2 de abril de 2011

Las grandes dudas de la humanidad

Para Manuel Casal.

Ayer paseaba por el Retiro. Iba concentrada buscando el lugar en donde había quedado con unos amigos para disfrutar del césped, para estar con ellos, para aprender, para vivir... Aunque estaba concentrada, iba atenta a lo que sucedía a mi alrededor. De pronto, la voz de una niña de no más de cuatro años se elevó por encima del murmullo de la gente para decir:

Abuelito, ¿la paz existe?


Aquella pregunta me conmovió. En ese momento pensé en mi amigo Manuel, que ha trabajado toda su vida para que sus alumnos se planteen este tipo de cuestiones e intenten buscar respuestas por ellos mismos, aunque intuyamos que algunas de ellas no las tienen. Manuel, que siempre ha sido una guía para muchas personas, y ahora no hablo de sus alumnos, sino también de sus amigos. Gracias a personas como Manuel, y a Manuel mismo, seguirá habiendo mentes inquietas que se hagan las grandes cuestiones que afectan a la humanidad.

Creo que en el momento en que una niña de cuatro años hace pública la urgencia de conocer los grandes problemas del mundo, aún queda esperanza. Para la filosofía, para la educación, para los filósofos y para los profesores.

1 de abril de 2011

El derrumbe



Ayer al fin llegó el derrumbe. A veces sucede que pasan los días por nosotros, con sus cosas buenas y sus cosas malas y parece que no nos inmutamos. La enfermedad de la amiga, la distancia, la muerte cercana, la pérdida de confianza, el brillo del amor y la certeza de que sea imposible, la primavera, la pila de libros sin leer, la desconfianza, la añoranza, la pereza. Todo llega gota a gota y va conformando el día a día y nosotros lo asumimos con naturalidad. Lo bueno y lo malo. Sin una simple hora para pensar en ello, para reflexionar. Se nos viene la vida y se nos va al mismo tiempo y no demostramos casi la emoción de la pérdida o la ganancia.

Y ante los montones de cosas que nos pasan, de repente, un día explotamos. Llega el derrumbe. En forma de llanto, de rabia, de sueño prolongado, de un catarro primaveral, de necesidad real de escritura constante. Llega el derrumbe, lo vemos venir por fin y nos damos cuenta de todo lo que no habíamos visto hasta ese momento. Empezamos a entender los porqués, o mejor, empezamos a preguntarnos porqués. Y la sola presencia de la inquietud, de la necesidad de comprender, empieza a liberarnos de las cargas del día a día.

Llega el derrumbe y nos hacemos fuertes. También porque la mano amiga está cerca para fortalecernos. Y resurgimos. Y tras el derrumbe empezamos a dibujar los planos para volver a edificarnos. Porque el hueco de nuestra vida derrumbada no puede quedar vacío como el de esos edificios viejos que demuelen para construir centros comerciales que por falta de recursos económicos nunca llegan a existir. Nuestra vida es tanto más que todo eso que debemos ser grandes arquitectos, albañiles, artesanos de primera calidad. Nadie merece mejores condiciones en la construcción ni mejores materiales que nuestra propia vida.
Si me declaro en guerra
dices que no entiendes de banderas


Raúl Gutiérrez, Rulo.

30 de marzo de 2011

C.

Ha sido la primera nueva persona en mi vida, en este curso, a la que he considerado mi amiga.

Podría hacer aquí una lista de cualidades que tiene, pero, ¿para qué? Si lo que importa de los amigos es lo bien que te hacen sentir, lo que les quieres, cómo el tiempo pasa sin darse cuenta entre cafés, charlas o incluso trabajos.

Sé que nos debemos tiempo fuera de las cuatro paredes de la cafetería de Profesorado, pero hoy en día, ¿a quién no se lo debemos? Así que a veces ya ni siquiera eso importa. A mí me importa su insistencia para que escuchara "Teardrop", de Massive Attack. Y ahora, que por fin lo he hecho, no puedo cerrar los ojos sin acordarme de él y dedicarle las últimas palabras del día que, irremediablemente, y por motivos de programación del blog se publicarán mañana. Así que, las últimas palabras escritas de hoy, las primeras leídas de mañana, para ti, C.

29 de marzo de 2011

Parla, Numancia y la Joven Compañía de Teatro

Este fin de semana, recibí la invitación de un miembro de la Joven Compañía de Teatro de Parla para asistir a la representación de Numancia, de Cervantes, cuya puesta en escena están preparando ahora y que presentarán la primera semana de abril en la Casa de la Juventud de Parla.

Para empezar, no sabía que se había creado una compañía de Teatro en Parla. Hace más de dos años, un grupo de jóvenes de Parla Pinto y Leganés participó en un proyecto arriesgado y precioso al mismo tiempo: acercar el teatro de Lope a los adolescentes. El resultado fue la representación de una versión de Mar Zubieta del texto Fuenteovejuna. El montaje y la puesta en escena tuvieron tanto éxito que el grupo siguió representando en varios festivales de teatro, ganó algún premio y viajó incluso a Estados Unidos hasta donde llevó la genial obra de Lope de Vega. El éxito de ese grupo no era un éxito fortuito, sino el resultado de mucho esfuerzo, de días de ensayo, de pasión por el teatro, de trabajo en grupo y del talento de actores como David Chamero, Alberto Granados o Blanca Agudo, entre otros. En aquella ocasión, salí del teatro contenta, reconociendo el trabajo bien hecho y deseando que esa representación no quedara en algo anecdótico, sino que el grupo siguiera trabajando y montando obras. Y parece ser que el grupo se ha convertido en la Joven Compañía de Teatro de Parla. Así que los parleños y los aficionados al teatro estamos de enhorabuena. Sin duda.

Ahora, ese grupo de jóvenes vuelve a la carga. Esta vez, como decía antes, con un texto de otro grande de la literatura española, Cervantes. La versión del texto -Numancia- vuelve a ser a cargo de Mar Zubieta y la dirección es de José Luis Arellano. Entre los miembros de la compañía está también Chamero y muchos de los que participaron en Fuenteovejuna. No tengo mucha información al respecto, pero supongo que los chicos habrán seguido ensayando y entrenándose en verso, canto -en esta obra cantan en directo-, acrobacia, lucha escénica, etc. De nuevo la banda sonora corre a cargo de los propios actores, en escena. Todo un espectáculo.

De momento, y como no fui al pre-estreno, tengo que abrir bocado con el vídeo que grabaron para el blog PARLA TV-WEB. Aquí te lo dejo también a ti, un adelanto. Y espero verte en el auditorio, disfrutando:

NUMANCIA pre-estreno from JUAN DE LA CRUZ on Vimeo.



El teatro da la vida. Y los jóvenes, en el teatro, hacen el teatro algo cercano, accesible, fácil de digerir.
Una puesta en escena como esta solo produce ganas de consumir más y más teatro. Que la Joven Compañía de Teatro de Parla tenga una larga vida. Y que nosotros los veamos actuar tan bien como hasta ahora.

28 de marzo de 2011

Falsas necesidades



El ser humano crea necesidades donde no las hay. Hablo, sobre todo, de las necesidades materiales. Porque el ser humano, y ahora me refiero al ser humano occidental de clase media o media-alta, podría perfectamente sobrevivir con menos de un cuarto de lo que tiene.

Pero, ¿a qué estoy dispuesta a renunciar, yo, como veinteañera universitaria y europea de clase media? ¿Y tú, a qué estás dispuesto a renunciar?

27 de marzo de 2011

Salvados por la música

Mi amigo Manuel dice que el Carnaval es catarsis. Uno en carnaval deja de ser él mismo y se convierte por unas horas en alguien diferente. La máscara tiene el poder de transformarnos por dentro y por fuera. Como el teatro, añadiría Emilio.

Creo que el poder catártico del carnaval y del teatro yo lo vivo también en el rock. Que nos den una sala llena de gente, rock and roll a todo volumen y las letras de las canciones bien aprendiditas para gritarlas y desahogarnos en el grito.

La forma más natural de salvarse a través de la música.

25 de marzo de 2011

Malos tiempos

Hay épocas en las que parece que se tuercen muchas cosas. A nuestro alrededor todo se balancea, justo cuando mejor estábamos. Para los malos tiempos quiero que sepáis que no estáis solos. A veces mirar al horizonte en compañía despeja muchas incertidumbres.

Te invito a que mires conmigo al infinito.

21 de marzo de 2011

Marzo es el mes de la poesía

A pesar de que este marzo es un marzo triste.

Si me pidiesen que eligiera mi verso favorito en español, dudaría mucho hasta convencerme de que es un verso de Bécquer:
poesía eres tú
Siempre he renegado de Bécquer, no sé si por romántico o por poeta manido; pero Bécquer es irrechazable: forma parte del ideario cultural y poético de todo español. Bécquer está detrás de todo, o antes de todo. Primero Bécquer y después el resto. Me gusta el verso poesía eres tú porque lo engloba todo. Nunca entendí por qué Bécquer preguntaba tan insistentemente qué es poesía, porque no hay una respuesta a esa pregunta, o sí. Poesía lo es todo. Poesía eres tú. Porque en esa palabra mínima, en ese becqueriano está englobado el mundo entero: lo que nos emociona y lo que nos fastidia. es todo aquello que veo con mis ojos y no soy yo. En la dialéctica que creo a diario con el mundo, está dentro y fuera de mí al mismo tiempo, es todo lo que está, lo que siento, lo que me transmiten el cielo, el mar o el desastre de Fukushima. Todo lo que no soy yo, es . Y eso es poesía.


Marzo es el mes de la poesía porque marzo está cargado de tús.
La primavera que se asoma entre mis cortinas.
La luna grande y redonda que Fran dice que vio en la carretera cuando condujo hacia Salamanca.
La columna de ayer de Elvira Lindo.
Los poemas que hoy leeremos celebrando el día mundial de la Poesía.
La espuma del mar en Lekeitio.
Y la lista interminable de lo que yo entiendo por poesía y que compartirás o no conmigo.

Feliz mes de la poesía. Feliz vida con la poesía.

