28 de agosto de 2011

Deshacer maletas


Cuando uno viaja para quedarse, hay un momento crucial que debe superar, el de deshacer las maletas. Cuando alguien comienza a hacer su habitación suya y llena con su ropa los armarios, y pone fotos de su gente cerca de sí, comienza a preocuparse por si hará frío en invierno y necesitará una manta o no, entonces uno se da cuenta de que el viaje ha terminado y empieza el momento de echar raíces en el nuevo lugar. Da igual si será para uno o dos meses o durará para siempre, pero el momento de deshacer las maletas aparece y llena de miedos al que las deshace. Creo que son unos miedos comunes y básicos: el miedo a saber si se llegará a integrar bien en el nuevo espacio, el miedo a la soledad, el miedo al fracaso, el miedo, a veces, al idioma. Los miedos siempre son irracionales, por eso aparecen de vez en cuando sin que nosotros queramos que estén ahí.

Estos días de viaje y maletas vaciadas, no he parado de pensar en las generaciones de españoles emigrantes a cualquier parte de Sudamérica y Europa, desde el comienzo de la Guerra Civil hasta el final del franquismo. Más que en los expatriados o exiliados, pienso en los desarraigados, en aquellos que buscaron fuera de las fronteras lo que España no pudo, quiso o supo darles. Pienso en esas generaciones de personas mucho menos preparadas académicamente (aunque sí mental y moralmente) que viajaban con una sola maleta en la que llevaban un par de camisetas, un vestido o un pantalón de pana y poco más. Conocían tan solo su lengua, pero tenían ganas de salir adelante y triunfar. Comparo el sueño americano con el sueño español y me avergüenza un poco el hecho de que todos aquellos españoles tuvieran que haberse ido de España para cumplir el sueño español. Es cierto que muchos regresaron e hicieron su vida en su tierra, se trajeron la riqueza de los países que los acogieron y vivieron después, o viven ahora, mejor que los que se quedaron. Pero tuvieron que escapar porque el país no satisfacía sus necesidades de vivienda digna, trabajo y comida. ¿Ocurre ahora lo mismo? ¿Se está convirtiendo el sueño español en el sueño europeo/americano o internacional? ¿Por qué permite el país que sus jóvenes echen a volar?

Las últimas reflexiones quizás producen más temores que el deshacer maletas y sentirse fuera de casa por unos meses. Porque al fin y al cabo, los tiempos han cambiado, y ahora podemos vernos las caras aunque estemos a miles de kilómetros de distancia, tú puedes saber de mí sin esperar que el cartero aparezca con una carta, porque esta es mi carta, pero, ¿se preocupa el país por todas las cartas que los nuevos emigrantes les enviamos a nuestras familias y amigos? No, porque no las ven. Ahora el país se va vaciando poco a poco, y llega el tiempo de que todos los movimientos sociales les hagan ver a los que tienen el poder, que el poder real, el de la juventud, se les escapa poco a poco de las manos.

Algunas de estas reflexiones se han ido gestando después de ver esto. (Pincha encima del enlace para acceder al vídeo)


25 de agosto de 2011

POETAS (6)

Kirmen Uribe.

Leí a Kirmen Uribe esta primavera, cuando me dio la 'fiebre vasca'. Me quedé enganchada a su literatura igual que una mosca se enreda en una tela de araña y no puede escapar. Empecé a interesarme, entonces, por la literatura en euskera. Y por la música en esa lengua. Me maravilla escuchar sonidos que componen palabras con un significado que permanece tan ajeno a mi realidad lingüística. Es lo que me pasa con la música de Mikel Urdangarín, por ejemplo, o lo que siento al escuchar al sueco Winnerbäck. El placer de los idiomas per se, sin un fin último, que es el de comunicar, sino con el fin intermedio de emocionar con los sonidos.

De Kirmen Uribe he leído pocas cosas, la verdad. Leí su novela, traducida al español, Bilbao-New York-Bilbao, y me enganchó como solo lo habían hecho, muchos años atrás, los cuentos de Manuel Rivas. Al poco, me lancé a la aventura de leer poesía en euskera. Leí a Uribe en euskera, sin entender absolutamente nada y la alegría la recibí al pasar los ojos por la página siguiente y encontrar la traducción al castellano. De su poemario Mientras tanto cógeme la mano, publicado en la colección Visor de Poesía rescato para ti, hoy, dos poemas. Uno que habla sobre la imposibilidad del lenguaje y otro que habla sobre la permanencia. O al menos, así los entiendo yo. En un mundo donde nada permanece y parece que nadie entiende a nadie.

Y a partir de este momento, cuando me leas, yo estaré un poquito más lejos, pero seguiré trayendo al blog todo lo que pueda acercarme a ti. Dos poemas en euskera, para mi nuevo mundo en inglés. Nos seguiremos encontrando en el blog.




EZIN ESAN
       
Ezin da esan Libertatea, ezin da esan Berdintasuna,
ezin da esan Anaitasuna, ezin esan.
Ez zuhaitz ez erreka ez bihotz.
Ahaztu egin da antzinako legea.
 
Uholak eraman du hitzen eta gauzen arteko zubia.
Ezin zaio esan tiranoak erabaki irizten dionari heriotza.
Ezin da esan norbait falta dugunean,
oroitzapen txikienak odolusten gaituenean.
 
Inperfektua da hizkuntza, higatu egin dira zeinuak
errotarri zaharrak bezala, ibiliaren ibiliz. Horregatik,
 
ezin da esan Maitasuna, ezin da esan Edertasuna,
ezin da esan Elkartasuna, ezin esan.
Ez zuhaitz ez erreka ez bihotz.
Ahaztu egin da antzinako legea.
 
Alabaina «ene maitea» zure ahotik entzutean
aitor dut zirrara eragiten didala,
dela egia, dela gezurra.


*    *   *    *   *    *   *    *   *    *   *    *   *    *


NO SE PUEDE DECIR

No se puede decir Libertad, no se puede decir Igualdad,
no se puede decir Fraternidad, no se puede.
Ni árbol ni río ni corazón.
Las leyes antiguas han sido olvidadas.
 
Un aguacero se ha llevado los puentes entre las palabras y las cosas.
No se puede llamar muerte a lo que el tirano considera una decisión.
No se puede confesar que alguien nos falta,
cuando el recuerdo más nimio nos desangra.
 
La lengua es imperfecta, los signos se han desgastado
como las viejas muelas de molino, de tanto girar. Por eso,
 
no se puede decir Amor, no se puede decir Belleza,
no se puede decir Solidaridad, no se puede.
Ni árbol ni río ni corazón.
Las leyes antiguas han sido olvidadas.
 
Sin embargo, confieso que siento un escalofrío
cuando oigo de tu boca "mi amor",
sea cierto o sea mentira.




EZ DA EGIA


Ez da egia. Ez naiz aldatu.
Nire ametsetan
hogei urte duzu beti.


*    *   *    *   *    *   *    *   *    *   *

NO ES VERDAD

No es verdad. No he cambiado.
En mis sueños
siempre tienes veinte años.   
 
 

13 de agosto de 2011

Licor café

Está claro, si me preguntaran a qué bebida sabe Galicia, no lo dudaría, sería un primer plato con vino Albariño o Riveiro y un postre con licor café. El sabor de Galicia, el sabor a comida, quiero decir, es más difícil de establecer. Tendría que echar mano al recuerdo y ofrecer mi sabor de Galicia, que oscilaría entre el pulpo y los cachelos.

Para mí, Galicia tiene un sabor, un olor, un color, una melodía y un rostro. No dejo de preguntarme una y otra vez, en esas ocasiones en las que me acecha la morriña cíclica, por qué Galicia y no, por ejemplo, Cataluña, Asturias o Andalucía. Galicia nació dentro de mí cuando yo salía a la vida y lo hizo muy inesperadamente, sin raíces antepasadas, sin una calle o un pazo propios en los que vivir. Llegó con la literatura, con los cuentos de Manuel Rivas y de Carlos Núñez y poco a poco fue tomando la forma de una espiral chiquitina o los caminos truculentos que anduvimos hace ya un par de agostos.

Cuando me preguntan que de dónde me viene este apasionamiento, nunca sé qué responder. Me gusta ver las sonrisas de los gallegos cuando les hablo en gallego y les afirmo rotundamente que no, que no tengo familia allí, que mi familia es de la rama extremeña, no gallega y que no, nunca he vivido más de un mes seguido en sus tierras. A veces me invento una historia hermosa sobre mi abuelo materno y su segundo apellido, pero pocas veces me toman en serio. Me gusta ir allí y cerrar los ojos en sus bosques o frente a su mar u océano. Solo dejarme mecer por el bienestar que me traen sus texturas y sus gentes.

