1 de octubre de 2012
Octubre
Se hace real. Ya está de nuevo aquí. El mes de la balanza. Y comienza en lunes. Siempre el primer lunes de octubre es triste, porque siempre se llena con las notas de esta mítica canción. Dejemos que así sea, siempre y cuando el martes nos devuelva las sonrisas.
¿Dónde coño te escondes, felicidad?
los lunes de octubre, ¿dónde estarás?
29 de septiembre de 2012
Canción post-verano
"No seremos dos locos buscando el mar"
El lunes, primero de octubre, también nos cantará Rulo. Para el último sábado de septiembre, y por eso de pensar en el ahora o el mañana, una canción casi recién estrenada de "Rulo y la Contrabanda".
Ayer hice sobaos. Hoy escucho a un cantante de Reinosa. Echo de menos la lluvia de Salamanca. Y el mar del norte. Que el fin de septiembre se lleve con la lluvia la nostalgia que siempre trae el otoño.
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27 de septiembre de 2012
Hace diez años...
Respondía un test que me preguntaba qué estaría haciendo en diez años. Lo que dije fue que estaría independizada y trabajando como ambientóloga en alguna reserva de la naturaleza gallega.
Escuchaba sin parar "El viaje de Copperpot" y de vez en cuando algo de los Héroes del Silencio, Extremoduro y Marea.
Escribía poemas de amor.
No conocía a mi mejor amiga.
Era una apasionada de Galicia.
Conocí a un oboísta que me enseñó algunas cosas de música que sin su ayuda no habría conocido nunca.
La gente de mi clase leía la saga de Harry Potter compulsivamente.
Me enamoré dos o tres veces.
Gobernaba José María Aznar y se hundía un petrolero. El actual presidente del Gobierno decía que el petróleo que salía a la superficie eran solo unos "hilitos de plastilina".
Me daba clase de filosofía Yolanda Canseco, una de las mujeres de las que más he aprendido y con la que más he disfrutado intelectualmente.
"No a la guerra".
Estudiaba Bachillerato de Ciencias porque quería estudiar Ciencias Ambientales. Llevaba mal la Química orgánica. Me perdía traducciones maravillosas que mis amigos de Latín y Griego escribían a kilómetros de distancia de vuelta del conservatorio.
Escribía e-mails kilométricos que encabezaba con un cursi "Querido lector".
Aún no había ido a Galicia. Deseaba con todas mis fuerzas ir a Galicia.
Los niños a los que doy clase ahora empezaban a balbucear sus primeras palabras.
Todavía no sabía lo que era una oración subordinada circunstancial. Por el contrario, había descubierto el mundo del Lazarillo.
Y hoy, escuchando de nuevo La Oreja de Van Gogh, me he acordado de aquella estudiante de bachillerato que fui. Aquella de la que ahora queda poco. Hoy es un día un poco nostálgico. Será el otoño, que moja a golpes el parabrisas de mi coche nuevo, ése que ni podía imaginarme entonces. Será el gris del cielo. O las letras de las canciones de antaño, las que escuché y reescuché y me hicieron ser un poco lo que fui y lo que ahora ya es solo un recuerdo un poco lejano.
24 de septiembre de 2012
My heart skips a beat
A mi corazón se le escapa un latido.
Pero ando rauda en su búsqueda.
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Olly Murs
22 de septiembre de 2012
¿La radio o el tren?
Hay varias cosas que me gustan mucho. Entre esas cosas que me gustan mucho están la radio y el tren. Prescindir del tren en mis desplazamientos diarios ahora que tengo vehículo propio ha sido muy duro. El tren es un modo de vida. El tren da para mucho: soñar, dormir, leer, mirar, pensar, no hacer nada, enamorarse, conocer actores y músicos ambulantes, escuchar otras músicas, oír otros idiomas, preparar clases, corregir exámenes... El tiempo del tren es tiempo que la vida te regala. Cambiar el tren por el coche es deshacerse de ese tiempo porque la mente tiene que estar concentrada en la conducción.
La llegada del automóvil precipitó mucho las cosas y me abocó a la no-lectura. Porque el tren, igual que el baño y la cama, es uno de los lugares predilectos de lectura para muchos. Abandonar el tren significó sacrificar horas a la lectura.
Sin embargo, el coche trajo otra cosa maravillosa: la radio. La radio es uno de los inventos más maravillosos que alguien pudo imaginar. Sobre todo la radio tal y como la entendemos hoy en día: esos programas de entretenimiento, esas voces míticas que nos acompañaron durante años en el desayuno y ahora nos acompañan a la salida del trabajo. Hoy he escuchado a Nancho Novo y a Aitana Sánchez-Gijón. Hablaban de teatro, otro de mis favoritos. Hablaban de la situación actual del teatro y la cultura españoles en general. La cosa está muy fea. Y yo me alegraba de ir en el coche y le encontraba una de las pocas ventajas: poder escuchar la radio sin pérdidas de conexión constantes.
