Hay expresiones que deberíamos practicar cuando las sintamos, cuando necesitemos decirlas, cuando creamos que nos hacen más bien que otra cosa. A veces, creemos que nos hacen vulnerables, pero solo aquel que se sabe sencillo es capaz de ello. Solos no somos nada, por eso la naturaleza nos ha otorgado la capacidad de hablar, de comunicarnos con los otros.
La música y la literatura nos han facilitado la tarea de decirnos que "sin ti no soy nada", que "una vez tuve una ilusión" o que "lo siento".
En mi lista de expresiones practicable a diario están
me gustas
te quiero
te añoro
perdóname
lo siento
abrázame
vamos juntos
te extraño
gracias por sonreír
te necesito
me encanta estar contigo
espérame
no te vayas
Deberíamos dejar atrás los prejuicios, los miedos, las incertidumbres, andar el largo camino que nos separa de los otros y decirles con sinceridad lo que sentimos. No deberíamos callarnos nada. Tampoco lo malo (esto duele, me haces daño). Deberíamos caminar por la vida con las palabras dispuestas para el encuentro. Las palabras, aliadas del corazón, el mayor regalo que podemos hacernos, mayor aún que el necesario silencio.