13 de abril de 2013

Mis poemas de abril (XIII)






Dejo este amor aquí...

Dejo este amor aquí
para que el viento
lo deshaga y lo lleve
a caminar la tierra.

No quiero
su daga sobre mi pecho,
ni su lenta
ceñidura de espinas en la frente
de mis sueños.

Que lo mire mis ojos
vuelto nube,
aire de abril,
sombra de golondrina
en los espejos frágiles
del mar...
Trémula lluvia
repetida sin fin sobre los árboles.

Tal vez un día, tú,
que no supiste
retener en las manos
su júbilo perfecto,
conocerás su rostro en un perfume,
o en la súbita muerte de una rosa.


(En Secreta isla, de Meira Delmar)

12 de abril de 2013

Mis poemas de abril (XII)


REVOLUCIÓN

Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.


Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

(En Versos y oraciones de caminante, de León Felipe)

11 de abril de 2013

Mis poemas de abril (XI)



Jisei

el agua se cristaliza
las luciérnagas se apagan
nada existe

(Haiku de Fakuda Chiyo-Ni)

10 de abril de 2013

"Tenemos el deber de vivir la vida"


Nos educan mal empezando por introducir en nosotros en la infancia, inmediatamente sembrando dogmas que es lo contrario de la libertad de pensamiento. 
Estamos viviendo en la barbarie.
La mala educación y el desprecio a los de abajo ha crecido, porque los de arriba se han ensoberbecido. 
Tenemos el deber de vivir la vida, es decir, tenemos el deber de ser nosotros mismos lo más que podamos en compañía de los demás. Porque solos somos muy poca cosa.


Se ha ido José Luis Sampedro, un ser humano excepcional, una mente lúcida hasta el final, alguien de quien aprender a vivir, a ser. Alguien cuyas palabras deben empaparnos, calarnos hasta lo más profundo y acompañarnos en nuestra vida. Una gran pérdida.


Mis poemas de abril (X)



Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos...

Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos.
"Le reñí, agria, y le dije: "Vete." Pero no se fue.
Se vino a mí y me cogía las manos... Yo le dije: "Déjame."
Pero no se fue.

Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco,
me quedé mirándolo, y le dije: "¿No te da vergüenza?"
Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí,
y le dije: "¿Cómo te atreves, di?" Pero no le dio vergüenza.

Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: "¡Es en vano!"
Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.
Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
"¿Por qué?, ¿por qué no vuelve?"

9 de abril de 2013

Mis poemas de abril (IX)



PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

          
*

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.
Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

*

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.
Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.
¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

*

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.
Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.
El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.
Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.

(En Romancero Gitano, Federico García Lorca)

8 de abril de 2013

Mis poemas de abril (VIII)


Poema del sueño erótico

Ay, Floralba! Soñé que te...¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.  

¿Y quién, sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu hielo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.

Y dije: "Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte.

"Más desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.

(Soneto de Francisco de Quevedo)


7 de abril de 2013

Mis poemas de abril (VII)


Te amo


Te amo por todas las mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.
Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas las mujeres que no amo.

Quién me refleja sino tú misma me veo tan pocosin ti no veo más que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por palabra

Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo
crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.


(De Paul Éluard)

6 de abril de 2013

Mis poemas de abril (VI)


Turnedo

Desde aquí, desde mi casa 
veo la playa vacía 
ya lo estaba hace unos días 


ahora está llena de lluvia 
y tú ahí sigues sin paraguas 
sin tu ropa, paseando 
como una tarde de julio 
pero con frío y tronando 
¿se puede saber qué esperas? 
¿que te mire y que te seque? 
¿Que te vea y que me quede tomando la luna? 
juntos, la luna, tú y yo expectantes 
a que pase algún cometa 
o baje un platillo volante 

Y la playa llora y llora 
y desde mi casa grito 
que aunque pienso en abrazarte 
que aunque pienso en ir contigo 
el doctor me recomienda 
que no me quite mi abrigo 
que no esté ya más contigo 
y yo no puedo negarme 
pues el tipo soy yo mismo 
estudié mientras dormías 
y aún repaso las lecciones 
una a una cada día 

Yo no puedo aconsejarte 
ya es muy duro lo que llevo 
dejemos que corra el aire 
y digámonos adiós. 