El teatro, la radio y las noticias, que llegan menos distorsionadas y más rápido que a la televisión, y las voces, sobre todo las voces. De las voces que he escuchado hoy, me quedo con una, y te la regalo.
Echo de menos el tren con sus personajes, pero la radio y sus voces también ofrecen un reposo al alma cuando comienza o termina la jornada y el mundo parece o muy pequeño o muy inabarcable.
11 de septiembre de 2012
Ir a lo básico
Odio las programaciones curriculares.
Las odio porque dan muchas vueltas e impiden ir a lo básico. Lo básico en Lengua y Literatura es leer y escribir. Me encantaría pasarme las clases leyéndoles y que me leyeran, haciéndoles escribir sin parar. Sobre todo en los niveles más bajos de la ESO. Y esa era mi idea. Hasta que llegó el fantasma de la programación con listas interminables de conceptos que enseñar, aunque sus mentes, aún no maduradas, de la infancia, no sean capaces de comprender qué es eso de complemento predicativo.
Como trabajo para una empresa, tengo que seguir sus estatutos, entre los cuales consta el seguimiento de la programación de manera estricta. Y da igual que lo que se enseña en 1º vuelva a enseñarse los siguientes tres años. Da igual. El programa es dios y hay que seguir el programa a pies juntillas. Pero hay algo que me dice que ese no es el camino, así que quizás desvíe el programa y me lo traiga a mi territorio, el de la fantasía, los bolígrafos, el folio en blanco y cientos de páginas por delante. Quizás algún día ellos mismos me pidan que les enseñe qué es el complemento predicativo.
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| Esther Havens. La alegría de leer |
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4 de septiembre de 2012
Ilusión
A mi amigo Manuel, que un día dijo que el día siguiente sería un día vacío.
Manuel, hay luz. Tú eso lo sabes bien, porque eres fotógrafo. Hay pensamiento e ideas. Tú eso lo sabes bien porque eres filósofo. Hay juventud. Lo sabes porque eres joven. Hay amor, a ti te quieren y tú quieres. Hay belleza. Me lo has dicho con tus fotografías, tus textos y tus músicas elegantes. Me lo has dicho con nuestras visitas al Prado y tus mensajes breves o los más largos. También hay amistad, encarnada y virtualizada, tú de las dos sabes mucho. Hay color. Me lo has enseñado en tus fotografías de cielos tomadas desde la azotea del Círculo de Bellas Artes. Hay arte, y el arte se llama de muchas maneras, desde Cádiz o Rafael hasta jamón ibérico y gin-tonic.
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| Aves en libertad. De Angela Bacon Kidwell |
Manuel, hay mañana. Hay un mañana oscuro y triste, bochornoso, sucio, ennegrecido por la podredumbre de algunos que tienen dinero, poder y pocos escrúpulos. Y también hay un mañana claro, límpido, lleno de poesía, rebosante de besos y de fotografías, incierto y por eso más futuro, más mañana, más interesante.
Sobre todo, Manuel, hay mucha ilusión.
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3 de septiembre de 2012
(In)Comunicados
A Marta, que se alegró
cuando se me estropeó la blackberry.
Cuando era pequeña, era habitual ver los domingos por la tarde, de paseo, a matrimonios de mediana edad o ya mayores, cuya mitad varonil llevaba pegado al oído lo que mi abuelo llamaba el transistor. A medida que fui creciendo, la radio pegada a los cartílagos auditivos cambió por unos auriculares introducidos estratégicamente en los oídos, de tal manera, que mientras la miembra femenina de la pareja señalaba a algunos escaparates o comentaba cualquier cosa a su marido, él pudiera estar al partido y a la conversación como quien no quiere la cosa.
Esta imagen anecdótica de mi infancia, me tamborilea al recuerdo últimamente. Cuando era niña creo que aquello no me parecía ni bien ni mal, simplemente extraño. Luego, conforme fui siendo educada y crecí, me di cuenta de que era una tremenda falta de educación, por mucho que algunas personas me dijeran que era una manera de no perderse el partido y de "no enfadar a la parienta". ¡¡La parienta!! ¡Pero, será posible? Machismo flagrante del que ni siquiera se quería evitar, porque antes no se prestaba atención a estos "matices del lenguaje". En fin...
Aquello por lo que muchos se llevaban las manos a la cabeza y a otros les parecía de lo más normal es lo que pasa hoy en día con el chat de la blackberry y el famoso whasapp!, la aplicación de mensajería instantánea gratuita para móviles de última generación. El acto es sencillo. Quedas para tomar algo con unos amigos a los que hace tiempo que no veías, y en medio de la conversación, sin mediar una disculpa siquiera, miras de reojo cómo se enciende el pilotito rojo del móvil. Sabes que tienes una notificación: quizás sea un "me gusta" de alguien en tu último estado de Facebook, o a lo mejor es un e-mail, quizás un mensajito de whasapp!, ¿qué más da? Lo cierto es que tu atención se va de la conversación que tienes con tus amigos de carne y hueso a la conversación virtual con alguien que, a su vez, puede estar en la misma situación, o quizás en el tren, que también es un lugar recurrente para el chateo hoy en día. Y adiós a la lectura ferroviaria, al dejarse ir de los ojos en un análisis vago o exhaustivo -depende del día- del vecino viajero, a la siesta fugaz mecida con el leve traquetear provocado por unas vías relativamente nuevas. Adiós al brillo de los ojos del amigo que te cuenta una buena noticia. También se te ha escapado un matiz en su voz. Está triste. Sin embargo, estás más pendiente de interpretar un emoticono del romance de turno, que de sentir a quien tienes al lado. No solo hablar con esa persona, sino sentirla. En la comunicación cara a cara debe haber sentimiento, entender los gestos, los suspiros, el tono de la voz, la dirección de la mirada, muchas cosas que se nos escapan cuando nos comunicamos de forma impulsiva por el chat.