Por el licor café, por su mar y por sus bosques, por su piedra, por su sol y sus nubes, por su aroma, por su gente... Solo por eso o quizás por todo eso, Galicia siempre vale la pena. Vayas cuando vayas. Porque Galicia es atemporal.

12 de agosto de 2011

Música para cocinar

No puedo negar que me gusta la música. Me atrevería a decir que me gusta casi toda la música. Pero alguna más que otra, por supuesto. Esta es la cuarta serie de músicas que posteo en el blog. La primera fue "Música para viajar", la segunda, "Música para regalar", luego vino "Música para estudiar" y ahora "Música para cocinar". Cada momento del día, cada actividad requieren un espíritu diferente, un ánimo distinto, un acercarse desde otro ángulo, un cambio de perspectiva. Para estos días en que me he vuelto una cocinera insospechada, la comida me sale mejor no sólo si le pongo cariño, sino también cuando encuentro la música apropiada.

Para el gazpacho de ayer, Fito y los Fitipaldis.

¡Que aproveche!

11 de agosto de 2011

La sabiduría del cuento popular

"El gallito Lozano" es el cuento que mi abuelo le contó a todos sus nietos. Yo se lo oí alguna vez, cuando era muy pequeña y él ya no tenía la memoría de antes o el humor para contarlo. Sin embargo, recuerdo con cariño el ritmo del estribillo igual que la canción que cada Nochebuena nos cantaba y que siempre me arrancaba una lágrima de nostalgia.

Cuando Marta y yo decidimos poner en marcha este blog lo hicimos con la función básica de contar cuentos y de encontrarnos en ellos, de estrechar lazos con nosotras mismas y con otras culturas. Esas ficciones de un principio se fueron transformando, igual que el blog, en historias, anécdotas, pensamientos, música, poesía o lo que surgía. Y hoy, tras haber visto un documental de la serie Imprescindibles, de la 2 de TVE, he vuelto a pensar en la importancia del relato. Sobre todo del cuento popular, de la sabiduría que trae consigo y el brillo que le lleva a los ojos de quien lo recibe.

La cultura audiovisual parece que está matando poco a poco la cultura tradicional del cuento popular. La televisión, el cine e internet están dejando de lado la oralidad de las noches de invierno al calor del hogar y la de las noches de verano a la fresca, en la puerta de las casas. Los padres les leen cuentos a sus niños o ellos mismos los leen en los libros del colegio, pero cada vez hay menos contadores anónimos, individuales. Cada vez hay menos personas como los abuelos de antes, que se rodeaban de sus nietos las tardes frías de los sábados y los domingos para contarles el cuento del gallito Lozano.

El documental de la 2 recoge un pellizco de esa cultura popular tan enraizada en los pueblos de todo el mundo y que parece que se va desvaneciendo poco a poco. Este documental rescata cuentos en todos los idiomas, rescata las versiones de los cuentos europeos a la moda española y trae un poquito del brillo que mis primos, mi hermano y yo teníamos en los ojos cuando el abuelo nos contaba la historia del gallito Lozano, que iba a la boda de su hermano tan contento y tan galano.

No te lo pierdas, si quieres verlo, pincha aquí.

10 de agosto de 2011

Impresiones de verano /1

Agosto caluroso. Sábado. Barcelona, barrio de Sants.

Una escritora de blog, recién aterrizada en España tras sus vacaciones asiáticas, y aún con la sensación extraña de encontrarse en tierra de nadie, se despide de sus compañeras de aventura y empieza a vivir la pequeña aventura de un sábado cualquiera en los alrededores de la estación de tren de Sants.

Un largo paseo por la rambla de Badal. Todos los establecimientos están cerrados excepto las fruterías. No hay sol, solo un calor apagado por las nubes que lo cubren todo. La certeza del fin de las vacaciones está presente, aunque aún hay agosto para rato. Y en el calor de ese agosto, el anhelo de una bebida refrescante está también presente.

Parada de repostaje en una cafetería grande, en la esquina de la rambla de Badal. La escritora de blogs escoge una mesa donde poder observar mientras la observan. Y se abre ante ella la gama de personajes míticos de cualquier novela de ciudad: esos antihéroes que durante años pasaron inadvertidos y ahora parece que pueblan todos los rincones: los grotescos y los refinados. Y de repente, nuestra escritora empieza a pensar en la labor de escribir, en ese dejarse entrever a través de cada palabra, en ese ocultarse constante detrás de cada punto y coma o de cada pausa. Los personajes que pueblan la cafetería, todos etiquetados bajo la categoría de raros, la observan igual que ella los observa a ellos. La diferencia es que ella está en silencio y los espiados, que se vuelven espías, solo pueden acertar algún rasgo de ella por su lenguaje no verbal, la ropa que viste, la elección de la bebida, la mesa que ha escogido. Ella, sin embargo, los observa de dos en dos. Se fija en la interacción de las tres parejas más cercanas a su mesa. Un matrimonio agotado cuya mujer lee la prensa mientras el hombre devora con ansiedad una tarta de frutas a la vez que escucha algo en los auriculares. No hay conversación, pero interactúan en silencio. Otra pareja, los cuarentones feos, no se sabe bien si son solo amigos. Él está ilusionado mostrándole en su ordenador portátil vídeos de su juventud, infancia y adolescencia: la mili, su boda, su familia, su abuela, una señora encantadora que se emocionó muchísimo cuando se casó, su hermana, la Montse, que había cambiado mucho desde entonces. La mujer mira con una sonrisa real los vídeos, los comenta y, de vez en cuando, lanza miradas de reojo hacia la mesa de la cronista, que anotaba mentalmente y tras el billete de su tren detalles rápidos del escenario que tiene ante sus ojos. Los últimos son otra pareja, jóvenes, no más de treinta años cada uno de ellos. Entran rápido en la cafetería, piden de comer, se sientan a la mesa y se entregan a la comida como si se entregaran al amor la última noche de sus vidas. No hablan, no se miran, no se sonríen, simplemente comen, comen con un hambre que no se ha visto antes.

El té con limón y hielo de nuestra escritora se termina. También termina un poco aquí la reflexión. Ella está convencida de que alguno de estos personajes la observaba para escribir, a su vez, algo sobre ella. Otro personaje extraño y solitario en las calles abandonadas de la ciudad efervescente. La escritora de blogs sale de la cafetería pensando en la pobreza que ha visto en Camboya y en el hambre de estos catalanes. Intenta ponerlos a un mismo nivel pero no es capaz. Se refugia en la calle intransitada. Entra en una frutería y pide una manzana y una naranja en inglés. El vendedor, indio, la atiende extrañado, aunque no debe de sorprenderle ya nada, en un barrio como Sants. Le desea buena tarde y se despide de ella en catalán: adeu. Ella sonríe, sale a la calle y piensa en lo que escribirá y lo que no escribirá en su blog sobre esa tarde. Fabula acerca de lo que inventará, de lo que exagerará y de lo que ocultará. Se concentra en lo que quiere mantener tal cual ha sucedido. Pero al final se da cuenta de que todo lo que pasa por el tamiz del escritor se convierte en una tremenda y absoluta mentira. Pero eso solo lo sabe ella ahora. Quienes la lean tendrán que decidir qué tomar y qué rechazar.

17 de julio de 2011

Vacaciones

En verano también se trabaja. He estado desconectada del blog porque he estado trabajando estos primeros quince días de julio. Pero el trabajo que he desempeñado es algo que me encanta: desconexión del mundo, un colegio enorme lleno de niños, ganas de enseñar, de divertirme, de pasar buenos ratos y conocer gente encantadora. Un campamento de idiomas.

Vuelvo del trabajo como si volviera de unas vacaciones y poco a poco voy entrando en la rutina de las vacaciones reales... En unos pocos días haré un gran viaje que me tendrá también bastante desconectada del mundo que conozco. Por eso he decidido cerrar oficialmente este blog por vacaciones.

Espero poder colgar fotos de mi viaje.
Y deseo que pases unas felices vacaciones.

27 de junio de 2011

Ella y él (XIII)

Le costó olvidarla diez libros de crítica literaria, cuatro cubatas en una noche turbia y desoladora, un viaje a la montaña con amigos, dos pachangas de baloncesto, no sé muy bien cuántas noches, un par de lágrimas y tres fotografías quemadas.

Ya se sentía a salvo cuando la vio pasearse por su calle, con la falda de flores, las zapatillas de esparto y la melena flotando al viento. Volvió de nuevo a la terapia. Esta vez comenzó con Kafka.




