la mala educación mantiene de pie a embarazadas, ancianos y ancianas, niños o personas con alguna discapacidad física. Pero eso ya es otro cantar.

Aunque siento que vivo en una época en la que se respira más tolerancia que en los 50 estadounidenses, también es verdad que creo que aún hay que cambiar muchas cosas. Sigue habiendo un racismo flagrante y miremos hacia el lugar que miremos, veremos suspicacias, recelos e incluso desprecio contra nuestros conciudadanos extranjeros (y aquí hablo exclusivamente de los inmigrantes, los turistas no entrarían en ese grupo). Y eso ¡es tan despreciable!

A veces la sonrisa de la mañana se trueca en un destello de rabia e impotencia al saber que lo que a mí y a muchos otros nos parece tan natural en el tren, otros no aceptan en la clase de un colegio, en la consulta de un médico o en puestos de relativo poder. Pero ved a Obama, ahí está siguiendo la estela de Parks en un país que parece que lleva la delantera en la lucha por la igualdad racial. Sé que a nosotros aún nos queda mucho tiempo y trabajo para lograrlo, pero que podemos lograr cambios a pequeña escala. Sin ir más lejos, ayer estaba viendo un episodio de Anatomía de Grey, una serie estadounidense que suelen emitir en Cuatro con doblaje. Yo suelo adelantarme a las emisiones por internet y veo los capítulos en versión original con subtítulos en español. Mi sorpresa llegó ayer cuando observé cómo el doblaje de una de las doctoras, de origen afroamericano, transformaba el discurso en registro normal del personaje en un registro vulgar cargado de palabrotas o expresiones de la calle. Ese no era el estilo de lenguaje que la doctora empleaba. Y para alguien que no sepa algo de inglés, el traductor (esta vez sí es traidor, y con fines xenófobos) aprovechaba su condición de creador de palabras para mantener estereotipos ya pasados de moda sobre la raza. Una vergüenza. Si ese subtitulado hubiera estado bien hecho, se seguirían dando más pasos hacia la normalidad en lugar de estancarnos a mediados del siglo XX.

La lengua tiene poder. Y como llevamos viendo desde siempre, quien controla el idioma, controla el poder. Que cunda el ejemplo de Rosa Parks y se le dé a cada uno lo que le es propio e inviolable: la dignidad.

25 de octubre de 2010

Traductor, ¿traidor?

Nunca pensé que la vuelta a la universidad fuese a ser como está siendo. Yo me las deseaba felices, con poquito trabajo, aprovechándome de la sabiduría de mis eruditos profesores, relacionándome con mis pequeños compañeros de clase y jugando al mus en los descansos. Todo esto con la experiencia de quien ya ha pasado por esto antes. Pero no. Tener que hacer tantísimas asignaturas implica dedicarle muchísimo tiempo al estudio. Así que los descansos con naipes se han convertido en escapadas fugaces a la biblioteca para aprovechar los ratos muertos, la sabiduría de mis profesores eruditos deja un poco que desear en algunos de ellos y el trabajo se me amontona implacable con el consiguiente amontonamiento de estrés. Uff.

Una de las asignaturas que más trabajo me están dando es la de traducción de inglés al español. Pensé, en un principio, que sería un paseo. Pero estoy comprobando que es de las más duras. Requiere disciplina y trabajo diario. Hay que interpretar perfectamente los textos y modelar una versión de ellos en nuestro idioma. Pero a veces, para que suene más bonito y la sintaxis no sea un calco literal del inglés, uno tiene que saltarse palabras, desechar los chistes y juegos de palabras (o inventar otros) y darle mil vueltas a alguna palabrita que no tiene equivalente en español. Así que, aunque a veces el traductor mejore el texto original, sigo teniendo la sensación de que traiciona la idea del autor, que lo pasa por su filtro interpretativo y que otras posibles lecturas quedan ancladas al olvido. M. y Y. no opinan que el traductor sea un traidor, hablamos de esto hace poco tiempo, pero yo lo paso fatal cada vez que me pongo ante un nuevo texto -que siempre es un nuevo reto- y trato de desentrañar líos semánticos y gramaticales que el escritor o la escritora original plantó ahí para complicarnos un poco más el trabajo... Porque hay veces en las que uno conoce todas las palabras, pero no es capaz de entender un texto.