No me había dado cuenta de que yo misma hacía eso a veces. Hasta que Marta, después del Camino de Santiago, cuando vino a verme a Galicia me dijo que le había alegrado mucho el que en esos días mi teléfono hubiera estado estropeado y me hubiera comunicado con ella al cien por cien. Me sonrojé, me dio vergüenza. Pero me alegré de que me lo dijera. Tuve la tentación de abandonar la blackberry para siempre, pero no deja de ser una herramienta útil en algunos casos. Así que desactivé internet. Me incomuniqué del mundo del exterior para recomunicarme con lo más básico, la ilusión de ojos cuyas miradas se cruzan. Ayer, casi le tiro el móvil por la ventana del coche a una amiga, no solo ponía en juego nuestra comunicación por eso, sino también nuestra vida a riesgo de un accidente. Pensé qué pena, a lo que estamos llegando. Me resigné un poco. Tras su disculpa, un abrazo, que supo mejor que todos los emoticonos más empalagosos juntos. Y la comunicación, que se había desencadenado, volvió a tejer un hilo fuerte.
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| La foto es de Betatecno. Con una reflexión parecida a la mía. |
2 de septiembre de 2012
Septiembre
El significado denotativo de septiembre es: "noveno mes del año", el connotativo, para el común de los mortales es algo así como: "depresión post-vacacional, vuelta al colegio, trabajo, frío, fin de fiestas, pagos". Ahora, también, septiembre connota subida del IVA. Nadie habla de otra cosa. Es lógico.
Para mí, septiembre siempre ha sido uno de mis meses favoritos. Significa "otoño, renovarse, empezar de nuevo, trabajo, reencuentros..." Todo positivo. Este año, septiembre me llega, más que nunca, cargado de cosas muy bonitas, aunque teñido con la tristeza de la situación económica en España y la enfermedad de una amiga. La vida no es nunca ni blanca ni negra. Hay un espectro de grises -de todos los colores, diría yo- que la equilibran y la hacen más interesante.
Te invito a vivir este septiembre buscando lo bonito que se esconde detrás de los grandes problemas, que siempre parece que nos impiden ver la vida. Vívelo. Encuentra el color entre el blanco y el negro.
30 de agosto de 2012
Realidades
La gente sigue muriendo. Y en Parla ha dejado de llover desde hace meses. Imagino que se seguirán enviando cartas como las de hace diez años. O si no, e-mails, que es lo que se lleva ahora. Mis amigos E. y E. me han escrito e-mails últimamente. También me han venido a ver al blog. Eso es reconfortante, es otra parte más de la realidad que le hace a uno feliz cuando ha dejado de llover y la muerte sigue acechando, sin descanso.
Eso es lo bueno de la realidad, que tiene tantas caras que aunque algunas te hagan sufrir, otras equilibran y compensan esa tristeza.
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| Édouard Boubat |
Hoy he salido a andar. Aquí no hay monte. Si hubiera, quizás ya habría llovido. He caminado por calles sucias, pero también por parques llenos de fuentes, árboles y niños pequeños. Cuando yo tenía la edad de esos niños, no había muchos más de mi generación en España. También he escrito e-mails, he leído a Murakami, he enseñado a diferenciar un CD de un CI, he mirado de reojo a la luna y he recordado a personas del pasado. Eso es lo que tienen las realidades múltiples, los universos infinitos de los que hablaba hace unos meses. Ocurren muchas cosas en un mismo día y cada una de ellas pertenece a una realidad común que es la suma de otras pequeñas. Y todas deben de estar relacionadas de algún modo, en un continuo fluir que lo une todo. Agua. Malta Kanoo, el personaje de El pájaro que da cuerda al mundo, habla de las corrientes acuosas, cree que la vida se rige por el agua. Yo también creo que el agua es el elemento más importante. Por eso me pone triste estar alejada del mar. Y que no llueva. Y la muerte.
Hoy me conformo con las fotografías de Christophe Jacrot, que tiene una verdadera pasión por la lluvia. Paraguas, calles mojadas, lentes llenas de pequeñas gotas. El mundo de Jacrot se parece mucho a mi mundo ideal. Ojalá la muerte nos diera un respiro. Lamentablemente, ni siquiera en el más ideal de los mundos eso sería posible.