26 de junio de 2011

Morriña cíclica. Galicia latente.

Ni T. S. Eliot ni Shakespeare pueden con la morriña.
Es un golpe de añoranza. Llega inesperadamente, pero siempre de forma cíclica. Galicia está siempre latente, en estado de reposo. Y el verano, la certeza del mar o una canción la activan en la conciencia. 

La morriña -mi morriña- es cíclica. Reaparece cada cierto tiempo y me tiene ausente durante días. Y ni Scott Fitzgerald ni Auster pueden con ella. 

Denme una gaita que llora, un vaso de vino Albariño, un documental sobre Cunqueiro y la suavidad del gallego. Es más que probable que me olvide de Hemingway, de Londres, de Camboya y de los americanitos impasibles.
 

25 de junio de 2011

¿Quiénes somos?


¿Somos quienes somos o como queremos que los demas crean que somos?

Esta pregunta lleva atormentándome años. La hipocresía y la falsedad son un mal común y extendido. Creo que estos dos defectos se han desarrollado en la base de una educación insuficiente o mala y bajo los modelos de muchos de los personajes públicos que nos representan: no solo los políticos, sino los miembros de la Casa Real o incluso Belén Esteban,  quien -lamentablemente- muchos españoles consideran el modelo más alto del ciudadano español. Aunque muchos de los que leemos esto -afortunadamente- la consideraremos  como modelo absoluto de la chabacanería y el mal gusto. Y espero que no se me ofenda quien lea esto, que sé que hay muchos seguidores de esa chica que irían con ella hasta el fin del mundo. Pero lo que es cierto es cierto y no se pueden negar los hechos.

Pero mi preocupación fundamenteal es la que da título a esta entrada: "¿quiénes somos en realidad?". ¿Cómo nos definimos? Una vez, en un curso de tutoría y orientación la profesora que explicaba hizo un experimento con todos los que asistíamos a la clase. Nos pidió que escribiéramos en un trozo de papel quiénes éramos. No dijo nada más. Y ahí empezamos a definirnos cada uno. Unos por lo que eran, otros por cómo eran, los más por de dónde eran, algunos por lo que les gustaba. Listas y listas de palabras. Pero nadie dio respuesta a "¿quién soy yo?". ¿Yo soy mi nombre? ¿Yo soy mis estudios y mi trabajo? ¿Yo soy las cualidades, virtudes y defectos que albergo? ¿Yo soy mis amigos y mi familia o la relación que tengo con ellos? ¿Yo soy la música que escucho, el partido político al que voto, la ropa que me pongo, los restaurantes y bares que frecuento? ¿Yo soy los viajes que he hecho, los hombres que he besado, los animales que he cuidado? ¿Acaso soy los libros y poemas que he leído, los alumnos a los que he enseñado, los profesores y alumnos de los que he aprendido? ¿Yo soy los baches del camino? ¿Yo soy el "padrenuestro" que aprendí a rezar en la infancia o el "padrenuestro" que empecé a olvidar en la adolescencia? 
Es imposible definirse a uno mismo, porque estamos llenos de matices imperceptibles pero que sí crean una diferencia de lo que fui hace una semana y lo que soy ahora, o de lo que eres tú y lo que soy yo ahora, en este momento, en esta mañana de verano. 

A mí me gusta mucho afirmar sentencias tales como "somos agua", "somos viaje", "somos pasado", "somos olvido". Y no creo que sean afirmaciones erróneas. Simplemente no somos solo eso. Somos eso y más y eso nos hace interesantes.

Lo que me pregunto además es por qué si somos tan complejos complicamos aún más nuestra esencia ocultando cosas de nosotros mismos y disfrazándonos de otras cosas para que los demás crean que somos de otra forma. Me da rabia. Yo lo hago. Asumo esa parte de mí misma. Siempre he dicho que era buena adaptación al medio. Pero no sé si realmente se trata de adaptación al medio o de tratar de ser alguien que no soy. A veces, cuando hacemos eso, fracasamos y volvemos a nuestra esencia. Otras veces, esa prueba que hicimos de ser de tal o tal manera tiene éxito y acabamos siendo como alguna vez fingimos o inventamos ser. Eso también nos hace, también nos define. Pero me da miedo que la influencia de lo de fuera haga que nos comportemos de diferente manera según con quién tratemos. Me da miedo que no seamos genuinos desde el principio hasta el final. Pero quizá la clave del éxito en sociedad reside precisamente en eso: en ser camaleónico, en mantener lo esencial y hacer variaciones leves. Adaptación al medio.

Pero al final, seguimos sin saber muy bien quiénes somos.


24 de junio de 2011

Despedidas


Siempre que pienso en las despedidas me acuerdo de una en especial, una despedida de película. Los amantes -que dejan de serlo para siempre- en el andén de una estación se dan un último beso mientras empiezan a caer las primeras gotas de una tormenta que empapará al chico cuando ella entre en el tren. Ella se refugia en las notas de una melodía que le ha regalado a él unas horas atrás en las escaleras de piedra de algún rincón de la ciudad. Esa melodía, casualmente, o no tanto, se llama "Time". El viaje en tren no borra los recuerdos, los magnifica. La vuelta a casa bajo la lluvia no limpia la tristeza, ensucia el alma y los corazones.

Pero así son todas las despedidas. Desasosegantes. Tristes. Traicioneras. Prometen reencuentros que uno espera y raramente se producen. Pero en la espera del reencuentro uno va curándose de la pena de la ausencia y empiezan los encuentros: las nuevas personas, la certeza de que la vida continúa en la distancia, de que cada uno tiene un plan que ha de continuar por sí mismo. Y en la memoria empiezan a posarse recuerdos bonitos, recuerdos donde no hay cabida a la tristeza y las despedidas no se ven como momentos horrorosos, sino necesarios. Aún así, siempre habrá personas, como mi amigo Diego, que las eviten. Porque las despedidas son sinónimo de llanto. Yo, sin embargo, no quiero perder la tradición de la despedida, que es una convención social más. Porque en las despedidas uno se enfrenta a sí mismo en los ojos del otro, vislumbra un poco de lo que pueda venir y le reconfortan las promesas del reencuentro. Me gusta llevarme una última imagen de aeropuerto, andén de tren o estación de autobuses. Porque las despedidas llevan consigo el componente del viaje y se llevan para sí una fotografía en la retina del viajero. Somos viaje. Estamos hechos de despedidas. 

Y de encuentros.

23 de junio de 2011

La delgada línea de los grises

Todos conocemos la vida de los grises. No de las personas grises, aburridas, solitarias y sociópatas. Sino de los grises como el espacio intermedio entre los opuestos. "La vida no solo se divide entre lo blanco y lo negro, hay una amplia gama de grises entre medias". Hemos oído esa frase o alguna parecida cientos de veces. Es cierto, no todo es blanco o negro. El espacio de los grises existe y es necesario porque enriquece y abre las mentes.

Pero ese espacio de los grises no es tan grande como nosotros podríamos imaginar. Es una delgada línea. La delgada línea que separa el amor del odio, al amigo del enemigo, al odio del amor, lo moralmente bueno de lo moralmente malo, al ateo del creyente... Nunca me ha gustado pensar que el espacio entre los contrarios fuera tan estrecho. Siempre pensé que había un proceso mayor entre lo uno y lo otro, pero con el tiempo, me voy dando cuenta de que algunas cosas sí necesitan un pequeño cruce de calle, un salto de escalón o una pasada de página para acabar convirtiéndose en lo contrario de sí mismas. Supongo, aún así, que debe de haber internamente un proceso previo que va limando las esquinas de nuestra opinión poco a poco, que moldea al bueno para hacerlo malo, que despoja el cariño para acabar odiando lo que un día amábamos y endulza lo feo para que lo veamos con la belleza del día nuevo. Pero solo lo supongo. No tengo certezas con respecto a esto. Solo sé que un día odio y al día siguiente amo. Solo sé que la opinión cambia, que evolucionamos también en nuestra forma de pensar y lo que alguna vez se nos antojó impensable acaba convirtiéndose en algo probable y factible.

Y como la línea que separa lo blanco de lo negro es tan fina, fluctuar es normal. Cambiar de decisiones, disfrutar de lo que ayer no nos gustaba y cantar las canciones que en la adolescencia habíamos repudiado es normal. Lo que no es normal es la fijación por la permanencia, la negación del proceso, creer que todo está aquí y es así porque nació aquí y es así desde siempre y así seguirá siendo para el resto del tiempo. Lo que no es normal es la gente "de ideas fijas", que acaban tiranizando a quienes tienen alrededor. Lo que no es normal es organizarse la vida con veinte años e ir cumpliendo punto por punto lo que siempre hemos dicho que haríamos, aunque los gustos hayan cambiado, y las circunstancias, y nosotros. 