20 de marzo de 2011

11 de marzo

Este año, el 11 de marzo a las 8 de la mañana estaba perdiendo un tren a Bilbao. En el trayecto en cercanías desde casa hasta Chamartín, no dejé de pensar en el 11 de marzo de siete años atrás. Me habría gustado haber escrito algo aquel día, una pequeña conmemoración, un recuerdo a J.L., un homenaje, un no-sé-qué, porque, ¿también hay que celebrar las cosas tristes? Quizás debamos no olvidar, mantener abierto el recuerdo para aquellos que se fueron. En mi habitación sigue estando la piña que nos dieron en el funeral de J.L. como recuerdo. Pero no hubo entrada el 11 de marzo.

Unas horas después de las 8 de la mañana, montada en otro tren que me llevaba a Vitoria, me enteré del desastre de Japón: el terremoto de 8.9. Y la noticia quedó como un murmullo que salía de la boca de los empleados del tren. Vitoria estaba cerca y a mí me importaba llegar a mi destino, poner los pies en tierras vascas y ver a mis amigos. Aiala me esperaba en el andén. Pisé Vitoria y me olvidé de las hostilidades del tren y de Japón; me sentí en casa.

Lo que pasó después, las risas, los amigos, la alegría, el mar, las fotografías, los cielos "sargorripean", los eskerrik asko y ongi etorri, el funicular, la Arboleda, el carnaval, el poteo, las alubias,... Todo eso me colocó en un mundo paralelo hasta donde sólo llegaban ecos del desastre nuclear de Fukushima. El 11 de marzo que estaba cargado con el recuerdo de J.L. empezaba a llenarse de otros recuerdos más tremendos y algunas felicidades breves e intensas: las de quien se siente en casa estando fuera, las de la amistad.

El fin de semana pasado nos cambió un poco a todos. El mundo es distinto desde que ha ocurrido el terremoto de Japón. Toda Europa, todo el mundo está en estado de alarma. El mundo tal y como lo conocí hace siete años cambió un 11 de marzo. Mi mundo de ahora, nuestro mundo, ha vuelto a dar un giro de 180 grados también un 11 de marzo. Mientras tanto, yo también, a nivel personal, experimento cambios, porque tengo una cámara de fotos nueva que me hace ver el mundo con otros ojos, porque Nahikari y su realidad de Portu me han hecho ver la realidad desde diversas perspectivas; porque M. me ha escrito y me ha dicho que se alegró de verme aquellas dos horas; porque Manuel confía en mí y creo que sabe que puede hacerlo; porque Elvira me llamó para que comiéramos juntas; porque Carmen tiene un tarro de mermelada de mandarina para mí; porque Mario y yo estudiamos sintaxis juntos o porque mi ordenador reinstalado vuelve a funcionar tan bien como siempre. Mi mundo de ahora ha vuelto a dar un vuelco, el 11 de marzo un terremoto apenas perceptible nos cambió a todos un poco por dentro. Nuestras certezas con respecto a la sociedad a la que pertenecemos cambiaron un poco.

Pero solo los vuelcos nos hacen avanzar, aunque como en Japón ahora lo hagan encerrados en casa, con lágrimas de impotencia en los ojos.

8 de marzo de 2011

8 de marzo

Hace unos años, Cruz Roja lanzó una campaña de sensibilización e igualdad de género que me gustó mucho: una sencilla frase sobre un fondo en morado: "Aquí trabaja una mujer". Desde entonces, asimilo el 8 de marzo con esos cartelitos, de los cuales tuve un ejemplar en mi mesa de estudio durante mucho tiempo. No sé si la esencia de este día es hacer visible que el trabajo no es cuestión de sexo. No sé si la esencia es pronunciarnos como mujeres frente a los varones. Creo más bien que el 8 de marzo debe convertirse en un día en el que todos entendamos que una igualdad real debe ser posible entre mujeres y varones. Aunque, como siempre, eso debe ser algo que tengamos en mente no solo el 8, sino el resto de días del año. Hoy también quiero celebrar contigo que es 25 de noviembre y por qué no, hoy también es 21 de septiembre. Hoy es todos los días con etiquetas.

Y aquí trabaja una mujer, siempre.

6 de marzo de 2011

Machismo en internet

Supuestamente, internet es la herramienta más democratizadora de todos los tiempos. Internet es de todos y para todos -salvo excepciones deshonrosas como la de China y algún otro país- e internet nos globaliza, nos acerca, hace posible el encuentro entre culturas, generaciones, ideologías...

Sin embargo, internet también ha sido definido cientos de veces como "un arma de doble filo". Y es que en internet, como en la mayoría de las sociedades occidentales últimamente, existe la norma básica y fundamental del "todo vale". Y dentro del "todo vale" hay un altísimo porcentaje de machismo. Desde anuncios indiscriminados en los que aparecen mujeres desnudas de las que se pondera ante todo el tamaño de sus "atributos" hasta juegos como el que me he encontrado esta tarde en una página de series:



Lo que nuestras mentes tecnologizadas han aprendido a ver como "normal", no tiene ni pizca de normalidad. Estos anuncios son insultantes, abusivos y tienen un grado de machismo intolerable. Ahora que nos acercamos al 8 de marzo y festejamos todos la liberación de la mujer y la igualdad de esta con respecto al varón no solo en el ámbito profesional, sino en todos los ámbitos de la vida, es justo y muy necesario que alcemos nuestra voz para denunciar estos casos.

No quiero aquí hacer un discurso anti Ley Sinde porque no quiero pronunciarme aquí sobre ese asunto, pero me pregunto por qué no se atacan estos casos de machismo en internet igual que se ataca la "piratería". A veces tengo la sensación de que nos preocupamos por asuntos un poco superficiales y damos de lado a lo realmente importante: la integridad de todos los seres humanos. ¿Terminamos antes con las descargas ilegales o con el machismo en internet?, ¿qué es más importante para crear una sociedad igualitaria y tolerante? Creo que este es un pensamiento sobre el que reflexionar con conciencia.

5 de marzo de 2011

El choque con la realidad

A veces vivimos en una realidad paralela. Es posible que cada ser humano constituya su propia realidad: una realidad irrepetible aunque compartible. Vivir en la realidad colectiva nos mantiene con los pies en la tierra, aunque muchas veces nos produce dolor de cabeza y por eso escapamos a nuestro rincón de realidad que nos llena de gozo. Sin embargo, nuestra realidad está falseada.

¿Qué es la realidad? ¿Qué es para ti lo real y qué lo "ficticio"? ¿Vives en la realidad colectiva o en tu propia realidad? ¿Cómo saber de qué realidad formamos parte? Cuando otras realidades nos golpean la cara somos conscientes de la relatividad en la que nos movemos, pero no hacemos nada -ni podemos- por cambiar eso.

A veces hay que dejar que la gente que nos rodea se asome a nuestras realidades y asomarnos nosotros también a las suyas. El choque con las realidades ajenas nos pone los pies en la tierra, nos decepciona, nos humaniza, nos acerca -o nos distancia más aún-, nos facilita la vida, nos fastidia, nos hace solidarios, nos cabrea, nos relaja, nos amuerma... La realidad del otro siempre debe producirnos algo. Y cuando no lo hace, hay que plantearse empezar de nuevo.

Esta tarde me ha gustado asomarme al pedacito de realidad que Yann Tiersen nos quiere mostrar con su música:

3 de marzo de 2011

Lo estoy dejando... de nuevo

Desengancharse de nuestras adicciones puede ser más fácil si lo hacemos juntos.

Javier Fernández Panadero nos ayuda a hacerlo un poco desde su web. Si te interesa la propuesta, lee detenidamente la entrada de su blog donde nos invita a participar en ella un año más. Y ya que entras, date un paseo, porque tiene un blog extraordinario.

Suerte a todos.

2 de marzo de 2011

Mujeres pintoras. 7/ Sonia Delaunay

Estos días de atrás descubría la pintura de Robert Delaunay y su apellido me golpeaba la memoria. Alguna mujer pintora, de las de la colección aquella que elaboré hace unos años, llevaba ese apellido. Seguí revisando imágenes, el rincón de los recuerdos e internet -la fuente inagotable de la sabiduría contemporánea-, y apareció la esposa de Robert Delaunay, pintora cuyas obras me gustan aún más que las de él.

Su pintura se enmarca en el género del "cubismo órfico" y ahora que estoy leyendo la poesía cubista de Gertrude Stein empiezo a entender mejor no solo el estilo personal de cada uno de los artistas del periodo, sino el sentimiento colectivo de una generación que rompió con todo y lo hizo tan radicalmente, que aún nosotros seguimos intentando pegar los trozos y tratar de dar sentido a sus formas.

1 de marzo de 2011

Robert Delaunay

El arte está en todas partes.

Internet nos permite sentir el arte aquí y ahora. Cualquier tipo de arte. Y hay piezas que nos nublan el sentido y se nos quedan grabadas durante días.

Eso me ha pasado con esta pintura de Robert Delaunay. Se llama "Mujer portuguesa", y con ella sigo con ese dulce sentimiento de saudade que me llena estos días.



* Más sobre Delaunay, en inglés, aquí.

28 de febrero de 2011

Saudade

Pienso en Portugal como ese gran desconocido.

En la era de los vuelos baratos, se ha creado entre los jóvenes españoles la sanísima costumbre de viajar. Y es raro el amigo que no conozca ya media Europa, incluidos los países escandinavos y hasta Rusia, hasta hace unos pocos años destinos inconcebibles para la mente peninsular. Muchos de ellos, también han cruzado ya el charco. Mis amigos y yo, que rondamos la década de nuestros veinte, somos unos privilegiados, conocedores de ciudades que a nuestros padres les costó la boda conocer o que ni siquiera han llegado a imaginar. Sin embargo, parece que hemos dado la espalda a Portugal. Españoles que han viajado a Canadá antes de darse un paseo por Lisboa. Me sorprende. Y me entristece.