Jacrot prohíbe, en su página web, la copia de sus fotografías, por eso me quedo con la que ilustra esta entrada, de Boubat. Preciosa e imprecisa imagen de la lluvia. Una realidad hermosa.
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27 de agosto de 2012
Steve McCurry y Murakami
Para los no duchos en fotografía o historia de la misma, simplemente una imagen que dio la vuelta al mundo les colocará en perspectiva. Pincha aquí y sabrás quién es Steve McCurry. Para serte honesta, acabo de descubrir que ese es el reportero gráfico que tomó la famosa instantánea. He llegado a él a través de otra serie de imágenes, imágenes de elefantes y de lectura.
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| Tailandia. Fotografía de Steve McCurry |
El año pasado monté, por primera vez, a lomos de un elefante. Una de mis grandes ilusiones era tener cerca uno de ellos. Estaba sobre el elefante, sintiendo el traqueteo torpe de sus pisadas y contemplando el maravilloso paisaje boscoso tailandés, y se me olvidó cómo el animal caminaba bajo la tiranía del comercio, del turismo "de masas" y de su cornaca -gracias, Saramago por enseñarnos esta palabra-. Simplemente sentí que cumplía ese sueño. Ahora, con la perspectiva del tiempo que se interpone entre los acontecimientos del pasado y el presente, y mirando esta imagen de McCurry veo en los ojos de este elefante, quizás, los mismos ojos del elefante que cargó con mi peso. Un pequeño elefante asiático de cuerpo y orejas pequeños, de ojos tiernos y mirada que parece que solo ve dentro de sí mismo. Veo en su cornaca lector a cualquiera de aquellos cuidadores de elefantes que cobraban una miseria para que nosotros, ciudadanos del mundo occidental, cumpliéramos nuestros absurdos sueños de infancia. Este elefante y este cornaca de la imagen comparten una historia de amor. Se protegen mutuamente y se tocan, en el idioma secreto del cariño a través de la piel.
El cornaca de la foto, que quizás tendrá otros sueños que cumplir, lee, ajeno al mundo, una historia que quizá lo transporte a tierras del oriente del oriente, o quién sabe, quizás lo traiga al Mediterráneo. Las opciones son casi infinitas. A mí me da por pensar que lee a Murakami, porque es lo que estoy leyendo yo ahora. Y me da por pensar, también, que para este cornaca, igual que para mí, es el elefante quien le da cuerda al mundo, no el pájaro. Cada uno busca en su realidad más cercana ese motor que hace que la vida siga, a pesar de tiranías, crisis o pobrezas.
26 de agosto de 2012
Te propongo ser feliz
Simplemente tienes que:
sonreír
abrazar
entender al otro. entenderte a ti mismo
pensar en lo que tienes
abrir los ojos a la naturaleza, la familia, la amistad y el amor
besar
y sobre todo quererte
si te quieres, aunque no tengas lo que dices que quieres tener, serás feliz
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25 de agosto de 2012
Peregrinos (III): Higinio
He consultado el significado de este nombre de procedencia griega y significa, literalmente, "aquel que está sano" o "aquel que es vigoroso". Y esa es una descripción muy acertada del peregrino Higinio. A pesar de su edad -era el mayor de todos los peregrinos con los que me crucé en el Camino, sin contar Frits-, se mantenía fresco, activo y sano y nos ofrecía a los jóvenes el modelo del caminante tranquilo, fuerte y vigoroso.
Supe de Higinio una vez terminamos los dos el peregrinaje. Él me había adelantado y llegó antes a la meta, pero mantuvo la promesa tácita de protegerme, incluso en la distancia. Así que nos llamó varios días después de perderle el paso, y ya una vez fuera del recorrido. Su voz seguía fuerte, su seguridad en sí mismo seguía débil, pero sus ganas de proteger y de querernos a los pequeños seguían intactas.
A Higinio lo recordaré siempre. Creo que veía en sus ojos, también, los ojos pequeñines de un ave que anda un poco perdida pero no ceja su empeño en seguir buscando el camino y volar libre a pesar de todo.
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10 de agosto de 2012
Esther Havens, Carson McCullers y el equipo español de sincro
Es agosto y el calor aprieta. Dicen de combatirlo con agua, abanicos y a la sombra, resguardados de ese aire norafricano que nos está dejando molidos a los españoles, poco acostumbrados a los 40º de temperatura que se alargan hasta casi las siete de la tarde.
En casa hemos decidido bajar las persianas casi al máximo, dejando solo entrar la claridad necesaria para seguir con nuestras lecturas estivales. También hemos activado el aire acondicionado, ese aparato anclado a la pared que raras veces se enciende por aquello de que el aire que desprende no es nada beneficioso para el organismo y el aire que sale a la calle es bastante perjudicial para la capa de ozono. Hoy ha podido más la necesidad de respirar.
Yo leo en Kindle una traducción bastante aceptable de The Heart Is a Lovely Hunter, de Carson McCullers, de cuya prosa y personajes me enamoré esta primavera cuando preparaba mi examen de Literatura Norteamericana. Leo la novela traducida porque he acumulado una serie de textos en el Kindle que quiero agotar antes de septiembre y, a pesar de que mi ritmo de lectura es en general bastante lento, leer en español siempre es más rápido.