Estos son los intrincados caminos de la lengua..
Eso sí, aunque intrincados, siempre terminan siendo satisfactorios.

22 de octubre de 2010

Marta


Marta está un poco más cerca y aunque nunca lee este blog que una vez fue de las dos, le digo por aquí que saber que ella está cerca me produce muy buenas vibraciones, aunque tengamos un charco de por medio.

Con Marta llega un poco más de alegría.

¡Qué bien!

21 de octubre de 2010

Contigo

Ahora que parece que todo mi mundo empieza de nuevo a civilizarse (en el más puro estilo Mark Twain) me da otra vez por Sabina. No sé muy bien por qué, porque no he vuelto a él buscando cosas de antaño. Ha sido Sabina el que ha venido a mí de forma inesperada. Dos versos que llevo tarareando toda la semana, pero ayer no se lo dije a mi anónimo, por no hablar siempre de lo mismo.

No me esperes a las doce en el juzgado
no me digas volvamos a empezar.


Y los versos de la manzana, por supuesto, siempre esos versos maravillosos.

El blog de Elvira

Es otoño y hace frío, pero entras en el blog de Elvira y además de sentirte invadido por su espíritu europeo/viajero, te llega un calorcito agradable comparable al de un café con amigos, un libro leído en domingo junto a los rayos que entran por la ventana, o el crujir de las hojas del otoño. El blog de Elvira es como una casa abierta a todos donde lees y piensas qué razón tiene Elvira, cómo siente, cómo vive, cómo aprecia la vida Elvira.

Por eso vuelvo a cambiar el diseño del blog, porque fuera de casa hace frío y cuando entres, quiero que sientas también aquí un calorcito amigo: el de los abrazos, el café otoñal y las pantuflas de borrego.

20 de octubre de 2010

Cuando todo es uno y uno lo es todo.

Si me fuera posible, escribiría más. No tengo que darle explicaciones a nadie, pero se me escapa el tiempo de las manos y la recurrencia constante de las clases y los trenes no me deja un hueco para pararme y escribir algo nuevo.

Aún así, tengo ideas, quiero hablar sobre el libro de Javi, ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre?, que leí hace meses y del que quería hacer una alabanza. Sobre todo, a alguna de las preguntas que se hace el extraterrestre de la portada. Es cierto que actuamos, muchas veces, de forma irracional y no nos damos cuenta de ello. No se nos ocurriría hacernos esas preguntas, pero las leemos y cobran sentido en nuestra realidad. Y es que siempre hay alguien que, a pesar de todo su trabajo, puede reflexionar esas cosas y nos las pone delante, para que también nosotros pensemos en ellas.

También quería hablar de la obra de teatro La vida por delante, en la que actúa Concha Velasco y que me apasionó cuando la vi. Además de los actores y el texto en sí mismos, que son extraordinarios, me gustó encontrarme a una persona ciega a mi lado que pudo disfrutar de toda la obra más que muchos otros lograron hacerlo. Porque él usó sus cuatro sentidos y quienes los tenemos todos, a veces somos incapaces de emplearlos eficazmente.

Y por supuesto, llevo queriendo decir algo fundamental sobre Luis Tosar mucho tiempo. Quien me conozca sabrá que le he seguido desde que empezó. Me encanta por muchas razones y una de ellas es que es un actor sin parangón en el panorama del cine español actual. Dicen que está de moda porque empieza y termina el año con éxitos. Parece que ahora todos creen que España está de moda en cuanto a lo que a actores se refiere. Woody Allen afirmaba recientemente que los mejores actores de nuestro tiempo son españoles, y claro, él no podía ser tan bobo de dejarlos escapar, por eso crea una galería de personajes que adapta a nuestra Cruz y nuestros Bardem y Banderas. Pero Tosar no cruza aún el charco a lo grande. Porque como todos los buenos, es humilde y en su humildad protagoniza papeles para ennoblecer el tan denostado cine patrio. Y lo hace tan bien, que se sale. Y por eso dicen que está de moda. Pero, como todos los genios, no es que ahora Tosar esté de moda. No. Él siempre crea tendencia. Por, como decían en El País Semanal de este domingo, su mirada modulada y pensada para llegar al alma. Tosar habla con la voz y con los ojos. Eso lo convierte en un genio que llega a lo más profundo de nosotros y nos deja una huella imborrable de todos los papeles que encarna. Es un genio y, como genio, estará siempre de moda.