Porque Portugal es luz. Para mí también fue un descubrimiento tardío y muy parcial. Sin embargo, fue el gran descubrimiento europeo. Portugal es nuestro vecino más cercano, con el que más parcelas compartimos, y tengo la sensación de que en lugar de crearnos fascinación, solo nos produce lástima o compasión ("los pobres europeos"). Una compasión tan solo comparable a la que nos produce Grecia. Pero a Grecia vamos ansiando encontrar nuestras raíces, la esencia de nuestra filosofía mediterránea, de nuestro estilo de vida, las bases de la inteligencia de nuestra civilización. A Portugal vamos -o íbamos, discúlpame el anacronismo- a comprar toallas. Las comparaciones son odiosas, pero aunque esté generalizando, creo que esa es la imagen que tenemos de Portugal. Y eso que Portugal es luz y poesía. Es música, es mar, es Pessoa, es Saramago -cultura-, es color, es calidez, es fado, es dulzura. Compartimos historia y la raíz de nuestro idioma, pero le damos la espalda. ¿Por qué?

Quiero aquí reivindicar una mayor presencia en nuestras vidas del país vecino. Portugal no es para hacer turismo y volver con la memoria de la cámara repleta de fotografías. Portugal, como cualquier destino que elijamos, por supuesto, es para pasearla, para escucharla, para sentirla y que su magia nos inunde. La fuerza de Portugal nos llena y, cuando estamos lejos de ella, hasta los que no somos portugueses sentimos saudade.

26 de febrero de 2011

Impaciencia

"Eres muy impaciente, P., debes aprender a esperar, a tomarte tu tiempo".

Si no es esa exactamente, algo así me han dicho en los últimos días varias personas. Siempre había pensado que era una persona bastante paciente en general, al menos así me contemplaba yo a mí misma, pero parece ser que proyecto otra imagen diferente. Eso me ha hecho pensar en mi amiga C., a la que le preocupan mucho "los componentes de su ser", las perspectivas y los puntos de vista desde los que se define y desde los que la gente que la rodeamos la entendemos, la apreciamos y la queremos.

Es cierto que la propia identidad es un concepto difícil de entender, asimilar, explicar. Mientras yo nunca me habría definido como alguien impaciente, ahora me encuentro con que es la idea que tienen algunos amigos de mí. Soy impaciente. Me cuesta esperar. Formo parte inherente de la sociedad de las prisas y he entrado en la dinámica de la impaciencia. Si me paro a pensarlo más, puedo confirmar esto que dicen de mí mis amigos. Parece que hay veces que vivo más en el futuro que en el presente. Y eso es un tipo de impaciencia. Me muevo por impulsos, decisiones precipitadas, impresiones. Es posible que también eso sea una forma de impaciencia.

Si lo pienso más en profundidad, me doy cuenta de que no sé ser de otra forma. Y me pregunto si la paciencia se aprende o es algo genético. En seguida me respondo que no, que la paciencia es una virtud adquirida. Pero, ¿cómo se adquiere la paciencia? He pensado en prescindir de todos los medios tecnológicos que nos ofrecen las cosas "aquí y ahora". También se me ha ocurrido hacer un diario en el que anotar las cosas que quiero -no solo las materiales, por supuesto- e ir disfrutando día a día del proceso que me lleva a alcanzarlas. Esa es una forma de darle valor al presente sin obsesionarse con los resultados, las metas. Tengo la sensación de que la impaciencia es un vicio que nos roba muchos momentos. Es una ladrona de tiempos que solo a nosotros nos pertenecen.


También pienso que la impaciencia va un poco ligada al sistema capitalista: en un mundo en el que prácticamente todo se puede comprar, ¿por qué esperar más? En los países más empobrecidos seguro que no existe esa ansia por alcanzar las cosas, ese sentimiento de no sentirse "realizado" hasta no obtener los resultados...

Creo que mi impaciencia es una especie de impaciencia cósmica. No tiene que ver con mi capacidad de tolerancia, aguante, resistencia. Es una impaciencia fundada en la base de que la espera es agotadora. Pero, ¿no es eso el mundo, la vida, lo que conocemos en las culturas occidentales -influidas por siglos de religión-? Una gran espera -¿qué esperamos, a quién?- en la que se ponderan más los fines que los medios.

21 de febrero de 2011

Patri y El Olivo

Cuando pienso en el instituto "El Olivo", el lugar donde estudié la educación secundaria y bachillerato, se me vienen a la cabeza muchos recuerdos, imágenes y figuras. Tengo recuerdos muy gratos de aquella época y voy creando también las imágenes de "El Olivo" del presente. Hoy, cuando pienso en "El Olivo", se me viene a la cabeza Patricia, una de las profesoras de Lengua. La incombustible y alegre Patricia. Patricia es una de las pocas profesoras de secundaria que nunca se queja por las clases, los grupos duros o la tutoría. Habla de sus alumnos y sus palabras irradian amor. Habla de su trabajo, y se le iluminan los ojos. Habla de la literatura y uno se da cuenta de que realmente le apasiona lo que hace. Y tiene cuarenta y un muchachos en su grupo de bachillerato y cuando les pide que escriban algo, sabe que se sobrecargará con pilas de ejercicios que leer y corregir, pero a Patricia eso le da igual, y le pone pasión a lo que hace. Y creo que por eso lo hace tan bien.

Hablo aquí de Patricia, o Patri, o Pat, o incluso "la profe de lengua", porque nos encontramos el viernes escuchando poesía. Los brazos siempre abiertos al abrazo, y en sus palabras: sus chicos de teatro, Lola, el blog, la adaptación de Valle-Inclán, el recuerdo de los compañeros que yo también conozco: Rocío, Paco, Carmen,... y todos los profesores que este año están de prácticas en El Olivo. La incombustible Patricia levanta el ánimo hasta al más alicaído. A veces creo que mucha de la chispa que tiene El Olivo la tiene gracias a ella. Sé que si lee esto se sonrojará y comenzará a enumerar uno a uno a todos los alumnos, profesores y otros miembros del centro que le dan esa vida especial al instituto y dirá que todos hacen que sea lo que es. Porque Patricia además es muy humilde.

Me gusta pensar que hay gente en educación, y en otras facetas de la vida, que le ponen esa alegría al trabajo, que le ponen sonrisa a la vida y facilitan un poco el día a día. Me gusta pensar que en Patricia no hay solo una tocaya o una colega, sino un hombro, la sonrisa en el momento adecuado, el blog brillante de un instituto que se ha cargado de una fama que no se merecía y que está resurgiendo gracias a la labor de gente tan increíble como mi tocaya y otros tantos en los que ahora también pienso, y que tú tan bien conoces.

Te regalo un poquito del blog de El Olivo, la carta que rescataron para nosotros el día de San Valentín. Un encuentro precioso con Miguel Hernández y el amor puro. Un encuentro con el compromiso literario y cultural del instituto donde tantas cosas yo aprendí:

Revista Cienoliletras (pincha en el enlace y déjate llevar)

20 de febrero de 2011

Abrazos

A veces echo de menos los abrazos. Los que nos dimos
y los que no.


19 de febrero de 2011

¿Facebook o un blog?

Llevo unos días intentando convencer a un amigo para que abra un blog. Recuerdo la semana que Elvira comenzó a escribir el suyo. Solía publicar más de una entrada el mismo día, estaba pletórica, alegre, con ganas de registrarlo y contarlo todo. Yo no quería desanimarla, por supuesto, pero como "bloguera veterana" sabía que su apasionamiento y su fervor no le durarían eternamente. Porque un blog es como un trabajo autoimpuesto. Un trabajo para nosotros y con nosotros, un regalo para el resto. Y todo trabajo lleva implícitas unas vacaciones. Aún así, yo animo a todo el mundo a que escriba un blog. Es un trabajo catártico, es un trabajo de autoconocimiento y de conocimiento del mundo. Pero a mi amigo Pablo, al que estoy intentando convencer de que escriba uno, le parece un trabajo duro. Me dice Pablo que un blog lleva mucho tiempo, y que bastante tiempo le quita ya Facebook.

Dichoso Facebook.

Hace unos meses conseguí "desengancharme" del todo. Poco a poco fui dejando de entrar, dejé de decirle a la gente que podía comunicarse conmigo a través de él, dejé las fotografías, dejé de publicar en el muro. Lo dejé del todo. Lo había cerrado. Pero la vuelta a la "vida social" universitaria, me ha devuelto a las redes sociales. Y me doy cuenta de que Pablo tiene razón. El Facebook me roba mucho tiempo. Tiempo precioso que le podría dedicar a este blog, que es más personal, que es una criatura a la que he ido alimentando durante casi tres años y que me ha dado más alegrías que Facebook. Porque en Falsirego soy anónima. Porque en Falsirego me permito la biografía y la ficción, la poesía, la actualidad, el amor y el desengaño, el desahogo, la catarsis, las metáforas que solo tú y yo entendemos. Y nadie está "obligado" a leer mis pensamientos. Ahora que estoy leyendo a Herzog, de Bellow, siento que los que escribimos un blog somos en cierto modo como ese personaje beloviano. Hacemos anotaciones mentales y garabateamos papeles, pensamos escribirle al mundo. Herzog escribe cartas. Yo escribo entradas. Pero en el fondo es lo mismo. Y no todo el mundo lo lee. Parece que Facebook sí lo lee todo el mundo. Facebook nos expone y nos impone. El blog nos libera.

Quizás elimine mi cuenta de Facebook. O quizás no. Me he atado a él y no sé si podré desatarme. Aunque de cosas peores nos desenganchamos a diario.

El blog es nuestra válvula de escape. Lo decía Elvira cuando comenzó con esa cosita tan bonita que se llama "El Cascanueces". Y algo de eso también debe conocer C., que acaba de abrir hace nada otra preciosidad: Isabella y la maceta de albahaca, una referencia preciosa a un cuento medieval. El género que a mí tanto me gusta.

¿Por qué escribimos? ¿Por qué nos exhibimos? ¿Por qué Facebook? ¿Por qué un blog? A veces siento que mi propia vida me arrastra a escribir en Falsirego. Que tiene más sentido mi escritura desde aquí. Y tú me lees en silencio, y no recurres al "me gusta" facilón de Facebook. Me escribes un comentario, o no. Y puede que tu huella quede en la trastienda de mi blog. Espero que la mía también quede un poquito dentro de ti.