Aunque siga suspirando 
por algo que no era cierto 
me lo dicen en los bares, 
es algo que llevas dentro 
que no dejas que te quieran, 
sólo quieres que te abracen 
y publicas que no tuve ni valor para quedarme, 
yo rompí todas tus fotos 
tú no dejas de llamarme 
¿Quién no tiene valor para marcharse? 
¿Quién no tiene valor para marcharse? 
¿Quién no tiene el valor para marcharse? 
¿Quién prefiere quedarse y aguantar? 
Marcharse y aguantar.


(En Canciones para el tiempo y la distancia, Iván Ferreiro)

5 de abril de 2013

Mis poemas de abril (V)


Poema del día quinto


Dudas si vivo aquí,
si se aprecia una mínima
reliquia de mi vida en estos versos,
si es máscara o dibujo
cuanto en ellas se ofrece.
Y es sincera tu duda
y fácil la respuesta.
Recuerda los silencios, la lentísima espera,
los años de costosas palabras tan amargas
como si contemplara la pérdida de sangre.
Y cuenta la tardanza
como espera en cierre de una puerta invisible
hacia no sabes donde.
Lee entonces mis palabras, vivas, alimentadas
con dolor por la espera, fervientes y maduras.

(En Líquenes sobre la piedra, David Ferrer)

4 de abril de 2013

Mis poemas de abril (IV)


Poema del día cuarto.

La mujer es un bello, implacable animal
que se pinta con nieve el corazón.
Una osezna que hiberna largamente
pero pare a sus crías en el frío,
un animal feroz, sobrepasado
por su propia pasión, temperatura
que derrite la escarcha y los desaires.
Mientras el oso duerme, merodea,
mastica con desgana los recuerdos
y rebaja su tasa metabólica,
ella desgasta el tiempo del glaciar
como hielo que vive su tormenta,
su estallido feliz, cristalográfico
que le devuelve el modo más flexible
y líquido, también nombrado amor
o arroyo que le corre por las patas
y hace bajar al hijo, a los oseznos
hasta el suelo en que habrán de levantarse.
Entonces toma nieve y se calienta
el corazón blanquísimo y ardiendo
en su aterida cueva silenciosa.
A nada temerá, con sus pezuñas
arranca sus criaturas, sus pesares,
baja vida caliente de sus ingles,
de sus huesos inmensos y esponjosos
que se abren con dolor mientras hiberna.
Las lágrimas de esfuerzo y de alegría
pintan de sal su pelo entumecido
y al caer sobre el hielo lo disuelven.
Con el perfecto blanco sobre blanco,
la floración arisca del invierno
reverdece al igual que la mujer.

(En Atavío y puñal, María Ángeles Pérez López)

Otro poema de Mª Ángeles Pérez, ya expuesto como en galería aquí.

3 de abril de 2013

Hoy...


Hoy la vida parecía una fotografía en blanco y negro con toques de color. Lo pensaba cuando venía del trabajo. El cielo, de un gris intenso, solo soltaba gotas de a poquito. Bajo el cielo, un horizonte puro, limpio, verdísimo, el más primaveral que yo pueda recordar. A lo lejos, el arcoiris. Siempre que veo el arcoiris pienso en otro tiempo, en otros lugares, en algo lejano. Recuerdo la ilusión con que lo observaba de pequeña, corriendo como loca por la casa, saltando de alegría, asomada a las ventanas. El agua, la luna y el arcoiris son los fenómenos de la naturaleza que más me gustan. En ese orden.

Hoy, el arcoiris y el pradito que han dado color al día me han hecho sentirme como cuando era pequeña y estas visiones me producían una paz y una calma extrañas. 

Hoy ha sido un día con más horas que cualquier otro, un día en que he sentido la pesadez del tiempo ir cayendo, cansino, sobre mí. Un día que me robaba oportunidades, pero que ofrecía otras.

Hoy ha sido un día como otro cualquiera, pero ha sido un día único, como todos los otros días cualquieras.