Todas estas cosas quería contaros en estos días. Acabo de cubrir tres entradas en una. Y aún me queda la sensación de que tengo muchas cosas por decir. Todo se vuelve uno, aunque de cada uno podría decir cientos de cosas más.

Iré soltando más gotitas poco a poco. Entre trenes y clases.

17 de octubre de 2010

Citas/10 Nacionalismos

"De noche nos detuvimos ante la catedral, cuyas puntas resplandecían con fulgores mágicos a la luz de la luna. Milagros tan cautivadores, ¿pertenecían todavía a una "patria"? ¿No nos pertenecían a todos?"

Stefan Zweig, El mundo de ayer. Memorias de un europeo
El que espera, ¿desespera?

14 de octubre de 2010

¿De qué estamos hechos?

Ciencia

Las mismas disciplinas que envían al hombre a la luna y destruyen grandes porciones de humanidad por la simple adquisición de poder y supremacía del ser humano, son las que han sacado del interior de la tierra a treinta y tres chilenos que no aspiran a la fama o la gloria, porque no son artistas, ellos simplemente son personas, supervivientes, trabajadores...

Aunque la vuelta a la vida será difícil, volverán a ver la luz del sol y a la gente que más quieren, el mejor regalo del que nadie nos puede despojar. Y la esperanza.

Felicidades a estos hombres y sus familias. Felicidades al ser humano, porque éste es un gran paso para el hombre. A ver si empuja al gran paso de los gobiernos.

13 de octubre de 2010

Mujeres escritoras /3

HILDEGARD VON BINGEN

Posiblemente sea la primera mujer escritora de la que se conserven los textos. O mejor, posiblemente sea la primera mujer escritora que firmó sus textos. Era Hildegard von Bingen y ahora está 'de moda'. Nació a finales del siglo XI en Alemania y revolucionó los círculos eclesiásticos y monásticos del momento. Valiéndose de las visiones que decía percibir por parte de Dios, logró que le permitieran transcribir las palabras que sentía y veía a través de la luz divina. Fueran reales o no esas visiones, lo cierto es que Hildegarda fue una monja muy inteligente que supo valerse de las ventajas de su situación privilegiada (recuerda que en esa época si uno no era noble y quería sobrevivir dignamente, debía pertenecer al otro alto estamento de la sociedad del momento: el clero) para reclamar el derecho de las mujeres y de los individuos, fuera cual fuera su condición. Se instruyó a fondo en las ciencias y en la música y ganó pronto el apoyo de sus hermanas. Se rebeló contra sus superiores y consiguió que la comunidad de monjas de la que se encargaba pudiera trasladarse a otro monasterio que les alejara de la tiranía de los varones. En fin, todo un ejemplo de comportamiento y de vida. Aún más admirable teniendo en cuenta los años en los que vivió.

Decía arriba que Hildegarda está de moda. Y es que han filmado una película sobre su vida. Tuve la oportunidad de verla el otro día en versión original y me gustó no sólo por la historia, sino por la fotografía, la música, la dirección... Una película que te recomiendo muy vivamente. De las que dejan un recuerdo muy agradable. Una sola pega: no la han doblado aún al castellano. Y creo que sólo la ponen en Madrid en los cines Golum. Si puedes, acércate y disfrútala. La integridad que rebosa la personalidad de la protagonista te llegará muy dentro y te hará pensar. El buen cine y la buena literatura siempre lo hacen.

10 de octubre de 2010

Cifras redondas

Hay personas que sienten desconfianza por las cifras redondas. Si alguien tiene una idea mínima de psicología mercantil sabrá que hay unas cifras, las llamadas cifras psicológicas, que evitan pronunciar las temidas cifras redondas. Creo que por eso los números pares o los terminados en cero no suelen ser los "favoritos". Si preguntas a la gente, te dirá que su número favorito es el 3, o el 7 o el 9. A mí me causa alivio el 9. Me gusta especialmente desde siempre. Supongo que porque nací un día 9, porque es una cifra psicológica o porque además de un número puede entenderse como una letra, la g minúscula. Hay un genio, un cerebro superdotado o sabio, llamado Daniel Tammet, que percibe los números como formas. Este joven afirma del 9 que es un número que puede llegar a intimidar, quizás porque preludia la perfección redonda del 10.