Si Pablo encuentra esa magia, pronto os presentaré el blog de otro amigo. O también es posible que la magia él la encuentre en los versos de un cantautor y en la luna que anoche se escondía entre las nubes.

16 de febrero de 2011

Impulsos

Es posible que los impulsos se produzcan, sobre todo, en momentos determinados de la vida de cada uno: la llamada no esperada (o desesperada), la declaración más inoportuna, la compra más arriesgada o el beso mejor robado suceden por impulsos.

Pero nunca nadie dijo que los impulsos dieran buenos resultados.

Se han terminado los exámenes y parece que el cerebro empieza a funcionar mejor, comienza a respirar, puede tomar decisiones.

Siempre he pensado que en periodos de exámenes, los trenes que llevan a la facultad van sobrecargados de inteligencia que brota a borbotones. Uno cree que su cerebro está paralizado, pero en época de exámenes es cuando se piensa con más claridad. O eso creo ahora que ya han pasado esos días. Millones de neuronas flotan entre los vagones. Miles de ojos circulan ávidos entre apuntes y las manos se apresuran a subrayar, a calcular, a teclear.

Pero terminan los exámenes y el cerebro se paraliza de golpe. Y la vida de rutina se transforma en vida impulsiva. Las decisiones se toman sin apenas uno darse cuenta. Un momento se piensa en algo, al momento siguiente se hace y dos minutos después ya hay arrepentimiento. A veces son útiles los impulsos. A veces se consigue con ellos lo que uno llevaba tiempo planteándose hacer. Pero hay impulsos que lo cambian todo. Impulsos propios causan daños ajenos. Pero posiblemente no seríamos quienes somos si no nos moviéramos por impulsos.

Esta vez el impulso fue el erróneo. El daño se hizo. Pero quedan muchos días para arreglar el entuerto. Espero que me den ese tiempo. Quizás tenga que esperar a los exámenes de junio. Es posible que para entonces un segundo impulso arregle el primero.

14 de febrero de 2011

"Y yo no soy racista, pero..."

Tengo miedo a un tipo de discurso que está comenzando a ser muy común.

Es un discurso violento que ataca directamente al colectivo inmigrante -del país que sea- que vive en España y se sirve de los medios de comunicación y del populismo para fundamentarse. Toma como base las noticias y los casos de violencia o criminalidad que puedan producirse por personas de otros países y los generalizan hasta acabar por escucharse de boca de españoles 'tolerantes' frases del tipo: "Si estos vienen a España, que vengan a trabajar, no a hacer el vago. Si no, que se vayan a su (p***) país" -eso cuando directamente no se oye que vienen a quitarnos el trabajo-. Y cuando algún inmigrante causa algún suceso negativo, estas frases se oyen aún más. Y yo tengo miedo a la violencia que se genera y a los ataques que se producen hacia colectivos enteros que no tienen ninguna culpa de estos sucesos aislados. Mi punto de vista es éste: si un español comete alguno de estos actos y queremos recriminarlo, llenos de ira lo mandamos "a la mierda", porque ya está en su país. ¿Por qué entonces recurrir a las banderas, a las fronteras, a los países, para lanzar nuestro castigo a las personas que no están en su lugar de origen? Creo que porque la sociedad nos ha enseñado a ser racistas. Y lo somos incluso con nosotros mismos, porque la brasileña que no tiene otro recurso para subsistir que prostituirse es "una puta que podría quedarse en su país", pero al último futbolista brasileño que se ha puesto de moda lo tiene que contratar el mejor equipo de fútbol español "y pagarle un sueldo a su medida, que para eso mete muchos goles".

La guinda del pastel de estos ataques hacia el inmigrante pobre es tan común como el propio ataque: "Y que conste que yo no soy racista, pero gente así me hace serlo..."

Muchas veces deseo que no existan las divisiones regionales ni económicas. Que todos sintamos que formamos parte de un mismo todo en el que en el fondo no hay diferencias de ningún tipo. No me entra en la cabeza cómo los nacionalistas españoles que reniegan de la independencia de las "periferias", no pueden aceptar del mismo modo que la gente que llega de fuera, es tan parte ya de nosotros como nosotros mismos.

11 de febrero de 2011

¿Cómo estudiar la literatura?

Para responder a la pregunta del título, deberíamos hacernos antes otra pregunta fundamental: "¿Qué es literatura?". Ante esa pregunta, catedráticos, críticos y estudiosos de las letras tendrán mucho que decir. Porque en general a las personas nos gusta mucho establecer verdades absolutas y canónicas sobre lo que nosotros creemos que son las cosas. A mí antes me interesaba mucho esta discusión acerca de la literatura como arte, como estudio, su historia, las corrientes de crítica y teoría literarias y todas estas cosas que siguen hirviendo en muchos círculos de la intelectualidad de algunas ciudades y universidades españolas. Pero ahora yo todo esto "me lo paso por el forro de la chamarra", como dice Marwan, un cantante que me gusta mucho. Y es que creo que la literatura no se puede describir, no se puede estudiar, no se debería sufrir. La literatura se disfruta y te hace feliz. Y una vez que tenemos eso claro, uno empieza a entender mejor las cosas. Para mí el mejor profesor de literatura es aquel que te descubre los secretos que él mismo ha descubierto en una obra que considera maestra, genial, universal. Si no reconozco ese brillo en los ojos, si no encuentro ese punto de pasión literaria ni percibo la motivación del enseñante, entonces estoy perdida. Y ahí es donde comienza toda la retahíla de pensamientos tristes sobre por qué estudio literatura, por qué tengo que sufrir la literatura o por qué hay que soportar a profesores que autodefinen mentalmente la labor de profesor de literatura como aquella persona que pide que leamos mucho pero que no nos transmite nada. ¿Y qué es al fin y al cabo la literatura sino la comunicación de algo -lo que sea- a través de las palabras, los ritmos, los silencios...?

Tras este durísimo periodo de exámenes en el que he tenido que 'estudiar' cinco literaturas diferentes (como si la literatura pudiera fragmentarse así, tan alegremente), he sacado en claro varias cosas. Primero, que uno sólo puede acercarse de lleno a un texto que ama y que ha conseguido pasar por el filtro de su propia subjetividad, es decir, a un texto que ha hecho suyo de algún modo. Segundo, que aunque es cierto que la literatura va siempre de la mano de la historia, de la pintura, de otras artes plásticas o visuales, de la sociología o de la economía -según el periodo en el que se concibiera cada texto-, lo central es lo que el texto te cuenta de todas estas cosas, lo que te mueve por dentro. Por eso, yo prescindiría de etiquetas. Por eso disfruto tanto de la literatura medieval, porque se mete toda dentro de un saco, se olvida uno de etiquetar el estilo o la corriente a la que pertenece cada obra y uno se pierde tratando de averiguar qué quisieron transmitir los escritores de aquel momento. Con la literatura de los siglos XIX y XX, por ejemplo, uno tiene que tener muy claras todas las etiquetas y colocar cada pieza en un cajón. Y cuidado con confundir realismo con naturalismo, la técnica cubista con la del collage. Por último, la literatura no se estudia. La literatura se la lees a un amigo en voz alta, la literatura imprime en tu subconsciente impresiones que acaban conformando un poco tu forma de ser, la literatura se bebe con los ojos y con la mente... Pero la literatura no se estudia. Así que, tras el momento epifánico de este final de exámenes, estoy perdida ante el próximo junio. Si la literatura no se estudia pero me examinan de ella, ¿qué voy a hacer?

Lo único que me otorga un poco de paz es saber que con exámenes o sin ellos, con filologías o sin ellas, siempre habrá literatura, siempre habrá un poeta o un escritor creando para mí, siempre estarán los poetas o los escritores que llevan siglos creando para mí. Y, al igual que estos últimos días me he apasionado con la lectura sosegada de Kirmen Uribe por el puro placer de la lectura, espero que me sigan llegando textos tan magníficos -dentro o fuera del curriculum de Filología Inglesa de la UAM- y disfrutarlos. Y si algún día vuelvo a ser profesora, ya me buscaré el modo de transmitir literatura.

27 de enero de 2011

Las fotos de N.

Viene de aquí


N. se había ido, pero había dejado olvidado su álbum de fotos del verano anterior. En ese verano aún no se conocían, así que se tomó la libertad de curiosear en el montón de imágenes tomadas desde los lugares más dispares: un rincón irreconocible del campus, la flamante nueva estación de cercanías de Sol o un balcón repleto de geranios donde le habría gustado también aparecer, a su lado.

De repente, se dio cuenta de que no tenían fotos juntos. Fue súbito, un rayito revelador que le hizo reconocer la escasa importancia que N. le dedicaba. N. clasificaba su vida en fotos, y todas las personas que eran importantes en ella aparecían retratadas a su lado en miles de pedazos de papel o píxeles de pantalla de ordenador. Ella, sin embargo, se sentía excluida del mundo fotográfico de N. y comenzó a originar una paranoia en torno a la idea de tener fotos con N. para poder empezar a sentirse parte también de él.

Se olvidó de Norah Jones y del té. Ahora sólo le interesaba el disparo adecuado, el momento feliz en el que sus sonrisas se compaginaran para crear un cuadro impresionista perfecto. Que desde fuera todo pareciera real, un amor puro visto desde la distancia. Al acercarse, el espectador se daría cuenta de las pinceladas que creaban la falsa sensación de unión. La pintura los separaba, lo suyo era artificial.

Miró en la pared de Lorca y no reconoció nada de sí misma ni en el mapa de América del Sur ni en la mirada feliz del poeta granadino. Se miró las manos, las muñecas, los brazos y tampoco reconoció nada de sí misma en ellos. Quizás N. la estaba anulando sin él mismo saberlo, tan ajeno como siempre a su presencia. Recordó una vez más a Góngora, pero le daba pereza pensar, la ignorancia hace más felices a las personas.

Buscó el sillón adecuado y la ventana por la que entraban más rayos de sol. Cerró los ojos frente a los cristales y durmió para olvidar el trozo de vida que se le escapaba entre los tés de N.

