Me alegré enormemente por encontrarlo, ya que habíamos perdido el contacto, y también me alegré por su éxito en el mundo de la divulgación científica. Quizás os suenen los títulos de sus obras. Cuando perdí el contacto con él, ya había publicado el primero: ¿Por qué el cielo es azul? La ciencia para todos. Ahora, cinco o seis años después ya tiene en su haber dos libros más, y estoy convencida de que sigue. Los otros dos son ¿Por qué la nieve es blanca? La ciencia para todos y El mundo de Max. La ciencia para todos.
Además de esto, ha aparecido en prensa, radio y televisión y sigue manteniendo la sencillez de siempre. Escribe un blog al que ya me he aficionado. Te animo, lector, a que tú también te enganches a él porque encontrarás teorías y experimentos muy interesantes y te darás cuenta de por qué, al igual que un filólogo se emociona con la acentuación, la evolución de la lengua o la Celestina, los físicos se emocionan con su especialidad: la vida. En realidad conocer la física es entender un poquito mejor el mundo que nos rodea, poder explicar razonadamente procesos o acontecimientos que ocurren día a día a nuestro alrededor. Al final me atrevería a decir que la ciencia es casi todo.

Ahora que él ha presentado mi blog en el suyo, lo cual ha sido todo un honor para mí, le devuelvo el halago hablándote de él. Su saludo ha sido un acicate para actualizar y no dejar este blog desahuciado en su intento (ya desesperado) por mantenerse incólume. Pues eso. Larga vida a nuestros blogs y mis mejores deseos para Javier.