Las cifras redondas, cargadas de ceros, crean más inseguridad. Aún así, para los supersticiosos hoy puede ser un buen día. Y aunque yo reniegue de supercherías y las cifras redondas me creen inquietud, aquí me tienes, hablándole al mundo a esta hora de la mañana, para asegurarme que hoy sea un día redondo.

6 de octubre de 2010

Utilitarismo

En esta sociedad de consumo y en crisis, hay que buscarle utilidad a todo. "Pero, profe, ¿para qué me sirve saber las teorías de Platón y saber analizar una oración?". Quizás no exactamente de ese modo, pero esta es la típica pregunta que muchos adolescentes a lo largo de la historia de la educación les han hecho a sus profesores. Los profesores, que son apasionados en la materia que enseñan (generalizo y así parece que la situación no está tan mal en este sentido como realmente creo que está), se van por las ramas y hablan de lo maravilloso que es saber y que su asignatura es la mejor, porque produce placer y sabiduría. En realidad, tampoco los profesores sabemos para qué sirve lo que estudiamos. ¿Y qué? Creo que la mayor utilidad que tiene la educación es formarnos como personas, lo que implica formarnos un criterio propio sobre las materias que se estudian, y de ahí en adelante sobre el mundo. Hay que estimular la mente leyendo y analizando oraciones (que nos enseñan a comprender un poco las jerarquías). Hay que saber filosofía y conocer las teorías más básicas para saber cuáles son los fundamentos de las sociedades en las que vivimos. Hay que dominar conceptos elementales de matemáticas, física o biología porque vivimos sobre un espacio que se rige por leyes que estudiaron y estudian científicos dedicados a estos asuntos. Y estas leyes permiten comprender mejor la posibilidad de la vida en la tierra. Aún así, algunos dirán que para qué sirve saber por qué estamos los seres humanos aquí. Y es que unida a esa necesidad imperante de demostrar utilidades, está la bien extendida costumbre de hacernos caer en la estupidez y adormecernos. O de no promover los despertares.

El conocimiento no debe ser útil, es necesario. Frente a algo que en mi opinión debe ser forzoso e inevitable, está lo que para otros "trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés". Será por eso que a los gobiernos les da por privatizar la enseñanza. Porque si no hay dinero de por medio, si no hay un interés subyacente, el conocimiento no interesa.

5 de octubre de 2010

Clásicos contemporáneos /4

Más música elegante para estas primeras tardes de otoño. Empiezan los primeros fríos y los tés y cafés saben ahora mejor que nunca. La música tiene un aire como de mayor intensidad y es fácil encontrar el espacio de uno mismo bajo las cálidas luces ocres que nos ofrecen estos días que van siendo más cortos cada vez.

Una flauta y un trío de jazz de Claude Bolling son buenos compañeros de viaje para estos días que preludian festividades largas, visitas, estudio, cuentos, lectura y todo lo bello que a ti se te ocurra.

4 de octubre de 2010

Actividad

Tengo el placer de comunicarte, lector, que las estadísticas del blog hablan de que éste vuelve a recuperar la actividad. No había habido tanta en este rinconcito de la red global desde febrero. Así que estoy de enhorabuena. Tanto por las entradas publicadas como por las visitas. Gracias por esto último.

A veces la vida nos mueve a escribir más en ciertos periodos. Parece que ahora estoy en un periodo de proliferación verbal. Yo espero que dure mucho, porque mantener los dedos activos sobre el teclado es siempre positivo para evitar la artrosis digital -y también la mental-. A ver si mi recién reestrenada vida de estudiante no me quita tiempo para seguir compartiendo contigo.

3 de octubre de 2010

Citas /9


"-¿Qué hay para cenar? -preguntó un exigente Bernd desde el sofá.

- La muerte -dijo ella-. La muerte, únicamente."