23 de enero de 2011

Lenguas indo-europeas

Como sabrás, los lingüistas clasifican las lenguas igual que los botánicos clasifican las flores. Los lingüistas buscan los rasgos característicos de las lenguas e intentan agruparlas por familias y a veces, incluso, tratan de buscarle el antepasado común a ese grupo de lenguas: la madre de la que proceden. El caso de la española es sencillo. Sus hermanas están próximas a ella geográficamente, y se conoce la madre de todas ellas: el latín. Hay otras lenguas, como la inglesa o la alemana, también emparentadas entre sí, de cuya madre no quedan testimonios escritos, por lo que se tiene que reconstruir a base de textos muy antiguos en inglés, en alemán o en holandés (entre otras). Así ocurre con todas las lenguas que se hablan en Europa. Todas están agrupadas en familias que proceden de otra lengua común. A la lengua "abuela" de la mayoría de lenguas europeas y de Asia occidental se le ha llamado protoindoeuropeo y es una reconstrucción ficticia de lo que se hablaría al principio de la historia hablada de Europa.

Sin embargo, ocurre algo muy curioso con tres lenguas europeas: el euskera, el finés y el húngaro (y variedades afines de éstas últimas) no pertenecen a la familia indo-europea. El finés y el húngaro están emparentadas entre sí, pero el euskera campa independiente, solo, a sus anchas, por el amplio campo de las familias lingüísticas. No se conoce con certeza el parentesco del euskera, aunque hay muchas hipótesis sobre su origen, pero sigue siendo el gran misterio de la clasificación lingüística europea.

Así que nos encontramos con que un país como España, tan pequeñito, considerado como el fin del mundo conocido hace no demasiados siglos, es una joya lingüística. No solo por contar con tres lenguas diferentes de la familia latina, sino por haber mantenido, en un rinconcito del Cantábrico, un idioma que es un misterio, un tesoro lingüístico. Lo triste es que haya personas que no sepan esto y que no acepten el uso público de estas lenguas y se dediquen a criticar las medidas del gobierno por dar cabida a todas ellas en el Senado. ¿Es que no se dan cuenta de que si no se lucha por el idioma propio puede terminar perdiéndose? Habrá quien piense que es ridículo el plurilingüismo del Senado, es posible que se considere ridícula a la persona que habla en euskera y a quien hay que traducir al castellano, pero esa persona está luchando por un bien cultural, igual que todos los que salieron a la calle este verano para luchar por el "bien cultural" de la tauromaquia. La diferencia es que las lenguas nos enriquecen, mientras que la tauromaquia... no.

Considerémonos afortunados, como nación, por la riqueza lingüística que parece que no sabemos apreciar. Enorgullezcámonos por nuestro patrimonio cultural inmaterial. Abracemos la comunión de las lenguas y aceptemos, con tolerancia, que nuestro país es un país muy heterogéneo, un mosaico cultural plural. Sin rivalidades. Dejando al margen la política y la economía por un segundo. Centrándonos en lo que, por ser diferente, nos hace ricos.

A veces está bien dejar de racionalizarlo todo, dejar de entenderlo todo y dejarnos llevar por la belleza de las lenguas, nuestra herramienta primera para enfrentar la realidad que nos rodea:

22 de enero de 2011

Un poco de silencio para encontrarse

Empezó a escuchar a Norah Jones, porque N. escuchaba a Norah Jones. También le dio por tomar más té del que normalmente bebía; decía que era porque le relajaba los nervios, pero lo hacía porque se enteró de que a N. le encantaba el té. Aprendió a diferenciar las canciones de Jones, aunque al principio pensaba que todas eran la misma, y encontró los matices, al igual que en los tés: el negro y el rojo eran semejantes, pero no tenían nada que ver.

Dejó de leer a los escritores españoles. Y las traducciones al español de los escritores extranjeros. Entró en la elite de lectores de literatura en versión original. Y en la de espectadores de películas sin doblaje. Comenzó a balbucir palabras en otros idiomas: eran intentos frustrados de alcanzar una especie de babel mental. Se dio cuenta de que esto último era demasiado. Así que decidió pararse un poco y reflexionar. Compró una postal de Federico García Lorca y la colgó en la pared de su despacho, al lado del calendario y del mapa de América del Sur. El brazo de Lorca rozaba levemente la costa chilena. Sonrió ante la posibilidad de un chileno lorquiano o un Lorca chileno. Luego se atrevió a tapar la silueta de Chile para hacer argentino a Lorca. Y allí estaba, en pleno centro de Argentina, que era Córdoba. Pensó: "¿qué más da la Alhambra que la Mezquita? Ahí Lorca está como en casa." Y lo imaginó diciendo "che" y "vos" y volvió a sonreír.

Dejó de pensar por un momento. Le entraron ganas de volver a leer a los escritores españoles. Pensó que empezaría con Góngora y si no se echaba atrás, ya podría con todo.

Volvió a pensar en N.
Después le vinieron a la cabeza unos versos:


"Llegó todo el lugar, y despedido,
casta Venus, que el lecho ha previenido
de las plumas que baten más süaves
en su volante carro blancas aves,
los novios entra en dura no estacada:
que, siendo Amor una deidad alada,
bien previno la hija de la espuma
a batallas de amor campo de plumas."


Paró el reproductor de música, por el que salía la ácida voz de Norah. Pensó que el silencio en enero facilita la digestión cerebral. Y ahí se quedó, contemplando con cara de despiste la silueta de América, en silencio. Esperaba que la fotografía de Lorca le hablara y le revelara el misterio de su propia vida.

9 de enero de 2011

Aprender (6)

"Aprender es algo muy agradable no sólo para los filósofos, sino también para el resto de las personas por igual"

Aristóteles, Poética, IV



(Kandinsky, Composition VII, 1913)

6 de enero de 2011

Imágenes

La vida puede mirarse con muchos ojos. Y está claro que las personas, individualmente, tenemos unos ojos diferentes para cada ocasión y vemos el mundo con una luz distinta en cada momento. Atrapar los instantes y grabarlos en nuestra memoria con la luz que nosotros llevamos dentro en ese segundo es el mejor ejercicio para ir creando nuestro álbum interno de recuerdos. Luego, uno puede comparar sus imágenes del recuerdo con las fotografías que alguien le hizo mientras experimentaba ese trocito de vida. Entonces, las imágenes "reales" y las "imaginadas" se unen y nos enseñan a ver la vida de forma más amplia y más abierta. Eso sí, ¿cómo saber cuál es la imagen real y cuál la imaginada?

1 de enero de 2011

Te quiero

Siempre me he considerado una persona comunicativa, sincera y que, con frecuencia, expresa lo que siente. Sin embargo, me doy cuenta de que pocas veces digo "te quiero". Y no es que no quiera. Es posible que tenga miedo a decirlo. No sé muy bien miedo a qué, ni por qué debería eso ser miedo. Pero digo pocos "te quiero". A mi alrededor tampoco esa es la expresión que más oigo. Y cuando la oigo dicha y redicha, me parece que pierde el sentido. A lo mejor "te quiero" no se dice; simplemente se demuestra.

A lo que quiero llegar con la disertación sobre "decir o no decir" te quiero es a lo profundo del asunto. ¿Cómo queremos? Si es que queremos. ¿Cómo expresamos que queremos a alguien? Si es que queremos. ¿Se entera la persona a la que queremos que la queremos a pesar de no decirle "te quiero"? Yo, que soy una afortunada, me siento muy querida por mi gente (aunque esto suene a clan folklórico) y no sé muy bien explicar en qué se fundamenta ese querer. Soy querida y queriente. Y saber que estás ahí me hace feliz, me hace sentir querida.

Hoy comienza un año que será tan largo como nosotros queramos que sea, con toda la relatividad del tiempo en nuestras manos. Y deseo que en este año haya mucho amor. Porque con amor se combate el mal tiempo: la crisis económica y la de valores, la intolerancia de unos cuantos, la violencia, la muerte, el egoísmo, la soledad, la tormenta interna. Deseo que el amor de 2011 no sea sólo un amor fraternal, sexual o amistoso. Deseo que sea un amor al mundo: un amor que nos haga mejores personas, un amor que nos humanice, un amor que nos haga débiles y vulnerables; pero también fuertes y con las riendas de nuestra libertad. Deseo que haya amor al arte, amor a la vida, amor a uno mismo, amor a cada instante. Solo una vida de amor es una vida feliz. Y solo si nos sentimos queridos, podemos avanzar con los ojos bien abiertos y una sonrisa grande y sincera.



Gracias por quererme.
Yo a ti también te quiero.

31 de diciembre de 2010

Fare thee well, friend

El fin de año no es una despedida. Tampoco es una bienvenida. Es una ligera pausa en la que la noche del día 31 se convierte en una fiesta, un motivo de celebración. Es un fin de acto: una escena nueva para representar. Aunque muchos de mis amigos dicen que el año -casi como ellos lo conocen- avanza por cursos académicos, yo sigo haciendo mis listas en estas fechas. Pienso en todo lo que me han traído los doce meses que ya agonizan, pienso en las personas que han ido de la mano conmigo en este camino, pienso en dos trozos de curso académico diferentes que corresponden al mismo año, pienso en los viajes que he hecho -los interiores y los exteriores-, pienso en las pequeñas peleas, en los reencuentros, en la gente que aparece y desaparece, en las marcas que el año nos hace sobre el cuerpo. Y me doy cuenta de que, aunque me niegue a aceptarlo, hay gente imprescindible y gente que no lo es tanto. Me doy cuenta de que hay sufrimiento real y sufrimiento relativo. Me doy cuenta de muchas cosas y solo lo hago en diciembre, nunca en junio, cuando acaba el curso académico. Diciembre es el mes más alegre de todos, frío, prefacio de muchas cosas y también despedida de muchas otras. Como casi todos los finales, está cargado de sorpresas, de vuelcos de corazón, y yo siempre lo lleno de mucha felicidad. Que mi felicidad del mes de diciembre sea nuestra felicidad de 2011: redonda, completa, plena, pura. Pero una felicidad que pueda compartir contigo, que me acompañas de la mano, que apareces y desapareces, que peleas o te reencuentras conmigo. Contigo, con quien viajo, a quien beso, a quien abrazo, con quien canto, con quien comparto. Felicidad.
Y, por supuesto, mucha vida.