Además de esta escritora, estos días me tienen enganchadas otras mujeres: las nadadoras/artistas del equipo español de natación sincronizada (en general todas las y los deportistas olímpicos que están cosechando tantísimos éxitos) y Esther Havens, que se autodefine como fotógrafa humanitaria y cuyas imágenes han conseguido, junto con McCullers, sacarme del estado de depresión al que la recesión nos empuja en cada factura y cada noticia del telediario.
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| fotografía por Esther Havens |
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| fotografía por Esther Havens |
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| fotografía por Esther Havens |
Mi decisión ha sido esta: voy a colocar estas tres imágenes en lugares estratégicos de casa para que me sorprendan cada día y me saquen una sonrisa. Me encantará despertar con el café que tanto me espabila estos días y estas fotografías que gritan a pleno color que sigue habiendo esperanza y esa esperanza está en la educación y en los jóvenes y niños de todo el mundo.
Quizás también cuelgue esta fotografía. No será tan efectiva como el aparato de aire acondicionado, pero conseguirá refrescarme un poco y me recordará el ejercicio impecable de las españolas que se traen la medalla de bronce representando el mar.
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| Foto tomada de lavanguardia.com (Ejercicio por equipos, natación sincronizada. Equipo español, 10 de agosto de 2012) |
8 de agosto de 2012
Lecturas de agosto (I)
Por primera vez en mi vida, me propongo hacer un inventario de mis lecturas del mes. Lo decidí hacer en FB, donde anuncié que mi primera lectura del mes era Compostela y su ángel, de Torrente Ballester. Sin embargo, por esas cosas que de repente ocurren, por esos libros que se te cruzan en el camino y te sueltan de la mano de los anteriores, dejé sin finalizar el libro de uno de mis escritores gallegos favoritos para adentrarme en una historia de amistad, culpa, reconciliación y amor. Había oído hablar de la novela y de la película, y nunca me habían dado ganas de leerla, pero por esos misterios de los libros y la literatura, esta vez, con el comodísimo formato Kindle me lancé a ella como quien solo espera un poco de entretenimiento estival. El resultado ha sido muy positivo. Me he enganchado a la novela y la he llorado casi página a página -si me permites el anacronismo-, pero con un llanto casi purificador, como si yo misma fuera el protagonista de la historia y quisiera así redimir los pecados.
La novela en cuestión es Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini, escritor afgano que ha cosechado un éxito arrollador tanto por esta novela, llevada al cine en 2007, como por Mis soles espléndidos, su siguiente éxito de público. Hace unos meses la habría definido como lectura de verano, pero creo que es una lectura indispensable para aquellos que no conozcan nada de la historia reciente de Afganistán, el régimen soviético en el país y el posterior régimen taliban. Es una forma bella de empezar a entender la historia y una introducción muy interesante a los acontecimientos que llevaron a Afganistán a ser durante años el centro del mundo, cuando durante tanto tiempo había sido uno de tantos otros países desconocidos de Oriente Próximo.
Una de las citas que más me gusta de toda la novela y que imagino que es un proverbio afgano es la siguiente, aplicable a todos los países y todas las circunstancias:
"Las malas hierbas del desierto siguen con vida, pero la flor de primavera florece y se marchita"
Una verdad cruel y dolorosa. Trabajemos por transformar ese proverbio e intentar lograr un mundo más bonito. Un mundo en donde los niños puedan seguir volando sus cometas.
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| Fotograma de la película "Cometas en el cielo", basada en la novela homónima de Khaled Hosseini. |
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7 de agosto de 2012
Peregrinos (II): Frits
Frits no caminaba, por lo que no puede afirmarse de él que fuera un peregrino al uso. Pero para mí es un peregrino excepcional.
Ataviado con calzado de senda, sombrero de aventuras y camisa color caqui, disfrutaba a sus 76 años recién cumplidos, de un físico extraordinario que le permitió conducirse todo el norte de la península esperando a su querida H. en cada pueblo al que habían planeado llegar cada día. H., su hija, pensaba en él en cada curva que hacía el camino, en cada cuesta, respiraba hondo aliviada ante la idea de que su padre, Frits, estuviese librándose de ese esfuerzo que solo los más jóvenes lográbamos superar, no sin mucho sudor y resoplidos de victoria.
Me gusta pensar en Frits como un peregrino, porque él, holandés de nacimiento y afincado en Canadá donde ha criado a sus hijos, había viajado mucho a lo largo de su vida. Y a los 76 años seguía buscando, seguía buscándose, al lado de su hija H. por tierras leonesas y unas semanas más tarde en Madrid, con M. ¿Quién es Frits? Años vividos en Canadá, caminos andados en todo el globo, y de repente la vejez que no le deja caminar el norte de España con su hija, sino conducirlo en coche. Una vejez de peregrino cíclico.