El color sobre el gris ha difuminado pesares antiguos. Y las nuevas amistades que nacen. Y los regalos. Y las sonrisas. Y la música que surge de repente y nos hace tanto bien.

Todos los días podían ser hoy. Y hoy podía ser todos los días.

Mis poemas de abril (III)


Poema del día tercero.


Hoy todo lo que escribo es para ti
y no hace falta
que yo ponga tu nombre:
si digo cielo,
rosa,
tierra,
Revolución,
aire, mar, poesía...
es que te estoy nombrando.

(Versos sueltos de cada día, Rafael Alberti)

2 de abril de 2013

Me gustas...


Hay expresiones que deberíamos practicar cuando las sintamos, cuando necesitemos decirlas, cuando creamos que nos hacen más bien que otra cosa. A veces, creemos que nos hacen vulnerables, pero solo aquel que se sabe sencillo es capaz de ello. Solos no somos nada, por eso la naturaleza nos ha otorgado la capacidad de hablar, de comunicarnos con los otros. 

La música y la literatura nos han facilitado la tarea de decirnos que "sin ti no soy nada", que "una vez tuve una ilusión" o que "lo siento".

En mi lista de expresiones practicable a diario están

me gustas

te quiero

te añoro

perdóname

lo siento

abrázame

vamos juntos

te extraño

gracias por sonreír

te necesito

me encanta estar contigo

espérame

no te vayas

Deberíamos dejar atrás los prejuicios, los miedos, las incertidumbres, andar el largo camino que nos separa de los otros y decirles con sinceridad lo que sentimos. No deberíamos callarnos nada. Tampoco lo malo (esto duele, me haces daño). Deberíamos caminar por la vida con las palabras dispuestas para el encuentro. Las palabras, aliadas del corazón, el mayor regalo que podemos hacernos, mayor aún que el necesario silencio.

Mis poemas de abril (II)


Poema del día segundo

Mil


Tengo algo importante que decir
ahora que venimos de despedirnos
para siempre.
Te quiero.
Clávame las uñas,
pero has de saber que también fui sincero
las otras mil veces.


Ella me acusa de no tener sentimientos
porque hablo y hablo
o no hablo.
Va a comerse todas las uñas,
sus altivas uñas escarlata.
Pero me iré.
Se lo dije y rio indiferente,
pero me iré
o no me iré.
Llegaré a una de esas ciudades,
no tan grandes como una ciudad,
donde se para el tren y ya no hay más tren,
con monjas que se sientan en un barril de cerveza en la estación,
y miles de cuervos que esperan con sorna al Rey
o una cámara de cine.
De esa ciudad sale un autobús
tan viejo
que tiene un conductor que fuma
y que habla con los viajeros,
justo en cada curva,
cuando llueve,

y lo hace cada día desde siempre,
limpia el cristal con la mano,
como si estuviéramos cayendo,
y llueve también dentro.
Y no pasa nada,
pues llegamos cuando escampa,
y sólo gotea en el autobús,
todos mojados menos los paisanos
que se ríen
o no se ríen.
Esta ya no es ciudad ni nada,
pero hay un barco panza arriba
y una playa de arena negra.
Y hay también una cabina de teléfono.

¿Me escuchas? Estoy en una cabina.
Sí, bien.
No, nada.
Llovía en el autobús.
Sólo hay un bar.
Sí, tengo monedas.
¿De verdad? También yo. No, aún no se corta.


Sí, sigo aquí.
No, no estaba pensando.
Escuchaba, eso es todo.
No sé qué decías. Escuchaba.
No, no es un libro.
Son las hojas de la guía.
¿Sabes cuál es el prefijo de Ras-Al-Khaimah?
Marcas el 07, más 971 y luego el 77
y ya puedes hablar con alguien en Ras-Al-Khaimah.
No, no es que no te escuche.
Escucho, sólo quiero escuchartarte.
Pero no me preguntes qué dices.
No puedo hacer dos cosas al mismo tiempo,
entender y pensar en ti.
Qué fácil es hablar con cualquier parte.
No, no cortes por favor.
Si cuelgas,


llamaré a Ras-Al_Khaimah
o a cualquier parte.
Mientras tu hablas, no tengo frío.