24 de diciembre de 2010

"Vida de paz"

No es que no me apetezca escribir.
No es que sea vaga.
No es que no tenga tiempo.

Es que Manuel Casal resume, como nadie, el deseo de vivir una "vida de paz", consciente, a diario, y no solo hoy por ser 24. Así que te remito a su blog, para que leas una felicitación hermosa y también tú sientas de verdad ese espíritu que llaman navideño y que debería extenderse a todos los meses del año.

Pincha aquí para leer Vida de Paz

20 de diciembre de 2010

Con Sabina, caminar hacia adelante

Letras de Sabina para aceptar la realidad. Y la voz de Ana Belén para mecerse en un sueño dulce.
Este diciembre está siendo más diciembre que nunca, y en un "buen diciembre" no podía faltar Sabina:

16 de diciembre de 2010

La muerte

Vivimos codo con codo con la muerte. Pero la muerte no nos sacude hasta que no nos llega diez días antes del día de Navidad y se lleva a una persona de 25 años llena de vitalidad.

Me he enterado hace nada de que un compañero de facultad de Salamanca ha fallecido a causa de una enfermedad terminal. Esa misma enfermedad le atravesó a otro compañero de facultad hace unos años y él sí la superó. Pero la vida es así de inoportuna. En un día feliz te arranca la sonrisa de un compañero, y de repente sientes que has perdido un poquito de lo que él te aportó. Es un sentimiento extraño cuando pierdes a un compañero. Es la segunda vez en mi corta vida que me ocurre esto y creo que cada vez duele más.

Estará en mi recuerdo siempre e intentaré vivir con tanta alegría como la que él desprendía.

13 de diciembre de 2010

Sobrepeso o cómo soltar lastre

El estado ideal es el estado minimalista.

Pero vivimos un barroquismo tardío donde lo minimalista no está de moda. A pesar de la crisis, apetece la sobrecarga. Ya no nos especializamos en nada, somos multifunción o multitarea. Cada vez cargamos con culpas mayores que no son nuestra culpa y no sabemos muy bien quién, pero hay alguien que hace que nos culpabilicemos por ciertas cosas que suceden. Vamos cargando nuestras espaldas con recuerdos amargos o dulces de aquellas personas que fuimos y nos gustaría seguir siendo, cuando lo natural es la evolución. Y literalmente, la obesidad y el sobrepeso se están convirtiendo en enfermedades crónicas del mundo ultradesarrollado. Acumulamos kilos igual que los niños de hoy acumulan juguetes en un rincón. Igual que las casas se llenan de pastillas de turrón en noviembre; pastillas que acabarán en febrero en la basura. Estamos aumentando el estrés en nuestros cuerpos: no hay descanso y parece que no nos preocupa.

Ha llegado el momento de soltar lastre. De ir quitándonos de todo lo que tenemos encima y no nos deja avanzar. Se aproxima un año nuevo y hay que entrar en él ligeros, como un bebé que nace y tiene todo por aprender. Tiremos a la basura todo lo que no nos sirve para nada. Digamos adiós a lo que nos impide seguir avanzando. Llega un año nuevo, y con cada año nuevo que se aproxima, aparece un diciembre de reflexión. Que este diciembre sirva para hacer listas. Pero esta vez hagamos la lista de lo que no queremos.

10 de diciembre de 2010

Un poco de música celta para estos días raros

A veces uno quiere decir muchas cosas, pero nada de lo que dice tiene sentido. Por eso, para días raros de muchas palabras y poco contenido, música. El silencio que precede a la música es mejor que la mejor literatura:

6 de diciembre de 2010

Renoir



Esto es solo una impresión de una tarde llena de impresionismo. Y los azules.

5 de diciembre de 2010

La belleza produce llanto

Una vez lloré en un concierto de Mozart. A veces lloro con los lieder de Schubert. Mucha de la música celta que escucho también hace que se me humedezcan los ojos. Recuerdo una gaita en Ortigueira. Y el arte en general. El adjetivo perfecto en el lugar adecuado; una pincelada de un tono un poco más ocre que nos deja enganchados a todo el cuadro; un personaje inmortal cuyo autor mata en un relato corto.

Hablan de que producir arte es un don. Pero también hay algo de gracia especial en quien se emociona con él. Están los que padecen el síndrome de Stendhal, que pueden incluso marearse o vomitar por el sentimiento de plenitud que les provoca la belleza.

Me alegro mucho de que la belleza no pase por mí y me deje indiferente. Porque la belleza produce mutaciones en nosotros. No somos los mismos tras haber pisado Florencia, Salamanca o la playa de las catedrales. No somos los mismos después de descubrir la poesía de Garcilaso o de Quevedo, la melodía de una cítara o el rostro de la persona que nos ha enamorado. Ojalá todo el mundo pueda experimentar este sentimiento: dejarse vencer por lo bello y ser feliz ahí dentro.

2 de diciembre de 2010

Las prisas

He estado fuera unos días y se me ha olvidado que Madrid es una ciudad de prisas. O quizás es la sociedad madrileña la apresurada. He pasado días de agobios continuos en los que me hacía falta pararme y disfrutar un poco de lo que tengo alrededor. Necesitaba cambiar de aires; desconectar. He estado en una ciudad y con una compañía que me han facilitado la tarea. También el clima frío de nieve espesa me ha ayudado a cambiar un poquito por dentro. A veces el lugar sí influye para cambiarnos el ánimo. Al volver, veo que todo sigue igual: mis compañeros son los mismos, los trabajos y libros que aguardan a ser terminados o leídos tampoco cambian, mi ambiente es el de siempre. Pero siento que hay algo distinto. Me relaciono sin prisas y miro la montaña de libros con apetito. He vuelto a recordar a los amigos de siempre y ellos también me han recordado a mí. Ahora vuelvo a escribir largos e-mails y aquí estoy, también dedicándole unos minutos a este rinconcito que había abandonado un poco.

Las prisas de Madrid me estaban haciendo un agujero dentro que me impedía ver las cosas de fuera. Y aunque sé que volver a la rutina es solo cuestión de días, me encantaría permanecer en este estado de calma dulce post-viaje para siempre. Un amigo dice que en el principio estaba el viaje: que el viaje es el origen de todo. Yo cada vez pienso más en su idea e intento ponerle nombre de ciudad. De momento, miro con asombro a la viajera que en un tren de corto recorrido y en un viaje de veinte minutos, saca su ordenador del maletín y comienza a aporrear sus teclas a la vez que lee un libro sobre prehistoria, o me asombro cuando veo a un niño de primaria haciendo sus deberes también en el tren. ¿Por qué las prisas? Si no hay nada como llegar a casa y, con toda la calma del mundo, sentarse en la mesa de estudio y dejar que sean nuestros dedos los que trabajen por nosotros.

26 de noviembre de 2010

Inmunizados contra el dolor

El dolor es una gripe pasajera más. Estamos familiarizados con él. El dolor, en todos los idiomas, de todos los colores y bajo todas las ideologías nos llega a través de las ondas y de la pantalla. Pero es un dolor que no duele. Cada día hay un atentado terrorista en el mundo. No es en el mundo que nosotros conocemos, hablo de Rabat, o de Tanzania, hablo de México. Cada día mueren cientos de personas de forma brutal. Y muchos de nosotros somos conscientes de ello. Pero no hay dolor para afrontarlos. Estamos inmunizados contra ese dolor terrible que causan las guerras y los déspotas. Estamos familiarizados con la muerte que nos llega desde miles de kilómetros. Por eso, ayer, mientras en España se repetía desde todos los medios que era el Día Mundial contra la Violencia contra las Mujeres, en el resto del mundo, no pasaba de ser un 25 de noviembre más: sin lazos, sin minutos de silencio, sin celebraciones. En todo el mundo, la primera causa de mortalidad de las mujeres por encima del cáncer o de las enfermedades cardiovasculares, es la violencia de género. Pero nosotros, el mundo en general, estamos tan familiarizados con ella, creemos que es tan nuestra que le dedicamos sólo un día al año o un mes en alguna cadena de televisión.

Hay que concienciarse de que el dolor existe. Por supuesto, no vayamos llorando por las esquinas pensando en la cantidad de personas que están siendo víctimas de un ataque violento, pero agradezcamos, desde nuestra posición privilegiada, que nosotros no sufrimos. Reivindiquemos que se haga visible el dolor. Porque el dolor existe, aunque a nosotros nunca nos haya dolido nada. Recapacitemos al menos un minuto al día sobre esto. Cuando uno se da cuenta de ello, creo que vive una vida que es más vida.

24 de noviembre de 2010

Decisiones

Madurar, hacerse mayor. Estos dos procesos significan una mayor implicación en la toma de decisiones. No nos damos cuenta, pero decidir es algo que hacemos a diario y en casi cualquier circunstancia. Nos pasamos la vida desechando unas variables y aceptando otras y las cosas, afortunadamente, no parece que nos vayan tan mal. Hay decisiones intrascendentes a primera vista pero que pueden abrirnos un sinfín de posibilidades. Otras, sin embargo, las tomamos con precaución, porque son difíciles, porque dudamos y tenemos miedo a las consecuencias. Pero no por eso dejamos de decidir continuamente. Lo primero que hacemos nada más despertarnos por la mañana es tomar la decisión de levantarnos o de zanganear unos minutitos más, aprovechando el calor de la manta. Y desde ese momento, empezamos a escribir la historia de nuestro día.

Ayer tomé una decisión casi intrascendente pero muy importante para mí. Y desde que lo hice, todo me favorece, la vida parece que se abre a mi paso y me ayuda a seguir adelante, sin mirar atrás, sin tiempo para poder arrepentirme de una decisión que, de momento, no es más que positiva. Espero que en unos meses, los resultados sigan siendo tan buenos y yo mantenga esta actitud positiva de miércoles por la tarde con lecturas chaucerianas.