Frits estará ya en Victoria de nuevo. Y allí pensará en todos los caminos que ha andado en su vida. Y que el camino no termina nunca...
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2 de agosto de 2012
Peregrinos (I): Nacho
Conocí a Nacho en un tramo del camino entre Astorga y Foncebadón. Le hablaba a Álex de una chica del pueblo que le gustaba. Al pasarme, saludé a Álex, el chico de mirada y rostro radiantes al que había visto por primera vez en el albergue de San Martín del Camino y que me enamoraría a través de los ojos en los días siguientes. Álex era tímido, pero Nacho no. Me dijo algo así como que ahora el grupo llevaba muy buen ritmo porque "traían refuerzos". Me encantó su voz y seguí riéndome interiormente recordando la breve conversación sobre la chica del pueblo a quien había pedido salir en las fiestas de verano.
Más adelante, en los días y en los pueblos, Nacho me confesó que le habría encantado estudiar Filología Hispánica, que era un filólogo en ciernes. Hablamos durante un largo rato sobre poesía y otras ficciones. Y de repente, como en un vuelco, volví a vivir poemas que creía ya olvidados y a sentirme muy orgullosa de mi profesión. De nuevo cobraba sentido el sintagma filóloga hispánica, quedaba otra vez inmaculado de cualquier distorsión anglosajona. Discutimos sobre Galeano, Benedetti y el Gabo, pero también de los de este lado del océano, Goytisolo, Cernuda y los olvidados.
Entre Nacho y yo se creó el vínculo hermoso de las palabras y llegamos a acuñar juntos expresiones como "hace lluvia", ante las que los compañeros peregrinos nos miraban con asombro y quizás con envidia porque también ellos habrían deseado compartir el código secreto de quien ama las palabras. Nos explicamos etimologías y le descubrí que Santiago, Iago y Jaime son, al final, lo mismo.
Ya al final, Nacho me habló del Papa, de la Iglesia, de Cristo. Lo quise aún más por esa convicción con que defendía lo que para él era sagrado y porque a pesar de su vehemencia, sabía que no me convencería, aunque creo que intuyó en mí un hilito de curiosidad, de quien desea conocer lo que le es oculto. La religión para mí lo será siempre. Esa sensación del que no sabe si hay o no hay nada superior a todo, pero sigue empeñado en buscar, por si acaso. Juntos vivimos el episodio de los scouts italianos, que nos dieron muestra de humildad y humanidad y creo que eso nos unió aún más.
El el último tramo del camino, se sinceró para decirme que había sido una persona importante para él en el itinerario jacobeo, que se había sincerado y había compartido mucho conmigo. Y se apresuró a decirme que no creía que mantendríamos la amistad en Madrid, que eso ya es otra vida. Me gustó. Porque me gusta imaginarlo con su tobillo izquierdo hinchado, la mochila antigua cargada a la espalda, su gorro verde. No sabría ubicarlo en Madrid, su paraíso particular, no sabría imaginarlo en camisa de cuadros, zapatos náuticos y bebiendo un cubata. Nacho será siempre el chico de la cruz, los poemas de Neruda, los versos de Sabina y la botella con calimocho.
Todo un amigo peregrino. De los de la amistad fraguada en diez días, que perdurará siempre. Si alguna vez le veo en Madrid, no será a él a quien vea, sino a una pequeña parte del joven filólogo en ciernes que me habló por primera vez a unos kilómetros de Foncebadón.
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15 de julio de 2012
Galicia
Galicia
Mañana vuelvo a hacerlo.
No sé qué me atrapa del Camino. Si la leyenda que yo misma creé en torno a él o la sensación de libertad cuando uno camina etapa a etapa hasta llegar a Santiago, sin duda una de mis ciudades favoritas.
El Camino de Santiago, para mí, no está envuelto de misticismo cristiano, es algo más profundo, es como una llamada de la tierra y la naturaleza, una llamada de esa Galicia legendaria que yo he creado en mi mente y me hace volver allí año tras año, con la misma ilusión, las mismas ganas, aunque ya no haya una llama que mantener o un curso que realizar.
Quizás lo más bello del Camino es el hecho de acercarse a esa tierra caminando. La vez anterior, recuerdo que lloré de emoción al atravesar Lugo y entrar en la provincia de A Coruña caminando. A Celia y a mí se nos iluminó el rostro y ese paso de una a otra provincia fue uno de los momentos clave de todo el recorrido. Significaba que el esfuerzo de los días y del cuerpo daba sus frutos. Esta vez empiezo en una provincia que no es gallega y la ilusión de pasar de una región a otra ya me inunda, incluso varios días antes del momento.
Sé que llevaba semanas sin escribir y no he dado ninguna explicación. Quizá dejé de escribir porque no me apetecía hablar de la pena de dejar Londres y volver a un país cuyos máximos representantes odian a los ciudadanos, a los que no les votaron y a los que sí. Ese sentimiento tan desolador quita las ganas hasta de escribir, porque no quiero que mi blog se llene de crispación, quiero que sea un oasis en donde seguir hablando de cosas "más dulces".