Enrique Vila-Matas, Suicidios ejemplares



¿Qué tiene Vila-Matas que engancha tanto y tan profundamente? Me he dado cuenta de que el que cae en su red, tiene con él -con su literatura- una relación especial. Vila-Matas funciona como un imán y sus lectores como pequeñas piezas metálicas que se adhieren a él sin poder evitarlo. Es algo connatural a la especie del lector. Y uno cae en la red de Vila-Matas porque su mundo de ficción es tan real que parecería que nuestras propias vidas exceden en complejidad las de sus personajes. Complejidades simples -paradójicamente- son las de sus tramas. De repente, un pequeño incidente lo cambia todo. De tal forma que en su obra puede existir Rosa Schwarzer, que desea la muerte y cuando la tiene en su mano la rechaza. Porque al fin y al cabo y aunque ella se dijera, a veces, "Esta vida, para qué", esa era su vida. Una vida -una realidad- en la que las cosas son "escasas a propósito".

*La foto la he tomado del blog de Joaquín Corchero, "Los rincones de mi Sevilla".

2 de octubre de 2010

El tren me lleva a Lorca

Harold Bloom, el crítico literario, habla de esos textos que no necesitan una relectura. Son los textos grandes en sí mismos y por sus personajes. En algún punto de la obra de Bloom, El canon occidental, se nos dice que los autores canónicos crean personajes que sirven de referentes e influyen en obras posteriores -personalmente, creo que acaban influyendo no sólo a obras literarias posteriores, sino a cualquier obra humana; ¿con qué palabra, si no, definir a los donjuanes?- .

Pero no hace falta leer un tratado de crítica literaria o de teoría de la literatura para darse cuenta de cómo hay personajes recurrentes que acaban logrando ser tan importantes o más que sus creadores. Básicamente porque los sobreviven. Y no sólo eso, sino que a veces nos los encontramos en la vida diaria y los convertimos en metáforas de las personas que nos rodean.

Cuando leía a Bloom, eché de menos que mencionara a Celestina como uno de estos personajes. Sin embargo, él habla de Ulises, Otelo o Hamlet. Al hablar del canon se centra más en la literatura inglesa que en el resto de literaturas europeas y se olvida de nuestra Celestina. Pero también se olvida de las mujeres de Lorca. Y ahí era donde quería llegar yo en esta reflexión de blog.

Ayer viajaba en tren, como siempre. Y aquí no puedo más que hacer un guiño a mi amigo Manuel, que dice que me paso la vida en los trenes. En ese ir y venir de vida en trenes de cercanías; en ese leer y mirar el microcosmos de los vagones donde el azar me lleva cada día, me he topado con tres mujeres de una fuerza increíble. Parecía que se escapaban de una tragedia de Lorca y se diluían en la realidad. Mujeres de la edad de Bernarda pero con la rebeldía de Adela. Mujeres andaluzas con pelo negro recogido en moños que defienden a sus hijos como la Madre de Bodas de sangre. Entre Sol y Parla he visto todo el repertorio de mujeres de garra de Lorca sentado frente a mí. Y me ha dado por pensar en las palabras de Harold Bloom. Y he sentido orgullo de pertenecer al universo lingüístico lorquiano y pensar que también sus personajes son individuos, pero son universos. Universos de sentimientos, de llantos y de ideas.

He pensado todo esto y finalmente me ha quedado en vilo una pregunta para la que no voy a tener respuesta ahora ni nunca, ¿qué fue primero, Lorca o estas mujeres que viajaban ayer por la tarde en el tren? ¿Quién fue primero, Fernando de Rojas o la Celestina? Para Harold Bloom hay una respuesta a esto: el primero y el único es Shakespeare. Solo existe Shakespeare, y de ahí, el mundo. No sé aún si estar de acuerdo o no.

1 de octubre de 2010

Infancia

Para los que están en Madrid, recomiendo una exposición maravillosa de fotografías de Isabel Muñoz sobre infancia y derechos de los niños. Ante todo, como dice ella, tienen el derecho a existir. Y sobre todo, a ser vistos y respetados. El otro día mi médica, mientras me hacía un chequeo rutinario, me habló de su hija pequeña y de cómo consideraba ella que se ha perdido el respeto a los niños. Me recordó la exposición de Isabel Muñoz y que no había hecho referencia a ella aquí. Hoy he vuelto a la infancia y a las imágenes excepcionales de esta fotógrafa y creo que tengo el deber de recomendar que vayas a verla. Porque la autora es una artista, pero sobre todo porque esos -y todos los- niños merecen ser mirados con cariño. Con el cariño de quien observa una obra de arte.