20 de noviembre de 2010

"Las ecuaciones se me dan mejor que la felicidad"

Ayer vi a Elvira en la biblioteca. Me hizo ilusión encontrarla. Hacía un par de días que me había encontrado a Jorge y le había preguntado por ella. Ahí va, con su Magisterio a distancia, sus congresos de traducción y las clases en un colegio de secundaria. En los reencuentros breves uno intenta condensar la información para compartir lo máximo posible en el tiempo que los horarios de la rutina nos permiten. Así que en quince minutos tratamos de ponernos al día de nuestras vidas. Me habló de sus clases de inglés y de sus pequeños de primero de la ESO. Se emocionaba al hablar de uno de ellos, alumno con autismo que está muy interesado en los idiomas. Este niño aprende holandés por su cuenta y trata de traducir sus ideas a otros idiomas. Elvira me contaba que un día, de repente, le preguntó: "Profe, ¿y yo cómo puedo ser feliz?". Unos días más tarde, volvió al tema: "Las ecuaciones se me dan mejor que la felicidad". Emotivo y dramático al mismo tiempo. Parece que es una condición intrínseca de la infancia la felicidad. ¿Por qué un niño de doce años plantea en voz alta la pregunta que nosotros nos hacemos interiormente cada noche? ¿Las personas que padecen autismo son infelices?

Mi compañera Jasha, checa, dice que en su idioma hay un refrán que dice algo así: "La felicidad es como una mosca dorada. Nunca la ves, y no existe. Pero puede que un día la veas, entonces sí existe".

Espero que este niño y todos los niños del mundo encuentren alguna vez la mosca dorada. Todo el mundo tiene derecho a verla alguna vez en su vida.

(20 de noviembre. Día internacional de la Infancia)

18 de noviembre de 2010

Cuando el sueño puede más contigo que todas las cosas interesantes que tienes que hacer...

... es hora de descansar.

Eso también es vida.

Fluir de conocimiento. Todo permanece



¿Qué pasaría si el conocimiento se estancara y solo dispusieran de él unos cuantos privilegiados?
Eso ya pasaba hace siglos y parece que las sociedades evolucionaban más lentamente. La imprenta y otros medios de comunicación facilitaron ese flujo de sabiduría universal del que disfrutamos hoy en día. Sin anacronismos. Sin embargo, a veces da la sensación de que falta información, de que se nos cuentan las cosas a medias o mal; se disfraza la realidad con demagogia e hipocresía y nos llega en fragmentos que se nos presentan reales y no lo son. Me da miedo pensar en el modo en el que se nos manipula desde no sé muy bien qué asientos. Recibimos toneladas de información, sí. Pero, ¿es relevante? ¿Cómo aprender a gestionar todo lo que recibimos sin que la anti-realidad nos absorba y pensemos que somos conscientes de lo que pasa en el mundo cuando -de hecho- no lo somos?

Sé que en mis palabras de arriba mezclo indiscriminadamente información con conocimiento, pero lo hago porque considero que la información proporciona sabiduría y ésta libertad. ¿Somos realmente libres o por encima de nosotros hay un narrador que modifica nuestros pensamientos a su antojo? Si tal cosa ocurre, habrá que cargar contra ese narrador, que intuyo que es el sistema -sí, así de abstracto- y plantarle cara para evitar caer atrapados en una tela de araña en la que parece que a nuestro alrededor nada ocurre, nada cambia: todo permanece.

17 de noviembre de 2010

Hope

Hay un haz de esperanza en las hojas anaranjadas que nos regala el otoño.
La esperanza de la limpieza y la renovación. La esperanza del renacimiento y del volver a empezar.

¡Me encanta el otoño!

16 de noviembre de 2010

Ciudades

Si hiciéramos una lista de las diez ciudades preferidas por cualquier persona -al menos del mundo Occidental desde nuestro punto de vista: Europa, Australia, EEUU-, habría en primer lugar una ciudad que es la Ciudad. Con mayúsculas. Por antonomasia. Querida, deseada, soñada, imaginada, llorada, alabada, vista y revista en tantísimas ocasiones a través de la pantalla grande y de la chica, cantada, abrazada, homenajeada tantas veces, leída, recorrida a través de la literatura de Auster o de Martín-Gaite, poblada de personajes insólitos. La ciudad para la que todos los adjetivos que se nos puedan imaginar se quedan cortos es una ciudad a cuyos habitantes quiero hoy homenajear. Porque en la cocina de mi blog hay un pajarito que me dice que últimamente recibo muchas visitas desde allí. Para ellos y para cualquiera que alguna vez la haya soñado. Aquí está: New York. Con la añoranza sana de aquel que no conoce algo pero aún así lo desea desde bien dentro.

15 de noviembre de 2010

Amables colegas:

El lenguaje no es sexista. Los sexistas somos los hablantes. Posiblemente ya hubieras caído en ello hace tiempo, pero es importante plasmarlo por escrito -verba volant scripta manent- para ver la repercusión que tiene esto. El lenguaje es una herramienta potentísima que utilizamos como queremos. La mayoría de las veces la usamos simplemente para comunicarnos, pero en esos usos prácticos, la cargamos de elementos que nos permiten, a la vez que nos comunicamos, manejar a nuestro interlocutor. Hasta ahí todo claro.

El idioma, el lenguaje, la palabra se ha utilizado per saecula saeculorum como fuente de autoridad. Sobre todo desde los púlpitos. Y siempre se le dio mayor importancia a la palabra escrita -infalibilidad de las Escrituras- que a la palabra oral en ciertos ámbitos. Pero llegaron la radio y la televisión y la oralidad recuperó su valor, su estatus. Siempre he creído que oralmente uno comunica y que por escrito adoctrina. No sé, no sé... Ese no era el tema de la entrada de hoy. El caso es que a través de la oralidad, a través del uso real del idioma, a través de su manejo como herramienta eficaz de comunicación es por donde se empiezan a colar el sexismo o la intolerancia.

Esto es un "coñazo" y lo otro "cojonudo", "tu puta madre", "¡qué zorra la tía esa!", ese chaval es un "machote" y algunas expresiones más demuestran que el lenguaje es sexista. Pero ojo, que el discurso de izquierdas no nos lleve a engaño y empecemos a creer que decir "los alumnos", a secas, es sexismo del lenguaje. Eso forma parte de nuestra gramática universal. En español siempre se ha formado así el plural: masculino + femenino = masculino plural. Pero eso no quiere decir que el lenguaje sea sexista. Simplemente que seguimos el patrón latino de la formación del plural. Pero además hay que tener cuidado con los singulares no marcados genéricamente (esto es, los que no terminan en -a u -o, que en español son los morfemas flexivos que marcan género), para que no caigamos en la creación absurda de palabras que no tienen mucho sentido, como "miembra" o "policío". Igual que los adjetivos "amable", "alegre" o "feliz" no hacen concordancia de género, porque directamente no tienen marca para este valor gramatical, los sustantivos anteriores no tienen que hacerla.

Pero vivimos en la era de lo políticamente correcto y dirigirse públicamente a una audiencia mixta como "estimados oyentes" es síntoma de machismo lingüístico y ahora se recurre en la oralidad al "estimados y estimadas" y en el lenguaje escrito a cosas como "estimados/as" o incluso "estimad@s". Para evitar las barras y las arrobas y mantener la corrección política, tengo una profesora que cuando envía e-mails a sus compañeros de departamento, en los que se encuentran varones y mujeres, opta por la selección de vocabulario no marcada genéricamente. Así, con un "amables colegas" nadie se ofende, y todos y todas tan contentos y contentas.

14 de noviembre de 2010

La mandolina del compositor Vivaldi

Se me hace difícil entender una mañana de domingo sin varias cosas: tostadas calientes con mermelada de frambuesa, un café grande, la limpieza apresurada de la capa de polvo que se ha reposado tras días de trabajo en la mesa de estudio, el artículo de Elvira Lindo en El País, la resolución del crucigrama del mismo periódico, un vistazo por la ventana para sentir caer las gotitas de lluvia y -siempre, siempre- una pieza de música clásica que me recuerde los domingos de la infancia en los que la casa se llenaba del Amor Brujo de Falla.

Hoy la mandolina de Vivaldi, para mantener las costumbres de las mañanas de domingo. En el fondo, el domingo no es tan mal día como lo pintan:

12 de noviembre de 2010

9 de noviembre de 2010

La caída de los mitos, el renacer de realidades

Uno se siente bien cuando por fin se le caen los mitos y la realidad se le presenta tal cual es, sin máscaras, sin idealizaciones. Y como la realidad siempre supera a la ficción, es maravillosa la caída de los mitos y el ascenso a la vida inmaculada.

8 de noviembre de 2010

Sin tiempo

Las uvas de la ira están robándome los últimos días. Parece que sólo salgo del cascarón para reaccionar contra la visita del Papa y el alcalde de Valladolid. Y no. También quiero regalarte algo bonito. Una música elegante. Se hace rápido, llena el alma de paz y no deja en blanco el hueco del lunes. Disfruta de este fascinante grupo alemán de música folk y antigua. Se llaman Faun y llenan los lunes de la calma de las nubes. Como todo lo medieval, como toda buena melodía.

Feliz comienzo de semana:

6 de noviembre de 2010

Que Led Zeppelin bendiga este blog

Porque yo no voy a apuntarme a esta moda de sacar a Dios a la vida pública.

La religión se pasea por este país libremente, con total impunidad. La religión cristiana expresada mediante la institución eclesiástica y su jefe máximo andan a sus anchas en este país, y más desde que se está replanteando no seguir adelante con las reformas de la Ley de Libertad de Conciencia. Me parece una vergüenza.

El Papa viene a España. Fenomenal. Pero, ¿qué es eso de bendecir el Centro Internacional de Prensa de Santiago en un acto público? ¿Y qué hay del alcalde de Santiago que exhorta a los ciudadanos a que participen de las actividades religiosas programadas para el evento? ¿Por qué religión y Estado siguen estando unidos con lazos tan estrechos? ¿Es que todavía no nos hemos dado cuenta de que el feudalismo murió hace siglos? Lamentablemente, en España, Iglesia y Estado han ido de la mano desde siempre y cuando empezó a cambiarse esto durante la II República se trató al gobierno de rojo, infiel y hereje. Con Franco y los gobiernos posteriores no hicimos más que dar pasos de cangrejo. La religión no debe entrar en la vida pública. Los actos religiosos no deben pagarse con el dinero de los contribuyentes. La televisión pública no debe forzar a los espectadores a ver el evento. Y no pueden hacer que una opción como otra cualquiera sea la opción obligatoria por mantener una tradición.