El espacio entre el blanco y el negro es una línea de entrada y salida abierta. Un lugar de paso, igual que el blanco o el negro. Porque todo cambia. Y en la mezcla de colores que es el cambio, aprendemos.

22 de junio de 2011

Cuando te regalan un libro

Cuando te regalan un libro, tu mundo se hace un poquitito más grande.

Cuando te regalan un libro, te están regalando una vida.

Cuando te regalan un libro y lo lees y te gusta, te hacen un poco más feliz.

¡Qué alegría cuando te regalan un libro sin que lo esperes!


Gracias.

21 de junio de 2011

Curiosidad

Gracias a la vida que somos curiosos. 
Gracias a lo que leemos, a lo que vivimos, a quienes tenemos alrededor. 

Y gracias a esos resortes que hacen que seamos curiosos, que anhelemos saber más, que seamos niños de veinte, treinta, cuarenta y hasta cien años. 

La curiosidad y las ganas de saber son las que nos hacen fuertes y hacen que avancemos. Lo importante de buscar respuestas es que surjan las preguntas. Quizás no sea tan importante el fin como los medios. Mientras encontramos las respuestas, sigamos rebuscando entre las estanterías. Las de las bibliotecas y las de nuestra mente. Eso nos mantiene vivos y alerta.

20 de junio de 2011

Ella y él (XII)

Llegó el momento de decir adiós y el cielo estaba nublado. Caían unas gotas de agua, presagio feliz del gran año que les esperaba solos.

19 de junio de 2011

Limpieza general

Junio es el mes de las limpiezas generales por excelencia. Junto con diciembre. Cada medio año uno se despoja de lo que ya no sirve, de lo que le ha hecho mal o no le ha hecho crecer como persona. Hay limpiezas necesarias pero imposibles de hacer. Más de una limpieza haría yo en la televisión, en el sistema político español, en el sistema educativo español -o mejor, madrileño-, en el sistema sanitario español, en la lengua de algunos personajes públicos que parece que sólo están hechos para insultar y criticar con malas artes...

Otras limpiezas son posibles y purifican. Con el fin del curso uno limpia y recoge sus apuntes, ordena los libros que ha leído, desde los más placenteros a los más aburridos. Con el fin del curso uno llega a conclusiones, hace una lista de la gente increíble, los que siempre quedarán en la memoria del 2010-11 -y en el corazón, claro- y los que acabarán perdiéndose porque nunca merecieron la pena. Limpiar significa borrar constancia de lo que un día existió. No quiere eso decir que eso deje de existir, sino simplemente que eso no nos hará crecer en un futuro y queremos soltar lastre, seguir avanzando con la maleta más llena, pero solo de aquellas cosas que realmente son importantes. 

Me gustaría hacer aquí una lista de esas cosas que me llevo a Londres en la maleta del próximo curso, las que sin duda han superado la limpieza literal y la metafórica; pero las cosas que uno lleva en su maleta son demasiado personales e íntimas -ya me lo enseñó Celia una vez- y es mejor dejarlas ahí dentro y mirarlas con los ojos de la nostalgia y el sentido común. Esas pequeñas cosas, y sobre todo esas personas, irán asomando por las páginas de este blog a lo largo del futuro igual que han asomado a lo largo del pasado: música, momentos, amigos, fotografías, símbolos, sonrisas,... Todo lo que merece la pena sigue en la maleta e iré desprendiéndome poco a poco de lo que ahora parece imposible pero que puede retrasar mi camino.

De la limpieza general de este junio os habéis salvado vosotros, los que me leéis, los que me queréis y me lo habéis dicho y me lo habéis demostrado. Se salvan poetas y dramaturgos, se salvan generaciones enteras de escritores, os salváis los que me habéis enseñado a hacer fotos -es decir, a aprender a mirar el mundo con otros ojos-, os salváis los que me habéis enseñado palabras en otras lenguas, os salváis los que habéis compartido conmigo. Te salvas tú, cuya vida cambia a partir de ahora de forma radical, y no sabes qué hacer. Pero confío en que tú y yo sabremos encontrar un nuevo camino que siga dando sentido a esta vida que ahora empezamos. Lejos o cerca, estás en mi maleta de las cosas que siempre superan la limpieza.


1 de junio de 2011

Ella y él (XI)


El descubrimiento de sí mismo se produjo un día soleado. Se dio cuenta, de repente, de que de los dos él era el romántico. Él era quien vivía dentro de su mundo de imaginación, en su mentira grande y constante. Esa mentira que le daba seguridad y poder. Esa mentira, que era como una máscara que se había dibujado en su rostro, era la encarnación del romanticismo. Lo que le separaba y le ataba al mundo.

Ella ya se había dado cuenta de eso mucho tiempo atrás, pero prefirió dejarle vivir en el engaño. Al fin y al cabo, le quería tanto que ni siquiera ese detalle le importó esta vez. Le abrió la puerta de su burbuja, quiso confiar en que esta vez no se desharía.


28 de mayo de 2011

Mis ficciones

Hablo de "Ella y él", mis ficciones, porque me gusta refugiarme en el mundo de dos enamorados. Más que nunca ahora que mi espíritu se siente asfixiado en un infinito mar azul sobrevolado por gaviotas. Parece que ante este panorama lo más fácil es hundirse. Pero yo espero que la poesía de "Ella y él" y los elogios que por ellos me dedican mis amigos, me mantengan a flote hasta que asimile la nueva realidad que nos acecha. Lo de los exámenes siempre es más llevadero que la supresión de la libertad.


* La foto, la he tomado prestada de aquí.
El texto es de Extremoduro y un guiño a S.

27 de mayo de 2011

Ella y él (X)

A ella no le dieron el trabajo que había deseado durante tanto tiempo.
Él la abrazó en silencio y ese día no le habló de libros.



(Gracias por la propuesta musical, Carlos)

26 de mayo de 2011

Ella y él (IX)

A ella le gustaba imaginar que vivía dentro de una burbuja.
A él sus burbujas le rozaban las manos. Las acariciaba con delicadeza, pero al final siempre se deshacían.

25 de mayo de 2011

25 de mayo

El día de hoy suena a fecha redonda. Me gustan los cincos en el calendario. Y aunque suene a fetichista siempre he creído que daban suerte, como el nueve.

Que se inaugure con suerte esta etapa de exámenes. Como dice el refrán, al mal tiempo, buena cara.
Y Sol siempre arriba, junto con la esperanza del cambio.

24 de mayo de 2011

Ella y él (VIII)

Para Sara, lectora reciente pero fiel.



El tren cantaba por ellos "The more I see you, the more I love you".
Y ella recitaba mentalmente cada una de las palabras de la canción, las hacía suyas, porque el mensaje les correspondía a ellos. 
Se miraron las pantorrillas, fue un acto reflejo de los dos, su secreto de enamorados. Como los que en las películas usan como código secreto la palabra "París". Sonrieron ante las pantorrillas del otro, tan anhelantes ambos, y dejaron que terminara la melodía. El tren fue su refugio y su sueño durante dos minutos. Fuera les esperaba la realidad.

23 de mayo de 2011

Luto electoral

Hoy no hay fuerza para escribir. Hoy solo hay una necesidad de silencio y de reflexión post-electoral.


22 de mayo de 2011

Sol es una burbuja en Madrid

Hoy voy a ejercer un derecho democrático. Voy a votar. Y mi voto lo he decidido a conciencia, tras la manifestación del domingo pasado y las "revueltas" pacíficas de esta semana en Sol. No sé cuáles serán los resultados de esta elección, intentaré estar todo el día con los ojos cerrados y los oídos tapados ante la actualidad. Y por la noche lo veremos.

Hoy voto por lograr que la burbuja en la que se ha convertido Sol esta semana dure mucho tiempo. Una burbuja organizada por comisiones de trabajo, en la que se trabaja desde la solidaridad y la gratuidad. Una burbuja en la que las manos de todos son útiles. Una burbuja en la que no faltan la cultura, la educación, el diálogo, las sonrisas y la esperanza de un mundo mejor. Voto hoy para que eso se cumpla. Para que la burbuja no quede en el sueño de unos días. Para que Madrid se convierta en una ciudad abierta, plural, multicultural, que acoja desde la esperanza en otro mundo posible. Voto para poder sentirme orgullosa de la ciudad en la que vivo y mi comunidad autónoma. Voto para que este movimiento no pare. Y espero que los políticos no queden indiferentes ante la reorganización de Sol.