Ahora sí, me despido de ti por unos días. Porque me voy a Galicia, al reencuentro de esa tierra que me produce tanta alegría. Al encuentro con la naturaleza, los caminos, los rostros desconocidos que acabarán haciéndose compañeros de aventuras.
¡Buen Camino! (aunque no te vayas a andar al monte)
Pensaré en vosotros ante las impresionantes vistas del bosque leonés y lucense.
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14 de julio de 2012
De Manolito a Ramón Fortuna
Asocio a Elvira Lindo con el verano, por sus "Tintos de verano" de El País leídos bajo la sombrilla en la playa o en la terraza del comedor, suplicando clemencia ante la torridez de los veranos madrileños. Pero también por Manolito Gafotas, ese ídolo de la infancia del que recuerdo anécdotas sueltas por haberlo visto años más tarde en el cine. Sin embargo, Elvira Lindo escribe siempre, no solo en verano. Estoy enganchada a su "Don de gentes" y leo todo lo que tiene que decir, porque creo que es una periodista y escritora inteligente, con sentido de la responsabilidad, educada y con un estilo que siempre acaba emocionando.
De Lindo me gusta la forma en que elabora a sus personajes. Me gusta ese Manolito que creó para los niños de la generación de los noventa, pero creo que su maestría se sobrepasa a sí misma en la figura de Ramón Fortuna, el protagonista de El otro barrio, un Holden Caulfield a la vallecana, también con un muerto a sus espaldas y un colegio, unos amigos y unas experiencias que lo harán hacerse mayor de golpe. La genialidad de Elvira Lindo reside en escribir historias del día a día con un toque gore humorístico que te enganchan de tal forma que cuando las has terminado de leer, sus personajes ya te han atrapado y no te soltarán en años. Como el calor del verano de Manolito Gafotas en su Carabanchel Alto natal, un calor que es tan real como el que siento escribiendo estas líneas. Elvira Lindo es la maestra en crear personajes legendarios, personajes inocentes, apocados, melancólicos, pero legendarios.
Tras haberme leído El otro barrio en un suspiro, con una necesidad irrefrenable por conocer el destino de ese personaje adolescente que se hace adulto en unos meses, no hay duda de que este verano va a volver a estar lleno de Lindo otra vez. En esta ocasión me voy a hacer con todas sus novelas y las voy a exprimir al máximo, porque con Elvira Lindo no sólo se disfruta leyendo, sino que se aprende, se aprende mucho de la vida de barrio, que es una vida muy intensa. Tanto como nuestra vida interior:
No hay estudios, no hay familia cerca, estamos en un territorio no amenazado por las cosas que nos provocan miedo, ¿a quién no le hubiera gustado en cualquier época de su vida tomarse unas vacaciones, no ya para descansar del trabajo, sino para descansar de la propia vida? Es algo así como quitarse el traje de uno mismo.
Elvira Lindo, El otro barrio.
Yo me tomo unas vacaciones para leer a Elvira Lindo, descansar mi propia vida leyendo sobre los que están en otros barrios, en el otro barrio. Y estoy segura de que a la vuelta seré otra persona completamente diferente.
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12 de julio de 2012
¿Y si no me voy de España?
Esta iniciativa ha surgido de Javier Usobiaga, que tiene un blog sobre diseño web. No puedo estar más de acuerdo con lo que dice. Por eso creo que un buen paso es dar a conocer su idea.
Copio aquí la entrada de su blog:
Cada vez que en España hay un nuevo recorte social, de libertades o una subida de impuestos, cada vez que un político se va de rositas en lugar de pagar por sus chanchullos, o sencillamente, cada vez que nuestros representantes la vuelven a liar y se nos cae la cara de vergüenza (ajena), una palabra se hace trending topic: EMIGRAR.
Y, sinceramente, si te lo estás planteando, hazlo (yo mismo le voy dando vueltas, no te creas…). ¿Qué puede ocurrir? Te irás a otro país con unos valores morales más sólidos, con una economía más fuerte y capaz de darte algún tipo de trabajo (quizá no de lo tuyo, pero trabajo al fin y al cabo). Además, aprenderás un idioma nuevo y/o reforzarás el inglés. De verdad, si no encuentras trabajo de lo tuyo, si te pagan una mierda o si tu trabajo depende directamente de la inversión pública, no lo dudes, márchate cuanto antes. Como decía uno de tantos jóvenes que se están marchando, “para trabajar de camarero me voy a Londres, que al menos aprendo inglés”.
Vale, pero ¿y si no te vas? Pongamos que aceptamos como razones de peso el sol, el jamón ibérico, la proximidad de la casa de tu madre o, sencillamente, que ahora tienes un buen trabajo, o aceptable al menos. Pues si piensas quedarte, quédate para ayudar a arreglar las cosas; quédate para ayudar a empujar, a construir algo que funcione; no te quedes solo para sobrevivir, para ver cuándo la Revolución triunfará y se arreglarán todos los problemas… porque eso no va a ocurrir.