España es un país que camina hacia la modernidad y va dando pasos hacia ella. Eso se nota en muchas de sus políticas. Pero en este punto, el gobierno se está cubriendo de gloria. Querrán también, los miembros del Parlamento, obtener la indulgencia plenaria. Para seguir actuando anti-humanamente. Si con un arrepentimiento final está todo solucionado, no me extraña que quienes presuman públicamente de buenos cristianos, se comporten como verdaderos demonios.

Yo para subir al cielo no quiero al Papa. Me conformo con la escalera de oro de Led Zeppelin.

5 de noviembre de 2010

Un poco de luz para estos días oscuros

O poesía callejera, para afrontar con belleza la realidad del día a día.

[pincha sobre "poesía callejera" y date una vuelta por Lavapiés poético].

4 de noviembre de 2010

¿Tú como gestionas tu adrenalina?

Por lo que se ha visto en las últimas semanas hay más de "un perfecto mierda" pululando alegremente por el círculo político, "cultural" y social. Esos "perfectos mierdas" que no saben criticar si no es agarrando un insulto y aplicándoselo al primero que se les ponga en el camino y no les caiga particularmente bien. Creo que hay problemas de fondo con estas personas. Puede que necesiten soltar la adrenalina por algún sitio. O quizás lo que les ocurra es que son tan perfectos mierdas, tan poca cosa, que necesitan recurrir al insulto fácil, a la grosería, a la falta de educación, a la intolerancia, a la inmoralidad... todo para conseguir sentirse más grandes personas. Unos venderán más ejemplares de sus memorias, otros recibirán la palmadita en la espalda del público elector y otros se sentirán encantados por recibir algunos miles de visitas más en Twitter. Unos se jactan de proxenetas, otros se ríen de la sensibilidad ajena y luego están esos que hablan por hablar, enseñan la podredumbre de sus almas a través de sus perfectos y ortodonciados dientes y hablan de la boca de los demás. Una vergüenza.

La pequeñez moral de estas personas se suple con su suprema estupidez. Y su necesidad de encontrarse en el ombligo del mundo hace que se vendan por un puñado de borreguiles secuaces que les ríen la gracia, sin darse cuenta -los últimos- de que se viene abajo el sistema de valores y no estamos más que propiciándolo mientras dejamos que sigan sentados en un sillón que es como el de nuestra casa, que se planten en nuestras pantallas y que dirijan un poco de nuestras vidas. Una vergüenza.

Algunos pensarán que es por soltar adrenalina. Los hay que hacen puenting para desestresarse de su vida. Otros rezan. Algunos practican deporte o van a un concierto de rock. Los inhumanos practican la inhumanidad. Y los que les ríen la gracia... esos creo que ni siquiera saben muy bien qué es lo que hacen.

¿Tú cómo sueltas adrenalina? Yo mañana me voy a un concierto de rock.

1 de noviembre de 2010

Elvira Lindo y la paciencia.

Elvira Lindo es una escritora a la que el público ha encasillado. Hace más de una década, su personaje dirigido a los jovencitos españoles le retribuyó éxito y reconocimiento en el mundo de la escritura. También le dio mucho dinero para dedicarse a seguir trabajando en lo que le gusta: el periodismo de calidad y la literatura desencasillada. Aún así, seguimos recordando a Lindo por sus "tintos de verano" y su Manolito de Carabanchel. Pero ya vamos siendo más los lectores que la apreciamos por sus lúcidas columnas del domingo y su literatura de calle, de carne y hueso.

Personalmente, considero a Elvira Lindo una autoridad. Considero que sabe de lo que habla cuando habla de algo. Se documenta. Es educada y usa un lenguaje directo que no daña. Ayer mismo, reconocía en su columna dominical que practicaba la autocensura y medía bien las palabras que empleaba, partiendo de la premisa de que todas las personas merecemos ser respetadas. Y en ese mismo artículo, hablaba Elvira del encasillamiento que sufrimos mujeres y otros sectores de la población que no nos ceñimos al canon de varón de clase media-alta blanco. Para alguien que ha sido encasillada por escritora de literatura infantil y peridista-humorista, ejercitar el "músculo de la paciencia", como ella misma lo llama, debe ser algo habitual, común, idiosincrático.

De personas pacientes como Elvira Lindo y que han sabido afrontar años de profesionalidad sin ceder a críticas absurdas que han llegado incluso a colocarla a la sombra de su marido, es de quien quiero aprender. Y de quien muchos deberían aprender. Esta semana le toca al alcalde de Valladolid, pero él es una simple encarnación de tantos otros hombres (varones y mujeres, esta vez) que pululan por esta sociedad sin una pizca de educación, sin elegancia, sin humanidad. Ojalá todos leyeran las palabras de Lindo:

EL CHISTE VERDE

¿Qué es lo que tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid? No lo sé, ni me interesa, como no me interesa lo que tiene en la cabeza tanta gente con la que a lo largo de los días ejercito mi paciencia, ese músculo que las mujeres, los negros, los homosexuales, los inmigrantes, los pobres, los judíos en según que sitios, los musulmanes en según que otros, y tantos seres humanos que por diversas razones se ven con frecuencia en condición de subordinados, ejercitan como si fueran deportistas de carreras de fondo. No quiero saber si el señor alcalde dijo lo que dijo porque piensa que las mujeres (las que no militan en su partido) alcanzan un puesto por méritos inconfesables o es que desde que asumió el cargo descubrió algo que vuelve humoristas a muchos políticos: que dijera lo que dijera siempre tendría micrófonos delante y unos cuantos pelotas dispuestos a reírle las gracias. No sé lo que tiene en la cabeza. Sé lo que dijo. También lo saben la señora De Cospedal y el señor Rajoy. De la señora De Cospedal, como de todas las mujeres que ostentan cargos en el PP, me decepciona que aun afeando las palabras de su compañero pase a perdonarlo en una misma frase. Debiera de saber la señora Cospedal que si a ella la respeta es por una razón mezquina: militan en el mismo partido. Los políticos españoles han conseguido que esa sea su razón suprema. En cuanto al señor Rajoy, ay. Qué malo es dejarse querer por aquellos que tan a menudo escupen por sus bocas la palabra maricón o zorra. Si el señor Rajoy hubiera cortado por lo sano este lamentable asunto animando a dicho alcalde a que abandonara el puesto, no hubiera provocado que en tantos foros acabaran riéndole la gracieta a este gran humorista de la taberna política. Pero Rajoy es ese hombre que tiene cosidas las manos dentro de los bolsillos y solo levanta los hombros de vez en cuando como diciendo "esto no va conmigo". Esa disculpa implícita concede razones tramposas a quien no está dispuesto a respetar la dignidad del adversario: la culpa de todo, dicen, la tiene Pajín, por incompetente. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿Haremos también chistes racistas con un negro si un día llega a ostentar un puesto y consideramos que no está suficientemente preparado? Hay personas que ante el comentario del señor alcalde se llevaron las manos a la cabeza. Será porque no leen determinadas columnas, no escuchan algunas tertulias o no son sensibles a la rabia que la presencia de las mujeres en la vida pública ha provocado en ciertos hombres, aplaudidos patéticamente por ciertas mujeres. Periodistas, columnistas y políticos, responsables de la pedagogía democrática, llevan trabajando durante años para que los gritos, los insultos, las alusiones al físico, la indumentaria, el origen de las personas o sus preferencias sexuales sean moneda corriente en la vida pública. Cuando los estudiantes de periodismo me preguntan si me someto a autocensura en estos artículos, respondo aquello que en principio no esperan oír: ¡claro que sí! Pienso dos veces lo que escribo, me arrepiento si he herido sin fundamento a alguien y no me fío de las personas que presumen de soltar lo primero que se les viene a la boca. Detesto la sinceridad patosa e hiriente. Escribo sometida a una norma estricta: todos los seres humanos tienen los mismos derechos. No vale sacarle los colores a un político de la derecha más rancia y celebrarle el chistecillo a Guerra cuando llama "mariposón" a Rajoy o a Blanco cuando habla de aquellos a los que se les ve "el plumero". Si fueron educados en otra España, que se reformen. Pueden aprender de muchos ancianos españoles que sin haber tenido estudios, tribuna desde la que ser escuchados, coches oficiales y una nube de pelotas a su alrededor, aprendieron aceleradamente lo que es la democracia. Hoy disfrutan de haber traído al mundo hijas independientes, han sabido aceptar la condición gay de algún hijo o nieto y han ensanchado en suma su tolerancia. Ahora muchos de ellos están asustados por cómo hablamos en las televisiones, por la grosería con la que escribimos, por la constante falta de respeto al buen gusto que demostramos con nuestras palabras. ¿Se merecen este espectáculo tan zafio? En el revuelo de comentarios críticos que siguieron a las declaraciones del señor alcalde se afirmaba que era la presencia de las mujeres en política la que venía provocando esta reacción furiosa. Tal vez sea lo más visible, pero no es el único sector que padece la burla de esos resentidos que no aceptan como iguales a los que son distintos de ellos. No hay mujer que en su vida no haya padecido la condescendencia masculina, no hay mujer que no haya tenido que soportar en el trabajo el dichoso diminutivo que aniña, no hay mujer que tenga un trabajo público que no haya sentido que se la juzgaba de manera distinta por serlo. La paciencia es el músculo más desarrollado de las mujeres. No sé qué tiene en la cabeza el alcalde de Valladolid. Sé lo que dijo. Y no puedo evitar pensar que siendo, como este señor será, un defensor de la institución familiar, ¿no le dio vergüenza que un comentario tan soez llegara a oídos de sus hijos? Nuestros padres acostumbraban a echarnos del cuarto y a bajar la voz cuando iban a contar un chiste verde.

Elvira Lindo en El País, 31 de octubre de 2010.