Los jóvenes tomaron la calle el domingo pasado. Hoy tomaremos los colegios. Vamos a votar porque queremos un cambio. Y yo confío en que ese cambio llegará.

21 de mayo de 2011

¿La revolución es imparable?

Todas las revoluciones llegan a un final. El final de las revoluciones llega cuando se obtiene aquello que se ha añorado durante tanto tiempo y por lo que se ha luchado. La revolución española es una lucha sin armas, una lucha pacífica y quizás por eso sea más difícil. Enfrentarse con violencia se lleva vidas por delante y puede terminar con los problemas con relativa facilidad; pero lograr los objetivos con el diálogo y con el comportamiento civilizado es un trabajo arduo que requiere paciencia.

Me sorprende muy gratamente que España esté siendo paciente. Un país que parecía anestesiado por la urgencia del "lo quiero aquí y ahora, lo quiero YA", utiliza precisamente la palabra YA como lema de su revolución, pero no precipita los procesos. Algunas personas opinan que este movimiento masivo debería haberse llevado a cabo hace unos meses. Mi argumento es que a veces las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir. El 15 de mayo fue la fecha elegida y el movimiento se les ha ido de las manos. La revolución se ha visto como algo factible y decenas de miles de personas han salido a la calle para apoyarla. ¿Que es contraproducente? Hace dos horas pensaba que sí, ahora no lo pienso así. Es lo que tienen las revoluciones, en muy pocos días cambias de opinión tantas veces como sea necesario. Cambias de opinión porque piensas, porque reflexionas, porque te dejas permear por los argumentos de los otros y porque aprendes.

Hace tan solo seis días estaba convencida de que la manifestación del 15M era necesaria y sabía que lograría éxito y repercusión. Pero no podía ni siquiera esperarme que un grupo de veinte personas que decidieron acampar en Sol llegara a congregar a las veinte mil personas que estaban anoche gritando consignas democráticas o simplemente estando. Creo que la posición que tenemos que tomar ante este movimiento es la de estar y compartir. Todos los que hemos pisado Sol estos días sabemos que en eso se basa la acampada. Es un compartir de ideas y un estar presente como diciendo: "Esta soy yo, ideológicamente pensaré de manera diferente a como lo hace la persona que está a mi lado, pero comparto su idea de salir a la calle y pedir un cambio". Y en eso estamos.

¿Es imparable la revolución? No sé. No me atrevo a decir nada, porque ahora no hay certezas. La única certeza es que la sociedad española no está anestesiada. Que el movimiento, la revolución que nadie esperaba se está llevando a cabo. Y lo hace con ilusión, con fuerza, con diálogo, con compromiso y solidaridad. Por fin algo que atañe a lo más profundo de nosotros crea una revuelta. No hay copas del mundo que nos unan. Está lo más preciado que tenemos y que tenemos que defender: nuestra libertad y nuestra dignidad. Entre todos es más fácil y tiene pinta de ser imparable. Pero yo no digo nada. Prefiero esperar y ver qué pasa mañana.

De momento, hoy hago una parada en el camino. Reviso los eslóganes y las imágenes de estos días. Pienso. Reflexiono. Y veré si me veo reflejada en todo esto. Hoy es día de reflexionar y reflexionar es devolver el reflejo en el espejo. Volquemos mañana en las urnas el reflejo de lo que ha ocurrido estos días. Mañana es el día en que podemos ejercer la libertad con pleno derecho. Nadie nos va a decir cómo hacerlo ni nos va a prohibir que demostremos con un papel lo que pensamos. Mañana todos los ciudadanos españoles seremos iguales ante las leyes y en nuestra mano está lograr el cambio deseado.

19 de mayo de 2011

La buena educación

No me educaron para triunfar. Me educaron para hacer las cosas bien, para pensar con criterio propio y tomar las decisiones más convenientes para mí misma y para las personas que me rodean.

Considero que soy una persona bien educada. ‘Bien educada’ en el sentido en que tanto mis padres como mis profesores me han dado buenos modelos y han hecho bien su labor educadora.

Me da la sensación de que ahora triunfa mucho la idea de no educar o educar mal y la de educar para triunfar. Eso último está bien cuando el triunfo se hace con valores de compañerismo, sin competencia desleal, aprendiendo y aportando cosas interesantes al resto. Lamentablemente, la educación para el triunfo se basa en pilares podridos como la trampa, el engaño, el ocultamiento de información o el trato vejatorio al resto de compañeros con los que compites. Por eso, la gente que triunfa o que ha triunfado es gente que usa malas artes, que se ríe del resto, que antepone su bienestar al de las personas que le rodean. En fin, creo que es gente mala. Y el triunfo, que uno imaginaría como un valor positivo, un resultado esperable y aceptable, se convierte en un cáncer de la sociedad que empieza a carcomerla por la superficie y va infectándola en lo más profundo.

Creo que la idea de educar para triunfar no es mala, siempre y cuando se tenga muy claro qué es triunfar. Triunfar no es alcanzar el puesto más importante en la empresa, no es sacar las mejores notas, no es casarse y tener tres hijos, no es sacar la licenciatura en cuatro años en lugar de en ocho, no es tener más dinero que todos. No. Eso no es triunfar. Triunfar es lograr ser felices con lo que hacemos y saber transmitir esa felicidad a las personas que están cerca de nosotros. Y para lograr una felicidad sana y humana que no se sustente en el dinero y la posesión de bienes naturales, hace falta una buena educación.


18 de mayo de 2011

Gratuidad. Gratitud.

Debería existir la gratuidad en el conocimiento. No hablo aquí de la enseñanza pública ni de ningún tipo de institución que se dedique a distribuir el conocimiento. Hablo del conocimiento per se. El conocimiento humano.

Estoy viviendo con intensidad una nueva etapa de exámenes en mi vida. Ya lo he dicho más veces aquí: recibo la universidad ahora desde otro punto de vista, con una perspectiva más general, más abierta. La percibo no solo como un medio para lograr mi fin, que es terminar Filología Inglesa, sino como un fin en sí mismo: el contacto humano, la transmisión y recepción de ideas, es decir, la comunicación real de conocimiento. Por eso me gustan las personas que comparten y agradecen el compartir, por eso entrego mi tiempo a gente que lo necesita, y recibo, con gratitud, el tiempo de gente para quien las horas son valiosísimas.

Eso debería ser el conocimiento. Un tesorito que no escondemos en lo más profundo de nosotros, sino que compartimos, entregamos, regalamos. Yo pienso para mí, pero me gusta que lo que pienso te llegue a ti, que me lees. Y me lees, no en la busca de conocimiento, sino en la búsqueda de quién sabe qué: otras perspectivas, a ti mismo, un descanso en la dura jornada, una idea, un color, una impresión... Algo te trae aquí. Y también hay algo que me lleva a ti. La gratuidad del compartir y la gratitud del sentirme leida, querida, apreciada.

Ojalá que todos se den cuenta de esto. Sobre todo los que se saben mediocres y no lo son. Sobre todo los que se saben los amos del mundo y aún les falta por aprender que la gente solo es con los demás.

17 de mayo de 2011

Ella y él (VII)

Para Clara, lectora asidua.

Él no solo coleccionaba libros, sino que los amaba. Con un amor que sobresalía el que sentía por ella. Por eso, ella nunca supo si, cuando la miraba con esa mirada de los enamorados, releía en ella las palabras que antes le había robado a los libros.

Intentó que la biblioteca de su cuerpo se llenara de rincones, libros y palabras inexploradas para lograr que él la amara con el mismo amor, la misma intensidad, con que amaba a su librería.