Él era fuerte y débil
como un marine yanqui.
Ella, frágil e invencible,
como una guerilleira del Vietcong


(Ningún cisne, Manuel Rivas)

1 de abril de 2013

Mis poemas de abril (I)




Abril es, sin duda, el mes al que más veces se ha relacionado con el amor. Será porque es el mes en el que la primavera se desarrolla en todo su esplendor. El caso es que a mí siempre me ha parecido, tomando las proféticas palabras de Joaquín Sabina, que me lo robaban. Abril para mí siempre ha sido un mes que pasaba como de largo, casi sin que yo me diera cuenta, tomando el protagonismo los meses que lo rodeaban. Este año he decidido no dejar escapar el mes (que lo roben, en palabras de Sabina), así que te propongo un paseo literario diario. Me voy a embarcar en la bella tarea de traerte un poema cada día del mes de abril, para que estos treinta días no se me dejen ir así como así.

Para el mes de la poesía, treinta poemas de temática, rima, verso y época diferentes. Disfrútalos y que tengas un feliz mes.

Poema del día primero.



Diario de un seductor
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                  desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

(El que no ve, Leopoldo María Panero)

31 de marzo de 2013

Bestiarios del siglo XXI


Omar Figueroa Turcios es un dibujante y caricaturista colombiano autor de un bestiario del nuevo siglo maravilloso. Además, es un reintérprete de personalidades célebres que, bajo la magia de su pincel, se convierten en seres irreales o de un hiperrealismo que asusta.

Lo descubrí ayer, en las noticias de la 1. Te dejo aquí, un favorito. Elefante. Caracoles. Espirales. Fantástico.


Puedes recrearte más en su página web y decidir cuál es tu favorito. 

Hay veces que es necesario reinventar y reinterpretar la realidad. Suerte en la tarea.

30 de marzo de 2013

Mujeres de Chagall y Delaunay


Vidrieras de la iglesia de San Esteban, Mainz.
En Mainz (Maguncia en español) hay una iglesia cuyas vidrieras son obra de Marc Chagall. Las vi hace unos días y el azul intenso de los cristales nos invadió a todos como una luz pálida que se metía hasta dentro. Me había olvidado de esas vidrieras de Chagall hasta hoy, que he vuelto al museo Thyssen, en Madrid. 

"El aniversario", Marc Chagall.
He visto pocas obras originales de Chagall en mi vida, pero siempre me sobrecogen, se me clavan profundamente, como cuando Carmen me lo enseñó por primera vez, o como cuando se lo oí cantar a Silvio Rodríguez en su "Óleo de una mujer con sombrero". Sus enamorados que flotan en paisajes inverosímiles con cabras y torres Eiffel son como un sueño en donde todo es posible, con sus tonos intensos o sus pasteles maravillosos.

Hoy, me he deleitado contemplando "La virgen de la aldea", cuyos colores ocres y cálidos, al contrario de los azules de Mainz, no invadían, sino que envolvían, quedándose como rodeándonos y transmitiendo una calma como solo el arte o la música pueden hacerlo. La imagen, que de nuevo aportaba figuras flotantes y cabras violinistas, se convertía en la visión más dulce para una Semana Santa que sigue manteniendo regustos rancios de un pasado ultraconservador.

"La virgen de la aldea", Marc Chagall.

Además de Chagall, he vuelto a ver a la portuguesa de Delaunay, una obra maestra, maravillosa, que tantas visitas al Thyssen suscita. Una mujer que podría contraponerse a la virgen de Chagall y que, en cierto modo, a mí me recuerda a ella. En mi memoria está la primera vez que tuve conocimiento de Robert Delaunay, a quien descubrí a través de la obra de su mujer, Sonia Delaunay, también pintora, y que estudié dentro de una serie de mujeres pintoras que fueron influyentes a lo largo de la Historia. 

"Mujer portuguesa", Robert Delaunay.