Estamos solos. No podemos confiar en que nuestros políticos arreglen todos los problemas (o alguno), porque las principales soluciones no tienen rédito político (son inversiones a más de 8 años vista): la educación y la investigación. Porque si lo pensamos un poco, para que circule el dinero necesitamos que el país tenga algún tipo de industria, que sea potencia de algún tipo. No podemos competir en precio porque ya existe China, y tampoco podemos competir con determinados servicios o materias primas. La única cosa en la que podríamos competir es en descubrir o inventar cosas antes, o en tener a la gente mejor preparada. Pero ahora mismo, el Gobierno no apuesta ni por la investigación ni por la educación, así que el modelo de España es el del turismo (y tendrá que ser el turismo barato, porque sol y playa hay en todo el Mediterráneo).
Tampoco podemos confiar en que una gran revolución lo cambie todo. Si revisamos la Historia, veremos que las grandes revoluciones han ocurrido cuando la gente pasaba mucha hambre (hambre, no ligero descontento expresado a través de las redes sociales), y que una revolución es un cambio, no necesariamente un cambio a mejor. En una revolución se mata gente, se violan mujeres, se depone el gobierno y el que tenga una oportunidad se hace con el poder. Y cómo lo use, y hacia dónde vaya el país, ya lo veremos. Esperar sentado sin hacer nada a que una revolución ocurra es de lo más mezquino que uno puede hacer. Creer que una revolución va a ocurrir, además, resulta bastante ingenuo.
Entonces, ¿qué puedes hacer para cambiar esto? Para empezar, cuenta solo con tus manos. No confíes en que nadie vaya a hacer nada si no lo haces tú. Sí, hay bonitas historias sobre montones de personas que se unen todos a la vez para cambiar las cosas; pero la realidad es que por cada uno que se mueve, millones se quedan en casa. Deja de pensar que cuentas con el respaldo de ese ente mítico al que llamas “el Pueblo”, y piensa qué puedes hacer tú solo, a nivel individual. Probablemente así sí que conseguiremos que la gente trabaje para cambiar las cosas, y no pensando que "ya lo hará otro".
A continuación, piensa en qué tenemos que hacer para que las cosas cambien a largo plazo. Esta es mi propuesta: ponte en contacto con otros profesionales de tu sector y averigua qué se puede hacer. Ponte a dar formación de cualquier cosa que sepas hacer, para que otros profesionales (o desempleados) puedan aprender. Intenta aprender todo lo que puedas de tu profesión, intenta ser el mejor, y comparte lo que sabes. Acércate a escuelas y universidades y ofrécete para dar charlas sobre tu profesión. Solo así conseguiremos gente formada, y solo así conseguiremos una industria fuerte, por la que empresas de todo el mundo quieran contratar gente en España en lugar de en cualquier otra parte.
Y ahora, piensa a corto plazo. Piensa en miles de familias que a diario están desahuciando, o que se están quedando sin ingresos. Cada vez más gente duerme en la calle o tiene que comer en un comedor social. Nuestro deber como gente que aún no está desempleada, o que aún tiene dónde dormir, o que aún tiene qué comer, es hacer algo por ellos. La mejor opción suele ser ofrecer tiempo o recursos a una ONG que ya esté trabajando en este problema (más que intentar resolverlo por nuestra cuenta), pero no dudes en ofrecer conocimiento (o formación), si crees que es necesario. Cualquier desempleado puede reinventarse o conseguir trabajo si tiene los conocimientos adecuados.
Pero hay una cosa más que tenemos que cambiar. Se dice que los políticos son el reflejo de la sociedad que les vota, y que si tenemos tanta corrupción, por algo será. Creemos que el buque insignia de nuestra literatura es El Quijote, pero probablemente es El Lazarillo de Tormes, un libro en que un chaval tanga todo lo que puede a un ciego. Tenemos que dejar de ser la España de los Manguis (eufemísticamente nos llamamos Pícaros) para convertirnos en la España de los Nobles, y eso no va a ocurrir si no empezamos a hacerlo a nivel individual: pagando nuestros impuestos, devolviendo lo que no es nuestro, tratando de hacer un buen trabajo y no jugar “a ver si se la cuelo” o escudarnos en que “aquí, el que paga es el tonto”.
En definitiva, la fórmula es muy sencilla: si conseguimos industrias fuertes, conseguiremos que el dinero circule, salir de la crisis y recuperar derechos sociales. Si además cambiamos de mentalidad, dejaremos de ser los Reyes del Pelotazo, la España de los Vagos, para ser la España de los Honrados, de los que no defraudan, de los que curran y salen adelante; de los que pagan los impuestos que sirven para construir hospitales, pagar medicinas y los subsidios a desempleados. Estas son mis recetas, pero hay muchas más. Así que si te quedas en España, ¿qué vas a hacer TÚ para arreglar esto?
ACTUALIZACIÓN:
Acabo de crear www.SOScrisis.com para dar a conocer ONGs y formación para desempleados y gente sin recursos. Podéis dar a conocer vuestras iniciativas en Twitter con el hashtag #SOScrisis.¡Muchas gracias a todos!
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