16 de mayo de 2011

#Nolesvotes ≠ No votes

Parece que al final los jóvenes españoles (los de cuerpo o espíritu joven) sí que nos movilizamos ayer porque estamos indignados. Ayer acudí a la cita a la que las redes sociales me habían convocado y me sorprendí por varias razones y saqué varias reflexiones:

a) Internet, igual que en los países árabes, es la herramienta. No hay duda de ello. Podemos no leer periódicos en papel, pero las actualizaciones de Facebook y los twits nos informan al segundo de lo que ocurre. Y ante información real enviada por gente como nosotros (de la que se supone objetividad), no se puede dar la espalda.


b) Algunos no quieren aún entender que la plataforma #nolesvotes no arenga a las masas a no votar. No señor, nos da una llamada de atención, un toque. Incluye el pronombre de CD "les" y nosotros interpretamos la referencia como queremos. En la manifestación de ayer, todos lo teníamos bastante claro. Algunos, sin embargo, todavía creen que nos están lavando el cerebro para no votar. Y qué confundidos están. El 22 de mayo vamos a estar a pie de urnas, que es otra forma de revolución silenciosa. E igual que yo ayer estaba convencida del éxito de la convocatoria, estoy convencida de que va a haber cambio. Quizás sea un cambio inapreciable a simple vista. Pero los jóvenes ya hemos despertado, a ver quién quiere volver a meternos a la cama, que es algo así como un redil.


c) Me pregunto si todos los que estábamos ayer en la calle sabíamos exactamente de qué iban los tiros. He leído en foros y diversos blogs que la gente habla de la "revolución armada", como en Libia. Me sorprende. ¿No se busca una democracia real? El pueblo reprimido por y con violencia tampoco nos conduce a una democracia real, ¿o crees que sí? Mira el ejemplo de Libia. Al final se ha convertido en un conflicto bélico internacional y quien más lo sufre son las víctimas de la revolución. Seamos sinceros. ¿Estamos dispuestos a perecer también los españoles en esta lucha? ¿Por qué? Si ya hemos comprobado que las palabras pueden movilizarnos y pueden sacar lo mejor de nosotros.


d) Lo de ayer demostró una vez más que hay que tener esperanza en los cambios y que cuando los pueblos se levantan es que algo se está gestando. Ya sea que el parado no puede irse de vacaciones, ya sea que el estudiante se vea sin futuro, ya sea porque nos sentimos engañados por quienes nos representan políticamente y por la oposición, pero algo intuimos todos los que ayer salimos a la calle. Y esa intuición, estoy convencida, no va a quedar en una mera impresión.
Esperemos al 22 de mayo. Sal a votar, celebra el día de la democracia y reflexiona bien acerca de las opciones que se te presentan. No seas visceral. Vota con conocimiento.

15 de mayo de 2011

15 de mayo. Democracia real YA!


Estoy de exámenes. Estoy agobiada por la información que tengo que almacenar, ordenar y reproducir en estos días. Pero me agobia más mi futuro, el futuro de este país. Así que esta tarde aunque deje a medias mis tareas, voy a salir a la calle a gritar que no estoy conforme con este sistema. Espero verte allí, con entusiasmo, con convicción, con ganas de cambio.

Dejo aquí las palabras de José Luis Sampedro en relación con esta manifestación. Sampedro siempre tiene que ser un referente para la intelectualidad, la humanidad y el sentido común en España.


Por eso me adhiero a vuestras reivindicaciones, hago mío el manifiesto, me solidarizo y deseo un clamoroso 15-M. Pero sobre todo, os animo a avanzar en la lucha hacia una vida más humana. Los medios oficiales no se van a volcar con vosotros y encontraréis muchos obstáculos en el camino, pero está en juego vuestro futuro. El 15 de mayo ha de ser algo más que un oasis en el desierto; ha de ser el inicio de una ardua lucha hasta lograr que, efectivamente, ni seamos ni nos tomen por “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Digamos NO a la tiranía financiera y sus consecuencias devastadoras.

14 de mayo de 2011

Ella y él (VI)

Él era coleccionista de libros.
A ella le interesaba más coleccionar recuerdos.

En algún momento de su historia llegaron a encontrar el punto que unía lo humano con lo ficticio. Y aunque él vivía más de realidades inventadas, él estaba más en la realidad. Ella en el pasado, que es el mayor tipo de ficción que uno puede llegar a crear.

12 de mayo de 2011

Ella y él (V)

El amor llegó a hacerlos tan vulnerables, que no había quien escapara de las bibliotecas sin sentirse acechado, herido de guerra por los poemas de los románticos. Amores imposibles cuyo daño era mayor que la fuerza de los escudos.

11 de mayo de 2011

Borrando prejuicios

¡Qué alegría cuando descubres cómo son las personas de verdad! [Si es que alguna vez alguien puede saber cómo son las personas de verdad]

10 de mayo de 2011

Mujeres, República y Fortaleza

La muerte se viene, tan callando, y la vida, que es un torbellino de palabras y de sonido rescata la memoria de los que se quedaron atrás, en el silencio.

Javi Larrauri ha grabado un documental hermoso sobre la fortaleza de las mujeres republicanas. Algunas, ya con noventa años, siguen teniendo el espíritu humanista, democrático y liberal de aquella época. Sus palabras rescatan del silencio a las que perecieron y sacuden el presente de las que como yo, tenemos esperanza en el cambio.

9 de mayo de 2011

El refugio del estudiante

¿Cuál es el Eden del estudiante cuando llega la época de exámenes?
Su mente, que es como decir el universo.

Por eso, los estudiantes, en periodos de exámenes, viven en un mundo paralelo compuesto de fórmulas indescifrables y angustias, miedos o nervios. El refugio del estudiante tiene a veces la forma de una melodía musical, una caña de cerveza furtiva con sus amigos, una mirada intensa al cielo. El estudiante estudia, a veces, sin placer. Y eso es una pena. Me refiero al común proceso de memorizar y reproducir sin interiorizar, sin aprender. Pero seamos sensatos y lo aceptemos. Los estudios oficiales siempre tienen algo de eso, la urgencia del examen y la obligatoriedad del ejercicio memorístico. Pero quien se sabe a sí mismo estudiante, pero un estudiante eterno, que estudia y aprende por el mero placer del conocimiento, encuentra su refugio en el simple estudio. Y lo que va aprendiendo se convierte en su Edén particular. Y da lo mismo que sea febrero, mayo o septiembre, porque siempre en él hay un hueco para el descanso, que no es más que el estudio pausado, el aprendizaje inteligente y la belleza del arte en sí misma.

8 de mayo de 2011

Shakespeare

Un día le pregunté a Emilio, curiosa, si él creía que Shakespeare era tan bueno. Había leído a Harold Bloom en El canon occidental -lectura imprescindible, por cierto-, pero no había leído a Shakespeare en su inglés, en sí mismo, con una lectura reflexiva. Por eso le pregunté a Emilio, porque él es un apasionado del teatro, y él de eso sabría.

Espero que no le importe que copie sus palabras, porque hoy las he recordado pensando en Macbeth, Hamlet o las comedias.

"Shakespeare es lo más. Lo creo sin duda. En cada montaje que veo de él, él siempre gana. A veces lo destrozan, le juegan, pero en un momento dado oyes una frase, hay escena, hay algo que puede con todo y justifica el que tú estés allí, el que hayas aprendido a leer y el que tengas el defecto de ir al teatro".

No voy al teatro tanto como me gustaría. Pero leo teatro. Leer no tiene el encanto de la escena, las butacas, las luces, los actores, las voces, la encarnación de un texto escrito hace siglos en cuerdas vocales del siglo XXI; y sin embargo, leyendo a Shakespeare uno puede afirmar que la maestría del lenguaje que él tiene en inglés es sólo comparable, en mi opinión, a la de Góngora en español (en poesía). Mis colegas hispanistas argüirán a favor de Lope, de Calderón, de Rojas, de Cervantes. Pero Shakespeare está por encima de ellos, aunque solo sea unos milímetros, pero los supera. También el inglés permite genialidades del lenguaje que el español no llega a alcanzar tan fácilmente. Hoy también me quedo con las palabras de Bloom: "las lecturas de Shakespeare son infinitas" y "La multiplicidad de Shakespeare supera con mucho la de Dante o Chaucer", pero ante todo lo que he leído de Bloom acerca de Shakespeare, hago mía una afirmación rotunda pero real: "Shakespeare siempre está por encima de ti". Y desde arriba, pero a nuestra altura, está controlándonos la figura de Shakespeare, que en sí mismo es canon, cuya ausencia en nuestras estanterías o en nuestra memoria lectora es algo así como la ausencia de lo esencial.

7 de mayo de 2011

Ella y él (IV)

Y de repente, un día, como en una revelación, se dio cuenta de que él ya no era su favorito. Y poco a poco fue girando sobre sí misma, se dio la vuelta y dio unos pasos, diciendo adiós a la fantasía y saludando con una sonrisa a la realidad.


6 de mayo de 2011

La biblioteca y los auriculares

Ayer fui a la biblioteca a leer. Cansada del murmullo constante, decidí escuchar con los auriculares música desde el ordenador. Quería violoncellos, así que busqué algo de música de cámara con instrumentos de cuerda y me topé con Dominico Gabrielli. Mientras esperaba que comenzara la música, empecé a observar los rostros que me rodeaban. Y de repente una nota grave comenzó a llenar el silencio de los murmullos. No me daba cuenta de que solo la estaba escuchando yo, me sorprendí al ver la indiferencia en los rostros ajenos. Hasta que por fin lo entendí, eran los auriculares.