Entre estas dos obras existen veintidós años de diferencia. La virgen francesa de Chagall y la portuguesa orfista de Delaunay, sin embargo, se me antojan una sola mujer. En realidad, siempre me da por pensar si todas las mujeres y todos los hombres que se han representado a lo largo de la historia del arte no son en realidad el mismo. La mujer ideal, tantas veces retratada en música, poesía, pintura o escultura, es una y son todas. En la virgen y la portuguesa están también Eva, Lilit, Venus, María Magdalena, y todas las diosas de la fertilidad y la vida, estoy yo y todas las mujeres que me precedieron y me sucederán. Ahí reside la magia del arte, en representar, desde la diversidad, lo universal.

Mi deseo es que esa universalidad que soy capaz de encontrar en el arte, todos esos puntos en común, logremos encontrarlos todos en la vida diaria. Que no solo sepamos ver lo que nos separa, el abismo que se encuentra entre muchos de nosotros, sino que logremos encontrar el toque de humanidad que debe hacer claros los puntos de encuentro. Que estas mujeres, este arte, nos devuelvan la humanidad que hay dentro de todos nosotros.

Ilusión (III)


Una vez tuve una ilusión y no supe qué hacer con ella. No supe qué hacer. Y ella se fue, ¿por qué la dejé? ¿Por qué? No sé. Yo solo sé que ella se fue. No supe qué hacer... y se me fue.

Hubo una ilusión que se me escapó en portugués. Y no sé por qué la dejé. Pero ya es primavera; es tiempo de recuperar las ilusiones, las que se escaparon y las que se aproximan lentamente, en todos los idiomas del mundo, como en una suerte de Babel de la ilusión.

Es tiempo de ilusionarnos.

28 de marzo de 2013

Redondez


No es verdad. No he cambiado.
En mis sueños
siempre tienes veinte años.

("No es verdad",  
Mientras tanto cógeme la mano, Kirmen Uribe)




Las palabras redondo y rotundo proceden del mismo vocablo latino, y ayer se me antojaron una sola. La redondez es rotunda. Lo pensaba desde el coche, cuyo andar es solo posible gracias a las circunferencias de sus ruedas. Lo pensaba con el brillo blanquecino de la luna llena y redondísima que asomaba apenas por detrás de unas nubes oscuras que hacían posible otro circuito, el del ciclo del agua, cuyos engranajes funcionan tan bien este año.

Algo rotundo es algo que, como dice el diccionario, está completo, preciso y terminado. La rotundidad llega en el momento en el que uno se da la vuelta y, sin mirar hacia detrás, sabe que ha cerrado un ciclo -un círculo, lo redondo-. Pero rotundo es algo que por completo, por terminado en su circularidad, también tiene visos de vuelta a empezar, de un comienzo que se puede prever difícil y al que nos enfrentamos con una especie de miedo primigenio, el miedo a lo que se desconoce y nos desvincula del pasado. 


Ayer, cuando conducía, en mi regreso al presente, recordaba unos versos de TS Eliot que no me canso de citar y recitar porque me parecen de una rotundidad inaplacable, de una circularidad que llega incluso a hacer daño. 


Time present and time past
Are both perhaps present in time future,
And time future contained in time past.

("Burnt Norton", Four Quartets)
----   -----   ----   -----  ----   -----  ----   -----   ----

El tiempo presente y el pasado
están quizás presentes el el tiempo futuro,
y el futuro asentado en el pasado.


El tiempo es esencialmente una entidad redonda. Por eso, porque la vida es un suceder de círculos (en mi evolución de este pensamiento, yo ya he adquirido la teoría de que la vida es espiral), vamos a cometer los mismos errores y tener los mismos aciertos una y otra vez. Quizás nuestra apariencia futura no tenga nada que ver con la pasada, pero vamos siendo réplicas de nosotros mismos a lo largo de la vida, siempre y cuando no queramos cortar de un tajo cruel con lo que fuimos y lo que nos hizo ser lo que somos. Hace poco alguien que había sido muy cercano a mí me dijo que su yo de ahora tenía muchas cosas que adquirió "conmigo" en el pasado. Una muestra más de que la teoría poetizada de TS Eliot parece que es cierta. 

Presente y pasado son uno solo, al igual que presente y futuro. Pero que el conocimiento de esta certeza no nos haga inamovibles, nos nos prevenga de ser mejorables, porque siempre, siempre debemos pretender la perfección, el círculo.