Entonces empecé a mirarlos a todos: gente de todas partes, chicos, chicas, hombres, mujeres, apuntes llenos de fórmulas, en francés, español o inglés, subrayadores, botellas de agua, ordenadores, caras de tedio, desidia y aburrimiento, rostros iluminados o apagados, miradas concentradas en el papel o los libros, ojos incrédulos, las risitas incontenibles de los funerales, los tacones, los amantes, todo un universo propio el de las bibliotecas. Eso fuera de mí. Y dentro de mí un violoncello, un violín, música de cámara ante los ojos incrédulos del resto, la risa furtiva de mis compañeras de mesa. Y yo sorprendida de que la música que a mí me movía a pensar en esta entrada no les conmoviera a ellos. Ellos, que estaban lejos de mí, a tan solo unos centímetros de aislamiento auricular.

5 de mayo de 2011

Que por mayo era por mayo

Adoro el romancero viejo.
Cada mayo recuerdo a mi profesor de literatura medieval en Salamanca enseñándolos a interpretarlo y a disfrutarlo.

Pero este mayo es un mayo de exámenes. Sigo recordando el romancero y esta vez me identifico con el preso que tiene ganas de cantarle al mundo. A veces las circunstancias nos aprisionan y nos cuesta salir de nosotros. Pero las circunstancias de mayo siempre nos llenan un poquito de sabiduría, así que habrá que compensar la falta de libertad física con el exceso de libertad y creatividad mental.

2 de mayo de 2011

Muerto el perro, no se acaba la rabia

Han matado a Bin Laden esta noche. Pero no han matado al terrorismo. Este tipo de venganza aviva más el fanatismo y nos empuja hacia incertidumbres mayores, es un camino directo hacia el Miedo.

¿Quién cree que el mundo será mejor por no tener a Bin Laden? ¿O es que esto es más bien la puesta en escena de la cita bíblica "Ojo por ojo y diente por diente"?

30 de abril de 2011

Ella y él (III)

A él le gustaba tenerlo todo controlado.
Pero la tormenta arrasó con todas las certezas.

29 de abril de 2011

Ella y él (II)

A él un día le entraron ganas de llorar, pero apretó los puños para ahuyentar la pena.

28 de abril de 2011

El regalo de las lenguas

Que los niños sepan la importancia de las lenguas. Que aprendamos a valorar lo que significa que cada uno mantenga su cultura, su libertad, su idiosincrasia a través de su lengua. Y que aprendamos lo bonito que es compartir las lenguas, aprender a hablar lo que otros hablan, querernos a través de ellas.

27 de abril de 2011

Ella y él (I)

Ella siempre fue más romántica: le interesaban las personas, el pasado y las tormentas.

25 de abril de 2011

Abril é revolução

April is the cruelest month.

Pero eso no es cierto. Abril no es el peor mes, ni el más duro.
Abril es revolución y fiesta.

Abril es República
Abril es Ficción
Abril es Democracia
Abril es Primavera
Abril es Imaginación, Sueño, Belleza




















Abril son Claveles y Esperanza
Abril es Portugal. Y en Portugal, Abril é revolução

Feliz 25 de abril.

23 de abril de 2011

Barcelona, un libro y una rosa

Recuerdo la primera vez que estuve en Barcelona. La única. Verano de 2004 y la arquitectura de Gaudí. A mí la Barcelona real me duró un día, pero la Barcelona fantástica que he creado en mi recuerdo me dura desde entonces. El sol, los azulejos de colores del Parc Güell, las aves, la brisa lejana del mar, Colón, el asfalto, los colores, el idioma, las sonrisas.

Creo que la fascinación que siento por la ciudad de Barcelona es solo comparable por la que siento por Hamburgo y supongo que la que sentiré por Berlín el día que al fin lo tache de mi lista de viajes realizados. Pero la fascinación por Barcelona no tiene una naturaleza geográfica, sino más bien social y cultural. Desde ese 2004 he pensado que Barcelona es la Vanguardia de este país. Desde entonces he pensado que la ciudad condal sería la candidata perfecta a la capitalidad de España. Pero eso lo pienso y no lo digo porque, lamentablemente, vivo en una ciudad -Madrid- de rivalidad sempiterna con Barcelona, en la que he llegado a oír de sus ciudadanos estupideces tales como que dejarían de comprar cava catalán para boicotear la firma del Estatut. Y eso se lo he oído decir también a mentes lúcidas y supuestamente cultivadas.

Pero, ¿cómo no me va a fascinar una ciudad que celebra la muerte del dragón regalando un libro y una rosa? ¿Dónde puede haber más belleza que en la primavera florecida y la lectura detenida de un buen libro? La propia historia de San Jorge tiene un componente tan legendario como la coincidencia de las fechas del fallecimiento de Shakespeare, Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega. Y así, el día del libro, que para los lectores empedernidos podría ser también "el día de las ficciones", se convierte en Barcelona en la excusa perfecta para celebrar la vida. La vida por encima de la vida, que es la vida de los libros.

Y es que todos los 23 de abril me da por pensar que no hay vida después de la muerte, sino vida -libros- después de la vida.

*Por cierto, estamos de celebración también en el blog. Elegimos el 23 de abril para nacer, y de repente las palabras de Eliot ya no me parece que tengan tanto sentido, porque "April isn't the cruelest month"

20 de abril de 2011

Amor



He empezado a escribir esta entrada tres veces. 

La primera por impulso.

En la segunda iba a hablar de Dani, que escribe en catalán o en valenciano -no sé muy bien diferenciar, porque no se me dan bien las variedades orientales- y en cuyo blog he caído por casualidad porque me tiene enlazada. Siempre es agradable sentirse leída. Y cuando sabes que quien te lee no es capaz de ponerle rostro a las palabras, es quizás más bonito y emocionante.

En la tercera vez que escribo -que es esta-, vuelvo a pensar en el amor, que era el tema de esta entrada y que por primera vez aparece en un título de un post en este blog.

Hoy me pregunto por qué nunca antes he escrito una entrada del blog titulada "amor". La primera respuesta que consigo darme a mí misma es que es un tema que cuesta abordar de frente. Hablo del amor pasional, no del amor a los amigos o el amor a la familia, o el amor a la vida de uno mismo, que son todos un tipo de amor similar pero no igual. Porque creo que después de ese otro amor o esos otros amores, en una posición diferente, incluso en una esfera diferente, está el amor de las mariposas.

El amor de las mariposas es confuso y confunde, es más difícil que la mera atracción, que la certeza de la amistad. El amor de las mariposas lo llena todo, te vuelve vulnerable y es imposible. A esa conclusión he llegado, a la de que el amor de verdad, el que hace que todo te dé vueltas, que pienses en la otra persona todo el rato, que te haga suspirar, es un amor imposible. Es imposible porque dura solo un rato. El amor de verdad suele ser un amor a primera vista, como lo son todos los amores -añadiría Ismael Serrano-. Y parece que todos los amores a primera vista, que son un tipo de amor de las mariposas, también son imposibles. Todos los amores que hacen que el estómago se dé la vuelta son amores imposibles. Porque te crean esa sensación extraña de inseguridad, porque son fugaces, porque te vulnerabilizan.

Entonces, ¿hay esperanza para los enamorados? Sí, siempre y cuando ese amor quede en el sueño de lo que podrá ser. Porque los amores que acaban siendo reales lo son porque son amores secundarios: el amor del amigo, el amor del compañero, el amor del padre, el del marido, el del hermano, el amor a la vida y a uno mismo. Pero el amor de las mariposas no es un amor real, es un espejismo. Son unos ojos azules y una sonrisa, la palabra precisa en el momento adecuado, la invitación al baile. Y no nos confundamos, eso no es real. El amor real viene más tarde y en ese amor ya no hay mariposas, no hay vuelcos al corazón, hay la calma que produce la certeza. Y cuando hay certezas, se apagan los fuegos y mueren las mariposas.

17 de abril de 2011

Así habló Zaratustra (I)


En otro tiempo fuisteis monos, y también ahora 
es el hombre más mono que cualquier mono.

Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche.

15 de abril de 2011

Lope, universal

Lope, poeta de todos los lugares y de todos los tiempos.

14 de abril de 2011

Al bando vencido

Una imagen vale más que mil palabras




Por la libertad.

En un tiempo en el que esa palabra parece tabú. Para que se avancen 80 años hacia atrás.

13 de abril de 2011

Rap vs. Racismo

Un grupo de raperos se ha unido en este proyecto tan bonito: rap contra el racismo, para que la idea les llegue a todos.

"Hace ya muchos años que no existen los países"

12 de abril de 2011

La brecha

Me da pena vivir en un país que no se quiere a sí mismo. Me da pena vivir en un país que está dividido. Me da pena mirar la televisión de este país. Me da pena que no se nos entienda. Me da pena que nuestras posturas sean irreconciliables. Me da pena que algunas de las personas que tienen poder estén permitiendo tanta precariedad en concepto de educación, salud y convivencia. Me da pena que nos gobierne alguien que paradójicamente se llama Esperanza. Me da pena la pobreza de la clase media. Me da pena esta división.

No sé cuándo se produjo la brecha. Pero ahí sigue. Desde siempre.

Y una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

11 de abril de 2011

Madrid, según Ismael Serrano

Ismael Serrano en el concierto del sábado definió como nadie Madrid.

"Madrid es invivible, pero insustituible".

Entonces, me di cuenta de todo.

10 de abril de 2011

Los clics, las etapas, los caminos


Un clic es un momento de claridad o de revelación. El clic es un sonido que oímos internamente cuando, de repente, nos damos cuenta de una gran verdad que había estado oculta para nosotros pero que se nos revela. Tras el clic se imprime un sentimiento de claridad dentro de nosotros y empezamos a entender.

Los clics están relacionados con las etapas de nuestra vida. O con los ciclos. Para una eterna defensora de los ciclos en la vida como soy yo, tiene mucho sentido, también, dividir nuestra vida en etapas que pasan y llegan. Etapas que incluso se cierran y cuyas puertas uno procura no abrir nunca. Aunque estemos llenos de pasado, lo que somos es presente. Por eso, busco las etapas de mi vida y marco mentalmente los hitos que cerraron o abrieron.

Los ciclos, las etapas suelen abrirse o cerrarse con un clic y las atraviesan caminos que son los que nos van haciendo. No me cansaré de repetir que la vida es camino. Que la vida además de vivirse, se camina. Vamos andando y vamos creciendo en el camino. Y, aunque la mayoría de las veces ese camino sea circular y volvamos una y otra vez al mismo lugar del que creímos haber partido, lo cierto es que los clics del intermedio nos han cambiado.

Y así vivimos nuestras vidas: revelados en los clics, cansados en el camino y aliviados con el paso de las etapas. Si la vida fuera siempre la misma, ¡menudo aburrimiento!

9 de abril de 2011

Ismael Serrano y la máquina del tiempo

Siempre lo digo: me encanta Ismael Serrano. Sobre todo el primer Ismael Serrano, porque le cantaba a las cosas que a mí me preocupan ahora. El Serrano actual es más maduro, más hombre, pero sus letras siguen tocándome algo por dentro. A veces, un verso es suficiente para llenarlo todo.

De momento, para mí el primer Ismael Serrano es como una máquina del tiempo que me lleva a los tiempos universitarios en Salamanca. Las preocupaciones que tenía con 18 ó 19 años ya no son como las de ahora. Y escuchar al Serrano que escuchaba entonces, me lleva a esos tiempos que podría definir sin miedo a equivocarme, como "tiempos de despreocupación absoluta". Ismael Serrano y yo -y tú- hemos crecido, nuestras responsabilidades han aumentado, nuestros miedos también, pero también ahora tenemos más certezas.

El vértigo de hace cinco años no tiene nada que ver con el de ahora.



Esta noche es mi primer concierto de Serrano en vivo. Quién sabe si me gustará o no. Corro ese riesgo. Siento un poco de vértigo.

8 de abril de 2011

Mirar arriba

Uno no se da cuenta del lugar adonde le llevan sus ojos hasta que no agarra una cámara de fotos. Cuando mira con detenimiento el resultado de un día fotografiado, ve que predominan las fotos tomadas hacia un lugar determinado.

Yo me he dado cuenta de que mis últimas fotos son la mayoría del cielo. Mis ojos miran hacia arriba.

Hubo una época en que llevaba la cabeza gacha y solo me daba cuenta de lo que había abajo. 

¿Para cuándo la mirada al frente, a mi altura?


7 de abril de 2011

Islas

A veces creemos que estamos solos. Creo que simplemente se nos está dando nuestro espacio, estamos aprendiendo a vivir desde nosotros y para nosotros.

Una amiga me dijo una vez que prefería caminar sola, con alguien caminando unos pasos por detrás o en paralelo, antes que de la mano. Si nos llevan de la mano no nos caemos; pero si caminamos solos, cuando nos caigamos, una mano amiga nos ayudará a levantarnos.

Normalmente las islas no aparecen solas, pertenecen a archipiélagos o están cerca del continente.

5 de abril de 2011

La venda

La venda es una realidad que llevamos incorporada de serie. Y creemos que por eso es natural llevarla puesta.  

Merece la pena darse cuenta y desprenderse de ella. Es más fácil hacerlo desde el pensamiento crítico, la lógica y la razón.


4 de abril de 2011

Que el soneto nos tome por sorpresa

                                                         Esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Ayer vi "Lope", la película y, de repente, años de lectura salmantina se me echaron encima. Y lo vi todo claro: la poesía, el teatro, Lope, Madrid, la filología hispánica, el soneto que durante años de instituto estuvo copiado en mi carpeta. Llegó Lope y con él la Poesía.

3 de abril de 2011

Música para estudiar

Ya pensaba que había perdido las ganas y las fuerzas para estudiar. Pensaba que la primavera había arrasado con todo. Pensaba que el tsunami lo había barrido.

Hasta que reaparecieron Bach, un violoncello y Rostropovich.

2 de abril de 2011

Las grandes dudas de la humanidad

Para Manuel Casal.

Ayer paseaba por el Retiro. Iba concentrada buscando el lugar en donde había quedado con unos amigos para disfrutar del césped, para estar con ellos, para aprender, para vivir... Aunque estaba concentrada, iba atenta a lo que sucedía a mi alrededor. De pronto, la voz de una niña de no más de cuatro años se elevó por encima del murmullo de la gente para decir:

Abuelito, ¿la paz existe?


Aquella pregunta me conmovió. En ese momento pensé en mi amigo Manuel, que ha trabajado toda su vida para que sus alumnos se planteen este tipo de cuestiones e intenten buscar respuestas por ellos mismos, aunque intuyamos que algunas de ellas no las tienen. Manuel, que siempre ha sido una guía para muchas personas, y ahora no hablo de sus alumnos, sino también de sus amigos. Gracias a personas como Manuel, y a Manuel mismo, seguirá habiendo mentes inquietas que se hagan las grandes cuestiones que afectan a la humanidad.

Creo que en el momento en que una niña de cuatro años hace pública la urgencia de conocer los grandes problemas del mundo, aún queda esperanza. Para la filosofía, para la educación, para los filósofos y para los profesores.

1 de abril de 2011

El derrumbe



Ayer al fin llegó el derrumbe. A veces sucede que pasan los días por nosotros, con sus cosas buenas y sus cosas malas y parece que no nos inmutamos. La enfermedad de la amiga, la distancia, la muerte cercana, la pérdida de confianza, el brillo del amor y la certeza de que sea imposible, la primavera, la pila de libros sin leer, la desconfianza, la añoranza, la pereza. Todo llega gota a gota y va conformando el día a día y nosotros lo asumimos con naturalidad. Lo bueno y lo malo. Sin una simple hora para pensar en ello, para reflexionar. Se nos viene la vida y se nos va al mismo tiempo y no demostramos casi la emoción de la pérdida o la ganancia.

Y ante los montones de cosas que nos pasan, de repente, un día explotamos. Llega el derrumbe. En forma de llanto, de rabia, de sueño prolongado, de un catarro primaveral, de necesidad real de escritura constante. Llega el derrumbe, lo vemos venir por fin y nos damos cuenta de todo lo que no habíamos visto hasta ese momento. Empezamos a entender los porqués, o mejor, empezamos a preguntarnos porqués. Y la sola presencia de la inquietud, de la necesidad de comprender, empieza a liberarnos de las cargas del día a día.

Llega el derrumbe y nos hacemos fuertes. También porque la mano amiga está cerca para fortalecernos. Y resurgimos. Y tras el derrumbe empezamos a dibujar los planos para volver a edificarnos. Porque el hueco de nuestra vida derrumbada no puede quedar vacío como el de esos edificios viejos que demuelen para construir centros comerciales que por falta de recursos económicos nunca llegan a existir. Nuestra vida es tanto más que todo eso que debemos ser grandes arquitectos, albañiles, artesanos de primera calidad. Nadie merece mejores condiciones en la construcción ni mejores materiales que nuestra propia vida.
Si me declaro en guerra
dices que no entiendes de banderas


Raúl Gutiérrez, Rulo.